El Blog de Enrique Dans

¿Una Red dominada por los Estados Unidos?

Escrito a las 8:47 am
0

¿Quién dicjo que la Red estaba dominada por el inglés y los Estados Unidos? Esta era la composición por países de los usuarios de Orkut el 24 de Mayo de 2004 (muito obrigado, Liv). Esta es la de hoy, hace unos minutos. A esto se le llama darle la vuelta al partido. Está claro que en estos temas de las redes sociales, el carácter latino puede tener mucho que decir.

The Mixer

Escrito a las 9:38 pm
1

Hay que pasarse por The Mixer. El Maestro Alberto, después de una temporada más dado al “post esporádico”, se ha puesto las pilas, y está sirviendo unos cócteles laaaaargos, bien mezclados y EXCELENTES.

Columna sobre movilidad

Escrito a las 2:01 am
0

Se me olvidaba, con eso de estar en el otro lado del mundo… el viernes salió la columna de Expansión titulada “Los límites de la movilidad“. Eso sí, cuando mis amigos de Expansión se olvidan de poner en la columna la dirección de la página, me llega mucho menos feedback

eBooks y viaje de vuelta

Escrito a las 4:49 pm
2

Como tenía unas horas de espera en una salita muy agradable que habían instalado en la Getulio Vargas, otras cuantas más previsibles en la sala VIP del aeropuerto de São Paulo (donde hay que ir con varias horas de antelación por posibles imprevistos) y estaba un poco harto de escribir el artículo con el que he estado entretenido casi todo el tiempo durante el viaje, me puse a jugar con lo que encontré por allí. No había wi-fi, pero sí un par de portátiles conectados para que los invitados pudieran chequear su e-mail y esas cosas (los dos posts anteriores, el de la Web semántica y el de BitTorrent, los hice desde allí). Así que me puse a ver si era capaz de conectar la PDA a un portátil, y así me bajaba algún eBook para el largo viaje. Llevo mucho tiempo viendo pasar eBooks, pero no me había puesto a leerme ninguno en serio, así que me apetecía probar otra “experiencia tecnológica”.

Primero, conseguí conectar con el portátil vía puerto infrarrojos (infravermelho, claro, que para eso estaba uno en Brasil). Para ello, tuve que crear una nueva conexión en el portátil, pero la verdad es que, aunque no lo había hecho nunca y todos mis intentos anteriores habían sido francamente frustrantes, esta vez resultó facilísimo. En un momento, cada vez que acercaba la PocketPC al puerto, aparecía un icono en la barra que decía que EDans-PocketPC estaba en rango. Al hacer clic en él, abría una ventana para especificar qué archivo querías enviar. Probé primero mandando a la Pocket uno de los archivos de música de ejemplo de XP, el Highway Blues de Marc Seales, que seguro que tenéis un montón de vosotros en vuestro ordenador y ni os habíais enterado. La Pocket, al cabo de un rato de ver pasar la barrita de progreso, te pregunta si lo aceptas, le dices que sí, y ya está… facilísimo. Así que, animado por el éxito, me puse a buscar un eBook apetecible.

Aquí la experiencia se puso más oscura. Entré primero en Amazon.co.uk, para comprobar que el catálogo de eBooks es mucho peor que patético. No hay prácticamente nada, y, además, el best seller recomendado en la categoría de eBooks era, por £2.56, “SUDDENLY SEXY: 21 Ultra Hot, Ultra Kinky Short Stories“, que, la verdad, no me parecía lo más adecuado para ir leyendo en un avión durante once horas (no había pensado yo en esta curiosa derivación “pendona” del consumo de eBooks… si veis a alguien con una sonrisa picarona mientras mira fijamente su PDA, ya sabéis lo que puede estar haciendo ;-)

Así que me fui a Amazon.com, donde mantengo mi clave y mi historia de gran cliente durante mis cuatro años californianos, aunque obviamente la dirección que figura ahora es la de Madrid. El catálogo es algo mejor, y la cantidad de libros que, al buscarlos simplemente porque te apetece leerlos, aparecen disponibles en formato eBook crece algo, aunque sigue siendo muy escasa. Tras un rato de búsqueda y duda entre varios candidatos, y comprobar como cambia la sensibilidad al precio (normalmente me trae al fresco gastarme once dólares en un libro, vamos, ni miro el precio, pero al ser un eBook me encontré con que mi “precio sombra” parecía estar en torno a los $10, y gastarme más me daba cierta “pereza”), acabé seleccionando uno de Clayton Christensen que me recomendaron hace tiempo aquí, en un comentario del blog. Y de repente… ¡SORPRESA! ¡¡Amazon se niega a venderme el eBook porque estoy en la Unión Europea, y me remite a sus international sites, UK o Alemania!! De donde yo, claro, acababa de venir porque el catálogo de eBooks era cortísimo… Desde luego, admirando como admiro a Amazon, lo peor que tiene es la gestión de sus sitios internacionales. El que yo haya tenido que empezar mi historia como cliente completamente nuevo en UK cuando Amazon.com ya tenía una riquísima historia de mis gustos y adquisiciones en USA, me pareció profundamente impresentable. Pero ya el que se nieguen a venderme algo, y encima electrónico, porque estoy aquí y no allí, me parece mucho peor. Esto va a caer en algún artículo en breve, seguro.

Así que me metí en Google, busqué eBooks gratuitos, cambié de intenciones y me encontré un sitio (entre un montón de ellos) que tenía un montón de clásicos en varios formatos de eBook. Me bajé los “Cuentos de Terror” de Poe, que no los había leído en inglés (para once horas de avión prefiero terror a sexo… si alguno se siente psicoanalista, por favor que se abstenga de comentarios, al menos en público :-) Lo bajé al portátil, lo traspasé al PocketPC por infrarrojos, comprobé que funcionaba, y me lo llevé puesto.

¿La experiencia? Pues francamente buena. De acuerdo que yo soy un poco rarito para estas cosas, pero no me pareció tan especialmente incómodo como dicen lo de leer un libro en la pantalla del PocketPC, aunque obviamente sea pequeñita. Pero podría acostumbrarme perfectamente a ello, y me parece más cómodo que cargar con un libro que, invariablemente, me dedico a dejarme en todas partes. Me leí casi la mitad entre el aeropuerto y el rato de después de cenar, también es verdad que el amigo Poe, aunque sea en relectura, engancha mucho. Pero como experiencia me ha gustado, seguró que repetiré con esto de los eBooks.

Encuentro en IBLNews este artículo sobre ...

Escrito a las 7:20 pm
3

Imagen
Encuentro en IBLNews este artículo sobre BitTorrent, que funciona como una buena explicación del funcionamiento de los programas P2P. Incluye desde el pionero, Napster, hasta las últimas tendencias. BitTorrent lleva tiempo en la Red, yo lo instalé hace ya bastante tiempo para descargar, curiosamente, archivos de presentaciones académicas de un servidor que quería evitar el colapso (te hacía instalar BitTorrent y así la descarga del archivo no se daba sólo desde su servidor, sino desde cualquier peer o conjunto de ellos. Me pareció una idea interesante. En el artículo se analiza porqué es diferente de otros P2P y las razones de su éxito.

Web semántica

Escrito a las 6:31 pm
3

Vía K-Utopía llego a esta buena explicación sobre el tema, que por didáctica y no técnica merece una reseña. El tema me parece sumamente interesante. El problema es que empieza a convertirse en mera gimnasia intelectual. El otro día leía en un blog:

Just look at the contrast:

1. In 6 years time with ZERO hype and an insignificant amount of funding, the WWW evolved from a couple of lonely programmers to Netscape and the essential features of what we see on the web today.

2. In 6 years (1998 to 2004) with ENORMOUS hype and funding, the semantic web has evolved from Tim BL’s book to a few prototype applications, which are less advanced than technologies of the 1970s such as SQL, Prolog, and expert systems — and they’re doing it with XML, which is far less advanced than LISP, which was developed in the 1950s.

¿Se desgastarán los conceptos cuando no se usan? Está visto, está entendido, a todos nos gusta la promesa que existe detrás de la Web Semántica, nos parece un avance fenomenal con respecto a lo que hay… pero ¿dónde está? ¿No era que las buenas ideas se difundían en Internet a velocidad vertiginosa?

En São Paulo

Escrito a las 11:12 am
6

Ya estoy en São Paulo, listo para dar mañana una plenaria en CATI, Congresso Anual de Tecnología da Informação, en la Escola de Administração de Empresas da Fundação Getulio Vargas.

Es la primera vez que vengo a Brasil (de hecho, es la primera vez que piso el hemisferio Sur), y la “sensación tecnológica” es curiosa, como de “aventura” o “viaje a ninguna parte”. Para empezar, llamas a Telefónica antes de salir de Madrid para preguntar por roaming y terminales que se pueden utilizar, y la respuesta es que aquí no se utiliza GSM, sino TDMA, y que por tanto te olvides de llevar tu teléfono, sea o no tribanda. En fin, visto lo visto, decido no llamar a mi amigo Julián para que me preste su tribanda, dado que previsiblemente me iba a ser útil únicamente como arma arrojadiza. Y en el último momento, pienso que cuando aterrice en España de vuelta posiblemente me apetezca llamar a casa desde el aeropuerto, y echo en la maleta mi teléfono y su batería, sin tener muy claro para qué.

Llego a Barajas, voy a cambiar dinero, y llega la segunda en la frente… “¿Reales brasileños? No, eso aquí no cotiza”… Y yo pensando “menos mal que no necesito dinero nada más llegar, porque me veo llegando a un aeropuerto donde no he estado nunca, a las cinco de la mañana, y peregrinando de cajero en cajero a ver cual tiene la merced de darme dinero”. Así que sin teléfono, sin dinero ni perrito que me ladre, me subo a un avión de Varig en el que, además, no llevan batería para el portátil (y yo con mi presentación sin terminar).

Sin embargo, y a pesar de lo poco prometedor del comienzo, todo cambia al aterrizar. Mi conductor esperándome en la puerta de salida. Un cajero me da reales (pocos, eso sí, un límite bajísimo, no me da más de cien) sin demasiados problemas. Llego al hotel, y hay acceso a toda velocidad, Fast Track Internet, desde la habitación, y Wi-Fi en todas partes. Y ya para terminar de alucinar, enciendo el teléfono móvil no sé porqué extraña intuición, conecta de manera inmediata y me dice que tengo un mensaje en mi buzón de voz. Me voy a verlo, pensando que será la típica bienvenida de un roaming partner y que quien me dio la información en Telefónica debería dejar el alcohol, pero no. El mensaje es mío, una llamada a mi contestador desde España, y aquí, ni bienvenida ni nada. Pruebo a llamar, y una amable voz en portugués me dice que el abonado está fuera de cobertura. Pruebo con el +34 delante, y llama sin ningún problema. Me llama mi mujer, y esto sigue funcionando como si estuviese en plena Puerta del Sol. Por supuesto, lo único que se es que estoy usando la red de un tal CLARO SP 11, y que funciona. Ni idea de cuanto me puede cobrar por roaming, ni nada de nada. Pero funciona. No puedo opinar aún de un país al que he llegado a las cinco de la mañana y en el que llevo dos horas escasas, pero de entrada todo funciona, incluso lo que en España me dijeron que no funcionaría. No tiene mala pinta esto…

Un Trilobites doméstico (y un Roomba “por aclamación”)

Escrito a las 2:14 pm
2

Imagen Imagen

Lo sé, es una chorradita… pero no he podido evitarlo. Me lo he encontrado en Amazon, en mis recomendaciones de productos (esto sólo me puede pasar a mí, ¿debería preocuparme?) Es el Trilobite, un robot aspirador doméstico de Electrolux, que analiza la habitación mediante radar, deduce la mejor ruta, y aprende de limpiezas anteriores. Lo dejas en la habitación, el cacharrito se pone a limpiar el suelo, y cuando acaba o cuando lo necesita, se va él solito a su base a recargarse de electricidad. Impresionante. De verdad, vale la pena leerse la descripción completa, y ver la demo en Flash de la página de Electrolux. Es totalmente Los Jetsons traídos a la realidad.

Y según he visto los primeros comentarios, he editado el post para incluír “por aclamación popular” a Roomba, que cuesta sólamente unos doscientos dólares frente a los apabullantes $1,800 de Trilobite. Está claro, en no mucho tiempo, tendremos la casa llena de robots…

Creative Commons y la sharing economy

Escrito a las 12:54 pm
2

Llego, vía Joi Ito, a este fantástico y amplio artículo de Business 2.0 sobre la llamada sharing economy. El artículo habla de ese instrumento que muchos llevamos tiempo utilizando, Creative Commons, y que fue inventado por Lawrence Lessig, Profesor de Stanford (vaya, a veces los profesores somos capaces de crear algún valor ;-) El artículo califica esta sharing economy como una industria multibillonaria, por el valor que es capaz de aportar en términos de herramienta de marketing a artistas, intelectuales y generadores de contenido de diversos tipos interesados en contribuir con su obra a la comunidad, y que buscan en cambio otro tipo de ingresos de manera creativa. Como todo esto queda, en primera lectura, un poco “fluffy“, vamos con un ejemplo, concretamente el mío: yo no cobro nada por escribir en mi blog, obviamente. Tampoco cobro nada por escribir en periódicos o revistas, aunque en alguno de ellos mantenga una colaboración más que sistemática. Por supuesto, me supone un esfuerzo, y evidentemente, genera algún tipo de ingreso cuantificable para quien publica esos contenidos, sabiamente mezclados con otros.

