Europa siempre ha sido un debate inacabado entre identidad e influencia. Cuando miremos atrás en esta década, es probable que recordemos 2026 no sólo por nuevas guerras culturales o crisis económicas, sino por el momento en que la Unión Europea decidió tomar en serio su propio proyecto tecnológico. Esa decisión se traduce en la reciente consulta pública sobre una Estrategia de Ecosistemas Digitales Abiertos lanzada por la Comisión Europea, cuyo objetivo explícito es reforzar la soberanía tecnológica de Europa frente a una dependencia histórica de las grandes plataformas estadounidenses y otros proveedores fuera de la Unión Europea.
El debate europeo sobre tecnología no es ajeno a la realidad: en sectores como la nube, la inteligencia artificial, la infraestructura crítica o ...