Los despidos anunciados por McKinsey, un recorte cercano al 10% de su plantilla, no son una anécdota ni una simple corrección de costes en un ciclo económico menos favorable. Son una señal inequívoca de que, como llevo tiempo comentando, el modelo tradicional de la consultoría estratégica está entrando en una fase de agotamiento acelerado.
Como bien explica Fast Company en su análisis sobre el caso McKinsey, no se trata sólo de menos proyectos o de clientes más cautelosos, sino de algo mucho más profundo: la inteligencia artificial está vaciando de contenido buena parte de lo que durante décadas justificó la existencia de estas firmas como intermediarios privilegiados del conocimiento y el análisis.
Durante años, la consultoría vivió cómodamente instalada en la asimetría de información. ...