Patricia Fernández de Lis me cita brevemente en un faldón de su artículo de ayer en El País, “750 millones para engañar a Google” y, al hilo de su artículo, yo llevo una temporada que no puedo dejar de pensar en los límites de las actividades de Search Engine Optimization (SEO) como en una carrera sin retorno. Una carrera en la que una serie de empresas se están dedicando a explotar todas las maneras posibles de subvertir los resultados de un buscador y, merced a sus actividades, están consiguiendo desvalorizar progresivamente dicho buscador. Si la principal propuesta de valor de Google fue la de ser capaz de diferenciarse de los buscadores de su época, que en general vendían los resultados al mejor postor, ¿que cabe esperar de un mundo en el que el mejor posicionado en Google no es necesariamente el resultado más relevante, sino el que tiene un SEO capaz de aproximarse más a la zona gris sin caer en la zona negra del baneo?
Recientemente he conocido empresas que vendían los servicios de enormes redes de páginas web con contenidos creados en países de bajos costes laborales unitarios, páginas desarrolladas para parecer legítimas, pero con contenidos de una calidad ínfima y, sobre todo, diseñados no como medio, sino como fin. El propósito de esas redes de páginas desde las que el SEO mandaba enlaces a sus clientes era doble: por un lado, recibir visitas y capitalizarlas mediante AdSense, por otro, posicionarse lo mejor posible para tener un PR elevado y poder vender los enlaces disparados desde ellas. ¿Qué puede decirse ante una práctica así? ¿Son fraudulentas esas páginas? Claramente, se encuentran en una zona gris: no son páginas falsas, pero su propósito no es el de generar un contenido, sino el de engañar a Google y generar un negocio desde mi punto de vista de una más que dudosa ética. ¿Es más relevante una página por el hecho de contratar los servicios de una empresa de este tipo? No, en absoluto. Por tanto, estamos hablando de algo que subvierte claramente el algoritmo del buscador, y por tanto de algo contra lo que el buscador debería luchar. Pero por otro lado, el propio buscador es juez y parte: esas páginas “de la zona gris” generan mucho dinero en AdSense, y llenan así el bolsillo del buscador. En mi opinión, esto es algo tan duro como Google encontrándose con los límites de su propia metodología. Un problema de tan dificil solución, que abre el camino para que alguien suficientemente inteligente encuentre una manera de buscar diferente, basada en otros criterios, y haga con Google lo mismo que Google hizo en el 2000 con los buscadores de la época si es que el gigante no es capaz de reaccionar adaptando su algoritmo para evitar este tipo de contaminación.
Sé que me ganaré infinidad de comentarios negativos por ésto, pero para mí, las actividades de SEO tienen únicamente dos vertientes: una, la de la “higiene”, enseñar a la gente a tener su código limpio y aseado, a estar guapo para cuando viene la araña del buscador, a tener un Sitemap, no tener un Flash, unos frames o un desplegable ocultando el contenido, etc. Y dos, la del fraude al usuario, la de vender lo que no es tuyo, la de generar unos enlaces desde unas páginas que nunca habrían existido de no haber mediado un pago por ello. Páginas que, de paso, generan una atención que no les corresponde y unos ingresos para esas páginas y para el propio buscador, que se convierte así en juez y parte de su propia pérdida de calidad, de la pérdida de sentido de su propia misión.
Empiezo a manejar la idea de que las actividades de SEO son el propio Némesis de Google, el auténtico homo homini lupus, y que ni Google ni los SEO pueden hacer nada para evitarlo, para salir de la carrera en la que se han metido. Un simple intento de búsqueda de un hotel en la red nos llevará a la evidencia de que ésto está empezando ya a alcanzar tintes absurdos, límites en los que la propuesta de valor del buscador queda gravemente comprometida. ¿Qué diferencia hay entre los resultados que uno compraba en los buscadores de los 90 (o en algunos de nuestros días) y los procedimientos empleados para posicionar determinadas páginas en Google hoy? En ambos casos, se engaña al usuario y se le pone delante de su nariz, encabezando la página de resultados, algo que no es lo que él debería haber encontrado en función de la relevancia para su búsqueda, sino aquello que pagó más por llegar a aparecer ahí. Si quieres, hasta la compra de posiciones en los resultados era incluso más transparente.
Que triste es ver que vas perdiendo la fe y no puedes hacer nada para evitarlo…






20.03.2007 a las 10:13 Permalink
Los límites de la SEO . Como engañar a Google…
Enrique Dans reflexiona sobre los metodos existentes para engañar a Google y posicionarme mejor ganando además mucho dinero en visitas por Adsense. Una reflexión repleta de matices interesantes donde podemos ver lo mal que está evolucionando Google…
20.03.2007 a las 17:00 Permalink
Los límites de la SEO…
Llevo una temporada que no puedo dejar de pensar en los límites de las actividades de Search Engine Optimization (SEO) como en una carrera sin retorno. Una carrera en la que una serie de empresas se están dedicando a explotar todas las maneras posibl…
20.03.2007 a las 21:26 Permalink
Los límites de SEO…
Que triste es ver que vas perdiendo la fe y no puedes hacer nada para evitarlo……
20.03.2007 a las 23:50 Permalink
[...] no leo conciencudamente. Sin embargo hoy el señor Enrique Dans ha conseguido fijar mis ojos en su post sobre ética informática y técnicas SEO (Search Engine [...]
21.03.2007 a las 15:46 Permalink
[...] a Enrique Dans: Sé que me ganaré infinidad de comentarios negativos por ésto, pero para mí, las actividades de [...]
21.03.2007 a las 20:33 Permalink
[...] de leer esto y luego leer esto (que me recuerda, en cierta manera a esto y a esto otro) he tomado la decisión [...]
22.03.2007 a las 00:06 Permalink
[...] que me lo he tomado a modo de broma (por relajar un poco el ambiente). Yo he dejado mi opinión en El Blog de Enrique Dans, y podéis leer la cara B de en el de [...]
22.03.2007 a las 13:54 Permalink
[...] a Enrique Dans por su post y por este comentario y como no a Telendro por inspirarle con sus [...]
23.03.2007 a las 11:37 Permalink
[...] de confianza basado en la posición Google. Aunque, leído lo leído en el blog de E. Dans sobre Los límites de la SEO, se me ocurre que el mismo procedimiento que ahí se describe desbarataría la posibilidad de tomar [...]
04.10.2007 a las 01:25 Permalink
[...] al oponente alcanza cotas estratosféricas. Permítanme que les hable de la SEO, o mejor no, lean el post de ayer del blog de Enrique Dans y comprenderán mejor de qué va el asunto. Resumiendo: …llevo una temporada que no puedo [...]
11.11.2007 a las 03:27 Permalink
[...] como XEOWEB Un buen post sobre técnicas “ilegales” en pagerank lo encontrareis en ENRIQUEDANS Mis consejos [...]