Artículos sobre airports
El Departamento de Precrimen hecho realidad
Escrito a las 3:08 am
Llego a través de las Smart Trends de Roland Piquepaille en Smart Mobs a esta noticia del New Scientist, “Can a government remotely detect a terrorist’s thoughts?“, disponible en texto completo aquí, en la que se habla del Project Hostile Intent (PHI), un proyecto del US Department of Homeland Security en el que se pretende analizar a las más de cuatrocientos millones de personas que entran en los Estados Unidos cada año procesando en tiempo real datos acerca de sus expresiones faciales, forma de andar, dirección de la mirada, presión arterial, intensidad de sudoración o pulso, en un intento de encontrar factores no invasivos y culturalmente independientes capaces de detectar ya no si llevas un arma o un explosivo, sino si tus intenciones son cometer en algún momento un acto terrorista.
Desde 2003, el US Transportation Security Administration (TSA) utiliza personal especialmente entrenado en la detección de las denominadas “microexpresiones”, gestos minúsculos e instantáneos que revelan nerviosismo o agresividad en el llamado Programa SPOT (Screening Passengers through Observation Techniques), de manera que el PHI es visto simplemente como un incremento en los medios técnicos disponibles para este tipo de evaluación, que se ha probado con resultados positivos en casos de blanqueo de dinero, narcotráfico o incluso asesinato, en busca de su mayor automatización. Para la toma de datos se utilizarían métodos como sensores infrarrojos, láser, vídeo, audio y detectores de movimiento ocular, y se desarrollaría un sistema que aprende evolutivamente de su funcionamiento, perfeccionando la detección con el tiempo.
Por supuesto, el sistema choca con problemas de todo tipo: además de ser espantosamente intrusivo, un aeropuerto es un lugar en el que, de manera natural, se producen situaciones de estrés: nervios, despedidas, cansancio, aburrimiento y, en general, situaciones que pueden generar falsas alarmas de todo tipo. Ante un filtro de seguridad completamente colapsado cuando mi vuelo está a cinco minutos de cerrarse, mis “microexpresiones” faciales pueden seguramente ser idénticas a las del más retorcido asesino en serie, sin que eso me convierta para nada en un terrorista… simplemente estoy enfadado, cansado y con prisa. En el fondo, el verdadero terrorismo ya no es el que mata a cientos de personas en un atentado, sino el que impide la vida normal de las personas pacíficas con procedimientos capaces de desesperar a cualquiera, convirtiendo un simple viaje casi en un deporte de riesgo. En este caso, claramente, alguien en la TSA ha visto demasiadas veces Minority Report…
Guía WiFi para aeropuertos norteamericanos
Escrito a las 11:26 am
Pasando un ratito en la T4 de Barajas mientras espero el avión para ir a Bilbao, al Recommenders06, me encuentro en Digg esta interesante “Airport Wireless Internet Access Guide” para aeropuertos estadounidenses, que incluye la mayoría de los aeropuertos del país, los proveedores de acceso disponibles, las condiciones y precio, y las zonas del aeropuerto cubiertas por las redes. Francamente práctico, claro está, si viajas a menudo por los Estados Unidos, pero me parece algo que sería también verdaderamente cómodo tener para España. ¿Alguien en AENA se anima a poner una paginita como ésta, verdaderamente sencilla de crear y mantener, y con una estructura simple para poderla consultar desde cualquier dispositivo? ¿O alguien en alguna otra compañía con vocación de ofrecer ese servicio a su correspondiente público objetivo, a todas luces interesante desde el punto de vista de poder adquisitivo? ¿O directamente los mismos viajeros que queremos utilizar conexiones WiFi en un sitio como un aeropuerto? Suponiendo que fuera este un servicio interesante que a un número significativo de personas le gustase tener, ¿quién sería más rápido en proporcionarlo? ¿AENA, alguna otra compañía que viese la oportunidad, o los propios usuarios organizándose en una página a tal efecto?
¡¡¡Lo encontré!!!
Escrito a las 12:08 am
¡Encontré los enchufes en la T4! Tras una intensa búsqueda que ha durado varios meses, hoy, a las seis de la mañana, mientras esperaba el avión que iba a llevarme a un día completo de clases en Pamplona, le encontré el truco al asunto… Cada una de las abundantes terminales contra-incendios que hay tiene, en el lado derecho, un rutilante enchufe eléctrico con toma de tierra y todo. No es para nada cómodo - no tiene ningún sitio cerca donde sentarse decentemente sin ser en el suelo - y no lo he podido probar porque no llevaba nada enchufable, pero ahí está. Por supuesto, tampoco tengo ni idea de si te dirán algo o no si alguien te ve enchufado ahí. Pero la verdad es que era raro haber construido semejante obra faraónica sin dejar ni un maldito enchufe a mano, ¿no?
Pues eso, en caso de necesidad, si tenemos que cargar un móvil, portátil o similar, ya sabemos donde está el truco… (esta entrada es lo que en Estados Unidos se llamaba un PSA, un Public Service Announcement :-)
De vuelta en casa
Escrito a las 1:05 pm
Ya estoy de vuelta en casa después del periplo canario. La conferencia de Tenerife en la feria Santa Cruz Emprende salió francamente bien, a juzgar por el nivel de interés, las preguntas y el feedback recibido. Al terminar, y tras una breve participación en la emisión regional de Onda Cero, salí hacia el aeropuerto. A resultas de los reajustes de un plan fallido de haberme ido a las islas con familia y pasarnos allí el fin de semana largo (en Madrid es festivo este lunes), tenía un billete que salía de Tenerife Norte a las 19:20, así que me fui al aeropuerto a ver si tenía suerte y podía cambiarlo para salir antes.
Nada más llegar, me dicen que es imposible, que no hay más vuelos de Iberia desde allí, y que por tanto, allí estaba, destinado a pasarme siete horas tirado en un aeropuerto. La verdad es que me ha sorprendido la carencia de medios en un aeropuerto moderno como Tenerife Norte. Primero, evalué la posibilidad de irme a dar un paseo turístico, pero claro, el aeropuerto de Tenerife Norte no tiene consignas de equipaje, yo no quería facturar (¡¡y menos mi ordenador!!) dado el éxito de la T4 con los equipajes, y la perspectiva de aventurarme a hacer turismo con equipaje y el hombro derecho fastidiado, lo que me impide cargarlo cómodamente, se me antojaba poco viable. Así que me dispuse a hacer tiempo: venga, aprovechando privilegios de “la tarjeta metálica”, me voy a la sala business. Vaya, mi gozo en un pozo: no hay sala business de Iberia en Tenerife Norte, y en la de Spanair no tienes acceso si no estás volando con Spanair. Pues nada, abro el ordenador, me conecto y hago cosas… vaya, mi gozo en un pozo otra vez: no hay WiFi en Tenerife Norte. Ni pagando, ni sin pagar, ni ná. Ni siquiera en la citada sala business, en la que, por no haber, no hay ni ordenador con conexión a Internet (se podía pagar algo e ir a la sala, pero ¿para qué, si no hay conectividad?) Así que me fui a la cafetería con mejor pinta, me puse ciego a comer cosas isleñas (¡que rico estaba el cherne a la parrilla y las papitas!) regadas con buen vino del Valle de la Orotava y, tras la comida, me puse a contestar correos con el BlackBerry. La verdad es que el cacharrito me tiene impresionado: me encuentro una petición de cambio de clase por e-mail, y sin cambiar casi ni el dedo de sitio, me voy a la agenda, compruebo disponibilidad, reubico la clase, vuelvo al e-mail y lo contesto diciendo que sí. Francamente cómodo. Además, me leo el Bloglines Mobile, me archivo las cosas que quiero leer más tarde, reenvío un par de posts, y hasta me da para entrar un rato en el foro del IXMBA y participar en un par de hilos. Un gran invento, este BlackBerry. En pleno ataque de euforia sobre las posibilidades del cacharrito, hasta intenté meterme en mi ftp del IE para subir el artículo de Expansión y vincularlo en un post, pero no, al ftp ya me dijo que no (seguro que hay alguna aplicación que lo permita…)
Tras la comida y la sobremesa, me aventuro a buscar un sitio donde sentarme con el ordenador, que llevaba con un escaso 15% de batería. Necesito un enchufe… vaya, mi gozo en un pozo: no hay enchufes en Tenerife Norte. Tras mucho buscar, encuentro uno detrás de la línea de mostradores. Me siento allí, me instalo… para encontrarme con que no funciona :-( Afortunadamente, veo otro simétrico, en el otro lado de la terminal, y aquel sí funciona. Me instalo allí, en un sitio donde asumo que no es muy normal ver gente esperando (a juzgar por las miradas de la gente y de los guardias civiles que pasaban… pero no pasa nada, un traje gris y una corbata valen mucho en esas ocasiones :-) y me pongo a escribir mientras cargo la maquinita. Tras un buen rato, ya tengo la columna de Libertad Digital y parte de la de Expansión listas (y hasta documentadas a base de BlackBerry). Me quedaba media hora escasa para embarcar, así que me fui hacia la puerta, hice un par de compras (encontré Laphroaig, mi single-malt favorito), y al avión…
Y ahora, os dejo, que me esperan las brasas de una barbacoa sabatina.
El desastre de la T4
Escrito a las 12:02 pm

Domingo por la mañana. Me acerco a la T4 del aeropuerto de Barajas a llevar a mi amigo Juan. Su avión salía a las 11:55 y tenía ya la tarjeta de embarque en el bolsillo, así que calculamos llegar al aeropuerto con una hora de antelación. Y así fue, a las 10:50 aparcábamos en las deliciosamente grandes plazas de aparcamiento de la T4. Nos encaminamos al filtro de seguridad, cuando de repente, vemos una cola que da la vuelta a toda la terminal… en ambos sentidos, a derecha y a izquierda, dos hileras enormes de viajeros con cara de pocos amigos llenaban el pasillo central, y serpenteaban por los corredores delimitados con cintas que hay en la última parte del recorrido… Por el aspecto, guardar esa cola correctamente podría llevar entre cuarenta minutos y una hora. En la primera foto, un aspecto de uno de los lados de la cola que había formada, con mi amigo Juan en primer plano.
Pues bien, la segunda foto, aunque no lo parezca, está tomada desde el mismo sitio. Simplemente girar noventa grados a la derecha te permitía apreciar un detalle sumamente interesante: de los diez filtros de seguridad que pude contar que posee la terminal, únicamente cuatro estaban activos y en uso en ese momento. Los otros seis permanecían cerrados, sin personal. Por curiosidad, preguntamos a un agente de seguridad qué hacer, dado que todo indicaba que hacer esa cola nos haría perder el embarque, y nos dice simplemente que “en el segundo pasillo a la derecha hay otro filtro de seguridad vacío”… Nos encaminamos hacia nuestra presunta salvación, y vemos que es el filtro de seguridad de Puente Aéreo, por supuesto desierto como suele corresponder a esa ruta un domingo por la mañana. Llegamos, enseñamos la tarjeta de embarque, y… “lo siento, señor, sólo estamos autorizados a dejar pasar a viajeros con destino al puente aéreo”. Ambos filtros de seguridad conducen al mismo lugar del aeropuerto, al andén central, pero a pesar de la situación de obvio colapso de uno de los sitios, el otros permanecía perfectamente ocioso (amén del contradiós y de la falta de respeto que supone tener seis filtros de seguridad cerrados y una kilométrica cola de CLIENTES, y escribo con mayúscula CLIENTES a ver si así algunas compañías se enteran de qué es lo que son, esperando para embarcar, perdiendo sus aviones y teniendo que cambiar sus billetes posteriormente). La visión de semejante cola de clientes resignados me hacía pensar en qué pasaría si, simplemente, alguno de ellos, dotado de cierta iniciativa y liderazgo, y tras alcanzar el límite de su paciencia, incitase a la masa de personas esperando a saltarse los filtros de seguridad a través de las entradas vacías… ¿que iban a hacer los guardias civiles presentes en un caso así? ¿Disparar?
¿Qué pasa? ¿Que es poca antelación una hora para llegar a un aeropuerto y volar en un vuelo nacional con salida un domingo por la mañana? Qué quieren, ¿dos horas? ¿Que dediquemos el día entero a nuestro viaje por culpa de su absurda y evidente ineficiencia? ¿No se puede, en cuanto se ve que se forma una cola semejante, levantar un teléfono y hacer llegar un contingente de Guardia Civil que permita abrir los diez filtros y ponerlos en pleno funcionamiento a toda velocidad? O, en un caso de excepción como éste, habilitar el filtro de seguridad de Puente Aéreo para repartir al menos la carga? No, es más fácil que el personal de Iberia diga que es culpa de AENA, el de AENA diga que la culpa es de Iberia, otros digan que la culpa es de la Guardia Civil, y mientras tanto, los CLIENTES que han pagado para volar y llegar a una hora determinada a su punto de destino tengan que ver como, habiendo llegado al aeropuerto con un tiempo más que razonable, pierden sus aviones y se ven obligados a cambiar el billete. Total, qué más da, sólo son clientes…
Suspenso. Un suspenso enorme. Un desastre. Una muestra de cómo nunca se puede tratar a tus clientes. Que el responsable que corresponda, que seguramente estaba pasando tan tranquilo en su casa una mañana de domingo, se ponga las pilas. O que directamente se las quiten, las pilas, y los galones, y pongan a alguien que sepa manejar algo así. La T4, claramente, les queda grande.
ACTUALIZACIÓN: Juan, que sí llegó a su vuelo (no en vano mide casi dos metros… piernas largas que tiene el tío para correr por la terminal :-) comenta sus impresiones en esta entrada, “De infraestructuras e ineptitud: la nueva Terminal 4“.
Tarjetas de embarque hechas en casa
Escrito a las 1:15 am
Lo vi hace unos días en El Navegante y me encantó. Después lo vi comentado en El Blog Salmón. Era pura cuestión de tiempo, una de esas cosas que cada vez que ibas hacia el aeropuerto te quedabas pensando en la tarjeta de embarque y en lo poco que te apetecía tener que pararte en el mostrador correspondiente, en lugar de salir directo hacia la puerta. El primer paso fue la maquinita del auto check-in, que muchos empezamos a utilizar como si nos hubiésemos vuelto repentinamente antisociales porque nos daban puntos extra, que nunca vienen mal. El segundo, situar la maquinita fuera del aeropuerto, en hoteles. Y una vez dado ese paso, lo lógico era seguir avanzando: si ya no neecsito que pasen por el mostrador para que les vean la cara… ¿por qué no dejarles que se impriman ellos su propia tarjeta de embarque y vengan con ella puesta al aeropuerto?
Pues nada, ya está hecho. Antes de salir para el aeropuerto, dos horas antes de la salida del vuelo, si vas a volar con Iberia, Air Europa o Spanair, te conectas a su web, seleccionas tu identificador, y te imprimes tus tarjetas de embarque tú mismo. Llegas, y directo a la puerta de embarque, como un señor. La semana que viene no lo podré probar, porque no voy a país Schengen, me voy un poco más lejos. Pero con lo que me gustan a mí estas cosas, la siguiente cae fijo…
Tarjetas de embarque
Escrito a las 6:55 pm
Seguro que la maquinita de la foto no es ninguna desconocida. Es la ya clásica maquinita expendedora de tarjetas de embarque, la que tantas y tantas colas nos evita cuando llegamos al aeropuerto y queremos hacer el check-in. Si no facturas equipaje, resulta la mar de conveniente utilizarla en lugar del mostrador, entre otras cosas porque te dan puntitos extra, puedes escoger el sitio para sentarte accediendo a casi la misma base de datos que acceden desde el mostrador (el “casi” se refiere a que no he conseguido que me dé acceso a los sitios de salida de emergencia, que son los que suelo pedir si voy en turista por eso de acomodar de alguna manera ciento noventa y tres centímetros), etc. De hecho, alguna vez he visto como el personal de tierra, en momentos de mucha demanda, se paseaban por la fila buscando viajeros que no llevasen equipaje, se los llevaba a la maquinita, y les enseñaba a utilizarla.
Pues bien, esta es una maquinita expendedora de tarjetas de embarque de Lufthansa. Pero con una pequeña diferencia: está fuera de su “ecosistema natural”, el aeropuerto. Me la he encontrado en el hall del Hilton de Frankfurt, y me ha parecido una idea brillantísima. Según sales del hotel para ir al aeropuerto, te sacas tu tarjetita y te vas directamente a la puerta de embarque. Comodísimo. No las había visto fuera de un aeropuerto hasta ahora, pero estoy seguro de que dentro de poco las veremos en mucho más sitios.










