Stephen Wolfram y el “quantified self”

Impresionante artículo de Stephen Wolfram en Wired, titulado The personal analytics of my life, en el que analiza más de veinte años de datos sobre sí mismo y sus hábitos: gestión del correo electrónico, uso del teclado, reuniones de trabajo, llamadas telefónicas, número de pasos, documentos producidos, palabras escritas, etc. Un artículo que me permite escribir sobre un tema en el que llevo tiempo interesado: la tendencia hacia el quantified self como modo de vida.

La idea de quantified self se encuadra dentro de tendencias como el lifelogging, el digital footprint o el sousveillance, o con experimentos interesantes como MyLifeBits, de Microsoft Research, de los que ya hablamos aquí hace algunos años: llevar un registro de toda nuestra actividad mediante analíticas y sensores de diversos tipos, con el fin de analizarlos posteriormente. Hay ya páginas web y conferencias dedicados al tema, o aplicaciones de personal analytics todavía en beta como Me-trics. Filosóficamente, el concepto implicado es el de self-awareness, la conciencia de uno mismo, y la posibilidad de establecer autoenlaces con la misma para diversos fines, desde contar con una “memoria” que puede ser evocada a voluntad independiente de las limitaciones de los circuitos neuronales, hasta temas como la salud, la mejora personal, etc.

Lógicamente, a medida que avanza la tecnología, la idea de quantified self va extendiéndose: el registro de datos recogidos por Stephen Wolfram a lo largo de veinte años se refiere en su gran mayoría a actividades que lleva a cabo delante de un ordenador y que puede registrar fácilmente mediante software, pero desde hace dos años ha empezado a incluir tecnologías separadas del propio ordenador, como un podómetro que registra los pasos que da. Me sorprendería, aunque Stephen no comenta nada al respecto, que no estuviese probando dispositivos como la pulsera UP de Jawbone o los tensiómetros y básculas de Withings, por poner únicamente algunos de los que he oído hablar últimamente, o más modestamente a aplicaciones como Foursquare o como la Google Location History asociada a Latitude.

A medida que la tecnología lo permite, los objetos que utilizamos todos los días de manera cotidiana nos ofrecen la posibilidad de sensorización, de medir cómo los utilizamos o cómo evolucionan muchas variables de todo tipo – corporales, de contexto, de ambiente, etc. – en relación a los mismos. El móvil, por ejemplo es un caso claro: de ser un aparato utilizado para hablar por teléfono, ha pasado a ser un ordenador completo que llevamos encima en todo momento, que nos hace volver a casa si por error salimos sin él, y que es capaz de registrar constantemente en sus múltiples sensores series continuas de datos sobre, por ejemplo, geolocalización, nivel de ruido ambiente, o registros de nuestras actividades en la web o en diversas aplicaciones de todo tipo. Ya he visto incluso alguna startup prometedora dedicada a este tema.

La tendencia es clara, y por su naturaleza, no puede hacer más que subir en su popularidad: todos somos, en mayor o menor medida, un poco voyeurs de nosotros mismos, más aún si a ello se añaden aplicaciones capaces de proporcionar análisis relevantes sobre esos datos que vamos generando, y lógicamente, con un control y una conciencia claras de quién tiene acceso y cómo maneja esos datos. Estoy completamente de acuerdo con la forma en la que Wolfram inicia su artículo:

One day I’m sure everyone will routinely collect all sorts of data about themselves.”

 

Algún día, estoy seguro de que todo el mundo recogerá rutinariamente todo tipo de datos acerca de sí mismos. La miniaturización, la sensorización progresiva, el crecimiento de la conectividad  y el avance de la tecnología en todos los sentidos están haciendo de este tipo de temas, antes ciencia-ficción, ya una palpable realidad.

10 comentarios

#001
Oscar Gomez - 11 marzo 2012 - 13:32

Hay un articulo interesante en The Economist sobre este asunto (http://www.economist.com/node/21548493). He tenido la oportunidad de ver e incluso probar dispositivos de alguna de la startups que cita (en particular de Basis) y creo que el potencial es impresionante. Basis dice que su target son los ‘worried well’, personas sanas preocupadas por su bienestar y sensibles a como evolucionan algunos parametros vitales (consumo calorico, horas de sueno, etc.).

Al margen de opiniones personales sobre si uno estaria o no dispuesto a monitorizarse 24 horas al dia, este tipo de dispositivos tienen un gran potencial al estar en la frontera entre el ‘wellness’ y la salud. En un futuro proximo veremos como se extienden a personas con necesidades medicas (por ejemplo enfermos cronicos de gravedad baja o moderada), lo que abre un enorme abanico de posibilidades en el entorno de la ‘salud conectada’ o eHealth.

#002
Gorki - 11 marzo 2012 - 14:22

Me asustaría hacer un análisis minucioso de mis acciones. Sé sin ningún tipo de aparato, que soy caótico, impulsivo, inconsecuente, ilógico y extremadamente poco rentable, pero verlo escrito, es algo que me afectaría en exceso. Solo me faltaba para cada cosa que hago, que me pusiera analizar si es necesario o se puede evitar.

