Vía SmartMobs, que reseña al Washington Post, veo esta interesante aplicación de tecnología a un tema que preocupa a millones de personas en todo el mundo: la diabetes. Conocida como una enfermedad característica del mundo desarrollado (especialmente la tipo II), se estima que en 2006 hay en el mundo en torno a 171 millones de personas que la padecen, y que este número se habrá duplicado en el año 2030. La enfermedad es de tipo crónico, con tratamiento pero sin cura posible hasta el momento. Los enfermos de diabetes suelen precisar de una constante monitorización de sus niveles de glucosa en sangre, un proceso caro, relativamente agresivo (un pinchazo con una lanceta) y que requiere un considerable compromiso por parte del paciente. Los riesgos de una elevación sostenida en los niveles de glucosa incluyen desde fallos cardíacos hasta trombosis, amputaciones, fallos renales, ceguera o impotencia, mientras que las caídas de glucemia incluyen posibles accidentes y riesgos derivados de las tareas que la persona pudiese estar realizando (accidentes de tráfico, etc.)
Para sustituir al proceso de extracción de sangre y su posterior análisis realizado cada ciertas horas, se ha presentado un dispositivo a modo de parche que permanece adherido al abdomen, con un minúsculo hilo que penetra en la piel y mide el nivel de glucosa en el fluido celular. El parche puede llevarse durante varios días antes de ser reemplazado por otro, y transmite inalámbricamente información a un receptor del tamaño de un teléfono móvil. Parece ser que molesta un poco al principio cuando es colocado, pero que las molestias remiten al poco tiempo de llevarlo. Se está intentando además interconectar el dispositivo con bombas de administración de insulina, que llevan varios años en el mercado, lo que podría redundar en un conjunto que permitiese autorregular el nivel de glucemia con una mínima intervención humana durante varios días. Por el momento, los dispositivos se encuentran en fase de pruebas, de manera que los voluntairos deben continuar realizando análisis de sangre para así comprobar la fidelidad de las medidas obtenidas.
Algunos fabricantes de dispositivos se encuentran ya muy cerca de la automatización total. En algunos casos, el paciente aún debe tomar decisiones de administración en función de las lecturas realizadas, mientras que otros funcionan como un auténtico “páncreas externo” que administra insulina en función de su necesidad, aunque hay que introducirle información acerca de la próxima ingestión de comida o realización de ejercicio. En cualquier caso, y aunque por el momento aún existen limitaciones, está claro que el camino conducirá a un dispositivo prácticamente autónomo que libere a los pacientes de la supervisión directa en un tiempo no demasiado prolongado.
El uso de tecnología para incorporar funciones al cuerpo humano que éste no posee o no desarrolla adecuadamente me parece algo fascinante. Uno de esos temas en los que los efectos de la tecnología se ven clarísimamente reflejados en un nivel de bienestar y seguridad mayor en las personas. El impacto de la diabetes en la calidad de vida de una persona puede ser brutal, durísimo y, dada la idiosincrasia habitual de los pacientes, existe no sólo un mercado de particulares para este tipo de dispositivos, sino uno institucional, tendente a reducir el impacto en costes de los tratamientos sistemáticos y sus efectos en beneficio de métodos automatizados más fiables. Un terreno, sin duda, en el que veremos muchas mejoras en los próximos tiempos.






23.04.2006 a las 14:23 Permalink
[...] Informa Enrique Dans de la presentación de nuevos dispositivos de medición de niveles de azucar que prometen mejorar considerablemente la calidad de vida de los enfermos de diabetes. [...]