Es algo que nos preguntábamos ya hace unos diez meses: si tenía sentido comprarse una PDA. Hoy parece que Dell nos clarifica un poco las dudas decidiendo por nosotros firmar lo que parece ser el certificado de defunción de las llamadas Pocket PC o PDAs, al abandonar completamente la fabricación y comercialización de sus Axim (ver noticia en The Register). Al retirar la X51, Dell deja de ofrecer productos en la gama PDA, y anuncia además sus inequívocas intenciones de no sustituirlos, aunque algunos analistas indican que podría estar barajando su entrada en el segmento de los smartphones. Por el momento, la PDA aún aparece disponible en la página española, pero la intención es retirarla, aunque seguirán ofreciendo accesorios para la misma.
El fin de la PDA es un fenómeno de pura convergencia tecnológica de dispositivos: proviene claramente de la popularización de dos dispositivos, el smartphone, dispositivo que une a las propiedades de las PDAs la capacidad de ser utilizado como teléfono móvil convencional, y el GPS. Por un lado, la propuesta de valor ligada a disponer de una PDA sin funcionalidad de teléfono disminuye claramente. Por otro, el mercado de PDAs para ser usadas como GPS cómodo y de pequeño tamaño también se ve desplazado por productos cada vez más optimizados en sus dimensiones y con precios más competitivos. En mi caso, habiendo sido un usuario muy intensivo de PDA, he sido un ejemplo perfecto de este proceso de convergencia: vi como la última PDA salía de mi bolsillo a las pocas semanas de haber entrado en mi vida mi primera BlackBerry. Tras eso, todavía mantuvo durante bastantes meses una segunda juventud como GPS en el coche, colgada del salpicadero con un velcro. Pero desde ahí, tras la compra de un GPS, se fue directamente exiliada al cajón. Y la verdad, no la he echado nada de menos.






19.04.2007 a las 18:36 Permalink
[...] lo mismo que hemos pasado todos antes de empezar a soltar por esa boca “perlas” como ésta o sobretodo [...]