Había evitado hasta el momento hablar de la herramienta de blogs de Microsoft, por eso de que uno intenta hablar de aquello con lo que previamente ha experimentado. Mi anterior experimento con algo parecido a una herramienta de blogs de Microsoft, con TheSpoke, había terminado bastante mal, al faltar en ella cosas tan básicas como el soporte de caracteres internacionales (intentad usar una herramienta así en un curso en el que los alumnos proceden de algo así como ventitantas nacionalidades…) , pero aún así, estoy dispuesto a dar numerosas oportunidades a la empresa de software más grande del mundo, así que me encaminé a probar.
Mis impresiones de MSN Spaces han sido… ¿cómo decirlo suavemente?… “Microsoftianas”, “granhermánicas”, claustrofóbicas, como de “libertad vigilada”. La herramienta es sencilla, e imagino que trabajándola un poco permitirá más posibilidades que las que aparecen de entrada, pero la sensación, para alguien acostumbrado a la libertad y anarquía de otras herramientas en las que uno hace “de su capa un sayo”, resulta bastante desagradable. De entrada, esa filosofía de tener que enseñar el pasaporte a la puerta ya resulta de por sí molesta. Si además unes a eso el código de conducta (y su correspondiente herramienta para el reporte de usos indebidos) de Microsoft, la cosa pierde aún más sensación de libertad, como acertadamente comenta Xeni en BoingBoing. Los códigos de conducta los entiendo como son, es decir, si los aceptas, los aceptas, y si no, puedes irte a publicar a otro sitio. Y a mí, simplemente, me entran unas irremediables ganas de salir de ahí, de irme a publicar a otro sitio. Es casi una sensación de alivio cuando le doy al botón de “Cerrar sesión”. Y no porque me vaya a poner a escribir obscenidades, blasfemias, incitaciones a la violencia, al odio, al racismo o al sexismo de algún tipo, sino porque, sencillamente, no me da la gana de someterme a la censura de alguien que examina todo lo que escribo con filtros mecanizados. En esta página que estáis leyendo tengo la sensación de que mientras no esté en algún país antidemocrático, puedo escribir lo que me de la gana sin que mi herramienta tenga nada que decir al respecto, porque es precisamente eso, una herramienta que yo utilizo. En MSN Spaces, como en todo el resto de MSN, no es así. La herramienta me controla, o lo intenta. Estoy en su terreno, no en el mío. Y decididamente, no me gusta esa sensación. No es la experiencia que quiero que tengan mis alumnos, aunque lo que hagan sean meros ejercicios y blogs de pruebas, porque la veo alejada del espíritu de Internet y de la blogosfera. Es como “el blog de la Srta. Pepis”, y eso intentando ser bienpensante y no especular sobre el destino de la información capturada en un entorno con un nivel de control tan elevado como ese. Una sensación poco agradable, “demasiado envolvente”, que empezó cuando probé por primera vez MSN Explorer, y que ahora pretenden prolongar a ese concepto que Microsoft tiene de la blogosfera.
Decididamente, la combinación de Microsoft y blogs no me ha gustado. No porque tenga una manía espantosa a Microsoft, que no la tengo, sino porque de verdad creo que la interpretación es incorrecta. No sólo incorrecta, sino divergente. Entrar en MSN Spaces me ha dejado la incómoda sensación de haber probado que esa divergencia entre lo que yo entiendo que es Internet y lo que Microsoft quiere que sea es real. Y lo siento, pero no me gusta.






27.09.2010 a las 20:11 Permalink
[...] una mayor calidad, añadida al hecho evidente de llevar ya varios años ofreciendo a sus usuarios una plataforma claramente inferior en prestaciones y planteamiento a los estándares existentes en el [...]