El Blog de Enrique Dans

La cara lo dice todo

Escrito a las 10:42 am
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carasUn artículo breve de The Economist, About face, reseña un experimento llevado a cabo utilizando fotografías de personas que solicitaban créditos en Prosper.com y un grupo de evaluadores en Amazon’s Mechanical Turk: se pidió a un grupo de veinticinco evaluadores que juzgasen, en una escala de uno a cinco, la confianza que les ofrecían 6.821 fotografías de personas que habían solicitado un crédito (733 de las cuales lo habían obtenido) y la probabilidad que tenían de devolver un crédito de cien dólares. Todo ello sin aportar ningún otro tipo de dato adicional. En Prosper.com, las personas publican una foto y piden dinero para un proyecto determinado sobre el que ofrecen información, y otras personas les ofrecen dicho dinero o parte del mismo a un tipo de interes que se acuerda en cada caso.

El resultado resulta cuando menos sorprendente: las dos variables evaluadas, confianza y probabilidad de repago de la deuda, tenían una muy elevada correlación entre sí, pero también o tenían con sus evaluaciones crediticias basadas en su historial personal. Cuando se controlaba estadísticamente la posible incidencia de factores como obesidad, raza o belleza, la correlación se mantenía consistente, demostrando que este tipo de factores no afectaban a la percepción. Además, las evaluaciones se demostraron consistentes con las efectuadas por usuarios de la propia Prosper.com: aquellas personas evaluadas como poco fiables en función de su cara, acababan teniendo que pagar un diferencial medio de 1.82 puntos porcentuales más que los que parecían fiables para obtener una cantidad de dinero similar.

La fisiognomía, considerada habitualmente una ciencia folklorica, parece que tiene algo de base científica. De aquí al intento de aislamiento de factores específicos (prominencia del mentón, forma de los ojos, etc.) y a la aplicación de cirugía estética destinada a moderar su efecto nos separa únicamente el tiempo. Hace años, se contaba la anécdota de determinado banquero español que recibía a los solicitantes de crédito acompañado por su perro, y que concedía o denegaba los créditos en función de las reacciones del animal. Dentro de poco, entraremos en un banco, y de un vistazo se nos contestará directamente “uy, ¿con esa cara?… váyase por donde ha venido”. Sin duda, este tipo de cosas me van a ahorrar mucho tiempo del que utilizaba para poner notas en mis cursos :-)

1 trackbacks

[...] un reciente artículo en The Economist, “About face“, que referencia blog de Enrique Dans, se recogen las conclusiones de un experimento en el cual se evalúan distintas solicitudes para [...]

16 comentarios

001
JDF
20.03.2009 a las 10:55 Permalink

Que estudio mas politicamente correcto: resulta que la raza, por ejemplo, no influye pero si los rasgos faciales… algo no me cuadra.

002
Tristan
20.03.2009 a las 11:25 Permalink

Qué bueno, eso me recuerda la estupenda última novela de Javier Marías llamada “Tu rostro mañana”, en la que unos expertos trabajan para el MI5 adivinando el comportamiento de las personas según su rostro, su postura, la forma de hablar o de mirar, etc. Ellos se escondían en una habitación secreta y evaluaban al personaje que podía ser político, banquero, otro espía o quien fuera. Es una novela buenísima y, por lo que cuentas, veo que puede llegar a convertirse en realidad.

003
Joaquín
20.03.2009 a las 15:24 Permalink

En los cursos de ventas te explican una parte de psicología-morfología de las personas y sus comportamientos y la forma en que debes encarar una venta ante ellos.

Para los no iniciados en técnicas de venta, no todas las ventas son iguales. La venta se realiza en función de la persona (de su fisionomía básicamente) que tengas delante. En función de su apariencia física, están asignados por experiencia y estudios, unos comportamientos predecibles (sobre su seguridad, interés, afectividad, asertividad, agresividad, rol social, …) que conociéndolos pueden ayudarte a vender mas y mejor.

Todo esto está recogido en el método AIDA de ventas.

004
david
20.03.2009 a las 17:16 Permalink

a mi a lo que me recuerda es a mis primeras clases de derecho penal en santiago, cuando el catedrático nos explicaba resoplando sus orígenes vinculados a la morfología de las personas, y como una determinada fisonomía era aportada como prueba (obviamente inatacable) por parte del ministerio fiscal

tan lejos, tan cerca….[suspiro]

005
kiki
20.03.2009 a las 17:34 Permalink

Parece mentira, esto es más viejo que el mear. Lo usaban hace 30 años. Lo malo es que de aqui a medir cráneos como hacia Himmler queda muy poquito.
Considerar que un tipo porque tenga papada o tenga los ojos muy juntos va a ser un delincuente sencillamente es una soberana jilipoyez.
Lo único que es cierto es que las tias buenas se casan con los ricos y por eso los pobres suelen ser más feos. Pero el resto es una gilipoyez seudonazi

006
kiki
20.03.2009 a las 17:37 Permalink

Facial beauty in either sex is also associated with higher incomes.
Y el hijoputa que haya escrito esto seguro que es profesor de universidad…manda huevos.

