Una reseña en Barrapunto me lleva a investigar un poco sobre NFC (Near Field Communication), la tecnología utilizada, por ejemplo, en las Oyster Card del sistema de transportes de Londres cuya “deconstrucción” pudimos ver recientemente en Boing Boing: se trata de un protocolo normalizado como extensión del RFID para el intercambio de datos entre dispositivos en un rango de proximidad de unos diez centímetros (el doble si ambos son dispositivos activos y con antena), que reúne una variedad de estándares preexistentes con experiencia importante en distintas partes del mundo, como la FeliCa, muy utilizada en Hong Kong, Japón y Singapur.
El protocolo parece una solución razonablemente buena como sistema de pago: aunque el protocolo en sí no asegura la inviolabilidad de la transmisión, su corto alcance indudablemente dificulta los intentos de llevarla a cabo. Al igual que el RFID, puede utilizarse vinculada a dispositivos pasivos como una tarjeta, en la que la alimentación se produce por inducción (el iniciador o lector provee un campo electromagnético, que es modulado en forma de respuesta por el dispositivo objetivo) o entre dispositivos activos como un teléfono móvil (ambos poseen una batería y generan sus propios campos electromagnéticos, que desactivan cuando esperan una respuesta). Como problema principal, se ha citado la pérdida de privacidad que supone su trazabilidad: en Londres, la policía ha reclamado a la autoridad de transportes los datos de usuarios de la tarjeta en más de cuatrocientas ocasiones, además de solicitar un acceso global para propósitos de contraterrorismo, que no fue autorizado. Igualmente preocupa la posibilidad de obtener una lectura de datos de la tarjeta por parte de cualquier otro dispositivo emisor no autorizado, para lo que se sugiere el uso de fundas revestidas de una capa de aluminio para cuando la tarjeta no está en uso.
Dadas las experiencias hasta el momento, y la participación de las principales operadoras en la Mobile NFC Initiative, es más que probable que pronto veamos desarrollos de este tipo en nuestro país, bien en forma de tarjetas monedero de diversos tipos o incorporados a los móviles, convirtiéndolos de manera efectiva en sustitutivo moderno de las tarjetas de crédito o hasta de las llaves.
ACTUALIZACIÓN: Me comenta Antonio vía Twitter que ya hay experiencias piloto de este tipo en España, como la de la EMT en Málaga (me suena que hay alguna más, pero no recuerdo referencias). Acerca de la de Málaga, hay más información en este vídeo.






30.04.2009 a las 23:52 Permalink
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