El Blog de Enrique Dans

Silk Road: el futuro de la red y el dilema del control

Escrito a las 1:44 pm
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SilkRoad homepageSi vas a leer un solo artículo en la red hoy, decididamente deberías leer la entrevista que Forbes publica con The Dread Pirate Roberts, el anónimo gestor de Silk Road, el mercado negro clandestino más grande de la red.

The Dread Pirate Roberts es un nombre inspirado en la película “La princesa prometida“, y correspondía a un capitán pirata que con cierta periodicidad cambiaba completamente su tripulación, transmitía el nombre a otro capitán, y se retiraba con su botín. La entrevista de Andy Greenberg en Forbes es un fantástico trabajo periodístico con una de las personas más difíciles de entrevistar del mundo, y un artículo fundamental para entender la naturaleza de Silk Road, como lo fue en su momento el publicado por Adrian Chen, de Gawker, The underground website where you can buy any drug imaginable“, el estudio académico Traveling the Silk Road: A measurement analysis of a large anonymous online marketplace, de Nicolas Christin, o el exhaustivo estudio Silk Road: theory and practice, de Gwern.

Acceder a Silk Road – detalles en Silk Road link – es solo posible a través de la red de anonimización Tor, y con bitcoins como única moneda válida en las transacciones. Lleva operando desde principios de 2011, y cobra un 10% por transacciones con un escalado descendente para las de importes más elevados. El sitio mantiene una actividad creciente que permite suponer una cifra de facturación más que respetable, pero las recientes vulnerabilidades y problemas relacionados con Tor o con los problemas derivados del uso de bitcoins (ya solventados) no han permitido a las autoridades desactivarlo, al menos por el momento.

La existencia y operativa de Silk Road son dignas de un caso de estudio, y permiten hacer algunas interesantes reflexiones académicas en torno a la red y al dilema del control. La era post-Snowden ha supuesto un antes y un después en el desarrollo de la red: por primera vez, la sociedad se enfrenta a la evidencia de que la red se ha convertido en un lugar en permanente escrutinio, en el que todo lo que hacemos, buscamos, decimos o leemos es susceptible de estar sujeto a vigilancia permanente. El simple hecho de enviar un correo electrónico sin cifrar es equivalente a poner en copia a todas las agencias de inteligencia gubernamentales del mundo.

El cifrado, siguiendo la tesis sostenida por Julian Assange en “Cypherpunks“,  parece por el momento la única salida para salvaguardar nuestra privacidad o nuestra seguridad, y una salida casi natural que las las autoridades intentan por todos los medios desactivar de alguna manera. Pero con el cifrado, surge el dilema del control que Silk Road escenifica perfectamente: entre proteger valores como la libertad de expresión o la privacidad, y permitirlo absolutamente todo, ¿dónde resulta recomendable quedarse? Confrontados con esta disyuntiva, la mayor parte de los ciudadanos biempensantes parecen inclinarse por un cierto nivel de control, ejercido con una serie de contrapoderes que lo balanceen y que eviten los problemas derivados de un mal ejercicio del mismo. Si nos referimos al tráfico de sustancias estupefacientes, las posiciones son, por lo general, más equilibradas, con importantes defensores de la vía de la tolerancia y despenalización con argumentos sin duda muy convincentes. Pero en cuanto tocamos otros temas convertidos por las autoridades en auténticos “jinetes del Apocalipsis” con los que plantear argumentos en favor del control, tales como el terrorismo o la pornografía infantil – el tercero, la protección del copyright, ya se identifica pura y simplemente con la defensa de simples intereses comerciales – los argumentos se diluyen algo más.

Plantear una red que funcionase íntegramente cifrada, al margen de toda autoridad centralizada incluso en la gestión de los nombres de dominio, y en la que las transacciones se desarrollasen utilizando una cryptocurrency como Bitcoin empieza a ser técnicamente posible. Pero en este caso, ¿hablamos de un posible sueño de libertad o de un infierno relleno con las miserias más aterradoras de la naturaleza humana? El actual escenario nos conduce a la idea de que el control mal ejercido puede acabar llevándonos a un escenario prácticamente orwelliano en el que muy pocos desean verse. Pero esos mismos que lo temen, manifiestan igualmente prevenciones ante uno de libertad total no sujeto a restricción alguna. Décadas de sociedades gestionadas democráticamente parecen indicar que el problema no está en el control por parte de un poder determinado, sino en la ausencia de un juego de separación de poderes, controles y contrapesos adecuado: la gran mayoría de los problemas que nos han llevado a vivir hoy en día en una especie de estado de excepción provienen de la eliminación de esos controles y contrapesos derivada de una circunstancia, el terrorismo, que supuestamente así lo aconsejaba, en una decisión que nunca tanto como ahora parece recomendable revisitar. Sin duda, una reflexión informada en torno al fenómeno de Silk Road puede ayudar a muchos a pensar sobre los balances existentes en este crucial dilema.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Silk Road: the limits of control“)

