Llevo ya bastante tiempo hablando con compañías que están intentando incorporar la inteligencia artificial a sus procesos de negocio. La mayoría sigue en lo que yo llamo «la fase administrativa», o como escuché en un evento reciente y me hizo mucha gracia, «la IA del oficinista»: automatizaciones modestas que permiten a algunos trabajadores redactar documentos o presentaciones, responder correos o hacer búsquedas sobre determinados temas. Pero después de mis últimos artículos, cada vez recibo más preguntas de empresas que quieren ir mucho más allá y conseguir que la inteligencia artificial se vuelva verdaderamente «estratégica».
Para estas empresas, la principal preocupación se formula en forma de pregunta: ¿será la inteligencia artificial ...