El Blog de Enrique Dans

Respetar a tus fans (frente a insultarlos y reclamar leyes que los persigan)

Escrito a las 3:13 pm
26

Happy holidays just like I promised…. just like i always say, go pirate it if you don’t have money..i just want you to have it… or you can buy it here..either way I’ll love you

Skrillex (Sonny John Moore), un productor de música electrónica de los géneros electro-house y dubstep nominado ahora mismo a seis Grammys, sacó nuevo disco el pasado 23 de diciembre, y felicitó las fiestas a sus más de dos millones y medio de fans en su página de Facebook con esa frase que tenéis ahí. Toda una muestra de respeto y de actitud adecuada: aunque obviamente prefiero que la compres, obtén como quieras mi música, lo que quiero es que la tengas. ¿Alguna duda sobre cómo le va a ir con su nuevo disco en términos de ventas?

El disco está a la venta por €15.19 en esta página, en la que también puedes escuchar completas todas sus pistas. La tradición de la música electrónica proviene de un larguísimo bagaje histórico de reutilización: samplers, copias, mezclas, remezclas, fondos y todo tipo de herramientas que permiten reinventar, reinterpretar y difundir obras basándose en muchas ocasiones en trabajos anteriores de otras personas. Skrillex vende su música a través de una discográfica convencional, Big Beat Records, perteneciente a Warner Music, pero todo indica que tiene muy claras las prioridades. Y lo primero no son los intermediarios que fabrican tus discos: lo primero es la relación con tus fans y el respeto. A nadie le apetece dar dinero a quien se dedica a insultar agresivamente y a reclamar leyes para perseguir a los usuarios. El signo de los tiempos. A ver si algunos se van dando cuenta…

Publicidad

Un millón de dólares en doce días: el caso Louis C.K.

Escrito a las 2:05 pm
31

A estas alturas, la experiencia de Louis C.K. en la red puede resultar reiterativo para muchos lectores habituales de esta página. Pero sinceramente, a pesar de que la historia puede leerse en innumerables sitios (recomendable por su interpretación el resumen de Mashable, Louis CK earns $1 million in 12 days with $5 video), es un caso que no quería dejar de reseñar.

Louis Szekely, conocido como Louis C.K., es un monologuista, guionista, actor, productor y director norteamericano centrado en el humor surrealista y la comedia observacional, que cuenta con su propia serie, Louie, en el canal FX. Nacido en Washington D.C., vivió hasta los siete años en Mexico D.F., mantiene su pasaporte mexicano además del estadounidense, y habla español como primer idioma.

Hace doce días, Louis C.K. decidió poner el poder de la red a prueba saltándose distribuidoras, anunciantes y todo tipo de intermediarios, y subió a una página una actuación de standup comedy nueva, producida especialmente para la red, sin DRM y a un precio de cinco dólares. Repetimos para incredulos: SIN DRM, Y A UN PRECIO DE CINCO DÓLARES. A partir de ahí, promoción a través de redes y sitios sociales como Twitter, Reddit, Facebook o Google+.

¿Cuál sería la respuesta de los agoreros y de la industria de explotación del copyright que conocemos? Es clarísima: “no va a funcionar”. Los “malvados piratas” lo copiarán, lo distribuirán a través de sus “maléficas redes P2P”, y el artista no ganará nada, porque los usuarios de la red son malvados, inconscientes y solo quieren “el todo gratis”. No hace falta que os dé más argumentos: los escuchamos todos los días a través de los medios de comunicación.

¿Resultado? En los primeros cuatro días, Louis reunió doscientos mil dólares. En los doce que llevamos de experimento, ha sobrepasado el millón. Un millón de dólares en doce días. Sin DRM. Sin protecciones anticopia. Simplemente, con un precio adecuado y un canal pensado para ofrecer un producto de manera sencilla, sin restricciones: cinco dólares y puedes verlo, descargarlo, copiarlo, reenviarlo… lo que quieras. Y “misteriosamente”, pese a la opinión de unos intermediarios que solo reflejan con ello sus míseros estándares morales, los usuarios entraron, consumieron y pagaron, en lugar de lanzarse como posesos a las redes P2P. ¿Pagaron todos? Posiblemente no. ¿Y? ¿Son delincuentes los que no pagaron? En absoluto. ¿Contribuyeron a generar buzz y publicidad para el producto? Apostaría a que sí. La difusión, en este momento, indica más de cincuenta y tres mil Likes de Facebook y trece mil trescientos retweets.

