Las empresas tecnológicas, ante la perspectiva de su regulación

"El poder amasado por los gigantes tecnológicos hace saltar todas las alarmas" - Cinco Días

Marimar Jiménez, de Cinco Días, me envió algunas preguntas por correo electrónico para documentar su artículo sobre la inminente y muy necesaria regulación de las empresas tecnológicas en los Estados Unidos, titulado «El poder amasado por los gigantes tecnológicos hace saltar todas las alarmas» (pdf).

Las compañías digitales han conseguido, a lo largo del tiempo y gracias a un nivel de supervisión escasísimo en su país de origen, llevar al límite su control sobre los mercados en los que operan, dando lugar a situaciones en las que son capaces de ejercer un dominio férreo sobre todo lo que se mueve en su industria. Tener gigantes tecnológicos no solo capaces de adquirir cualquier compañía o, si esta se niega, copiar fielmente sus productos para competir con ellas es algo que ya de por sí resulta potencialmente muy nocivo de cara a la diversidad de la industria y a la capacidad de innovación. Pero cuando además adquieren las propias plataformas en las que se produce esa innovación o la comercialización de productos y servicios, como es el caso de Microsoft con Github, Google con Kaggle o muchos otros casos, la cuestión se convierte ya en preocupante, por el nivel de control y perspectiva que alcanzan sobre absolutamente cualquier cosa que se mueve en su ámbito y en cualquier otro, sean ideas, talento, acceso al canal o cualquier otro recurso.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que crucé con Marimar:

P. Esta semana Google, Facebook, Amazon, Apple cayeron fuertemente en bolsa tras hacerse público que los reguladores de EE UU están preparando una investigación sobre el exceso de poder que están acumulando estas compañías y la posible aplicación de la legislación antimonopolio. ¿Ves acertada esta investigación? ¿Cuáles serían los argumentos que lo justificarían con ejemplos?

R. Las grandes empresas tecnológicas han demostrado que muchas de las normas que considerábamos prácticamente escritas en piedra del capitalismo neoliberal deben necesariamente revisarse. En un espléndido artículo corto de la semana pasada, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz argumentaba que el neoliberalismo está muerto, ha fallado espectacularmente, y debemos pensar qué viene detrás, qué sistema económico va a sucederlo. Las grandes empresas tecnológicas han logrado demostrar que un poder excesivo sobre el mercado genera la explotación de grandes asimetrías de información, la posibilidad de adquirir o copiar a cualquier competidor o la creación de barreras de entrada artificiales, que posibilitan una generación prácticamente ilimitada de renta a gran escala que beneficia desmesuradamente a esas empresas mientras perjudica sensiblemente a todo el resto de la sociedad. Los ejemplos son múltiples, desde las adquisiciones o intentos de adquisiciones y posterior copia flagrante de modelos de Facebook, hasta el fundador y principal accionista de Amazon, Jeff Bezos, diciendo a sus empleados que la compañía no va a acometer ningún plan contra la emergencia climática. Las grandes compañías tecnológicas han reventado el capitalismo neoliberal, y son la señal más clara de su final.

P. La mayoría de estos gigantes han logrado no solo ser un monopolio o casi en sus actividades de origen (búsquedas, comercio electrónico, redes sociales…) sino que están entrando en cada vez más industrias con gran impacto en la sociedad y la economía como el cloud computing, los altavoces inteligentes, la banca, el mundo de las apps (claro esto último en la potencial investigación a Apple)… ¿Crees que hay que frenar la entrada de estas compañías en nuevos mercados? ¿Pasaría la solución por dividir estas empresas o qué soluciones ves para que recorten su poder con el menor daño colateral posible?

R. No tengo claro que la clave esté en dividir estas compañías, sino en someter a una vigilancia extrema todas sus actuaciones, y posiblemente obligarlas a desinvertir en aquellas adquisiciones que les proporcionaron unas determinadas ventajas y posiciones de excesivo dominio sobre algunos mercados. Las posiciones que estas compañías han obtenido en aspectos como la gestión de la privacidad, el control de la innovación en los mercados en los que operan o el pago de impuestos no se deben únicamente a su gran e indudable inversión en desarrollo, sino también en gran medida a la explotación de vulnerabilidades en el sistema. Sin duda, la supervisión sobre estas compañías ha sido prácticamente nula, y el hecho de que la inmensa mayoría de los políticos no sean capaces ni de acercarse a comprender a qué se dedican estas compañías es algo que evidencia claramente que el sistema no funciona.