Fue eso lo que me alejó del golf, mis compañeros luchaban por rebajar su marca personal haciendo el campo en un golpe menos, a mi solo me interesaba tomar el sol en un sitio agradable y charlar con mis amigos, los golpes que diera a la pelotita me traía al pairo. Como noté que no hacía más que estorbar, decidí pasear por la ciudad hasta recalar en una cafetería, pues nadie de los que vamos va contando zancadas y solo tratamos de disfrutar de la vida.

No dudo de que esas métricas sean convenientes para quien sienta un constante afán de superación, igual que lo es para un atleta, filmar su actuación y analizar donde puede ahorrar la milésima de segundo, pero sinceramente ese afán de competir conmigo mismo no entra en mis planes. En esta vida de lo que he disfrutado es precisamente del tiempo que he perdido, el otro, solo ha sido trabajo, necesario claro, pero que no deja de ser un castigo divino.

#003
alberto tell - 11 marzo 2012 - 16:02

Estoy de acuerdo….da miedo saber lo que hacemos al cabo del dia…..somos de todo

#004
Xaquín - 11 marzo 2012 - 21:41

No me veo jugando al golf, pero si a punto de tomar un café con Gorki. La tecnología desde luego es neutra, pero los jugadores no. Cierto tipo de “palos” son peligrosos en manos del actual sapiens…aumentar su paranoia resulta como menos imprudente…pero para algo ya se desgañitaron algunos de los que hacían eso de la ciencia-ficción…

#005
victor - 12 marzo 2012 - 00:01

Si al cabo del día analizásemos la perdida de tiempo que nos suponen ciertas actividades nos asombraríamos.

#006
David F. - 12 marzo 2012 - 00:20

Creo que esto es clave para cuestiones como la alimentación. No somos conscientes de lo que comemos y bebemos en relación a nuestras necesidades energéticas ni tampoco si de algo comemos mucho y de otras cosas poco.

#007
Carlos - 12 marzo 2012 - 12:33

¿Y nuestro libre albedrio? La socialdemocracia nos da una visión donde nos movemos con la manada y el neoliberalismo, que somos engranajes de una maquina. Siguen siendo validas las tragedias griegas, en las que el ser humano luchaba contra su destino… Y PERDIA… Somos Edipos modernos. ¿Que nos dice self-awareness para escapar al determinismo?

Parece un off-shoot de Behavioural Economics, que estudia de manera objetiva e IMPIRICA, que no somos racionales.

La semana pasada rehusé participar en un experimiento referente a la moralidad de las relaciones extraconyugales. Mi miedo radica en que he visto los resultados de experimentos similares y nos descubre una naturaleza que con frecuencia ignoramos.

No solo se trata de estudiar cuatro variables cuantificables y biométricas. Se ha abierto la caja de Pandora. Se está diseccionando el alma y me es doloroso comprobar que soy un espejismo, que mi libre albedrio y mi racionalidad son un auto engaño de mi propio cerebro, que recrea una Matrix, donde tengo la ilusión de ser dueño de mi decisiones. Pero en realidad aquí quien manda es el inconsciente.

#008
Pedro - 12 marzo 2012 - 14:24

Estoy totalmente de acuerdo con en el planteamiento, y me siento absolutamente identificado. Pero es una pena que la psicología actual mencione esas recolecciones de datos dentro de la categoría de “obsesivo compulsivo”… ¡cuánta ignorancia!

#009
Arturo - 12 marzo 2012 - 18:39

Para aspectos concretos de la vida y para determinados tipos de personas esto tiene todo el sentido del mundo. De hecho los deportistas, tanto profesionales como aficionados, ya tienen a su alcance la capacidad de recopilar y analizar infinitud de datos de entrenamiento a través de dispositivos conectados entre si mediante protocolos inalámbricos (Ant+, Polar Wind, Wifi o BLTE). Puedes medir y analizar pulsaciones, cadencias, potencia, velocidad, distancia, rutas, coeficiente de penetración aerodinámica, peso, porcentaje de grasa (incluso segmentado por zonas del cuerpo), metabolismo basal, sobre entrenamiento, etc. etc. etc. Y después analizar todo ello en diferentes programas como Golden Cheetah, Training Peaks o Polar PPT5.

Grabar y gestionar toda tu vida me parece Overkill, pero quizás me esté haciendo mayor. Yo creo mas bien que hay que fomentar más la creatividad y las decisiones instintivas que es donde durante un tiempo seguiremos ventaja sobre las máquinas.

#010
delivolicita - 13 marzo 2012 - 09:42

Interesante y un poco deshumanizador a su vez. Me vienen dos cosas a la cabeza:
-Si quieres estar seguro de que dispondrás de tus datos en el futuro utiliza plataformas que controles tu (hablo de correo y blog con hosting propio), huye de las plataformas cerradas como Twitter, FB…
-Peligro; lo que no se mide no existe, los indicadores que evaluas con esos datos pueden ser muy útiles pero a la vez moldean tu percepción de la realidad…puedes acabar analizandote en modo maquina dejando muchos intangibles fuera, intagibles que te otorgan tu condición de humano.

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