El experimento de Louis C.K. prueba, una vez más, las posibilidades de la red cuando se trata a los clientes como personas, en lugar de insultarlos y de asumir que son delincuentes. Una oportunidad para artistas capaces de crear una relación genuina y sincera aprovechando la cercanía que proporciona la red. Para personas capaces de asumir que quienes deciden no pagar no eran tus clientes, están simplemente llevando a cabo un consumo que en modo alguno realizarían en caso de no ser gratuito, y que la mejor opción, dado que es manifiestamente imposible impedirlo, es aprovechar la difusión que pueden generar.

Louis ha decidido retener una parte del dinero percibido a través de la red, doscientos veinte mil dólares, y destinar otra parte por un lado a asociaciones de caridad y, por otro, a repartir como bonus a sus empleados.

¿Habrá aquí algo que aprender? ¿Y alguien dispuesto a aprenderlo?

Si quieres SOPA, toma dos tazas

Escrito a las 1:05 pm
36

Todo indica que GoDaddy, la empresa líder en gestión de dominios en la red, tiene un serio problema: su nombre aparecía incluido en la lista de empresas que apoyaron la Stop Online Piracy Act (SOPA), una propuesta de ley considerada sumamente peligrosa para la libertad en la red, lo que la ha hecho acreedora de una acción de boicot que parece estar extendiéndose a gran velocidad a través de las páginas más conocidas. Si tienes dominios con GoDaddy y quieres transferirlos a otro sitio, aquí tienes unas instrucciones detalladas.

Paul Graham, de la conocida y prestigiosa incubadora YCombinator, ha ido un paso más allá, y directamente ha excluido a todas las empresas incluidas en la lista como posibles participantes e sus eventos y conferencias, en lo que supone probablemente la mayor declaración de guerra hasta el momento entre un mundo online cada vez más significativo económicamente, y las empresas dispuestas a apoyar el ataque a las libertades más elementales en la red.

El boicot es un mecanismo muy habitual dentro del activismo, y en algunos casos, enormemente lógico: consumir productos o servicios de aquellos que amenazan la libertad de un entorno que resulta importante para ti, o incluso de quien directamente se dedica a insultarte resulta una medida fácil de entender y comunicar, y que, por otro lado refleja la verdadera realidad: que mientras quienes intentan impedir el normal funcionamiento de la red son cada vez menos y con argumentos cada vez menos razonables, quienes usan la red con normalidad y sin rasgarse las vestiduras son cada vez más y representan un porcentaje cada vez mayor de la actividad económica. Una deriva que va mucho más allá de lo meramente generacional, que no se ha detenido ni un momento por muchos ataques y nuevas leyes liberticidas que se hayan promulgado, y que, como siempre en el curso de la historia, terminará por imponerse.

ACTUALIZACIÓN: GoDaddy hace pública su posición con respecto a SOPA, en la que manifiesta un apoyo con algunas reservas. Sus clientes siguen sin verlo, y continúan con las acciones de boicot. Bienvenidos a la era de los clientes con voz.

ACTUALIZACIÓN: GoDaddy cambia su postura con respecto a SOPA en una nota de prensa titulada GoDaddy no longer supports SOPA, desde mi punto de vista muy forzada por la evolución de los acontecimientos y con una redacción francamente poco convincente. Por otro lado, las decisiones de los clientes que, como es mi caso, hemos transferido ya los dominios que teníamos administrados por la compañía no tienen fácil arreglo (la transferencia de dominios conlleva habitualmente un coste económico), de manera que lo más que parece que GoDaddy puede llegar a conseguir con su movimiento a la desesperada es detener la evolución de las cifras crecientes de salida de aquellos clientes a los que su nota de prensa pueda llegar a convencer.

ACTUALIZACIÓN: El CEO de GoDaddy, Warren Adelman, dice que no son unos cínicos. Ya. Claro.

