Acabo de terminarme la interesante columna semanal de Cringely, “Has Google peaked?“. En ella se hace la hipótesis de que Google, en realidad, no sea el monstruo que aparenta ser, y mucho menos la empresa destinada a reinventar el panorama tecnológico tras años y años de dominación por parte de Microsoft. En realidad, es una empresa que está muy contenta con lo que ha conseguido ya, que está “en el límite de su gloria”, que intenta muchas cosas de las cuales tan sólo resultan interesantes algunas de ellas, y que realiza otros movimientos intrigantes pero que no se acaban concretando en nada. Así, la reciente venta de acciones no intenta obtener dinero para adquisiciones sino únicamente vender en el momento en que el mercado está dispuesto a pagar más. La compra de terrenos o de fibra oscura son movimientos que los medios y los analistas exageran, y que en realidad no tienen la importancia que todos creen. Intentan, simplemente, mantener un ritmo de desarrollo de productos y anuncios a la prensa mucho mayor que el de su competencia, en una estrategia que Max Levchin, cofundador de PayPal, expuso hace tiempo:
“What you want to do is listen to your customers and bring out every two weeks improved versions that would each take your competitor two months to complete. That’s when you are on a rocket — they can’t keep up, so they can’t compete. They lose hope and pretty soon you have the market pretty much to yourself.”
Y podrá salirle bien o salirle mal, pero no son el próximo Microsoft-killer. Ese papel, en realidad, corresponde a otro: nada menos que a Apple. La compañía de Jobs estaría, según Cringely, ultimando su jugada maestra, que no va por atacar a Microsoft en el campo de la distribución de música o de películas, donde Microsoft no es nadie todavía, sino por ganarle en su verdadero terreno: el mundo del PC. Los elementos son, por un lado, la nueva versión ya prácticamente finalizada del sistema operativo de Apple, 10.5, frente al tardío y poco prometedor desarrollo de Windows Vista, y el hecho ya demostrado de que la versión actual de OS X, la 10.4, puede tranquilamente correr en un PC. Por un lado, Apple busca expansión. Por otro, no quiere perder la sustanciosa parte de su cuenta de resultados que refleja importantes ganancias por la venta de preciosos ordenadores de diseño con manzanitas estampadas. Y, en un tercer frente, Apple espera vender la aplastante cifra de veinticinco millones de iPods este año, cada uno de los cuales no es ni más ni menos que un disco duro portátil… Chin, chin… ¿os suena? ¿Qué se puede almacenar en un disco duro portátil además de música, podcasts y sonido de todo tipo? En la ¿calenturienta? imaginación del autor, bastaría con que Apple sacase al mercado su OS X 10.5, capaz de correr únicamente en máquinas Apple, mientras a su vez regala un OS X 10.4 capaz de correr en ordenadores Intel genéricos, metido en cada uno de los iPods que vende, usando los iPod y iTunes como canal de distribución. La perspectiva de un sistema operativo completo metido en un iPod y puesto como descarga gratuita en iTunes daría un atractivo indudable a un producto que cuenta con una muy buena reputación en el mercado, haciendo que el mercado de Apple se extendiese como la espuma. Por otro lado, Apple seguiría vendiendo máquinas cargadas con el nuevo OS X 10.5, de manera que los PC con 10.4 serían simples “dispositivos de entrada”, billetes de ida hacia el “universo Apple”.
¿Pura fantasía? Puede ser. En cualquier caso, entretenida lectura para una tarde de sábado de Agosto…






28.08.2005 a las 17:59 Permalink
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