La huerta llega a mi casa todos los miércoles por la mañana. La trae un señor muy majo de una empresa que se llama Integra2, que casi siempre se las arregla para dejar la caja en algún sitio, con el portero o con un vecino, aunque no estemos nosotros en casa. La caja viene de Alcarrás, Lleida, enviada por una empresa llamada Recapte. La de la izquierda es una de las cajas reales, que recibí en mi casa en algún momento del verano. Llevo alrededor de un año o más siendo cliente de Recapte, y hacía tiempo que tenía ganas de escribir sobre ellos. He hablado sobre ellos en conferencias, clases, y hasta he intentado llamarles en varias ocasiones para que me diesen más datos de lo que hacen, de quienes son, de a cuántas personas dan trabajo… incluso he intentado invitarles a contar su experiencia en un congreso, pero obviamente, están demasiado ocupados haciendo lo que hacen, que lo hacen muy bien, como para responder a las llamadas de un profesor curioso de una escuela de negocios.
El tema me encanta, y me recuerda un montón a esa aventura que inicié hace mucho tiempo con un buen amigo y que acabó convirtiéndose en una empresa de verdad que da trabajo y genera valor a personas de verdad. Sólo que en este caso no tiene que ver con el mar, sino con el campo: un agricultor de la huerta leridana que, harto de ver como un canal larguísimo de intermediación se comía los frutos de su trabajo, decide utilizar un nuevo canal, la red, para llegar directamente a sus clientes. Recapte se dedica al cultivo ecológico, auditado por todo tipo de entidades certificadoras, lo cual, unido a la ya natural calidad de los cultivos de la zona, le proporciona una diferenciación muy interesante. Por €115, te ponen en casa cuatro cestas, una a la semana, con diez kilos de frutas y verduras a escoger de entre una lista con las que están de temporada, con lo que el kilo de fruta o verdura te viene a salir a €2.8, que según lo que pidas y considerando el engorro de cargar con la compra, supone un precio que al menos a mí me parece francamente razonable. Todas las semanas publican la lista de lo que tienen, reciben los pedidos, y los envían, si no dices nada, te envían el pedido de la semana anterior. La calidad es impresionante, el envío es puntual, y además se marcan detallitos como ponerte una guindillita picante (con una pegatina para que no te confundas :-) o un ramito de perejil, o de romero, etc. A mí, la verdad, me ha cambiado la dieta: recibir todas las semanas diez kilos de fruta o verdura, claramente más de lo que compraría para una familia de tres personas, me lleva a consumir bastante más cantidad de un alimento sano del que tendía en general a consumir poco. ¡Y las peras en temporada o los calçots son verdaderamente para perder el sentido!
La web es completamente simple, artesanal, casi primitiva, pero casi me da lo mismo. La empresa me gusta, el uso que hacen de la red y el cómo gestionan algo como la desintermediación me parece brillante, y hacía mucho que tenía ganas de hablar de ellos. Me parecen un caso interesantísimo y digno de mención.
DISCLAIMER: No tengo ninguna relación con la empresa, más que el hecho de ser cliente satisfecho de la misma desde hace aproximadamente un año.






08.05.2006 a las 18:14 Permalink
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