ACTUALIZACIÓN: Según algunas estimaciones, GoDaddy ha perdido esta semana 72.354 dominios, lo que a un precio descontado de $6.99 (muchos dominios tienen precios sensiblemente más caros, además de los pagos por servicios asociados a éstos) supone como mínimo más de medio millón de dólares de facturación anual. Y dado que la compañía sigue sin pronunciarse abiertamente en contra de la legislación, la sangría continúa…

Marketing, influencia y web social, en Expansión

Escrito a las 10:56 am
5

Mi columna de esta semana en Expansión se titula “Marketing, influencia y web social” (pdf), e intenta plantear un enfoque sencillo para entender la redefinición del marketing en el escenario de la web social en torno a dos conceptos: difusión e influencia.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Marketing, influencia y web social

¿Te influencia lo que ves en la web social? ¿Genera en ti algún tipo de comportamiento medible aquello que tu entorno social menciona, comenta o califica? Una gran parte del desarrollo teórico del marketing moderno está encaminado a comprender cómo dicha influencia, evidente e indudable, tiene lugar.
Buena parte de la atención se centra en la viralidad, lo que hace que la información circule. Factores como la novedad, el humor, la causa o militancia, la sorpresa, etc. que llevan a que una persona tome la decisión de convertirse en parte de una cadena de transmisión de una información determinada, pasando a tomar un papel de accionista en el proceso comunicativo. Entre una información asépticamente transmitida por televisión durante una interrupción de aquello que realmente querías ver, y una que te llega procedente de un amigo al que adscribes cierta capacidad de prescripción en ese tema, va un mundo.

Otra parte busca entender la dinámica de influencia: un producto muy mencionado en tu entorno social puede ganar – o perder – muchos puntos en una hipotética decisión de compra frente a uno que no lo es en absoluto. En nuestro entorno tenemos especialistas más o menos reconocidos en diversos temas, influenciadores a muy diferentes escalas, influencias directas e indirectas. No son procesos simples: pueden influirme cuestiones muy diversas: un “me gusta” o un “+1”, una mención, una fotografía en el momento de consumo de un bien o servicio, asociado a métricas diversas de reiteración de concurrencia, de centralidad…

El marketing, como ciencia, está cambiando mucho, muchísimo, como consecuencia de este nuevo entorno. ¿Están sus directivos de marketing preparados para manejar algo así?

El crecimiento de Twitter entre 2006 y 2009

Escrito a las 5:59 pm
3

Impresionante vídeo del MIT (se ve mejor a pantalla completa) del crecimiento en número de usuarios de Twitter en las cuatrocientas ocho ciudades norteamericanas con mayor número de usuarios: desde la primera fase asociada a bloggers y usuarios tecnológicamente avanzados al hilo del SXSW, pasando por la entrada de las celebrities y hasta el famoso desafío de Ashton Kutcher contra CNN, que generó el mayor pico de usuarios, el proceso de difusión siguió un esquema tradicional. Tras la primera explosión de usuarios en la ciudad de origen, San Francisco, y en Boston, el proceso continuó por medios tradicionales, proximidad física, relaciones cara a cara y noticias en medios tradicionales (recogidas mediante Google News).

 

 

En el gráfico, además de la serie temporal, puede verse el crecimiento de número de usuarios en cada ciudad en forma de círculo creciente azul, hasta el momento en que se supera la masa crítica de adopción, definida como el 13.5% de usuarios potenciales, en que se torna de color rojo. El estudio, desarrollado por Marta González y Jameson Toole, proporciona una visión muy interesante acerca del proceso de difusión de este tipo de aplicaciones, y clarifica la importante influencia de los factores y mecanismos tradicionales en la misma. Para los locos de los modelos de difusión tecnológica como yo, una auténtica joyita.

Felices fiestas

Escrito a las 10:00 am
24

 

Como en años anteriores, utilizo la felicitación de IE Business School para desearos unas muy felices fiestas. Muchas gracias a todos por estar ahí, por enriquecer mis entradas con vuestros comentarios, por compartirlos, por reenviarlos y por todas esas cosas que convierten el quehacer diario que supone la gestión de esta página en un verdadero gustazo. Para todos, mis mejores deseos.

Sobre Lucía, sus libros y el camino equivocado

Escrito a las 4:14 pm
119

Algunos me han pedido que escribiese sobre las desafortunadas declaraciones de Lucía Etxebarría en las que afirma que no volverá a escribir porque “se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas”. Intentaré hacerlo en modo constructivo, tratando de explicar a Lucía en qué puntos creo que se ha equivocado.

En primer lugar,  Lucía es libre de hacer lo que buenamente quiera con sus libros. Menos plagiarlos, porque a eso se le llama robar, puede decidir escribirlos o no escribirlos, con el calendario que quiera. Si lo que realmente le importa y le motiva no es dar salida a su creatividad e inspiración, sino únicamente vender copias, allá ella. Es completamente libre para decidir cómo utiliza su tiempo y cómo gana su dinero.

Veamos el detalle mágico, para ella seguramente algo “sin importancia”, de las declaraciones de Lucía:

“Decidimos no publicarlo como e-book porque eso lo hacía más fácil de piratear. Habría sido como tirarlo directamente a los leones”

Publicado en The Guardian, 20 de diciembre

Con todo respeto: ahí, Lucía, está el quid de la cuestión. En que tú, bien conscientemente o mal aconsejada por tu editorial, decidiste no atender una supuesta bolsa de demanda. Decidisteis que esa demanda no debía ser atendida. Que quien supuestamente quisiera leer tu libro, debería adquirirlo en papel, en el formato que vosotros habíais decidido y al precio que la editorial ha determinado que tenga. Y supuestamente, eso ha llevado a que algunas personas, según tú más que los que han adquirido copias en papel, se lo descarguen.

Las cosas claras, Lucía: imagino que tienes razones fundadas para asegurar que tus libros se piratean mucho, muchísimo, constantemente y sin pausa. Que te imaginas hordas de feroces descargadores malvados abalanzándose sobre tus libros. Estarás convencida de que, en realidad, esos terribles piratas se concentran en tus libros, y no, por ejemplo, en los de Paulo Coelho, Juan Gómez Jurado o Cory Doctorow, por citar algunos de los que cada vez más enfocan este fenómeno de manera radicalmente distinta a como lo enfocas tú. Con las cifras en la mano, cualquiera de ellos ha vendido muchas más copias de sus libros que tú. Pero en los tres casos, hablamos de escritores que, contrariamente a lo que tú haces, han decidido libremente que sus libros estén fácilmente disponibles, con precios bajos – que reflejen la diferencia de costes inherente a no tener que imprimir, encuadernar, meter en cajas, distribuir por todos los rincones de la geografía y pagar márgenes a la distribución – o incluso, oh tremenda herejía, ¡¡GRATIS!!!

Tranquila, no te frotes los ojos, no tienes que creerme. Simplemente vete a Pirate Coelho (entrada escrita por él mismo), o léete su discurso de apertura de la Feria del Libro de Frankfurt de 2008: de verdad, es muy bueno, muy recomendable, te lo recomiendo sin un ápice de acritud. A lo mejor te das cuenta de la verdad: que estás siendo tristemente utilizada por una industria que se queda el 90% de los ingresos que tus obras supuestamente generan, y que estás ladrando al árbol equivocado (con perdón por lo de “ladrando”, no es más que una frase hecha).

Por favor, Lucía, léete a Juan Gómez Jurado en “La piratería no existe“: Juan es un autor con múltiples best-sellers en el mercado español e internacional, traducido a un montón de idiomas. De verdad, léetelo, intenta aplicar una mentalidad abierta, y enfréntate a ese texto intentando ponerte en el lugar de una persona racional. Juan ofrece sus libros en todos los canales y formatos que puede, intentando aplicar políticas de precios lo más adecuadas posibles a cada canal. ¿Le va mal? No, curiosamente, cada vez le va mejor. A Cory Doctorow le pasa lo mismo: en su página personal tienes los enlaces a sitios para comprar su obra, acompañados de enlaces de descarga gratuita. Seguramente te resulta imposible entender que alguien vaya a escoger pagar por una obra cuando el propio autor te ofrece su enlace de descarga, pero eso, siento enormemente decírtelo, habla más de tu catadura moral que de la que adjudicas a tus presuntos o supuestos lectores.

Un libro puede venderse bien, regular o mal. Que algunos de tus libros, particularmente aquellos que utilizaron el socorrido recurso de los premios que algunas editoriales prostituyen para promocionarlos, hayan tenido muchas ventas, no quiere decir que todos tus libros se vayan a vender así. Si te has encontrado con un libro que vende menos, o peor, con una curva descendente de ventas de tus libros, no es por culpa, como tú dices, “de la piratería”. De nuevo con todo el respeto, te diré más: tendrías mucha suerte si cada vez que sale uno de tus libros, la gente se agolpase frente de sus pantallas para descargárselo. Y LO SABES. No te mientas. Si muchísima gente se descargase tus libros, te ocurriría algo que aún no has llegado a comprender: que venderías muchísimos más. Si además tuvieses el sentido común para ofrecer tu obra en todos los canales y formatos posibles, todavía más. No, Lucía, no tienes un problema de “piratería”. Tienes un problema de otro tipo. Tú misma.

Tus intereses, Lucía, no son siempre e invariablemente los mismos que los de tu editorial. Haz pruebas, busca otras maneras, otros canales… no se trata de que te metas a editora, pero es posible que estés mejor no firmando todo lo que te dan a firmar en los contratos editoriales. Posiblemente deberías explorar otras vías. Créeme, las hay. La editorial, aunque pueda jugar un papel interesante de cara a la distribución, no siempre es el mejor aliado del autor. Es más: lamento resquebrajar tu bien preservada ingenuidad, pero la editorial no mira por tus intereses. Mira por los suyos.

Y por favor, y esto sí que te lo digo con conocimiento de causa: deja de difamar. Los estudios que utilizas para afirmar categóricamente que “España es un país de piratas” o que “en España se descarga más que en ningún otro país del mundo” son falsos, están sesgados, encargados por quienes buscan que digan precisamente eso. Se encargan con las conclusiones ya previamente escritas. Se usan para presionar al gobierno en busca de una legislación más favorable a los intereses de las editoriales y las industrias del copyright. El propio Departamento de Estado de los Estados Unidos ha alertado contra ellos: la metodología no se sostiene, las estimaciones son absurdas, las imputaciones son ridículas. Son informes títeres pagados por parte interesada. Si no lo sabías, Lucía, ya lo sabes: cuando tomas decisiones basándote en esos informes, estás basándote en mentiras, en invenciones pagadas por aquellos que se llevan el 90% del precio de los libros que vendes.Los informes neutrales, los que pagan los propios gobiernos, revelan conclusiones inequívocas: las descargas no perjudican a los creadores culturales.

Pero sobre todo, ten en cuenta una cosa: el que se descarga tu libro es porque tenía algún interés en leer tu obra. A mal sitio vas si lo insultas, lo menosprecias o lo castigas. Lo que deberías hacer es tratar de hacerle una propuesta que no pudiese rechazar: que tu obra estuviese disponible de manera tan sencilla para él o ella, que no le compensase irse a buscarla por ahí. Lucía, haz la prueba: la vida de un creador es MUCHO más sencilla cuando consigue una complicidad, cuando logra tener una buena relación con aquellos interesados en su obra. No creas las mentiras que te hablan de malvados con parche en el ojo y pata de palo descargándose tus obras… son tus lectores. Muchos de ellos descargan tu obra porque se la encuentran, porque se la recomiendan en un momento dado, muchos de ellos no la leerán, simplemente se hacen con ella porque “está a mano”, y eso no va a dejar de ser así en el futuro. Por mucha ley Sinde o similar que nos pongan, eso no va a cambiar. Asúmelo, y aprende a vivir en un entorno en el que eso forma parte del entorno.

Respetuosamente: no sigas por el camino equivocado. A mí ni me va ni me viene: no soy lector de tus libros, no te conozco, y todo lo que sé de ti es que en otra ocasión tuve que dar un repaso a tus muy escasamente documentadas tesis sobre la ley Sinde. Pero créeme: por ese camino, únicamente empeorarás las cosas.

Un rap contra la SOPA

Escrito a las 8:24 pm
13

 

No, no es una protesta organizada por Mafalda. Es Dan Bull, un artista británico muy militante y activista a favor de las libertades en la red, que se ha marcado un crowdsourced rap contra la Stop Online Piracy Act (SOPA) desde el punto de vista de una persona mayor que intenta explicar, en un hipotético futuro post-SOPA, cómo era internet cuando era libre.

Vía TorrentFreak.

Pablo Soto y el triunfo de la lógica

Escrito a las 10:09 am
59

Hablé por primera vez de Pablo Soto en esta página allá por el año 2005 reseñando sus desarrollos. Volví a hacerlo en el año 2008 ya al hilo de la demanda de Promusicae con “La revolución P2P y la conjura de los necios“, en 2009 en Expansión con “Quemando a Gutenberg“, y unos días después, utilizando esta misma viñeta de Hugh Macleod que tenéis a la izquierda. Con Pablo he coincidido en diversos foros, eventos, y en la calle en múltiples ocasiones: además de ser un crack del desarrollo de software, es esencialmente un buen tío, de los que da gusto conocer.

Que vengan cuatro compañías enormes agrupadas en un lobby con omnímoda llegada al poder, y te denuncien por trece millones de euros, que hundan las posibles pretensiones de desarrollo empresarial que pudieses tener y que amenacen con destrozarte completamente la vida es de las cosas que no se desean a nadie. Si además quienes te denuncian se comportan como unos macarras asquerosos, gritando desde el público, haciéndote burla o comiendo una bolsa de kikos mientras habla tu abogado, la cosa ya reviste el tratamiento de tortura psicológica, y somete a la persona a una presión insufrible e inimaginable, que además ha durado una barbaridad de tiempo. Muy pocos aguantarían lo que Pablo ha tenido que aguantar durante estos últimos años.

Tras el desenlace, conviene situar las cosas adecuadamente para mantener la perspectiva: de un lado, Promusicae, el lobby que agrupa a las compañías discográficas. Recursos ilimitados, acceso al poder político, y una actitud chulesca que conviene que todos tengamos presente en la cabeza cada vez que pensemos en ellos. Promusicae es ese club cerrado donde no se permite la entrada a socios y que mantiene ese sistema, RitmoNet, que excluye de las radios comerciales toda aquella música que no provenga de ellos, asegurando que nada pueda triunfar en los circuitos comerciales si no es con su anuencia. Son el factótum de las grandes discográficas, lo que les permite mantener un monopolio sobre la música que escuchamos, un monopolio descarado y vergonzoso sobre el que, misteriosamente, los políticos nunca tienen nada que decir. No, Promusicae y sus socios no son “los artistas”, ni luchan por el bienestar de los mismos: son las compañías que los explotan, los que se quedan con la inmensa mayoría de los beneficios que estos generan, los que les imponen contratos leoninos, los que mienten descaradamente publicando estudios falsos para difamar a España y a los españoles, y los que manipulan a los políticos para poder seguir obteniendo beneficios incluso cuando los artistas ya han fallecido.

Del otro lado, Pablo. Un chaval sencillo, delgado como un palillo y con una discapacidad motora, que tiene la habilidad de convertir ideas en código ejecutable. Que es capaz de generar herramientas que sirven para el intercambio de archivos, de cualquier tipo de archivo. Que puedes utilizarlas lo mismo para descargarte La Ilíada y La Odisea de Homero, para distribuir un podcast, o para hacerte con el último hit. Herramientas cuyo uso depende de quien está detrás del teclado, de quien las usa, como ocurre con una pala, un pico o un cuchillo jamonero. Criminalizar las herramientas es un argumento tan absolutamente demencial, que la sola posibilidad de que el fallo de este caso fuese en sentido contrario constituye una auténtica ofensa a la inteligencia. Pero además, es que incluso aunque esa herramienta e utilizase única y exclusivamente para eso que presuntamente aterra a Promusicae, tampoco pasaría nada: estudios realizados de manera imparcial, no como los de Promusicae, por gobiernos como el suizo, demuestran fehacientemente que las descargas van en favor del consumo de bienes culturales, no en contra.

Enhorabuena, Pablo, y enhorabuena a sus abogados, David Bravo, Javier de la Cueva y Jose Ignacio Aguilar. Para que las ideas avancen, algunos tienen que pasarlo muy mal, a veces durante mucho tiempo. Hoy nos alegramos por una sentencia que pone las cosas en su sitio, pero es bueno recordar que para estas alegrías, alguien ha tenido que pasarlo fatal durante mucho tiempo, sin poder saber qué iba realmente a ser de su vida y de su futuro. En la historia que consolida nuestras libertades y los escenarios en los que viviremos en el futuro hay personas como estas, héroes que afrontan batallas desiguales, que son denunciados por crear herramientas, amenazados por recoger opiniones de terceros que únicamente decían verdades, o intimidados en medio de un insoportable clima de matonismo judicial. Hoy, como durante todo este tiempo que ha durado la pesadilla y el que puede que dure todavía…

… MUCHAS GRACIAS.

Hablando sobre geolocalización, en El País Semanal

Escrito a las 9:37 am
12

Paloma Abad, de El País, me envió algunas preguntas por correo electrónico hace algunos meses con el fin de contextualizar un artículo sobre aplicaciones de geolocalización, que fue finalmente publicado en El País Semanal de ayer bajo el título “Usted está aquí” (ver en pdf).

A continuación, el texto completo que envié a Paloma:

 

La idea de la geolocalización como aplicación social surge por primera vez con cierto nivel de éxito gracias a Dennis Crowley y Alex Rainert, dos estudiantes de NYU que desarrollan Dodgeball en el 2000. La compañía fue adquirida por Google en 2005, pero su actividad fue mínima, Dennis y Alex abandonaron Google con sensación de frustración, y el proyecto terminó finalmente siendo cancelado en 2009. Tras salir de Google, Dennis Crowley fundó Foursquare con el mismo fundamento y un nuevo compañero, Naveen Selvadurai, pero esta vez en un momento en el que la cuota de smartphones en el mercado con funcionalidad GPS ye era sensiblemente mayor, lo que posibilitó una adopción mucho más exitosa.

La idea de Foursquare es proponer un “juego social”, una aplicación basada en la competencia con tus amigos mediante mecanismos como el leaderboard (tablero de puntuaciones), los mayorships (alcaldías) o los badges (insignias). Sobre ese componente lúdico se estructura un esquema de promociones a las que los sitios pueden acceder mediante acuerdos económicos con Foursquare: promociones basadas en frecuencia, en repetición, etc. que ofrecen incentivos a los usuarios y una oportunidad a los sitios de promover el consumo. Gracias a estos componentes, Foursquare se hizo con uno de los mejores catálogos de sitios del mundo completamente creado por sus usuarios: aún teniendo en cuenta problemas de duplicidad o multiplicidad de sitios, el catálogo abarca locales en los lugares más insospechados del mundo, y su explotación brinda un importante valor a la compañía.

Los supuestos “peligros” de la geolocalización son, en realidad, un mero artefacto periodístico para aficionados al sensacionalismo. El peligro de las aplicaciones de geolocalización está relacionado con un mal uso: obviamente, si compartimos todo con todo el mundo sin tener en cuenta que sean amigos o no lo sean, estaremos utilizando mal la herramienta, y correremos los mismos riesgos que si nos dedicásemos a anunciar a los cuatro vientos dónde vamos a estar o qué estamos haciendo: la herramienta no es mala, es malo el posible mal uso que se haga de ella. La idea de ladrones ultratecnológicos que actúan mirando Foursquare es otro fruto del sensacionalismo: no se ha demostrado ninguna actuación de este tipo, y en realidad, cualquier ladrón estaría más seguro mediante la metodología tradicional de observación de un barrio para deducir en función de las persianas o del buzón si una persona se encuentra en casa o no, que dedicándose a crear un perfil falso en una red social para saber si la persona está o no está.

Los beneficios son claros: por un lado, lúdicos, combinados con la posibilidad de saber dónde están tus amigos y poderles proporcionar, en un momento dado, consejos sobre sitios, etc. o encontrarte con ellos gracias a la aplicación. Por otro, incentivos promocionales, rebajas, especiales, etc. por parte de los establecimientos participantes. Sin embargo, la escasa dimensión internacional como compañía de Foursquare ha dañado estratégicamente su desarrollo: la empresa está radicada en Nueva York y carece de red en otros países, lo que lleva a los establecimientos a tener que contactar con una empresa extranjera para hacer sus promociones. Esto ha sido aprovechado por competidores como Facebook Places, que gracias a su amplia infraestructura de soporte internacional, ofrece un sistema similar descrito como “más aburrido”, pero con incentivos mayores al ser capaz de atraer a su servicio a empresas potentes como El Corte Inglés, BBVA o el Fútbol Club Barcelona, y ofrecerlo a sus más de setecientos millones de usuarios en todo el mundo. Sin embargo, por el momento, Foursquare sigue generando en sus usuarios una dinamica de checkins habituales, mientras Facebook Places solo obtiene un uso en el mejor de los casos esporádico. La dinámica de esta competencia en el futuro está por ver.”
Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens