Llevo bastantes días dándole vueltas al tema de la censura que el gobierno chino mantiene sobre Internet, y el tema se reaviva ahora por la decisión de Google de lanzar Google.cn, una versión de Google que cumple todos los requisitios impuestos por la censura gubernamental y que, por tanto, no retorna resultados cuando buscas cosas como “freedom” o “Tiananmen” desde dentro del país. La campaña china de Google no incluye servicios como Blogger, dado que son de naturaleza incontrolable y podrían ser susceptibles de poner a la compañía en la incómoda situación de que se le solicitase entregar datos acerca de algún usuario.
La cuestión resulta harto delicada. Habiéndolo vivido desde dentro, lo primero que me viene a la cabeza es la repulsión y el rechazo inmediatos derivados de la idea de que alguien está determinando, decidiendo o inspeccionando lo que debo y no debo ver. Una idea orwelliana, desagradable, inaceptable para cualquiera que provenga de un entorno con un mínimo respeto por la libertad. Sin embargo, a esta primera descalificación de plano se unen algunos matices curiosos, que aunque – desde mi óptica – nunca podrían justificar el procedimiento, si pueden ayudar a entender que hay detrás de la idea desde la óptica de los actores implicados: el primer tema es, por supuesto, la naturaleza incontrolable de Internet. El gobierno chino ejerce censura, sí, pero ésta no resulta para nada “sofocante” o “absoluta”: en diez días en China he podido acceder expresamente a donde me ha dado la gana, desde blogs a medios de comunicación, pasando por búsquedas de todo tipo de términos o incluso pornografía (esto último me lo han contado :-) Existen procedimientos de todo tipo, listas de proxies que pueden ser utilizadas, traducción de páginas, anonimizaciones y mil cosas más que hacen que, en China, quien realmente quiera acceder a un contenido, pueda hacerlo, al menos a partir de un determinado nivel de preparación tecnológica. Y pueda hacerlo, además, desde su casa – con el peligro que ello podría conllevar – pero también desde sitios como universidades o conexiones inalámbricas abiertas en hoteles o en la misma calle. ¿De qué tipo de censura estamos, por tanto, hablando? Desde mi punto de vista, no de un “bloqueo”, sino de una “contención”. Cosa que por supuesto como liberal convencido tampoco justifico, pero ayuda a entender la postura.
El otro matiz, en realidad más un trazo a brocha gorda, es el asunto de la magnitud. En tus primeras horas en China, en tu primer paseo por la ciudad, te das cuenta de la barbaridad dimensional del cambio que allí se está produciendo. Ese país tiene de comunista lo mismo que yo de santo o de enano. Nada. Es un país con una perfecta y clara concepción de a dónde se dirige, de a que meta quiere llegar, y este objetivo se llama economía de mercado. El objetivo está allí, al final del camino, pero ya a la vista con sólo salir a tomar una copa a un pub por la noche, hablar con estudiantes de Fudan (una de las principales escuelas de negocios) o con ejecutivos de compañías allí establecidas. El problema no es la dirección, sino la velocidad. La obsesión del gobierno chino es que si libera demasiadas cosas de manera incontrolada, lo que se le viene encima es una inevitable revolución (desde su punto de vista, una “involución”), algo incontrolable, que llevaría a trastornos sociales, demográficos, migratorios y políticos de todo tipo. ¿Qué haces cuando estás sentado encima de un polvorín de mil trescientos millones de personas? Es el caso más claro que he visto nunca del valor de la información: una administración inadecuada de la misma puede decididamente cambiar la Historia y poner a un país al borde del precipicio que ahora intenta bordear.
En realidad, cualquier cosa que contribuya a acelerar la transición de China hacia una economía “normalizada” es un paso hacia delante. Renunciar al mercado chino es, desde la óptica externa, una decisión peligrosa por lo que tiene de que “eso ocurra sin mí”, esa idea de “quedarme al margen”: por un lado, perderme mi parte de tan fenomenal tarta, pero por otro, no contribuir a que el cambio tenga lugar. ¿Cuál puede ser el efecto de un Google o Yahoo! desarrollando cosas como un mercado publicitario a nivel chino? Algo que, decididamente, no puede ser minimizado en una economía en la que ganar dinero es, desde hace mucho, moralmente lícito, pero no está al alcance de una aplastante mayoría de la población.
¿Justificarlo? No, no puedo. Mi educación, mi procedencia y mis convicciones me lo impiden. Que nadie lea aquí ningún tipo de connivencia o identificación con algo así. Pero al menos creo que después de sólo diez días allí, empiezo a ver de dónde vienen, y a mirar el futuro de China de una manera diferente.






25.01.2006 a las 06:22 Permalink
[...] Si hace unos dÃas Google ganaba puntos por negarse a facilitar datos de las búsquedas que hacen sus usuarios al gobierno de los Estados Unidos, hoy pierde unos cuantos al haber cedido a las presiones del gobierno chino y anunciar… [...]
25.01.2006 a las 07:29 Permalink
[...] EEUU podrá ejecutar fuera del país a presos condenados a pena de muerte AÑADIDO: China: Habiendo libertad de mercado quién quiere otras libertades???? (nota, no digo que el artículo siempre interesante de mi tocayo y paisano Enrique Dans se… [...]
25.01.2006 a las 09:58 Permalink
[...] De lo más cuerdo que he leído estos días es el artículo de Enrique Dans sobre su experiencia con la censura china, no tanto por justificarla como por comprenderla, que dicen suele ser el primer paso para combatirla. [...]
25.01.2006 a las 12:37 Permalink
[...] Enrique Dans acaba de pasar diez dÃas en China y nos comenta sus impresiones respecto a la censura en el paÃs. ÃÃ?Â?l prefiere hablar de "contención" antes que de "bloqueo". Un análisis sin complejos, alejándose de los estereotipos a los que esta… [...]
26.01.2006 a las 11:34 Permalink
[...] Ayer escribà un artÃculo sobre la autocensura de Google en China, pero finalmente me esperé y lo guardé como borrador para leer la reacción de la gente. Porque es un tema muy complicado. Hoy, creo haber leÃdo suficientes comentarios… [...]
26.01.2006 a las 23:17 Permalink
[...] Hace unos dias comentaba que Google se habÃa llevado aplausos por resistirse al gobierno de Bush, que querÃa acceder a la información guardada en los servidores de búsqueda de la compañia. Los aplausos se están extinguiendo rápido. Google aho… [...]
05.04.2007 a las 21:56 Permalink
[...] hay vida después de Google?) de los buscadores podría escribirse mucho más. También sobre los últimos problemas -son sólo dos ejemplos- a los que se enfrenta la empresa que según Deloitte más [...]
17.07.2007 a las 09:46 Permalink
[...] la censura. Multitud de páginas de todo tipo no son accesibles desde allí, e incluso el gigante Google se ha plegado a la voluntad del gobierno comunista, filtrando los resultados “inadecuados” o “que atentan contra los intereses del [...]
12.09.2007 a las 11:21 Permalink
[...] por las autoridades del país supuestamente para preservar la pureza ideológica, y llegan al mismo tipo de conclusiones a las que llegué yo en mis viajes por allí: la Gran Muralla china, en realidad, es un [...]
06.02.2008 a las 18:54 Permalink
[...] Enrique Dans comentaba que un usuario con algunos conocimientos sobre tecnologÃa puede eludir, esta censura evitando, por ejemplo, el nombre del dominio. Además, existen sitios en la red y programas que te permiten ocultar la IP o “conservar el anonimato del internauta“. [...]