La comoditización de la banca

Las tecnológicas dejan en el aire el futuro económico de la banca - ABC

Daniel Caballero, de ABC, me llamó para hablar sobre las perspectivas de la banca y el posible peligro de que compañías como Facebook o Google estén obteniendo licencias bancarias para operar en la Unión Europea. Hoy publica un artículo en el que cita algunos de mis comentarios, titulado «Las tecnológicas dejan en el aire el futuro de la banca» (pdf).

Como comenté con Daniel, el problema de la banca es, fundamentalmente, la comoditización de sus servicios. ¿Qué ofrece realmente un banco? ¿Seguridad y garantías? Las grandes tecnológicas tienen muchísima más liquidez y fondos que prácticamente cualquier banco, y una cultura y reputación de ofrecer garantías a sus clientes ante cualquier eventualidad. ¿Transaccionalidad? Cualquier compañía puede llegar a un acuerdo con MasterCard, VISA o American Express y ofrecer una herramienta transaccional generalmente aceptada, e incluso ser más ágil que algunos bancos, como están demostrando las fintech todos los días, a la hora de incorporar soluciones tecnológicas como su integración en monederos electrónicos o la creación de propuestas más atractivas. ¿Rentabilidad? ¿Ausencia de comisiones? Se me ocurren múltiples empresas tecnológicas capaces de ofrecer ese tipo de propuestas mejor que los bancos con los que trato habitualmente, incluso mediante el recurso a modelos freemium no utilizados por la banca y que ofrecen al cliente el control y la decisión sobre muchos de esos elementos.

Los requisitos necesarios para ofrecer servicios de banca han ido rebajándose: hoy, cualquier compañía puede convertirse en una fintech, y el regulador no solo facilita esa posibilidad, sino que incluso la favorece mediante mecanismos como PSD2, que obliga a la banca a entregar la información de sus clientes si estos lo demandan. Visto así, que otras compañías diferentes a los competidores tradicionales ofrezcan servicios de diversos tipos relacionados con la banca es simplemente una cuestión de tiempo, y los bancos han hecho, en ese sentido, muy poco por cambiar su imagen tradicional o por conseguir modificar la mala reputación que tienen frente a los usuarios.

He escrito sobre la disrupción de la banca en numerosas ocasiones anteriores, y he hablado y discutido esos temas en cursos in-company con varias de las principales entidades españolas y europeas. Tal y como yo lo veo, es precisa una transformación cultural importantísima para evitar que la propuesta de valor de la banca como tal pase a ser cada vez menos atractiva para un segmento cada vez más amplio de clientes. No es una cuestión de normativa, sino de cultura empresarial. Las empresas tecnológicas tienen la posibilidad de entrar en ese negocio y generar disrupción en base a propuestas nuevas, establecidas en torno a la información del cliente de una manera razonable y sostenible, o simplemente subsidiadas para obtener una fidelidad y una presencia de marca mayor.

Si la banca tradicional mantiene su rumbo y estrategia actual, su problema no va a venir únicamente de las fintech o de las empresas tecnológicas: va a venir de muchos otros sitios, algunos imprevisibles, porque ofrecer servicios de banca es cada vez más accesible y, para muchas compañías, mas lógico y coherente con su función. El mayor problema para la banca tradicional proviene… de sí misma.


14 comentarios

  • #001
    Angel - 13 enero 2019 - 13:37

    Cuando el estado se haga garante en caso de quiebra , como en el caso de los bancos, me cambio.
    Mientras tanto se puede tener una cuenta con no mucho dinero con la nueva banca , para funcionar en las operaciones mas usuales , y dejar los depositos en bancos tradicionales en tanto no haya aval estatal.

    • Krigan - 14 enero 2019 - 20:53

      No creo que Google y compañía estén interesadas en los depósitos gordos y los préstamos, ya se habrían comprado un banco pequeño (para obtener rápidamente la licencia bancaria) en caso de estar interesadas.

      Las licencias que sí han obtenido son las de entidades de pago, y entidades de dinero electrónico:

      https://www.bde.es/bde/es/secciones/servicios/Instituciones_fi/autorizacion-de-/Otras_entidades_48c445b0957db51.html

      Dar préstamos significa riesgo, y mantener depósitos gordos solo es negocio si vas a prestar ese dinero. Mucho mejor para Google y cía si se evitan riesgos (y regulaciones) y se quedan con toda la información de las transacciones del día a día de los usuarios.

      Ese es el peligro para los bancos, el perder eso. Que en un futuro no muy lejano, para muchos clientes, el banco sea esa cosa a la que solo acudes para una hipoteca o comprar un coche, y eso suponiendo que no vivas de alquiler y quieras tener coche.

  • #003
    Gorki - 13 enero 2019 - 13:57

    Miro mi caso. Hoy en día por la banca tradicional entran mis ingresos familiares, las jubilaciones mía y de mi mujer y algunas rentas, y salen de fijo, al menos 2/3 de los mismos, en los diferentes recibos que tengo domiciliados., Quedan, (a ojo), sólo 1/3 de esos ingresos que pueden no ser gestionados por el banco, la mayor parte de los cuales, hoy los gestiono a través de la tarjeta de crédito y por remesas de los cajeros automáticos.

    A mi modo de ver, puede ser que aparezcan nuevos bancos tipo ING, que les arrebaten a los tradicionales los ingresos personales y los recibos domiciliados, pero esos ya existen desde hace tiempo , incluso muchos son marcas de los bancos tradicionales y lo cierto es que no los han arrebatado clientes en exceso. Yo dudo que un Facebook pretenda entrar en este tipo de negocios si no mas bien en las tarjetas monedero. Si lo hace se encontrarán los mismos problemas y ventajas que tiene los bancos físicos y on-line ya existentes y serán uno más a repartirse la tarta, pero sin tener en ello especial ventaja.

    El área de las tarjetas monedero, tiene el problema de que mayoritariamente cubren transacciones de muy poco importe, dos cafés, las entradas a un cine, un taxi etc, y el gasto de control de la transacción es la misma que el gasto de pagos de cierta entidad, como pues de ser, la cuenta del supermercado, la compra de electrodomésticos, o un billete de avión.,

    Por tanto para cubrirlos, hay que afinar muchísimo los costes o poner unas comisiones desaforadas, razón por la cual los bancos han sido renuentes a entrar en este tipo de mercado.

  • #004
    Angel "El bueno" - 13 enero 2019 - 16:19

    Ya mencioné en alguna otra ocasión que había que tener cuidado.
    Las tecnológicas junto con las fintech ya tienen nuestros datos, ahora quieren nuestro dinero.
    Cuidado…

  • #005
    xaquin - 13 enero 2019 - 17:32

    O TMSourcing (wikipedia) está pagado por las Fintech o resulta claro que la banca tradicional lo tiene algo oscuro…

    • Gorki - 13 enero 2019 - 19:32

      Dudo mucho esa participación activa junto a Hacienda de las Fintech para controlar el dinero negro que les atribuye Wikipedia, mas bien pienso, que opondrán una resistencia pasiva, como ponen en general la banca, en estudiar la licitud de procedencia de los activos

  • #007
    Marcelo - 13 enero 2019 - 19:25

    Aparte del hecho de que una compañia no financiera lance su propio banco no es algo nada novedoso, si tantas ganas tuvieran estas empresas de expandirse al sector financiero ya lo hubiesen hecho antes. No sé si les interesa demasiado meterse en un negocio convulso, con competencia feroz, lleno de esas horribles regulaciones que tanto odian en el ultraliberal Silicon Valley, y lo peor de todo es que podrían enfadar a muchísima gente muy poderosa y darles la excusa perfecta para comenzar a intervenir y trocear estas megacorporaciones antes de que se hagan incontrolables y sistémicamente peligrosas.

    Mucho más fácil y provechoso les sería meterse al negocio de los seguros, plácido y rentable como pocos y donde podrían exprimir hasta el último bit de la ingente cantidad de datos que manejan y manejarán.

    • Daniel Terán - 13 enero 2019 - 23:28

      La gente muy poderosa ahora son ellos :)

  • #009
    Jaír Amores - 14 enero 2019 - 09:55

    Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.

    Me ha llamado la atención el artículo y sin querer me ha venido a la cabeza una idea muy tonta.

    Hace poco vi la película “Concursante” que trata de un hombre que gana un premio, y ve como poco a poco desaparece gracias, en parte a la banca. Un maestro le explica en qué consiste el juego de la banca.

    Básicamente, y resumiendolo mucho, la cosa está en que, al principio, se comerciaba en especie. Yo te doy queso, tu me das ropa. Entonces se comenzó con el oro. Después, al banco se le ocurrió guardar el oro, y dar unos pagarés (billetes o monedas de otros metales). Como la cosa iba bien, se pulió el oro, y ya solo quedaban los papeles y monedas sin ningún respaldo. Después vinieron las tarjetas y las transacciones electrónicas, con lo que el dinero prácticamente ha pasado ha ser nada. Y, como ya no hacen falta tantos servicios físicos, ahora están quitando sucursales y empleados…

    Como sigan así… ¡al final se van a quitar ellos a sí mismos!

    Es el colmo de la insensatez, querer rentar hasta el infinito la misma jugada.
    Bueno… veremos a ver cuándo es esa disrrupción de la banca.

    Saludos desde Canarias!

  • #010
    Pedro Torres Asdrubal - 14 enero 2019 - 12:18

    Diferenciemos entre banca comercial y banca privada.

    No espero que Google se dedique a blanquear capitales o gestionar salidas a bolsa.

    La banca «tradicional» despreciaba a los ciudadanos y por ello surgieron los building societies (ver «Que Bello es Vivir»), llamadas aquí Cajas de Ahorros y Montes de piedad, para ofrecer lo que no daban: hipotecas / prestamos a ciudadanos.

    Cuando la banca privada vio el negocio que se estaba perdiendo, entraron y anularon el propósito de las Cajas de Ahorro..

  • #011
    JICO - 14 enero 2019 - 12:31

    Creo que es conveniente que ahora mismo en España la mayoría de los bancos están en modelos freemium, puesto que sus cuentas y la mayoría de las operaciones son gratis al cumplir una serie de condiciones. Solo aquellos clientes que no cumplen determinadas condiciones o los servicios añadidos tienen comisiones.

    • Enrique - 14 enero 2019 - 12:47

      Efectivamente, y desde antes de que llegaran las fintech. A día de hoy me causa más bien rechazo la entrada de Google en el sistema financiero, con una más que dudosa política de uso de los datos privados y prácticamente ninguan ventaja.

    • Enrique Dans - 14 enero 2019 - 13:04

      No. Un modelo freemium no puede construirse «de favor». Precisamente lo que diferencia a un banco tradicional de un modelo freemium es eso: en un modelo freemium, el cliente tiene la libertad de tomar la decisión de pagar más para obtener un mejor servicio, o no hacerlo y quedarse con el nivel básico. En un banco, el cliente tiene que estar constantemente «vigilando» al banco para que no le clave una comisión, y carece de libertad de elección. En la práctica, puedes pagar más en comisiones a alguna fintech para tener un nivel de servicio determinado que las comisiones que te cobra alguno de los bancos con los que trabajas, pero con una gran diferencia: en el caso del banco, las comisiones te las imponen (o lo intentan), pero con la fintech lo has elegido tú. Esa, así de simple, es la gran diferencia que la banca, por alguna razón, no es capaz de asimilar.

      • JICO - 15 enero 2019 - 12:38

        Es cierto, no había enfocado el tema del freemium de una manera tan estricta, que en realidad es como debería ser y que existe para otros servicios como SPOTIFY. Pero creo que en el caso del sector bancario y las fintech hay que matizar. Por ejemplo N26 que puede ser un ejemplo del freemium más claro para un banco también tiene condiciones de servicio en su plan gratis como es el límite a las operaciones de retirada en cajero. Y si tuviera que apostar a como será la situación en el próximo año para esas cuentas diría que empeorarán las condiciones de servicio.
        Otro tema es que esa sensación de que en cualquier momento puede llegar una comisión creo que ha evolucionado radicalmente, y ahora mismo no existen esas sorpresas. Soy cliente de ING desde hace más 10 años y su política de comunicación al respecto es impecable, con 0 sorpresas. En otras entidades donde tengo cuenta la situación es igual.

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