16 comentarios

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Carlos (econ)
15.08.2013 a las 15:05 Permalink

Si vamos hablar de pedofelia, hablemos de la iglesia Catolica y la sagrada congregación para la doctrina de la fe y su manual para amedrentar a las victimas y silenciarlas bajo pena de excomunion y ostracismo, durante 30 años.

A ver si el día que salgan a la luz los pedofilos de internet, resulta que la mitad son curas… como el mallorquin

Y para venta de armas y estupefacientes las islas cayman le dan veintemil vueltas a Silk Road… Hoy se habla mucho de Gibraltar y los paraisos fiscales, y nadie menciona que Andorra es NUESTRO paraíso fiscal, donde se habla Español.

Que fácil es ver la paja en el ojo del vecino.

Pero manda huevos, que quienes nos hablan de lo malos que somos los seres humanos, de nuestras perversiones e instintos animales, son justo los que defienden la idea de que somos individuos racionales que conformamos mercados eficientes y que por tanto no hace falta grandes estados, ni regulación estatal de las industrias…. MENUDO CACAO MENTAL QUE TIENEN….

Ni somos tan buenos, ni somos tan malos… Y la realidad de las leyes y normas sociales, es que “ojos que no ven corazón que no siente”, así que mientras estemos en la privacidad de nuestras casas, sin molestar a nadie, nadie tiene que venir a molestarnos a nosotros…

La mayoría de personas que viven en países donde lo que hagas en tu cama importa mucho a la sociedad.

Todo el mundo tenemos derecho a vivir en libertad. Hay un control, hay legisladores, jueces y ejecutores. Pero tienen sus límites, que nuestro propósito, según los padres de la patria americana, es “buscar la felicidad”, no cumplir y asegurarnos de que todos, cumplan la ley…

Las leyes están para cuando hay conflicto. Y cuando no lo hay, a nadie le importa lo que digan o dejen de decir: vive y deja vivir.

Si van a demonizar internet, entonces internet se convertirá en un DEMONIO.

Quieren internet para lo que quieren la “inteligencia”… Para mentirnos y engañarnos, como hizo Collin Powell en naciones unidas con las famosas armas de destrucción masiva… Que vergüenza…
Yo estoy encriptando hasta mi monedero.

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antonio garcia saenz
15.08.2013 a las 15:32 Permalink

Pues paraiso fiscal, donde los economistas dicen que ya podria estar casi la mitad del dinero mundial, se dice pronto, ahora lo juntas con su complemento ideal, mercado negro por internet, y otra serie de cosas como esos quimicos islamistas que dicen que han conseguido nuevos explosivos, y las peores cosas que ni nos enteramos etc etc … en 1984, y Un mundo feliz una especie de estado lo controla todo y en Blade Runner con sus experimentos geneticos a libertad total con creacion de esclavos baratos para explotar las minas (de otros planetas ), Mad-Max van por el salvese quien pueda libre total y aqui se va a conseguir la combinacion de lo mejor de todas esas, la cosa evoluciona favorablemente y todo el mundo acabara contento

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Krigan
15.08.2013 a las 16:48 Permalink

Para empezar, hay controles que sobran. Buena parte de las drogas ilegales simplemente deberían ser legalizadas. Y si hay algún imbécil que quiera consumir las más peligrosas (crack, por ejemplo), aún manteniéndola ilegal, tampoco creo que debamos hacer ningún esfuerzo hercúleo para impedirlo. Yo pondría más el énfasis en que no se le vendan a menores.

Luego están los controles que no sobran, pero que están interesadamente desencaminados. El terrorismo es un ejemplo. Es del género tonto que los terroristas no organizan sus atentados en Twitter, ni usan correos sin cifrar. El espionaje masivo a la población a lo único que va a conducir es a que al final todos cifremos nuesrros correos, pero en realidad, con la excusa del terrorismo, lo que se pretende es simplemente espiar a ciudadanos honrados.

Otro aspecto de la cuestión es que sobra hipocresía y doble moral. Los mismos que defienden el Gran Hermano en Internet son los que quieren que las comunicaciones de los bancos sigan perfectamente cifradas. Es algo propio del “socialismo para ricos y capitalismo para pobres” el decir que la privacidad y la encriptación solo deberían ser para los poderosos. Pues no señor, si los militares y los bancos pueden usar cifrado, yo también lo voy a usar.

Lo mismo para Bitcoin y similares. Tratarán de vendernos la moto de que eso debe ser “regulado”, y la regulación consistirá en que sólo los ricos y sus testaferros puedan usarlo. Naturalmente, no va a funcionar. Por ser algo descentralizado, Bitcoin no va a dejar de existir porque lo prohíban, ni los ciudadanos de a pie van a dejar de usarlo porque se lo “regulen”. Adelante, quiero ver a los genios que no son capaces de impedir el p2p que me expliquen cómo van a conseguir que la gente no use bitcoins.

004
Cristina
15.08.2013 a las 18:38 Permalink

Tiene una importancia capital y mucho sentido, defender la privacidad en todas sus formas.es lo que nos permite equilibrar las balanzas. Pero hay muchas maneras de defenderla. Que cada uno piense en como protegerla. Cada vez que se emite una comunicacion, la privacidad esta en riesgo. Quizás detenerse en pensar que decir y que no decir, no sea suficiente. Hay todavía barreras que pueden impedir que la privacidad sea una garantía en si misma? Save harbour, certificados de cifrado del Mail, comunicaciones seguras, guardar precauciones basadas en el anonimato, no airear toda la vida privada en Facebook y demás redes sociales, intentar no ser tan localizables, tener cuidado de a quien se le dan nuestros datos personales, ayudar a los hijos a tener vigilancia extrema con quien se comunican y como, abogados que ganan sentencias a favor de la privacidad, negocios que ponen a disposición del cliente servicios asequibles para tener cuidado con la seguridad de los dispositivos y ordenadores, construir casos no leyendo el contenido sino seleccionando las palabras que permitan construir el caso. Si no se defendiera y respetara la privacidad, se podría acceder siempre y en cualquier circunstancia al contenido privado. Esos son los limites, y no ceder ante el control indiscriminado.
El que defiende la privacidad es idealista y defiende la barrera que nos separa de la total aceptacion del hecho de tener que tener cuidado, porque siempre va a ser publico.

005
Mesosoma
15.08.2013 a las 18:54 Permalink

En 2008, el Señor Dans escribió un artículo llamadado Contra los vigilantes, encriptemos Internet, en dónde aseguraba que The Pirate Bay creó una mejora para tener cifrado constante al navegar por internet; han pasado varios años ¿se implementó? Obviamente no. El problema con el cifrado, es que nunca llega a materializarse en uso continuo por parte de la población, hay montones de servicios que usan cifrado. ¿Pero Alguien usa?

PGP, la más “reciente” versión de 2002; y GPG, aunque moderno, tiene demasiado bugs como para considerar usarlo. Otros sistemas para cifrar archivos en nuestros propios documentos, Bitlocker/Filevault jamás son usados por la población. Retroshare es una P2P cifrado bajo un esquema de claves públicas-privadas, Lavabit existía desde 2003, pero sólo se hizo conocido este año, sin olvidar heml.is, ese servicio de mensajería The Pirate Bay que, como en 2008, nunca llegará (ó yo nunca he visto alguien usarlos, sino, que otro lector que corrija)

¿Cómo vamos a usar cifrado, si nadie los usa ó no son suficientemente publicitados? Es destacar que Enrique Dans es Profesor de Sistemas de Información, pero ¿da cursos sobre cifrado o artículos más informativos sobre el tema?

006
Mario
15.08.2013 a las 23:50 Permalink

Hace ya Siglos, desde la Ilustración, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa y la Declaración de Independencia de EEUU, que la dicotomía falsa control-libertad se haya resuelta y la sociedad occidental ha evolucionado sin ningún conflicto entre ambas, organizándose en Estados de Derecho. Lo cierto es que no existe tal contradicción entre el concepto correcto de libertad y el control social, ni hay que elegir cuanto de uno y cuanto de otro. Esa idea es solo el fruto de la ignorancia pues nunca existió la libertad en el sentido que le ha dado tantas veces Enrique en este Blog y el concepto real de libertad ya ha sido sobradamente discutido y explicado por gente que lo ha pensado mil veces mejor.

Dice el artículo 4to de la Declaración de 1791 “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley”; escribió John Locke: “Donde no hay ley no hay libertad. Pues la libertad ha de ser el estar libre de las restricciones y la violencia de otros, lo cual no puede existir si no hay ley; y no es, como se nos dice, ‘una libertad para que todo hombre haga lo que quiera’. Pues ¿quién pudiera estar libre al estar dominado por los caprichos de todos los demás?”; y Montesquieu: “La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten.” Como en muchos casos, la frase que mejor grafica este pensamiento no vino de Rousseau, Franklin, ni de ninguno de los grandes filósofos políticos sino de un menos conocido divulgador de comienzos del XX, Stuart Chase, además, esta no es una clase de derecho político: “Tu libertad de agitar tu puño termina donde empieza mi nariz”.

El tema no es sino vino nuevo en odres viejos. Reducir el concepto de libertad al concepto que Enrique y Krigan o Kim Dotcom y el ciberdelincuente de moda pretenden hacer pasar por libertad lo único que consigue es destruir el concepto mismo. Esta caricatura del término libertad ya tiene incluso una etiqueta: libertinaje.

Enrique y demás seguidores se hacen unos gazpachos mentales impresionantes sobre esto porque siempre han defendido la comisión de delitos online en nombre de la libertad: la libertad de Kim Dotcom o Rojadirecta para hacer una fortuna con la piratería, la libertad de los pornógrafos para hacer llegar online su producto a menores sin ninguna restricción tecnológica, la libertad de cualquiera a hacer lo que le de la gana con su conexión aunque eso conlleve perjudicar o joder a todos los demás. Es ni más ni menos que el mismo concepto amoral de libertad que permite hoy a gobiernos en alianza con corporaciones de internet establecer un régimen de vigilancia absoluta en la sociedad. Pero sucede que una cosa es mandar a parir a todos los demás, mandarlos a adaptarse y renunciar a sus derechos de autor, o a que reduzcan sus expectativas de privacidad en internet como lo plantea el gran filósofo social Zuckerberg, y otra cosa es mandarse a parir uno mismo y darse cuenta de la noche a la mañana que esta vez el culo que estaba en juego era el de uno mismo y no el del vecino.

No sé que habrá leído Enrique esta vez, si a Google argumentando que no se debe esperar privacidad si usas gmail o a este narcotraficante de hoy defendiendo el marketing de su negocio en nombre de la libertad, pero es la primera vez que, desde que visito este blog, lo leo referirse a ciudadanos que exigen un control en internet sin caer en el insulto de siempre de inadaptados, dinosaurios, déspotas, vendidos a las discográficas, a los gobiernos, etc,. Dice Edans hoy: “(…) la mayor parte de los ciudadanos biempensantes parecen inclinarse por un cierto nivel de control (…)”, así sin más, sin el epíteto ni la descalificación usual de no entender internet. Parece una pobre concesión y en efecto está muy lejos de desmenuzarse el gazpacho, pero es un gran salto para quienes consideraban dogmáticamente que el menor asomo de un Estado de Derecho en la red era el fin de la internet y de las libertades humanas. Aunque sea con doscientos años de atraso, la idea correcta de libertad se ha asomado en este Blog.

007
antonio garcia saenz
16.08.2013 a las 00:34 Permalink

#006 la LIBERTAD verdadera, autentica, es la del medio deshabitado del campo o desierto; puedes saltar tu mismo o revolcarte o chillar lo que quieras nadie te molestara y “que no molestaras a nadie” de estas últimas 5 palabras se deduce el desinteres total y absoluto por la LIBERTAD autentica pura y genuina

008
Carlos (econ)
16.08.2013 a las 11:44 Permalink

#004 Cristina, creo que todos tenemos derecho a buscar la felicidad en libertad.

Si encripto es porque me siento amenazado, y entonces queda desvirtuada la relación que tengo con el Estado.

Me convencen la filosofía de Confucio: Lider con vocacion de servicio público y ciudadania respetuosa con las decisiones de su lider.

Confucio vomitaría si ve lo que hay. No puedo respetar a unos lideres que no me respetan a mi.

Lo que está en juego no es mi privacidad, ni la imagen del gobierno, sino la productividad y eficiencia de una sociedad equilibrada frente a una sociedad disfuncional.

Cuando veamos que otros países nos dan veinte vueltas en tantos aspectos, quizás al fijarnos de cerca veamos que tienen lideres con vocación de servicio público y una ciudadanía respetuosas con sus lideres y sus decisiones.

Luego diremos que somos un país bananero, que no tenemos empresas medianas, que pagamos la energía mas cara… En la base de todos estos problemas puede que encontremos algo tan básico como la falta de vocación de servicio publico en los lideres y una sociedad que no les respeta, ni respeta sus leyes = ANARQUIA.

BIENVENIDOS A LA ESPAÑA DEL S.XXI
BIENVENIDOS A LA ANARQUIA

009
Tojeiro
16.08.2013 a las 12:10 Permalink

Deberian ir pensandose pasarse a I2P.

010
Cristina
16.08.2013 a las 17:03 Permalink

#008 Carlos
El concepto de privacidad es algo que damos por hecho. Pero al pensar sobre ello, perderlo, implicaría consecuencias complicadas.
Encriptar es una decision. Una medida. La privacidad es un derecho. Según lo entiendo.
Ceder terreno en la privacidad implicaría abrir una puerta sin vigilante. Ahora, se ha descubierto que la informacion se analiza sin ni gun tipo de restricción. Y las reacciones en contra son importantes. Pero quien reacciona en contra? El que conoce sus implicaciones. Totalmente de acuerdo contigo en que esta en juego la productividad y eficiencia, pero la de cualquier empresa que considere que su información requiere proteccion.
El concepto de sociedad disfuncional, para mi,”es aquella que vive creyéndose unas normas del juego que no aplican. Una sociedad inconsciente y que opera sin saber porque se hacen las cosas. Automatizada. Bajo un manto de aparente normalidad. Sin ejercer una libertad real. Tomar decisiones porque se ha tenido la oportunidad razonable de decidir. Y cuando hablo de decidir, no hablo de valorar factores, hablo de darme cuenta de que puedo ser capaz de desarrollar cualquier habilidad que se requiera, mas allá de la etiqueta de soy bueno o no soy bueno en esto o aquello….. A veces es como salir de fabrica.en una sociedad industrializada. A la derecha, a la izquierda, a la derecha, por aquí, hacia allá… Ingeniero, abogado, dentista… Como un patrón.como si los conceptos dados Fuesen inamovibles. Cuando moverlos, implica innovar. Ahora es un momento importantísimo para reconstruir. Es lo que hay. Disfuncional o no, se tiene la oportunidad de cuestionar muchas cosas. De ser mas competitivos. Pero, esta situación, refleja un sistema de personas acostumbradas, que tienen dificultades para reaccionar. Para repensar como construir un nuevo camino. Para mi la clave, se encuentra en volver a construir, modificando conceptos.

011
Carlos (econ)
16.08.2013 a las 17:51 Permalink

#10 Cristina, resumiría tus palabras con la idea “conócete a ti mismo” y tu definición de disfuncional es la de aquel que piensa que es de otra manera, y por tanto no puede cambiar.

Para mi la clave es que todo cambio va a ser extremadamente lento porque vendrá impuesto por los guantazos de la realidad y los cambios culturales. Abandonemos la idea de que somos racionales y objetivos, que justo era la base fundamental del neoliberalismo.

Sería la “cultura” la que tiene la clave, un elemento social, pues un individuo que va en contra de la manada, pierde los beneficios que le da esta.

Un cordial saludo

012
Cristina
16.08.2013 a las 22:49 Permalink

#011 Carlos
Fíjate que no. Como soy muy consciente del esfuerzo y trabajo constante que requiere modificar, no sigo esa línea. Opto, por revisar los conceptos de manera consciente, porque entre otras cuestiones, en mi caso, nos ayuda a innovar. Me alineo con una manera de cambio. Hay muchas. Pero esta es la que a mi me funciona.
De todas formas me gusta que lo sitúes en contexto, aunque no coincida. :-)
De hecho un economista conductualista, es lo que me resulta interesante. :-)
Un elemtno social…..si. Totalmente. Pero hay mucha gente que se pregunta como hacer las cosas de manera diferente. Es un buen momento.