007
Anónimo
20.03.2009 a las 18:01 Permalink

Vaya, no habría pensado ni por un momento que censurarías mi comentario de esta mañana a esta entrada de tu blog porque por más que lo intento no encuentro ni un ápice de motivo para ello. Más aún, siendo que rara vez no coincido con tus opiniones, te puedo asegurar que la sorpresa ha sido mayúscula.

Si no es un error, que todo podría ser, desde luego me has decepcionado aunque por supuesto tampoco es algo que tenga ni la más mínima importancia.

008
Enrique Dans
20.03.2009 a las 18:54 Permalink

#7: ¿¿?? No he censurado, igual se me ha pasado con el spam (y en ese caso, lo siento, repítelo si quieres), porque no lo veo en el registro (aunque siendo anónimo del todo, no te lo puedo asegurar, claro)…

En realidad, censuro poquísimos comentarios, desde que implanté la pre-moderación, la cosa se regula bastante sola…

009
Pablo
21.03.2009 a las 11:04 Permalink

De siempre ha habido personas con mucha cara……….

010
Gorki
21.03.2009 a las 11:46 Permalink

¡Viva Lombroso!., Va a demostrarse que tenia razón, metamos a los feos en a carcel como medida de precaución,.

Esto es transformar los prejucios que todos tenemos, en método científico. ¿No sería mas correcto buscar la forma de superar nuestros prejuicios.?.

011
Emilio
21.03.2009 a las 18:55 Permalink

Interesante estudio, sobre todo cuando está hecho sobre una muestra de créditos concedidos en EEUU… Si ya es absolutamente arbitrario, injusto e incontrolable cómo funcionan las cosas en este país con el “credit history” como mínimo tiene gracia que además la “pinta” del individuo también influya.

Saludos de un expatriado en CA :)

012
Mauricio
21.03.2009 a las 23:07 Permalink

Las conclusiones del artículo publicado en The Economist merecen un total rechazo. Lo único que buscan es justificar actuales y nuevas formas de discriminación. Básicamente lo que se hizo en el estudio citado fue contratar a 25 personas en Amazon Mechanical Turk para que hagan una evaluación de las fotos de 6821 aspirantes a obtener un crédito a través de Prosper, para lo cual debían calificar en una escala de 1 a 5 la confiabilidad que en su criterio tenía cada una de dichas personas, estimar el porcentaje de probabilidad de que devuelvan un crédito de 100 dólares y, finalmente, evaluar el sexo, la raza, la edad, el atractivo y la obesidad de estos individuos. ¿Cuál fue el resultado? Que la calificación de confiabilidad dada por los 25 evaluadores coincidió con aquella que tenían dichas personas en sus historias crediticias.

El artículo original dice que esta coincidencia se mantuvo incluso luego (“That continued to be so” en el original) de que fueran controladas estadísticamente las otras variables (belleza, raza, obesidad). Esto significa que incluso sin el control estadístico de las otras variables (o más bien prejuicios, diría yo) el resultado hubiera sido el mismo. El artículo no dice “que este tipo de factores no afectaban a la percepción”, como manifiesta Enrique, sino que la fisionomía sospechosa parece ser independiente de estas cosas (“Shifty physiognomy, it seems, is independent of these things”). Por lo tanto, si el resultado era casi el mismo sea que se tomaran en cuenta los prejuicios de siempre o no se los tomara en cuenta, ¿no será que simplemente las calificaciones de confiabilidad se basaron únicamente en dichos prejuicios? ¿Acaso al pedirle a una persona que califique la confiabilidad de otra únicamente por su foto, no estaban simplemente dándole luz verde al calificador para que diera rienda suelta a sus prejuicios?

Por otro lado, si el sexo, la raza, la edad, el atractivo y la obesidad no tuvieron nada que ver en la calificación (algo que el artículo original no dice por ninguna parte), ¿no se estaría bendiciendo, de todas maneras, una nueva discriminación basada en la percepción subjetiva de confiabilidad? ¿Acaso los individuos de apariencia confiable merecen un crédito y los que no la tienen no? ¿No parecían confiables muchos políticos que no cumplieron ninguna de sus maravillosas promesas o aquellos que se transformaron luego en feroces dictadores? ¿No parecían poco dignos de confianza muchos migrantes que ayudaron a la economía de sus países de origen y de adopción (como los españoles que migraron hace algunas décadas hacia Alemania) y que contribuyeron a que el presente sea mucho más llevadero? La confianza es una construcción social, no una condición intrínseca.

El artículo original, sin embargo, no deja dudas con respecto al hecho de que se inclina por un amplio abanico de discriminaciones, cuando afirma para mi absoluta sorpresa, por ejemplo, que la belleza facial está asociada con los altos ingresos, absurda afirmación desde cualquier punto de vista. ¿Se han vuelto acaso más agraciadas/os las/os españolas/es en los últimos años y por esta razón se ha incrementado la riqueza de España en las tres décadas pasadas? ¿Ha disminuido la belleza española en estas últimas semanas y por ello la economía española se encuentra tan mal actualmente? Si las primeras economías del mundo son las de Estados Unidos, Japón, Alemania, China y Reino Unido, ¿significa esto que en estos países se concentra en promedio más gente bella que en cualquier otro sitio del mundo?

La confiabilidad de una persona depende de muchos factores y uno de ellos es la confianza que los demás le den. En esto tiene bastante que ver el denominado “efecto Pigmalión”. Si la persona siente que los demás tienen altas expectativas sobre sus acciones, su rendimiento tenderá a ser cada vez mejor y lo contrario sucederá si las expectativas de los demás son bajas. Y esto es algo independiente de cómo luzca en una fotografía o de si parece o no una persona confiable al tratarla directamente. El artículo manifiesta que hay una coincidencia entre las calificaciones de los 25 evaluadores y las historias crediticias. Esto no me sorprende, pues hay una cantidad sustancial de instituciones financieras que en la práctica sólo prestan al que ya tiene dinero, con lo que dejan de lado a todo aquel que luzca pobre (quien, además, suele ser el más necesitado de crédito). El famoso Banco Grameen, por el contrario, consigue tasas de retorno del crédito del 98% principalmente porque está basado en una relación personal que establece el banco con los solicitantes, quienes suelen ser personas muy pobres. Los 25 evaluadores lo único que han hecho en el caso que nos ocupa es actuar con el mismo prejuicio con el cual suele operar una parte muy representativa de los prestamistas.

¿No parecían confiables todos los implicados en la crisis financiera actual y por ello la gente puso en sus manos enormes cantidades de dinero? Creo que el artículo de The Economist es a todas luces criticable y es lamentable que aparezcan este tipo de cortinas de humo justamente cuando más que nunca resulta necesario descubrir quiénes son aquellas personas que, tras la máscara de respetabilidad y confianza, terminaron llevando al planeta a una de las más grandes crisis financieras de las últimas décadas.

013
JBBF
22.03.2009 a las 16:53 Permalink

Pienso, y la experiencia así lo demuestra, que lo único que se puede sacar en claro de una condena por aspecto es un error.

Las pseudo ciencias que pretenden, a aprtir de hechos científicos aislados, predefinir cómo será el individuo siempre acabn en callejoes sin salida.

Un estudio en EEUU pretendía demostrar la ligazón entre raza y violencia por la vía genética, se suspendió cuando alguien hizo llegar una estadística de blancos descendientes de delincuentes británicos, si se llegaba a demostrar la vinculación el 75 por ciento de la población blanca americana quedaría bajo sospecha.

Otro dato, la mayoria de maltratadores de mujeres pasarían por buenas personas si no fuean nuestros vecinos.

014
Miguel
23.03.2009 a las 10:48 Permalink

“(…) parece que tiene algo de base científica. (…)”
Pues me temo que sin aportar nada más que la simple observación (sin hipótesis que lo intente explicar y susceptible de ser refutable) toda esa “base científica” se queda en exactamente ninguna. La ciencia es algo serio que requiere esfuerzo y criterio, Enrique. Deberías saberlo: dar pábulo a semejante dislate es ridículo.

Correlación y causa son cosas muy distintas. [¿No se volvían sordas *todas* las arañas al quitarles las patas?]

015
Enrique Dans
23.03.2009 a las 10:53 Permalink

#14: Miguel, no recurras a la crítica enlatada, que es la más sencilla. La crítica al uso de la causalidad es la más fácil que se hace a todo estudio, y el chiste de la araña no es más que la forma de parodiarlo. Pero para críticar un estudio por temas de causalidad, tienes que tener un estudio que la reclame. He visto el paper: la operativa del experimento está bien llevada, y además, no reclaman causalidad, sino simple correlación, que indudablemente existe y es significativa. Que sea un dislate o no y que su interpretación pudiese tener consecuencias desagradables no tiene nada que ver con que la correlación exista (o con que yo esté de acuerdo con el tema, que líbreme dios… una cosa es el “que se mueran los feos” y otra el que no se les concedan créditos, coñe… tonterías las justas, que a ver como me iba a comprar yo una casa con esta cara que tengo si esto se convirtiese en práctica general!! :-)

016
Miguel
23.03.2009 a las 11:40 Permalink

Enrique, este es el problema: para atribuirse el adjetivo de científico no se puede reclamar “simple correlación” aunque “exista” (obvio) “y sea significativa” (subjetivo). Por mucho que hayan trabajado el “experimento” y aunque no haya ánimo de fraude, apelar a la simple correlación como fundamento científico es un autentico disparate. Hay correlaciones absolutas que también son absolutamente falsas.

Si quieren dar un mínimo “barniz” científico a esas observaciones tendrán que postular una hipótesis que explique lo observado y ponerla a prueba. Si no son capaces de ello, el estudio podrá ser muy interesante para algunos pero, simple y llanamente, no hacen ciencia.

Que ya tenemos bastante desgracia denostando a la ciencia con la publicidad de ciertos productos lácteos, para que cualquiera se arrogue la capacidad de “hacer ciencia” en virtud de tropezarse con correlaciones “grandes y significativas”…

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