Estoy completamente impresionado. Vaya por delante que mi única experiencia con Apple hasta el momento había sido usar un ordenador que había en el Computer Lab de la Anderson School de vez en cuando para escanear fotos, allá por 1996, y que, por tanto, este post sonará a algo perfectamente obvio para los versados en la marca de la manzanita…
Me ha parecido, simplemente, otra dimensión. Después de comer, en media hora que me quedó libre antes de empezar mi clase, me bajé a un Apple Center. Me compré el teclado Bluetooth en español, un adaptador de DVI a s-VHS y un cable de alimentación. Llegué a casa, y después de CSI , me puse a trastear. Desempaqueté todo, puse los componentes de la única manera posible en la que podían encajar, y le dí al botón. Esperé. Hmmm… no sale nada… a saber que pasa… ¡¡Espera, la pantalla del televisor se ha puesto blanca!! ¡¡Anda!! ¡¡Pero si funciona!! (exclamación que me imagino típica de cualquier usuario habitual del mundo PC, que creo se repite sin parar durante los primeros días de uso cual si fuera algun tipo de síndrome) Vaya… se ve en blanco y negro (¿será porque es una cuestión de estilo, todo tan blanquito? :-) Y mira, no suena nada… a ver, métele un disco de audio, a ver que hace… Hmmm, nada.
Al cabo de dos minutos, habíamos encontrado como configurar la pantalla para que en vez de estar a 60Hz. (NTSC) estuviese a 50Hz. (PAL). El color apareció por arte de magia. El sonido fue simplemente cosa de encontrar un iconito muy simpático de configuración (sería dificil no encontrarlo, la verdad), activarlo, y el jazz suavecito de Pink Martini invadió el salón. Tengo el Mini pinchado al s-VHS, y la salida de mini-jack con el sonido va al DVD, con lo que lo reparte a los altavoces. Por ahora tengo que desenchufar y enchufar alguna cosa para pasar del vídeo al Mini, pero es cuestión de encontrar la adecuada configuración de entradas y salidas. Pero lo que más me pasmó: se enciende, y encuentra el ratón. En dos segundos, el teclado. Y en otros dos segundos, la WiFi. Me dice que tiene una clave, me la pide… ¡¡Y VA, Y SE CONECTA!! Así, por la patilla, directamente… y se pone a funcionar. Yo, que la última vez que traje el ordenador de la niña a casa y lo intenté conectar a la WiFi me pasé casi un día luchando a brazo partido con la configuración del router, estaba ya próximo al éxtasis tecnológico absoluto. De repente, el cacharro navegaba. Se puso a descargarse actualizaciones y programas (yo le decía que sí a todo… faltaría más, tras semejante demostración de poderío si le digo que no, es capaz de fulminarme con un rayo salido del superdrive).
En diez minutos, ya estábamos navegando por nuestros blogs, curioseando widgets y viendo el trailer del Código DaVinci. Todo funcionaba. Sin problemas. Lo más complicado que me preguntó fue mi número de teléfono. Aquí, una foto del Mini en su ecosistema natural.
Creo que me he enamorado.






07.06.2005 a las 10:35 Permalink
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