Vía Slashdot llego a esta interesante entrevista en CNN con Kevin Mitnick, el mítico hacker que a mediados de los ’90 puso en pie de guerra a todo el FBI y protagonizó una caza del hombre enormemente publicitada. Kevin acabó cumpliendo cinco años de cárcel tras declararse culpable de fraude y robo de información, y en la actualidad tiene su propia empresa de hacking ético. Tras su liberación, pasó una temporada de supervisión en la que, por mandato judicial, tuvo que mantenerse alejado de toda tecnología que no fuese una línea de teléfono (en una serie de TV hizo un cameo interpretando a un hacker de la CIA, y hasta el ordenador que le pusieron en el plató era de figuración).
En la entrevista, aporta mucha información sobre lo que hubo de verdad y de mito en su historia: en realidad, nunca fue el “Osama Bin Mitnick” que algunos pretendían que era, nunca llegó a entrar – ni a intentarlo – en el NORAD (North American Aerospace Defense Command), ni a realizar escuchas al propio FBI. Sí robó código de empresas como Motorola y Nokia por curiosidad, y sí fue ese hacker que sorprendía a sus compañeros de estudios: ninguno de los que le conocían podía explicarse como una persona de limitadas capacidades técnicas era capaz de entrar en sistemas tan avanzados. La respuesta, que se estudia hoy en las escuelas de negocios, era la llamada “ingeniería social“, de la que sí que Mitnick es un nombre mítico: llegar a obtener información confidencial mediante la manipulación no de las máquinas, sino de las personas. Kevin, por ejemplo, obtuvo muchísima información sobre vulnerabilidades en VMS simplemente entrando en el sistema de voice mail de los ingenieros de Digital, o se hacía pasar por servicio técnico para solicitar contraseñas por teléfono. Esa realidad que hoy explicamos en clase y que se define en la frase “el usuario es el eslabón más débil”.






12.10.2005 a las 22:42 Permalink
[...] Leo a través del blog de Enrique Dans que han hecho una entrevista en cnn.com a Kevin Mitnick, el hacker que antaño era el ídolo de muchos jóvenes que, en su subconsciente, tenían unas ganas enormes de emular películas que nos marcaron de pequeños, com… [...]