¿Donde está la racionalidad de un comportamiento así? En mi caso, yo lo utilizo para poder hacer aquello que de verdad me gusta: investigar y crear conocimiento. Gracias a mis actividades de ese tipo, puedo llegar a una empresa, quee suelen ser el sujeto de la mayoría de mis investigaciones, y obtener un acceso a la información mejor que si fuese un completo desconocido llamando a su puerta. Es más, me interesa que mi material, de cualquier tipo, sea utilizado por otras personas de la manera que ellos quieran, siempre y cuando (y así se establece en mi licencia), se cite la procedencia. Para mí, viniendo del mundo académico, es algo “natural”: escribes un paper, y cuanto más citado es, más importante eres y más beneficio le extraes, hasta el punto de haber desarrollado una medida, el citation index. Eso, además, realimenta mi particular “ciclo de negocio”: cobro por divulgar conocimiento en determinados foros, tales como clases y conferencias, y consigo además que mis contenidos sean mejores gracias a la incorporación del material obtenido en mi investigación. Eso hace que la empresa en la que paso más horas y que paga mi principal ingreso reciba, por un lado, el producto que espera (clases a un nivel satisfactorio), pero, además, infinidad de subproductos que también le suponen un aporte de valor, como publicaciones en congresos y journals, o incluso, si se puede medir de alguna manera, algún tipo de prestigio. Cerrando el círculo, la empresa sujeto de la investigación, que no me paga por investigar, recibe rendimientos derivados de las conclusiones de esa investigación en diversas formas. Francamente, mi sharing economy lleva años funcionando muy bien para mí y creo que para el resto de los implicados en el círculo. El Instituto de Empresa está contento (o eso parece, supongo que cuando no sea así me enteraré), los periódicos y revistas para los que escribo están contentos (o al menos siguen pidiendo artículos), los alumnos (casi todos :-) parecen contentos, las empresas me siguen abriendo la puerta, y yo tengo para vivir y me lo paso francamente bien.

En un ejemplo más sencillo (o con menos actores) sacado del artículo, un artista publica su música y permite su reproducción de modo gratuito en un portal de MP3. Sin embargo, su licencia exige un pago por el uso comercial, de manera que si un desarrollador de juegos de ordenador la escucha y decide usarla como fondo para un juego, debe pagar. Por un lado, proporciona al artista un canal de marketing interesante, por otro, da al desarrollador una exposición a música a la que dificilmente llegaría a tener acceso de otro modo.

Todo empieza con el papel reductor de fricción de la tecnología… pero, ¿donde termina? Cada paso que doy es nuevo, es diferente. Tengo claro que hago bien en no intentar hacerme rico escribiendo en prensa, pero ¿y los libros? Si escribo un libro, ¿debo venderlo a la manera convencional, o sería mejor publicarlo en una página e intentar que se difundiese lo más posible? Francamente, no lo sé. Es un tema que me tiene completamente fascinado.

Artículo sobre blogs en Business Week

Escrito a las 10:43 am
0

Artículo en Business Week sobre las actitudes de las compañías acerca del crecimiento de la blogosfera. En algunos casos, la perspectiva de que los empleados se dediquen a “dirigirse a las masas” de manera libre y no censurada y, en muchos casos, en horas de trabajo, hacía que muchos departamentos de personal se pusiesen malos. Sin embargo, algunas empresas avispadas están dándose cuenta del papel que los blogs pueden tener a la hora de crear vínculos entre la compañía y sus clientes, o apreciando otros beneficios tales como la comunicación más fluida, etc. Los blogs crean comunidades, audiencias leales y relación, y son, como comenta el artículo, muy eficientes a la hora de escuchar al cliente y promover innovación.

Me ha parecido muy interesante. Y además, en muchos casos, me he sentido un poco en plan “que me lo digan a mí”…

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens