Este artículo en Xataka, sobre fuente de Reuters es de los que precisan digestión. Las piezas empiezan a encajar. El artículo habla de algunas características de los reproductores de vídeo Blu-Ray, y menciona concretamente un par de cosas que me han puesto la piel de gallina: los reproductores deberán estar permanentemente conectados a Internet, y podrán ser deshabilitados remotamente en caso de que el usuario haga algo no previsto con él, tal como intentar modificar su configuración, hackearlo, abrirlo o alterar su funcionamiento de alguna manera. Esto traería consigo además un control minucioso de la industria acerca de qué contenidos se visualizan en cada reproductor, con frecuencias de visualización, origen de las copias, etc. El auténtico gran hermano orwelliano convertido en electrodoméstico.
Ahora es cuando las diferentes piezas – formatos, estándares, Windows Vista, alta definición, codificaciones regionales, etc. – empiezan a encajar. La reacción de la industria ante un escenario de bits que corren libres está siendo plantear, detrás del caramelo de la alta definición, una vuelta atrás a la época del CD, pero en edición corregida y aumentada: no solamente compraremos CDs, en este caso DVDs de alta densidad, o nos bajaremos contenidos a través de Windows Vista, sino que tendremos que aceptar que alguien, desde su despacho, controle cuantas veces y en qué momentos los reproducimos, si los vemos quietecitos desde nuestro sillón como niños buenos o si hacemos cosas raras con nuestro reproductor y, si le parece que no somos inofensivos, directamente desconectarnos nuestra máquina.
Llevo tiempo escribiendo sobre este tipo de temas en artículos como “Innovación negativa“, “Los bits son libres” o “La rebelión de los electrodomésticos“, y el escenario en el que está trabajando la industria de los contenidos y que se nos viene encima tiene mucha peor pinta que lo que en algún momento pudo ser la peor de mis pesadillas. Un reproductor que se desconecta solo cuando detecta que se intenta reproducir un contenido no autorizado o modificar su configuración de alguna manera es algo que excede mis expectativas, me escandaliza, me arrastra al ciberactivismo más radical. Es algo que lo permite todo: que sepan lo que veo, en qué momento lo veo, donde lo compré, si pauso la película o la rebobino… podrían obligarme a ver publicidad, trailers… todo el control en sus manos. El cine en casa, sí, pero en todos los sentidos: con taquilla, entrada, acomodador y hasta policía que nos echa fuera de la sala si no nos comportamos bien.
¿Seremos capaces de babear tanto por esos nuevos contenidos en alta definición como para correr a las tiendas a hacernos con los nuevos reproductores y aceptar ese tipo de escenario tan profundamente restrictivo al que nos quieren llevar? ¿Seremos tan snobs como para sentirnos ciudadanos de segunda si no vemos las películas en alta definición, y transigir con un modelo de esas características?






12.09.2005 a las 09:14 Permalink
[...] Este fin de semana hay un par de noticias cuando menos alarmantes: La MPAA y la RIAA se apuntan a Internet 2. [via hispamp3] Los reproductores Blu-ray deberán estar conectados a Internet. [via Enrique Dans] Quizá … [...]
06.10.2005 a las 07:08 Permalink
[...] Hace tiempo que pienso que tenemos que hablar de esto en Blogdecine. Quizás no es una cuestión directamente cinematográfica, pero sin duda puede afectar dramáticamente a la manera en que accedemos al séptimo arte. Me estoy refiriendo al DRM (Digit… [...]