013
Observador
17.08.2013 a las 17:15 Permalink

#006 Mario, escribes con un estilo demasiado “técnico” como para que los cerebros que por aquí pululan puedan entender algo. Voy a intentar resumir tu tesis, que es la misma que vengo defendiendo yo en muchos puntos:

Un “demasiado listo” quiere formar un determinado grupo. Sabe que otros “demasiado listos” no le van a dar la cuota de poder que él quiere en ese grupo, por lo que hará será rodearse de imbéciles, cosa mucho más práctica. El “demasiado listo” limpiará con palabras aterciopeladas los oídos de los imbéciles, esto es: dirá exactamente lo que el imbécil quiere escuchar.

El imbécil es alguien que suele dejarse llevar por aquello que antes satisfaga sus necesidades primarias. Obviamente, al imbécil le sonará mejor la palabra “libertad” que la palabra “control”, porque obviamente todos queremos tener ciertas libertades y limitar que nos controlen. La diferencia entre un imbécil y un “no imbécil” es que el primero no reflexiona, únicamente se limita a afirmar o negar dependiendo del beneficio a corto-medio-largo plazo. Lo que el imbécil no entiende -obviamente porque es un imbécil- es que la libertad no es un concepto ideal, sino que requiere sacrificios. Él/Ella se deja llevar por la palabra, como alguien se deja llevar por las luces de neon de un motel de carretera en una noche oscura en la que uno empieza a tener sueño. Lo que el imbécil tampoco comprende es que lo que es un beneficio a corto-medio plazo, es posible que acabe convirtiéndose en todo lo contrario por no haber previsto más allá de lo que su estómago le decía.

Pero luego sucede que esa libertad no tiene nada que ver con el concepto utópico e ideal con el que el “demasiado listo” te la vende, sino que es una libertad que sirve para que los “demasiado listos” vulneren libertades ajenas, las cuales, ¡oh casualidad!, acabarán por ser la de los imbéciles.

Es por ello que esta parte es básica:

Dice el artículo 4to de la Declaración de 1791 “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro

Esto no lo van a entender en países latinos en siglos.

Reducir el concepto de libertad al concepto que Enrique y Krigan o Kim Dotcom y el ciberdelincuente de moda pretenden hacer pasar por libertad lo único que consigue es destruir el concepto mismo.

Te digo otra cosa, Mario. No es comparable el nivel jurídico-filosófico de los países angloparlantes con el de hispanoparlantes (si hacemos un repaso de autores la diferencia es descomunal). La verdad es que a mí me preocupa más bien poco lo que puedan pensar un Peter Dans o un Krigan The Doctor acerca de la libertad. El problema es cuando descubres que determinados juristas/economistas españoles de “reconocida competencia” no lo tienen claro, porque son meros loros que repiten y repiten sin haber tejido una reflexión jurídica en su puñetera vida (lo cual también les ha venido muy bien para mantener determinados statu quo sin tener que complicarse).

Esa caterva de imbéciles (que en realidad son “demasiado listos”) no va a entender en la vida que la libertad debe de llegar allí dónde comienza la del otro, porque si no acaba siendo un mero espejismo barato que sólo tiene la finalidad de condicionar decisiones. Eso lo tienen bien claro en las doctrinas sajonas, pero no así en las latinas, cuya historia ya demuestra que se han dejado llevar por todo tipo de “marketing” al que los imbéciles prefieren aferrarse por no complicarse la vida.

En realidad, al final te das cuenta de que la Historia es la mejor profesora de sí misma. Y por supuesto ya se van viendo resultados.

014
Krigan
17.08.2013 a las 21:56 Permalink

Mario:

Todo revolucionario es un infractor de la ley, incluidos los de la Revolución Francesa y la Declaración de Independencia.

015
Mario
19.08.2013 a las 19:25 Permalink

#014. Krigan ¿es en serio? De revolucionarios ni mierda. Lo único que Pirate Roberts, Kim Dotcom y los demás delincuentes que tanto admiras quieren revolucionar son sus cuentas bancarias.
Al menos esta vez Enrique ya no se traga el cuento de que vender crack por internet sea una lucha por la libertad de nadie.

016
Krigan
20.08.2013 a las 22:15 Permalink

Mario:

Te equivocas, yo no admiro a esos. Pero sí a Rosa Parks y Gandhi, que también fueron conocidos infractores de la ley, además de Jefferson y Benjamin Franklin. Tu gran error es siempre confundir ley y moral.

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