¿Directorios? ¿Carpetas? ¿Qué?

IMAGE: Manfred Steger - Pixabay (CC0)

Es uno de esos temas que me resultan interesantísimos y que he podido observar en muchas ocasiones, pero que no me había detenido a analizar: los usuarios jóvenes carecen de estructura mental alguna a la hora de organizar sus ficheros y sus contenidos, y se limitan, en la mayor parte de los casos, a acumularlos allí donde el programa o aplicación que están utilizando los pone, sin hacer uso de directorios ni de carpetas. Cuando necesitan un archivo, simplemente lanzan una búsqueda.

La cuestión tiene su cierta lógica: los que crecimos utilizando los primeros ordenadores que alcanzaron cierta popularidad, nos vimos obligados a aprender cosas que no resultaban especialmente intuitivas, pero que servían su función perfectamente: de lo primero que aprendías en DOS o en UNIX era a crear subdirectorios y a navegar por ellos, algo que tenías que hacer de forma muy habitual. Para ejecutar un programa, había que teclear su nombre desde el directorio adecuado, y para guardar los ficheros generados utilizándolo, tenías que llevar a cabo conscientemente la operación de guardar, que estaba asociada con un lugar de almacenamiento determinado.

Esta estructura, además, estaba anclada en un paralelismo con el mundo físico: los directorios eran cajones o carpetas, y en una carpeta podías guardar documentos o también otras carpetas. La iconografía utilizada reflejaba esto perfectamente, y lo pudimos ver cuando los sistemas operativos comenzaron a hacerse gráficos: el icono del administrador de archivos era un archivador de oficina con sus cajones, y las carpetas eran las muy habituales carpetas amarillas de cartón. Si querías localizar un documento, simplemente navegabas – al principio con comandos, después con clics de ratón – en la estructura de carpetas y subcarpetas que habías creado.

Si hacemos un fast-forward generacional, ¿qué nos encontramos? Desde finales de los ’90, los buscadores comenzaron a posibilitar que encontrásemos aquello que estábamos buscando de manera relativamente sencilla, y su concepto, creado inicialmente para un espacio prácticamente ilimitado como la red, se trasladó rápidamente al ordenador a finales de los ’90. Para usuarios de mi edad, la llegada del buscador al ordenador fue una ventaja añadida, simplemente, una comodidad. Pero para los jóvenes nacidos a partir de mediados de los ’90 o en los comienzos del siglo, son una herramienta que siempre ha estado ahí.

Los paralelismos físicos, además, empezaron a desaparecer o a desfigurarse: muchos jóvenes no tienen ni la más remota idea de por qué algunos iconos o botones, como el de guardar, tienen figuras, como un diskette, que no han conocido en su vida. Las analogías derivadas del papel, las carpetas y los cajones, van perdiendo su sentido. Y por otro lado, los programas no solo comienzan a guardar por sí mismos los documentos que vas haciendo en ellos, sino que en muchos casos, los almacenan en sitios que ni siquiera están en tu ordenador.

Herramientas como Dropbox, iCloud o Google Docs, que mantienen el paralelismo de las carpetas y los directorios pero las sitúan en la nube y añaden la posibilidad de trabajo en grupo, empiezan a desdibujar cada vez más la idea del dónde está físicamente un archivo, y a convertirla en una especie de entelequia: cuando quiero un fichero, busco su nombre y aparece, prácticamente independientemente de dónde esté, siempre que tenga conexión, algo que los jóvenes dan por sentado. Las redes sociales, además, les acostumbran a situar muchos de sus archivos, sobre todo las imágenes, en repositorios públicos a los que acceden en cualquier momento. De hecho, la llegada del smartphone se convierte, en general, en otra forma de convertir en difuso el lugar de almacenamiento de los archivos. ¿Dónde está? En el teléfono… o ni eso. Si añadimos la cada vez mayor profusión de herramientas de búsqueda, con posibilidades como localizar fotografías en función de dónde fueron hechas, de quiénes están en ellas o de qué representan, el paralelismo físico se pierde completamente, y pasa a otra dimensión.

En esas condiciones, los jóvenes terminan o bien en el desorden más absoluto – con todos sus archivos tirados en un mismo sitio o esparcidos por el escritorio – o sin la más remota idea de dónde han guardado nada, lo que se evidencia, por ejemplo, en sus dificultades en muchas ocasiones para llevar a cabo tareas tan básicas como adjuntar un archivo a un correo electrónico. En ocasiones, hasta el propio concepto de archivo se pierde: desde hace cierto tiempo, cuando trabajo una presentación para una conferencia presencial, genero un archivo, en mi caso de Keynote. Pero cuando preparo una en formato online, no genero un fichero, sino simplemente una sucesión de imágenes que termino, en muchas ocasiones, por no guardar, o por tirar simplemente en un repositorio común de imágenes, una carpeta enorme que tengo, sin más.

¿Malo? Básicamente, diferente. Personalmente, tendería a pensar que un cierto conocimiento de cómo se organizaban «tradicionalmente» los archivos en el espacio de almacenamiento es algo que no sobra en absoluto, al menos como forma de dar una cierta perspectiva histórica y una mínima continuidad, pero también es interesante pensar que si nos empeñamos en que mantengan esas estructuras, estamos en realidad tratando de mantener algo que puede que termine perdiendo completamente su sentido. Su forma de hacer las cosas, por otro lado, no siempre es la ideal: en ocasiones tienes que enfrentarte a tareas que generan muchos archivos con nombres parecidos que posteriormente pueden ser difíciles de encontrar en un buscador, o ante la conveniencia de mantener cierto orden con algún tipo de sistema de clasificación. Pero tampoco es que el sistema de directorios y carpetas fuese a prueba de bombas, y todos en ocasiones hemos deslocalizado ficheros por mucho orden que pretendiésemos mantener…

Como mínimo, interesante.


This article is also available in English on my Medium page, «Directories? Folders? What?«

29 comentarios

  • #001
    A.H. - 30 septiembre 2021 - 20:18

    Yo recuerdo, haber ido al aula de informática de un instituto y decirme el profesor que los alumnos no sabían la diferencia entre un directorio y un fichero, y estaban todos suspendidos por eso. Pero era en 1996, joder, cuando las direcciones aún se metían a mano.

    Responder
  • #002
    Lucas - 30 septiembre 2021 - 21:53

    Muy interesante punto de vista que CORROBORO con mis hijos. Pero los que somos de la vieja escuela y sobre todo los que para trabajar manejamos un inmenso volumen de información que no para de crecer, el orden en carpetas es fundamental, al menos en mi caso es asi. Y si añadimos además que somos Virgo podemos llevarlo quizás hasta exageradamente,… un TOC del orden!!? Pero somos felices siendo organizados.
    Un buscador ayuda bastante pero no es siempre eficaz.

    Responder
  • #003
    Miguel Lobo - 30 septiembre 2021 - 22:06

    Esta es una razón por la que no he llegado a familiarizarme con Apple: la dificultad para manejar archivos y carpetas en su entorno. Yo trabajo diariamente con decenas de archivos que tengo que clasificar y modificar. Me resultaría imposible acordarme del nombre de cada uno de ellos o buscarlo en una única carpeta. Tal vez me equivoque pero creo que para esto el entorno Windows es mucho mejor. Respecto a la nube, no encuentro grandes diferencias entre los diferentes sistemas. Lo que no he logrado encontrar es uno que permita trabajar con grandes volúmenes de ficheros y que los sincronice en tiempo real de manera que varias personas puedan trabajar sobre ellos como cuando se usan carpetas de red en una intranet.

    Responder
  • #004
    Asier - 30 septiembre 2021 - 23:23

    A mí me produce una gran sensación de inseguridad no saber exactamente dónde se están guardando los ficheros. En este aspecto odio las app y aplicaciones que lo ocultan deliberadamente (queriendo facilitar la experiencia de usuario se supone) y te puedes volver loco queriendo encontrar (y no digamos cambiar) la ruta en la que se guardan tus trabajos.

    Incluso muchos nombres de carpetas que uno ve en el explorador de Windows no se llaman en realidad como te lo muestran porque son traducciones al castellano del nombre real o accesos directos a quién sabe qué otro directorio que no hay forma fácil de saber cuál es.

    El precio a pagar por la conveniencia y facilidad de uso es sin embargo la ignorancia de cómo funciona o se organiza en realidad un sistema operativo y su sistema de archivos.

    Responder
  • #005
    Chipirón - 30 septiembre 2021 - 23:46

    Me parece un artículo tan interesante como acertado.

    Sólo quería añadir tres Comentarios:

    1) Los que somos enfermizamente desordenados hemos pasado de tener montañas de papeles apilados en la mesa de trabajo a tener archivos desperdigados por el escritorio y diferentes carpetas con el mismo nombre pero diferente versión que siguen dificultandonos la vida.

    Mi caso es prácticamente clínico y gracias a Sherlock, el buscador del Finder en Mac, estoy salvado y el ordenador me hace en un segundo la improductiva tarea de buscar entre montañas de papeles físicos el documento adecuado.

    Por eso siempre pido que si me llega algún documento importante impreso en papel, me lo escaneen y envíen por email con un nombre descriptivo.En el fondo trabajo con hagstags o etiquetas, así es cómo me organizo.

    2) Para mejorar el orden necesito que el sistema de archivos de respaldo tenga control de versiones, eso me lo hace Time Machine pero no iCloud, y lo noto a faltar mucho. Creo que otros servicios en la nube como One Drive ya lo incorporan, al menos para documentos Office.

    3) Aunque sea tentadora la extensión, a pesar de ser muy desorganizado en cuánto a orden si creo tener una mente muy bien estructurada a nivel de razonamiento y sentido común, por lo que el hecho de que los jóvenes no usen una forma metódica y jerárquica al guardar documentos no implica necesariamente una mente desestructurada. Lo digo por experiencia propia.

    Responder
  • #006
    Xaquín - 1 octubre 2021 - 00:29

    El analfabetismo funcional viene de un desorden generalizado en el uso de los códigos lingüísticos…letras, palabras, frases… y sin controlar ese uso no hay comunicación posible. Los idiomas cambian, la necesidad de articular frases, incluso en formato bit, es imprescindible.

    Lo mismo pasa con archivar los datos que nuestro cerebro maneja. El uso de carpetas u hojas sueltas resulta secundario, pero se precisa organizar la información para que sea eficiente.

    El buscador informático es un esclavo algorítmico que hace el 99% del trabajo. Pero los circuitos neuronales que el cerebro humano tiene son fundamentales, para controlar el trabajo de tal “esclavo”. Y eso se aprende básicamente en las etapas de crías humanas.

    Por otra parte ese 1% de trabajo que hace el circuitado neuronal, resuelve el 99% de los problemas, que plantea una buena organización de cualquier clase de información.

    La pregunta que nos podemos hacer es, si las crías humanas actuales están siendo educadas en este tipo de formación de circuitos. O más bien, se favorece su analfabetismo funcional, por mucho uso y abuso que se haga de dispositivos digitales.

    Responder
  • #007
    Mauricio - 1 octubre 2021 - 01:45

    Enrique, el problema del que aquí se habla no es de ninguna manera reciente. Más aún, la denominada alfabetización digital sigue siendo muy importante y está muy lejos de dejar de ser necesaria.

    No olvidemos que, desde que se popularizaron los procesadores de palabras, mucha gente creía que el documento que había creado estaba guardado «en el Word» o «en el Excel» y no en alguna carpeta, como por ejemplo «Mis documentos».

    Por otro lado, desde la época del iPod, ciertos dispositivos buscaban ocultar el acceso a los archivos, de modo que solo se los pudiera encontrar con programas como el iTunes. Esto, ciertamente, no ayudaba a una mejor comprensión del tema, salvo en el caso de los usuarios expertos.

    Finalmente, desde hace más de 20 años se decía que internet era como «una biblioteca después de un terremoto» y es en este contexto donde surgieron Altavista y luego Google, que optaron por un modelo donde el buscador se lanzaba directamente a encontrar las cosas en medio de dicho caos y no pretendía mostrar directorios al estilo de Yahoo.

    Es claro que hay que seguir educando a la gente para que aproveche mejor sus dispositivos electrónicos, sin olvidar que en la vida real siempre ha habido también gente desordenada, que no por estar en un entorno digital va a cambiar de forma de ser.

    Responder
  • #008
    José Luis - 1 octubre 2021 - 08:09

    Una reflexion muy interesante, gracias! Yo lo relaciono con la forma en que mis hijos y yo escribimos mensajeria. Yo pienso mi mensaje, y lo escribo estructuradamente, y ellos “escupen” 17 micro-mensajes, a veces de una sola palabra, para decir lo mismo que yo con un solo texto.
    Pienso que no es nada mala la combinacion pensamiento estructurado – navegacion exitosa en el caos, porque el futuro requiere de ambas, y creo que para mis hijos es un reto el primero, y para mi generacion es un reto la segunda. Ni uno ni la otra sin mejores, sino partes inseparables de las habilidades que hemos de tener hoy y ma

    Responder
  • #009
    Antonio Castro - 1 octubre 2021 - 08:34

    ¿Alguna vez has tenido problema parra encontrar un artículo de tu Blog?

    Yo creo que no. La razón es que se guardan cronológicamente y se añaden claves de búsqueda que ayudan a su localización.

    Es muy habitual olvidar como se llamaba y donde estaba un fichero que no has usado desde hace años.

    El sistema de carpeta es una jerarquía pura y dura y no todo es perfectamente clasificable con una estructura jerárquica. Yo tengo en mi ordenador personal unas 480.000 carpetas colgando de la home.
    (son décadas de información sobre una enorme cantidad de cosas diferentes).

    Las carpetas y los ficheros deberían tener la posibilidad de contener claves de búsqueda.

    Los programas no deberían escoger de forma arbitraria las carpetas para generar los ficheros de salida. Darle todo hecho al usuario es idiotizarlo. Solo resulta cómodo para los que usan cuatro cositas. (Es decir para la mayoría).

    Todo es muy mejorable, porque está pensado para hacerlo todo muy simpple.

    Responder
    • felicisimo - 1 octubre 2021 - 15:53

      Antonio

      Has debido pillar a los dioses echando una meadita… un gusto leerte en el exilio

      ciberdroide.com

      Responder
  • #011
    Pablo G - 1 octubre 2021 - 09:40

    Corroboro totalmente lo expuesto.
    Tengo dos adolescentes con mucha actividad informática, pero con poca organización.
    Además en el colegio, les han facilitado sendos chromebooks, pero se han saltado nociones básicas de funcionamiento como usuario. No organizan los documentos al guardarlos ni siguiera se paran en pensar el nombre que ponerle. Luego a la hora de repasar es un Caos. El periodo de confinamiento en casa, me permitió ver lagunas básicas que tenían: por ejemplo escanear, adjuntar etc.…
    De todas formas, constato que es un reflejo del comportamiento en al vida real.

    Responder
  • #012
    LUA - 1 octubre 2021 - 09:50

    – «…como vaya yo y lo encuentre…»
    (cualquier madre)

    Basta ver la habitacion de cualquier niño/joven de hoy dia, y se entiende lo de sus ordenadores…. :P

    Responder
    • Benji - 1 octubre 2021 - 10:11

      Hahahahahahahaha

      Responder
    • Jesús - 1 octubre 2021 - 10:13

      Hace 30 años las madres nos decían lo mismo y aprendimos a usar carpetas-ficheros. Eso es la visión de la edad ;-)

      Responder
      • LUA - 1 octubre 2021 - 11:23

        Yo creo que era mas por la falta del entorno grafico… o te organizabas o te perdias…

        Sumale que la falta de almacenamiento interno, te obligaba a tener una biblioteca de floppys que mas te valia tener bien etiquetada… :P

        Y si, ese don que tenian las madres con sus chanclas de mirilla telescopica, era muy motivador… XDD

        Responder
  • #016
    Benji - 1 octubre 2021 - 10:10

    Uf, si no ordenase mis emails de trabajo por cliente/proyecto o cliente/proyecto/fase me resultaría imposible localizar los emails.

    Para encontrar algo la gente de los 90/00s depende básicamente de que recuerden algo del email: el interlocutor, el contenido o el asunto. Yo normalmente no recuerdo nada de eso, me quita espacio en la cabeza, jajaja.

    Cuando esta gente entra en empresas como la mía nos cuesta bastante enseñarles a usar el SharePoint (segmentado por clientes), el Teams (segmentado por equipos de trabajo) y el Outlook.

    Tuve una jefa de proyecto que perdía la visión de las tareas por no saber ordenar su Outlook. Era de 1991 creo

    Responder
    • Victor - 1 octubre 2021 - 11:37

      Esto suena a un problema con Outlook que es una M…. buscando emails.

      Yo os prometo que he rechazado trabajos porque usaban Outlook en lugar de Gmail en trabajos con intenso uso de correos

      Responder
      • LUA - 1 octubre 2021 - 14:00

        Pues voy a ser yo la voz contradictoria…

        Igual el problema es NO querer aprender como funciona una suite y creer que solo es un «lector de correo».

        Gmail no se acerca ni de moco a todas las funcionalidades de Outlook (cuando se sabe usar), no solo «leer correo», sino asignar tareas, llevar trabajos de grupo y un calendario que ya quisiera G-Calendar… y una integracion total con el resto de componentes (Word, Excel…)

        Saber usar las «reglas», es lo mas simple y no tienes que andar organizando nada a mano…

        (ojo, que estoy hablando de Outlook en desktop)

        Responder
        • Victor - 1 octubre 2021 - 15:22

          No lo niego. Una de mis cosas favoritas con Outlook es automáticamente crear e-mails con datos de Excel con macros.

          Ahora la búsqueda en si de emails es un desastre. Según el trabajo hay que elegir. Pero la realidad es que la mayoría de la gente lo que necesita es encontrar e-mails, leerlos, y responder. Y si no quieres invertir tiempo en clasificar emails, Outlook es un coñazo

          Responder
      • Manolo - 1 octubre 2021 - 15:09

        Pues el Outlook buscando palabras o frases dentro de los correos es imbatible. He encontrado correos con años de antiguedad que me han parecido magia.

        Responder
  • #021
    Jose Manuel Naharro - 1 octubre 2021 - 10:23

    Me recuerda a como esta organizado el almacen de Amazon.
    Durante una visita a sus instalaciones me sorprendio el caos controlado que hay en sus estanterias , donde todo esta colocado al libre albedrio y te puedes encontrar colocadas juntas unas zapatillas , un libro o un juguete.
    El sistema sabe donde esta todo y traza una ruta para que se pueda preparar el pedido en el menor tiempo posible.

    Responder
  • #022
    Miquel Àngel - 1 octubre 2021 - 10:32

    Desde mi punto de vista, puede ser un problema cuándo, en el futuro, estas nuevas generaciones empiecen a trabajar en equipo en organizaciones.

    Desde mi punto de vista, puede ser intrascendente dónde guarden la información (me refiero tanto a la organización de los ficheros en directorios así cómo a la ubicación de los directorios: en local, en un servicio remoto, etc.), ya que un buscador en un dispositivo de acceso concreto (el móvil, por ejemplo) permitirá localizar la mayor parte de la información sin dificultad.

    Pero si incorporamos esta manera de trabajar a una organización, se presentan inconvenientes.

    Por ejemplo, con el uso de dispositivos BYOD. En este caso debemos tener consciencia de la ubicación (servicio) en la que queremos almacenar la información, ya que podemos tener configurados servicios de uso personal y servicios de uso profesional. Especialmente crítico si utilizamos un mismo servicio (por ejemplo One Drive) en un mismo dispositivo para ambos usos. Y aunque la tecnología nos puede ayudar a gestionar este tipo de situaciones, no todas las organizaciones disponen de ella.

    Por otro lado creo que, en cualquier organización, es una responsabilidad individual facilitar a sus colaboradores la (habitualmente) ardua tarea de encontrar la información que están buscando.

    Por todo esto creo que nadie debería despreocuparse al 100% de saber dónde ubica su información.

    Responder
  • #023
    Juan Ignacio - 1 octubre 2021 - 13:06

    En sí no parece un problema, ellos usan el buscador y listo. Si evaluamos ofimática pues no pasa nada.

    El gran problema es cuando queramos avanzar en la formación conceptos obicuos ya como la nube o el uso de memoria. Les hace muy dependientes del programa por defecto para abrir los ficheros. A nivel de código básico serán incapaces de indicar dónde leer el fichero. Mi generación (94) ya tenía problemas en programación con el path y aun teníamos la noción de guardar los archivos. Estos van a sufrir mucho más aun. Como para entrar en uso de linux, servidores…

    Incluso impacta en los profesionales no tecnológicos. No me quiero imaginar ser especialista en soluciones de tecnología y que el cliente, ya no es que no sea capaz de entender mínimamente la diferencia entre cloud y on-premise, sino que sea incapaz de entender que los datos están en alguna parte. El impacto en la ciberseguridad puede ser grande también claro, total, igual está en el sitio más seguro del mundo, o igual lo ha guardado en un sitio público.

    La verdad que esta situación me parece una calamidad y una muestra patente de los gigantescos problemas de la escuela en enseñar tecnología.

    Responder
  • #024
    Carlos Quintero - 1 octubre 2021 - 17:54

    Buena suerte a toda esa generación de adolescentes cuando empiecen a trabajar en una organización si durante su formación universitaria no han mejorado sus habilidades organizativas y de estructuración de la información.

    En especial si se dedican a temas informáticos profesionalmente como los departamentos tradicionales de Desarrollo y Sistemas, o las áreas modernas de Big Data, machine learning etc.

    No solamente hay que saber nombrar muy bien las cosas (en programación, nombres de clases, métodos, variables, etc.) sino que la estructura de archivos de un proyecto cada año crece más, y la complejidad. Solo hay que mirar el tamaño medio de los repos de GitHub para cualquier utilidad «chorra». Solo los tests automatizados (darles nombres adecuados es todo un arte) ya ocupa la mitad del proyecto.

    En arquitecturas, lo que antes eran 2-capas, luego fueron 3, luego y ahora lo hacemos distribuido o lo troceamos en microservicios, o lo hacemos «serverless» con funciones lambda, pero que hay que conectar de forma organizada.

    Y el control de versiones, antes centralizado, ahora es distribuido de facto (Git, con su empinada curva de aprendizaje) y requiere no solo manejar bien multitud de archivos y carpetas sino ramas y repos locales y remotos. Hasta los de Sistemas de toda la vida ahora tienen que usar Git para sus scripts, etc. (ej: GitOps).

    Los buscadores los entornos de desarrollo (IDE) de ahora son realmente espectaculares (pienso en el de Visual Studio o en el de Visual Studio Code), pero un buscador no les va a salvar.

    Responder
  • #025
    Chipiron - 2 octubre 2021 - 02:01

    Yo creo que la férrea clasificación por directorios y subdirectorios es el pasado. Los hahstags y características del contenido el futuro.

    Por ejemplo, en la aplicación fotos de iOS las puedes encontrar por f cha, lugar, protagonistas y hasta objetos que salen. Los folders no son necesarios.

    Y en la aplicación notas permitirán la búsqueda por hashtags.

    Responder
  • #026
    JM - 2 octubre 2021 - 09:52

    Yo creo que es importante, como cultura básica, el saber cómo está ordenada la información en una máquina.

    Me parece tan básico como hace años ser capaz de encontrar algo en un diccionario o una enciclopedia.

    Mi hijo con 6 años ya es capaz de navegar sin problemas por la estructura de directorios de Linux usando la línea de comandos.

    Responder
  • #027
    Ignacio - 2 octubre 2021 - 10:40

    El sistema de carpetas de Windows es una inmensa cagada de Microsoft. Carpetas con el mismo nombre ubicadas en diferentes localidades (¿por qué tengo tres carpetas diferentes que se llaman «Documentos»??), nombres que no se corresponden con la vía de acceso, dificultad para localizar físicamente los ficheros, atajos automáticos que ni quiero ni entiendo, montones de carpetas automáticas que no se corresponden con mi estructura de carpetas y solo crean ruido… un lío que es casi imposible de entender. Es como si se hubieran quedado a medio camino entre MSDOS y Apple, sin ser capaces de capturar lo mejor de cada uno.

    Entiendo a la juventud que opta por encontrar los ficheros con el buscador, porque yo acabo haciéndolo en muchos casos… el problema es que el buscador de Windows es otra papafrita, pero eso es otra historia…

    Responder
    • LUA - 2 octubre 2021 - 18:50

      No tengo porque defender Win, asi que empiezo por darte la razon en algunas cosas…

      Que en el explorador se implemente el «acceso rapido», sin pedirte si lo quieres, es un absurdo, como lo es una carpeta 3D Objects (o la de OneDrive) que a la mayoria, le va a sobrar… o las «Bibliotecas», mas de lo mismo…

      Documentos, imagenes y videos, son en realidad 3 accesos directos (los mismos que puedes crear tu) a carpetas dentro de Mis Documentos.

      Pero tambien puedes cambiar sin dificultad el destino de dichas carpetas. A mi, por ejemplo, en C: me gusta tener solo ejecutables y sistema, asi que Documentos esta en otro disco, e Imagenes y videos, en un tercero.

      La estructura de carpetas, es la que tu te quieras montar. Win te puede ofrecer «ayudas», pero no has de usarlas si no quieres.

      Responder
      • Ignacio - 7 octubre 2021 - 21:26

        Ya, gracias por los consejos, pero no es tan sencillo cuando trabajas en un ordenador empresarial que apenas te permite eliminar atajos, ni accesos directos, ni cambiar las vías de acceso a las carpetas, en definitiva las opciones de personalización caen en picado. Te tienes que contentar con lo que hay, y lo que hay… Ay!

        Responder

Dejar un Comentario

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

 

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: A ABBR ACRONYM B BLOCKQUOTE CITE CODE DEL EM I Q STRIKE STRONG IMG