Seth Godin, habitualmente inspirado e inspirador, escribe una curiosa entrada, “Pickles?“ sobre un restaurante en Edison, NJ, en el que invitan a barra libre de pepinillos con cualquier cosa que pidas. Su primera impresión viene a ser, directamente, la de “vaya tontería”, pero se entera de que el restaurante en cuestión sirve catorce mil comidas a la semana y le va de vicio regalando pepinillos…
Primera conclusión: Seth no ha debido estar en España, o al menos, si ha estado, no se la han enseñado como dios manda. De acuerdo, no es barra libre, y de acuerdo también, es tristemente una práctica casi en desuso, pero recuerdo con enorme cariño los bares a los que solía ir en los que te ponían de regalo con la bebida una tapa a cuenta de la casa… en algunos casos, iba variando cada día, pero en muchos otros era “la tapa de la casa”, y acudías a beberte el vino por tomarte la tapa tradicional que a veces acababa incluso dando nombre al sitio… En Coruña, que es donde más conozco, recuerdo el “cocodrilo”, el “corniño”, el “piroliño”, las minchas, las cerillas y hasta las “patatas del Santiso” (una de tubérculos y una de lejía :-) En Santiago era más curioso aún, había sitios, como el Trinidad o el Clemente, al lado de la Catedral, donde te ponían no una ni dos, sino ¡¡tres tapas con cada vino!!, lo cual le daba, claro está, una gran popularidad con los estudiantes… te bajabas a esa zona, y con dos vinos, estabas comido (cuando dejé de ser estudiante vi como en verano, cuando no había estudiantes y sí turistas, las tres tapas se reducían rápidamente a una).
A donde va Seth es que hay sitios donde, efectivamente, les va muy bien regalando de una u otra manera cosas, aunque puede sostenerse el argumento de que, en realidad, te las están cobrando dentro del margen por el producto que consumes. Pero pensándolo, es más que posible que a determinadas industrias les convenga mucho irse de tapas por alguno de estos sitios… primero, porque es una gozada. Segundo, porque es una buena manera de darse cuenta que cuando no puedes bloquear de ninguna manera el acceso a un producto (y créanme, NO LO PODRÁN BLOQUEAR, se pongan como se pongan), este producto puede tal vez ser una buena “tapa” para regalar a los clientes a cambio de otras cosas. En la radio lo hacen, y no se muere nadie. Si tengo una radio digital y me grabo canciones de ella, no pasa nada. Si lo hago de una red P2P, según su calenturienta mente, soy un criminal…

Y que conste que no soy el primero que mezcla música y pepinos (ver letra).






01.07.2008 a las 21:57 Permalink
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