Innovación: ¿el tamaño importa?

IMAGE: Bram Janssens - 123RFLlevo un cierto tiempo en mi trabajo como profesor de innovación encontrándome casos de compañías grandes que, de manera lastimera, me contraponen innovación a tamaño. Me alegan que los unicornios deben su rápido crecimiento y su capacidad de lanzar nuevos productos o servicios al hecho de ser pequeños, ágiles, o de no estar sujetos a regulación.

Es un poco como aquel conocido chiste de informáticos que decía que «dios había podido crear el mundo en seis días… porque no tenía base instalada». Sí, por supuesto que el tamaño importa: afecta a la flexibilidad, a la capacidad de hacer algunas cosas, al desarrollo del isomorfismo, a la necesidad de más reglas y normativas para organizar una complejidad mayor… Pero también permite disponer de muchos más recursos de todo tipo: para una compañía, ser grande suele significar un acceso más sencillo a financiación, a una atracción de talento más persuasiva, a más llegada y poder de negociación con proveedores o clientes, un lobby más potente, etc.

Lo normal era, al menos en la sociedad de hace algunos años, que las compañías mas grandes tuviesen siempre un cierto plus de atractivo porque ofrecían más posibilidades de desarrollo y de carrera, porque podían pagar mejor, ofrecer más beneficios, plantearse atraer a los mejores  profesionales o incorporar recursos con más alegría. En muchas compañías grandes, el tamaño es algo que se jalea como una gran ventaja: en cierta empresa española muy grande que conozco, se suele recurrir en reuniones y discusiones a una frase tan contundente como «¡Claro que se puede hacer, somos XXX!!»

Y sin embargo, de un tiempo a esta parte el discurso parece haberse revertido, y se habla del tamaño como un problema, como algo que dificulta, cuando no impide, generar procesos verdaderamente innovadores, suficientemente radicales. El discurso zoológicamente incorrecto de «unicornio come dinosaurios» parece haber calado hondo: nos van a comer, se mueven más rápido que nosotros, no están condicionadas por la regulación, son más atractivas y simpáticas, atraen más talento… lo veo en fintech, en la industria aseguradora, en educación, en automóvil, en casi todas partes. Cuando preguntas a algunas fintech cómo lo han hecho, se sonríen y dicen que, en gran medida, gracias a las personas con experiencia relevante que han podido fichar de los bancos de toda la vida.

De acuerdo, el tamaño implica más rigideces, más necesidad de control, más burocracia, más estructura. En una gran estructura, la especialización y la pérdida de visión de conjunto es a veces casi inevitable. Pero, si el problema para desarrollar estructuras innovadoras y para competir es el tamaño… ¿no estamos mostrando un problema absurdo, una supuesta «maldición» que vendría a decir algo así como «crece todo lo que puedas, hazte grande, que ya llegará un momento en el que tu tamaño te impida innovar y morirás a manos de otras»? No, la sola idea es absurda: existen empresas grandes que sí son capaces de plantear y desarrollar ideas nuevas, que consiguen mantener el músculo de la innovación en envidiable forma. Algunas de las empresas consideradas más innovadoras del mundo son, de hecho, empresas muy grandes.

La gran verdad es que la idea de que el tamaño impide innovar es una simple excusa. Una falacia. No es el tamaño lo que impide innovar, sino otras cosas. La ausencia de prioridades claras, por ejemplo. O al revés, el hecho de que las prioridades señalen precisamente al mantenimiento por encima de todo de la actividad principal, y releguen la innovación a categorías como «cosas de chalados», «extravagancias de los de aquel departamento» o «tonterías para enseñar a las visitas». Si la innovación es de verdad tan crítica y tan importante para el futuro, a lo mejor será preciso segregar estructuras y hacer spin-offs que puedan innovar al margen de una organización que no se lo permite, aunque eso tiene mucho de reconocimiento de un fracaso. O marcar la dirección a seguir (a algunos se les llama «directivos» por algo, ¿no?) de una manera tan clara, tan decidida, que aquellos que no vean la innovación como una prioridad se encuentren con que ya no encajan en esa organización.

Cuando lo que está al otro lado es una fuerza tan poderosa como el isomorfismo, la prioridad de la innovación ha de marcarse así, a sangre y fuego… tonterías, las justas. Mientras no lo hagas, seguirás alimentado la falacia: «es que somos muy grandes y no podemos innovar». Seguirás perdiendo a algunos de tus mejores efectivos, seducidos por las posibilidades de innovación en otras empresas (pocas cosas frustran tanto como ser bueno en tu trabajo, querer innovar, y no poder hacerlo), mientras retienes únicamente al poso, al sedimento que no quiere arriesgarse a poner a prueba su valor en otro sitio. Como la falacia, seguirás siendo grande. pero solo durante un tiempo…

 

This article is also available in English in my Medium page, “When it comes to innovation, does size matter

 

9 comentarios

  • #001
    Beatriz - 1 junio 2016 - 18:55

    Muy buen artículo.
    Un comentario, ya que trabajo cada día con grandes empresas para que sean más creativos e innovadores. Estando completamente de acuerdo con el tema de las excusas. Existe otro punto por lo que no se consigue aunque se apoye desde dirección: la motivación de las personas.
    Muchas veces el muro está en un capital humano que sólo quiere un trabajo fijo hasta la jubilación. En los unicornios, las personas quieren estar en una empresa ganadora, no en un dinosaurio.

    Saludos,
    Beatriz
    Kibofactory.com

    • JICO - 2 junio 2016 - 12:17

      Este comentario parece salido del horno de un departamento de recursos humanos «no me deja innovar la gente». No puedo estar más en desacuerdo. En general el mismo que te dice «hay que innovar» cuando les vas a hacer la consultoría es el que toma decisiones diarias que convierten a la gente en borregos.

  • #003
    menestro - 1 junio 2016 - 19:01

    Es verdaderamente difícil tomarse en serio a ciertos ‘innovadores’ en este país. Pero muy difícil. Sobre todo, porque no vale solo con colgar el título y alardear en las redes sociales, como parece que ha entendido una gran parte de la sociedad.

    Se podría teorizar sobre la base de una cultura de la innovación, que se refleje en la realidad económica, pero es que nunca podríamos encontrar un caso efectivo y sostenido en este país, quitando casos de renombre como Zara e Inditex, y prescindiendo de castillos de naipes, como Abengoa y otras, por no hablar directamente de los fiascos más conocidos y, habría que recurrir a bibliografía en Ingles, para poder ilustrar la innovación como motivación y motor del crecimiento económico.

    Porque para innovar, sucede que hay que pasar más tiempo en la fragua, sudando y dando forma a esa innovación, que haciéndose selfies en las redes sociales.

    Hasta Google, salió de un departamento universitario, con ordenadores prestados. Los Unicornios y empresas innovadoras lo son por sus cualidades, el código genético que llevan implícito como llave de la innovación. Simplemente se desarrolla de forma natural, como una forma de expresión de esa cultura innovadora.

    (Iba a poner alguna referencia sesuda, pero han bloqueado Sci-Hub en mi ISP. ups. Hoolifónica es un caso en sí mismo)

    La innovación no es tan sólo un vocablo de moda. Es un concepto firmemente enraizado en la cultura económica y productiva de muchos países, donde se valora como algo más que una vitola elogiosa.

    Y económicamente mensurable.

    Aquí, reina la idea de que la innovación es hacerse la foto en el momento adecuado en lugar correcto y luego de darle publicidad, saltar a la piscina y mover los brazos. Y La ausencia de una ambición fundada en el logro, no en la oportunidad.

    «It takes a thousand men to invent a telegraph, or a steam engine, or a phonograph, or a photograph, or a telephone or any other important thing—and the last man gets the credit and we forget the others.»

    Samuel L. Clemens

    ¡Que_inventen_ellos!

    How Innovative Is Your Company’s Culture?

    Google hides Hooli Easter Egg inside Alphabet

    • Garepubaro - 1 junio 2016 - 19:37

      «…Zara e Inditex …» el caso es que ese señor billonario dueño lo mismo que algun otro constructor español, en sus biografias dicen que nunca aprendieron a leer y escribir bien, no fueron a la escuela porque estaban en el taller la obra etc, claro esta, y luego en las entrevistas efectivamente se nota que son de esas personas con su lenguaje escaso para comunicarse de unas tres mil palabras, ¿ entonces quienes seran los encargados de la innovacion y desarrollo en sus empresas ? tal vez ellos mismos …

  • #005
    Sonia Sánchez, RSCyempresasocial.com - 1 junio 2016 - 20:15

    Algo tienen que alegar los directivos de esas grandes empresas para justificar su escasa capacidad de innovación, y siempre es mejor culpar a un ente que no se va a defender, en este caso, el tamaño.

    Coincido totalmente, que, con los recursos de lo que una gran empresa puede disponer, sólo cabe culpar a la cultura de la organización y que la innovación no es tratada como una prioridad.

    Y es precisamente esa cultura, la que hace que muchos de los recién licenciados que entraron con ilusión años atrás, o se acomoden y dejen de pensar de forma creativa o huyan de la organización hacia empresas con más capacidad de ilusionarlos (llevándose toda su experiencia con ellos…).

    Un saludo.

  • #006
    Goomer - 1 junio 2016 - 23:33

    ¿Es lo que ha hecho Google con Alphabet, no? Por cierto, alguna vez me gustaría leer sobre la estructura interna de esta empresa. Desde fuera parece como si para mantener ese espíritu de startup su funcionamiento estuviese tan descentralizado, que tienen productos semi-abandonados, que no se adaptan a las nuevas normas de diseño, con bugs u opciones que no acaban de agregar, y que no parecen provenir de una empresa grande, sino de muchos equipos pequeños que van avanzando de forma independiente.

  • #007
    Krigan - 2 junio 2016 - 05:29

    Hay veces en las que, para innovar en ciertos aspectos, tienes que ser grande, muy grande. Un buen ejemplo es la revolución del datacenter que hemos conocido en los últimos años. Conforme iban creciendo, las punto-com más grandes (Google primero, seguida de otras como Facebook, Amazon, y Microsoft) se encontraron conque los datacenters tradicionales no satisfacían sus rápidamente crecientes necesidades, y tuvieron que proceder a un rediseño de los mismos.

    El rediseño afectó al datacenter como un todo, y simultáneamente también a sus componentes: sistemas de refrigeración y alimentación (incluida la de respaldo), servidores, y switches (routers incluidos).

    Lo cual fueron malas noticias para empresas como HP (servidores) y Cisco (switches). Google y similares se pusieron a diseñar sus propios servidores y switches, en lugar de comprar los de HP y Cisco. En el camino revolucionaron también la gestión de redes al desarrollar (con ayuda de algunos académicos) el SDN (Software Defined Networking).

    Más aún, algunas de estas punto-com se pusieron a dar servicios en la nube (Amazon, Microsoft, y Google, por este orden de importancia), por lo cual la revolución del datacenter se extendió de forma transparente a empresas de todos los tamaños.

    Nada de esto habría sido posible sin un gran tamaño. Fue precisamente el rápidamente creciente tamaño lo que creó la necesidad.

  • #008
    batch4j - 6 junio 2016 - 11:44

    En el pais de que inventen ellos …
    Recuerdo un articulo tuyo de la teoria del Mar Muerto o de como la endogamia, el amiguismo y la mediocridad se retroalimentan en las grandes empresas. El problema de que una impresa no innove no es el tamaño sino que la decision y el talento no estan en los poderes intermedios, medios o directivos. Al final la gente se va y acaba ayudado por un amigo suyo que con dos cervezas, mucha voluntad y riesgo escucha las ideas y las pone en valor.

  • #009
    senseye3led - 7 junio 2016 - 17:00

    Tal y cómo han comentado en los comentarios anteriores la innovación NO tiene nada que ver con el tamaño de la entidad.

    Ejemplo de ello puede ser Google, FaceBook incluso Apple.
    Otra cosa es, que existan empresas grandes en las que tengan muchos protocolos y burocracia que pueda frenar la innovación; pero no creo que tenga que ver con el tamaño, sino con su manera particular de organizar la empresa.

    ¿Tal vez sea que algunas empresas grandes se han acomodado y no han visto la necesidad de innovar? En una pequeña empresa no existe esa «zona de confort».

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