P. ¿Cuáles son los efectos más nocivos de una industria tecnológica tan monopolística o duopolística?

R. Que una compañía posea todos los elementos para controlar un mercado es siempre nocivo para la competencia, y por tanto, para la innovación. Si Google, Facebook, Amazon o Apple poseen no solo productos con una elevada cuota de mercado – algo perfectamente lícito – sino que, además, controlan las plataformas en las que es preciso operar para llegar a ese mercado, marcan las reglas y hasta pueden plantearse bloquear, adquirir o copiar a cualquier posible competidor, es evidente que esos mercados se han convertido en disfuncionales a todos los niveles, y que operar en ellos solo puede proporcionar enormes beneficios al incumbente y perjuicios al conjunto de la sociedad.

P. ¿Qué estrategias anti-competitivas crees que están utilizando estas compañías, si es que crees que lo están haciendo, para mantenerse líderes?

R. Para cada argumento que podamos poner sobre las estrategias adoptadas por estas compañías, encontraremos otra serie de razones argumentadas para intentar explicarlas. Podemos decir que Google controla Android o el Play Market y marca reglas que permiten, por ejemplo, excluir a posibles competidores directos, que Apple hace lo mismo con su App Store o que Amazon examina la información de las compañías que venden en su plataforma para, posteriormente, poner en el mercado productos de marca blanca que los desplacen, pero en realidad, hablamos de estrategias que ya hacían muchas compañías antes, como los supermercados, las compañías de automóviles o las editoriales. En realidad, es que las reglas del capitalismo neoliberal no funcionan, y la economía digital simplemente ha puesto esto de manifiesto y ha elevado la demostración hasta extremos en los que se hace preciso actuar.

P. Muchas empresas justifican sus políticas por el “bien del usuario”. Aquello pasó cuando Microsoft ligó su navegador con su sistema operativo Windows, por ejemplo. ¿Beneficia de verdad realmente esta posición de poder de las tecnológicas a los usuarios o es una excusa?

R. Beneficiar al usuario y tener un comportamiento monopolístico no es incompatible, es simplemente una cuestión de tiempos. A corto plazo, el usuario puede beneficiarse de un sistema que le proporcione una sola opción muy buena, pero a medio y largo plazo, el sistema se empobrece, el incumbente trata de capturar todos los beneficios disponibles y la innovación se reduce o desaparece. En el desarrollo histórico del capitalismo neoliberal hemos llegado a ese punto, y es preciso modificar los controles. Los propios mercados financieros, símbolo de ese sistema, se han convertido en una parodia disfuncional donde los inversores castigan a las mejores compañías, a las que tienen verdadero poder y capacidad para mejorar el mundo, mientras premian a las que crecen absurdamente a cualquier coste.

P. Hasta ahora, los reguladores estadounidenses no han hecho mella en ninguno de los gigantes tecnológicos citados y las investigaciones que parece se van a producir podrían llegar a poco. Pero también se habla de que estas investigaciones podrían establecer importantes precedentes que dentro de unos años darán lugar a escaramuzas más dramáticas. ¿Qué crees que puede ocurrir? ¿Crees necesario repensar las reglas actuales de esta industria y del capitalismo en general?

R. Los reguladores estadounidenses no son capaces de enfrentarse a la evidencia de que el sistema sobre el que se ha edificado la riqueza de su país en las últimas décadas ya no funciona, y tienden a ver cada movimiento restrictivo de otros países, como las sanciones de la Unión Europea, como un intento de restringir el poderío de las empresas norteamericanas. En consecuencia, reaccionan tratando de beneficiar a sus empresas en el mercado doméstico y de obtener para ellas posiciones dominantes en el exterior. Cada presidente norteamericano reciente ha sido un claro exponente de este tipo de medidas, con Donald Trump llevándolas ya, con su «America first», al límite de la parodia y del absurdo. La gran beneficiada de todo esto es China, que con sus métodos completamente asimétricos ha forjado un gran mercado interno que ha convertido en campo de experimentación para sus compañías, y que ahora, ha logrado superar en investigación, en automatización y en todo tipo de tecnologías prometedoras a todo el mundo occidental. En el futuro, será necesario llegar a esquemas que restauren el balance entre los mercados, los estados y la sociedad civil, así como reconocer que ninguna estrategia que pretenda elevar a un país sobre todos los demás va a ser sostenible. El capitalismo neoliberal y la explotación desenfrenada de los recursos y de los mercados para justificar un crecimiento constante se ha convertido en una carrera de lemmings hacia el abismo, y si no lo regulamos, terminará no con la economía, sino con la propia especie humana.


11 comentarios

  • #001
    Juan Zumarragurdi - 11 junio 2019 - 14:36

    Hola Enrique.
    Curioso artículo. Despotricas varias veces sobre el fracaso de un supuesto neoliberalismo y el apoyo del gobierno USA a sus empresas, para acabar alabando al gobierno chino, modelo de democracia y libertad donde los haya. Por no hablar de su transparencia.
    Creo que deberías releer los artículos antes de publicarlos.

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    • Enrique Dans - 11 junio 2019 - 14:45

      Me temo que entiendes lo que quieres. Relee tú, por favor: ¿dónde alabo yo a China? Precisamente digo que ha utilizado la asimetría, es decir, métodos reprobables para cerrar su país al exterior! Lo demás es rigurosamente cierto, nos guste o no: tiene un mercado enorme, e invierte en I+D y en automatización mucho más que el resto del mundo. Cuidado con las interpretaciones incorrectas y con poner en mi boca cosas que ni he escrito, ni pienso, por favor…

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      • Pit - 11 junio 2019 - 18:21

        Yo estoy muy a favor de la regulación de las posiciones abusivas de las tecnológicas, incluso lo he comentado en eeste mismo blog hace bastantes años, cuando no era opinión muy popular aquí. Y también que creo que segmentar estas grandes empresas es imprescindible, de lo contrario la regulación se convertirá en un esfuerzo inútil, que ya dijo Ortega que solo conducen a la melancolía.

        Pero no acabo de entender el argumento de que la tendencia de los reguladores USA de proteger a sus compañías acabe favoreciendo a China, de la que se dice que está haciendo básicamente lo mismo pero a mucha mayor escala.

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  • #004
    Gorki - 11 junio 2019 - 16:19

    Ninguna de estas empresas existia hace 25 años, Los viejos imperios industriales, del petroleo, Exxonl, las manufactureras, General Motors, de informática, IBM, vieron impotentes que unos muchachos imberbes desde los garajes de sus padre montaban gigantescas empresas que les quitaban de lo alto del Dow Jones,, Microsoft , Yahoo, AOL,,… pero no acabó aquí la cosa, estos nuevos empresarios , tuvieron que ver impotentes que otros siguieron apareciendo y consiguieron crear importantes imperios Amazon, Facebook y siguen apareciendo otras empresas como Alibaba. o Alipay

    El ver las GAFA como inamovibles, es a mi juicio, motivado por una falta de prespectiva histórtico..Posiblemente dentro de solo 10 años estas empresas hayan sido superadas, como hoy lo han sido las hasta hace poco «monopolios» IBM, Microsoft, Intel. o las ya hasta desaparecidas, Yahoo, Nokia, o Enron.

    Con toda probabilidad , en alguna Universsidad o en un modesto garaje, no solo de USa, sino de China o la India, hoy un joven está iniciando una empresa que en pocos años desplace a las empresas que hoy ocupan los primeros puestos.

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    • Javier - 11 junio 2019 - 17:07

      …solo si esas empresas dejan de comportarse como los pinos, que matan todo lo que está debajo de su sombra, que no sea otro pino…

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      • Gorki - 11 junio 2019 - 18:48

        Fecebook nació, en el 2004 a la sombra de Google. que ya tenía funcionando una red social, Orkut. Después trato de hundirla con Google+ y fracasó.

        Twitter nacio en el 2006 a la sombra de Google y Facebook , se comió a todos los operadores de SMS, Ni Facebook ni Google han conseguido desbancarlo.

        No es tan fácil deshacerse de competidores molestos.

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        • Javier - 11 junio 2019 - 19:53

          Orkut tuvo un uso marginal en todo el mundo excepto en Brasil y Pakistán. Y en el resto del mundo no gustaron. Ahí no hubo más que una sana y (bien entendida) aplicación de leyes naturales del mercado: las personas pudimos elegir y lo hicimos.

          Ni Google ni Facebook eran lo que son ahora cuando Twitter apareció. Eso le dio «aire» para crecer y desarrollarse antes de que ambas se propusieran comprarlas o copiarlas. ¿Si Twitter naciera hoy, cuanto tardaría Mark en intentar (agresivamente) comprarla o copiarla? ¿La dejaría crecer y desarrollarse?

          Pongo el ejemplo de Elon Musk que decidió abrir sus patentes (creo que el 99% de ellas) y generar un ecosistema cuando las mayores empresas del rubro solo lo ignoraban y ninguneaban. ¿Las habrán ignorado a esas patentes cuando vieron que la cosa iba en serio? ¿O las tomaron apresuradamente cuando vieron que las leyes del mercado hacían que las personas eligieran un Tesla por sobre un vehículo de combustión interna?

          La corta historia demuestra que lo que Mark quiere, si no lo puede comprar lo copia. Y como tiene una cartera infinita y programadores infinitos, no tiene apuro.

          El «código» no es infraestructura. No se puede romper a mazazos o incendiar si ves que tu competencia lo hace mejor y a ti no se te ocurrió la idea o no se dejaron comprar. Si tienes billones el proyecto se puede copiar, hacer y re hacer y el proyecto puede pivotar sin que nadie te lo impida.

          Esto es un nuevo escenario en la historia de los negocios. J.D Rockefeller o Andrew Carnegie eran igual de depredadores, pero por más fortunas que tuvieran, no podían simplemente copiar lo que existía. Intentaban, comprarlas o hundirlas, y vaya que lo hacían, pero de resultas de ello se ponían en contra a todo dios hasta que el estado los frenó y la sangre les empezó a llegar a la cabeza.

          La trampa de Tucídides llegará también a este campo:

          WhatsApp vs WeChat en algún momento se enfrentarán cuando el crecimiento de sus mercados lleve a que las fronteras entre ambos queden enfrentadas, pero si WeChat o Facebook pudieron crecer es porque papá estado los protegieron dentro de su jardín de que otros pinos les asfixien.

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  • #008
    Joaquín Ferrero - 12 junio 2019 - 03:24

    Me parece… que Enrique confunde «neoliberal» con «empresas que odian el libre mercado».

    Aconsejo la lectura del libro «¿Qué es el liberalismo?» aparecido hace poco para entender que son las empresas grandes son las menos interesadas en que el mercado sea libre.

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  • #009
    Gorki - 12 junio 2019 - 11:33

    Twitter aparecio en el 2006,. «Google ni Facebook eran lo que son ahora cuando Twitter apareció» ¿Estas seguro?

    «En 2005 y 2006, ya como una empresa muy cotizada, Google tiró de chequera para comprar dos pequeñas compañías que a la postre se han convertido quizás en los dos productos más importantes del conglomerado. En 2005 fue YouTube por 1.650 millones y en 2006 fue Android,»…

    «Inicialmente, Facebook fue una red social creada exclusivamente para el uso de los estudiantes de Harvard, era utilizada para publicar fotografías y evaluarlas para decidir quiénes eran atractivas y quiénes no. Facebook comenzó a ganar tanta popularidad que en tan solo unos meses se expandió por todas las universidades de Estados Unidos y unos años más tarde se convertiría en una red social que conectaría a millones de usuarios en todo el mundo»….

    La corta historia demuestra que lo que Mark quiere, si no lo puede comprar lo copia. Y como tiene una cartera infinita y programadores infinitos, no tiene apuro.

    Cierto, eso e le pasa a Mark y a todos, Hacer un programa como Facebook está al alcance de cualquiera y no hace falta muchos medios.

    Por ejemplo Google que es muy rico hizo Google* y unos estudiantes muy pobres hiciero Snapchat, pero ni unos ni otros desbancaron a Facebook, lo que demuestra que hay algo mas que software en el tema.

    Por cuatro duros puedes poner una tienda on-line en internet, pero hacerlo tan bien como Amazon es otra cosa, BQ hizo teléfonos como Apple y con cierto éxito, pero tampoco consiguió desplazar a Apple, y Nokia haciendolo muy bien se arruinó, y BlackBerry casi.

    La cosa no es sencilla, pero siempre aparecen nuevos negocios millonarios basados en tecnología AirBnb, BlablaCar, Uber, Bitcoin, …
    Con cierta periodicidad aparecen en todos los segmentos de negocio nuevos competidores, mientras que viejos dinosaurios que parecían inamovibles decaen y rara vez vuelven a levantar cabeza. Quién se acuerda ahora del PC de IBM, de los programas ofimáticos de Microsoft, de las impresoras de HP, de los terminales Dell,..

    Yo estoy seguro que dentro tan solo de cinco años, de los cuatro GAFA, ni Facebook ni Apple seguirán teniendo la supremacía que tienen ahora, pero me parece que los otros dos tardarán un poco mas en perder protagonismos si no meten la pata mientras tanto.

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    • Pedro Torres Asdrubal - 12 junio 2019 - 13:08

      Google, FB y Amazon tienen en común que han apostado por las economías de escala, por medir sus clientes en cientos de millones en vez de cientos de miles.

      «Too many cooks spoil the broth».

      Sobran los proyectos con futuro, lo complicado es llevarlos a cabo. Para ello ayuda mucho ser un dictador con ilusión.

      Acuérdate la que le cayó encima a Musk por amenazar con sacar Tesla de la bolsa.

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      • Gorki - 12 junio 2019 - 14:44

        Esa es la diferencia con la economía tradicional. Tu ponías un puesto de churros y tenías como potenciales clientes los vecinos del barrio, si lo que abrías era un hipermercado, tenías a los de la ciudad. Pero si hoy abres una tienda on-line de venta de alpargatas, tus potenciales clientes son todos los millones de personas que acceden por Internet. Solo te falta ganártelos., eso es así para Amazón y para Barrabés.

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