El Blog de Enrique Dans

Google y la personalización

Escrito a las 5:53 pm
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Vía Dirson, Monika Henzinger, Directora de Investigación de Google, en Frankfurter Allgemeine Zeitung:

“Los buscadores deberían entender mejor los gustos de los usuarios. Podrían indicar sus intereses, y los resultados de las búsquedas irían en la dirección de estas preferencias (…) El futuro son los perfiles de búsqueda personalizados.”

Hace poquito, en este post y en Libertad Digital me dediqué a especular sobre la necesidad que tenía Google de empezar desarrollos más “inteligentes”, más centrados en las preferencias del usuario y en los contenidos reales de las páginas, en un esquema más semántico (y opinaba además que se podía hacer sin necesidad de esperar al desarrollo de esa tan esperada pero tan quimérica web semántica) . Ahora quien lo dice es la Directora de Investigación de la propia Google, utilizando algún ejemplo conocido que muchos henmos usado en clase para explicar la web semántica:

“Si el usuario teclea ‘jaguar’, por ejemplo, y previamente ha indicado su interés por los animales, deberían aparecer sitios de animales, y no los ligados a la marca de automóviles. Las búsquedas anteriores y los sitios visitados en el pasado también podrían utilizarse para incrementar el ratio de éxito”.

El tema apunta a algo muy interesante, que ya comenté en posts anteriores: los recursos en manos de Google son ilimitados. Pueden utilizar la información del caché local de mi Google Desktop para filtrar los resultados de las búsquedas genéricas, y pueden hacerlo además sin necesidad de “llevárselos” (amenazando esa privacidad tan desarrollada que tienen algunos, que parece que todos los días estuviesen planeando matar a Bush) . Pueden usar el historial de búsquedas anteriores o, más fino aún, el índice de éxito de páginas recuperadas de listados de dichas búsquedas. Ya puestos a imaginar, podrían ver qué buscan mis amigos y miembros de mi red social en Orkut, o los tags de mis fotos en Picasa, o los contenidos sobre los que escribo en Blogger, y n cosas más si utilizan la totalidad de su oferta de productos… Si yo les autorizo a hacerlo porque tengo un gran interés en que mis búsquedas proporcionen mejores resultados, ¿por qué no lo van a hacer? Incluso podría tener un interés más allá de la mera búsqueda, porque francamente, prefiero recibir anuncios que puedan tener cierta relevancia para mí a recibirlos de cualquier cosa indiscriminada…

Hay mucho más en inteligencia artificial que aquello a lo que tradicionalmente se ha llamado inteligencia artificial. La diferencia es que antes no había ninguna empresa que pudiese obtener tantos datos de nuestra esfera personal como lo puede hacer un Google, un Yahoo! o alguna otra empresa de la red a la que confiemos partes significativas de nuestras actividades online. Termino el post como cerraba el artículo de Libertad Digital, en abierta referencia a Howard Rheingold y a su “era of sentient things“:

“En breve, algún competidor en la esfera tecnológica será capaz de convertir sus productos en ‘modestamente inteligentes’, en ‘medianamente sensibles’, inaugurará la ‘era de las cosas que piensan’, y comenzará la carrera de la inteligencia artificial”.

La imparable subida de Firefox

Escrito a las 12:57 pm
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Imagen Sí, lo sé. Las estadísticas de mi página no son significativas. Acepto pulpo como animal de compañía. Acepto que sea normal que entre los lectores de mi blog haya un porcentaje superior de personas que prefieran Firefox a MSIE, y lo explico por varias razones:

  1. Estoy activamente promoviendo su uso como alternativa más evolucionada, con mejores prestaciones, más cómoda y más segura.
  2. El uso de Firefox caracteriza en este momento a un segmento de usuarios más informado, con más “cultura Internet”, que parece predominar entre los lectores habituales de blogs y, por ende, entre mis lectores.

Es la primera vez que veo en mis estadísticas a Firefox como opción mayoritaria.Es un quesito que no he parado de ver crecer desde hace mucho tiempo. En Internet en general, claro, las cosas no son así. Tampoco creo que sean como dice WebSideStory, que afirma monitorizar los hábitos de treinta y tres millones de usuarios norteamericanos, y dice que Firefox tenía un simple 4.78% a mediados del mes pasado frente a un 93% de MSIE. Según Gartner, de quien también me fío poco, el uso de Firefox excede un 25% en los principales sitios con audiencias técnicas, y afirma que estamos ya en un entorno de coexistencia. En mi caso, dadas mis estadísticas y los 25,241,830 downloads que van ya según escribo estas líneas, no puedo por menos que ser optimista con respecto al futuro de la diversidad en la web. Más de veinticinco millones en cien días… algo más de un cuarto de millón al día. No todos son usuarios, hay usuarios que se lo han bajado varias veces, y habrá algunos – digo yo – que después de probarlo vuelvan a MSIE o se vayan a algún otro. Pero son muchos, y subiendo…

Steal this file sharing book

Escrito a las 12:17 pm
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Imagen Este libro de Wallace Wang tiene una pinta interesantísima (ver página de la editorial, donde además se puede leer el capítulo 2, “The peer-to-peer file sharing networks“). Contiene “todo lo que la industria discográfica no quiere que sepas” acerca de cómo obtener música gratis, sistemas de file-sharing, su funcionamiento, los peligros que conllevan relacionados con virus, spyware y demandas legales, y como evitarlos. Lo he visto en Boing Boing y en el divertido artículo de The Register que empieza con

“When the drugs begin to wear off, and the sun starts to rise, an unnamed music executive shudders at the thought of its existence. In that painful moment of desperation, he wonders, “How could it happen?” “How could that rat write this book?”

Obviamente, el problema de un libro de este tipo es su actualización. Como muestra, en el capítulo 2 que me he bajado no veo ninguna referencia a BitTorrent, la verdadera pesadilla de la industria discográfica en este momento. Pero son cosas que decididamente hay que conocer, y sólo las explicaciones de los principios técnicos de cada red y de cómo, por ejemplo, Nullsoft (propiedad de AOL-Time Warner, con “algunos” intereses en esto de la música y el cine), liberó el código de Gnutella durante unas breves horas en su web el 28 de Mayo de 2003 bajo el nombre de “waste“, tienen un valor histórico impresionante.

¿Necesito un abogado?

Escrito a las 9:15 am
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Joi Ito ha recibido una “cease and desist letter” de sms.ac en la que le instan a eliminar el contenido “difamatorio” con respecto a la empresa que aloja en su página web, es decir, este post. Dado que yo también publiqué un post igualmente “difamante” unas semanas antes de que lo hiciese Joi, incluyendo además un logo de la compañía, y después, además, me hice eco del suyo posterior, me imagino que mi condena por “repeated offender” va a ser de esas ejemplares… me veo como poco en Siberia o en Guantánamo…

¿Qué opinan mis amigos abogados? ¿Es una difamación contar que te llegó un e-mail de un amigo, que él desconocía haberte enviado, y que, engañado por ese hecho, decidiste darte de alta en un sitio que , sin decírtelo de un modo claro, se dedicó a enviar invitaciones de tu parte a tu libreta de direcciones de Hotmail, y continuó haciéndolo hasta cinco veces incluso cuando tú ya te habías dado de baja del servicio? Tal vez sms.ac lo especifique todo claramente en esos “terminos de servicio” que ninguno leemos (si tuviésemos que leer todo eso antes de probar algo, nunca haríamos nada), pero claramente, si el sevicio no es ilegal (que lo dudo, al menos con respecto a legislación española), bordea claramente la ilegalidad. Y si no ilegal, lo que sí está es, sin duda, meridianamente del lado de las prácticas comerciales de todo punto inaceptables.

¿Debo huír a algún país sin convenio de extradición válido? ¿O cabe esperar que los de sms.ac vayan en orden de listado de Google, y por tanto me queden al menos unas pocas semanas de libertad? Como Joi bien dice, no hay más que buscar sms.ac en Google para ver las lindezas que dincen de esta compañía y la naturaleza de ese “negocio” con ese oscuro dominio radicado en las Ascension Islands

UPDATE: Cory comenta el tema en Boing Boing y se ceba con sms.ac (gracias, Pablo). Creo que nos van a tener que denunciar a unos cuantos… al menos, tendré divertidos compañeros de celda :-)

No me digas lo que puedo o no puedo hacer

Escrito a las 7:49 pm
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Imagen Me puedes vender música, y te la compraré si la vendes a un precio que me parezca justo. Me puedes proponer ofertas, tratos, empaquetarme la cosa con diversos lazos, como un producto llamado canción con un precio determinado, como un servicio de descargas ilimitadas durante un tiempo determinado a cambio de una cuota fija, como servicio de streaming… pero no me digas lo que puedo o no puedo hacer con lo que te compro. Eso es algo antinatural y que ofende mi dignidad. Algo que simplemente no es aceptable. Si me dices que por $18 puedo bajarme a mi reproductor lo que me dé la gana, es eso, “lo-que-me-de-la-gana”. Y por ende, hacer con ello también lo que me dé la gana. Y si pretendes “secuestrarme” y que deje de escuchar las canciones que compré en el momento en que te dejo de pagar, olvídate. No funcionará.

Napster ha sido hackeado, como no podía ser de otra manera (en Baquía, en The Register). A mí el sistema, en su ingenuidad, me recuerda a aquel “virus gallego” escrito por un argentino que circulaba hace mucho tiempo por e-mail. Los usuarios, sin necesidad de hacer ningún alarde de tecnología, se han dado cuenta de que podían pagar los dieciocho dólares, hacerse con la música que les diese la gana de entre un catálogo de un millón de títulos, y que una vez que tenían la música en su reproductor ya no había quien se la quitase. En teoría, la música, marcada mediante la utilización del DRM de Microsoft, es “secuestrada” en el momento en que el usuario deja de pagar la cuota, y sólo puede ser escuchada en el reproductor, no puede ser quemada en un CD. Pero rápidamente, alguien ha visto que bastaba con instalarse, si es que alguien aún no lo tenía, el archiconocido Winamp de Nullsoft, añadirle un plugin llamado Output Stacker, enviar el archivo a la tarjeta de sonido, y volverlo simplemente a grabar sin DRM. Todo documentadito y explicadito en páginas como ésta.

El sistema me recordaba a ese mecanismo que las discográficas nos hicieron tragar durante muchos años como si hubiese sido escrito en tablas de piedra por algún dios y bajado de la montaña por Moisés: tú pagas por un disco, pero pero lo que compras no es la propiedad del contenido del disco, sino el derecho a reproducir su contenido siempre que sea no para según que usos… Pues no, mire usted, lo siento… paso de su complicado esquema. Yo ya he pagado, y ahora puedo hacer con el producto lo que me dé la gana. Como cuando me compro un bocadillo, con el detalle adicional de que el bocadillo se acaba cuando me lo como, y la música no se gasta cuando la escucho.

En el siguiente asalto intentarán imponer que la música y las películas lleven marcas de agua inaudibles o invisibles que impidan que pueda ser grabada directamente del altavoz o de la pantalla. Y funcionará, porque para grabarla harán falta equipos sofisticados provistos de filtros de sonido o infrarrojos que no están al alcance de cualquiera. Primero conseguirán el dudoso mérito de profesionalizar la piratería. Y acto seguido, alguna empresa se dará cuenta del valor del nicho de negocio consistente en vender dichos filtros, ya fabricados en países de bajos costes laborales unitarios, a un precio razonable, y piratear volverá a estar al alcance de todos.

¿Por qué funciona iTunes y no funciona Napster? Muy simple: iTunes es profundamente agnóstico. Si quieres comprar, compra. Si quieres piratear, piratea. En tu iPod podrás reproducir lo que te dé la gana. Napster, en cambio, pretende dictarte con su estúpido DRM lo que puedes y no puedes hacer. Vuelvo a lo que llevo tiempo diciendo: en la nueva economía mandan los clientes. No hay fuerza posible capaz de oponerse a lo que los clientes piensan que es justo. Los clientes pagarán cuando crean que deben pagar, cuando formen una comunidad con el artista y quieran contribuir a que siga creando, o cuando quieran verle en directo, o cuando represente algo para ellos que haga que lo quieran llevar en una camiseta o una gorra. Si intentas hacerles pasar por un aro que no les guste, lo hackearán y pasarán por donde les salga de las narices, o bien se irán con la música a otra parte (nunca mejor dicho) . Y puestos a hackear, entramos en un puro tema de costes de comunicación y coordinación: al haberlos reducido gracias a Internet, siempre habrá mejores hackers ahi fuera dispuestos a colaborar en un fin que consideren justo – o por el puro desafío y placer de hacerlo – que profesionales a sueldo capaces de pararlos dentro de una compañía. Pura cuestión de economía. Y de justicia.

Dos años de blog

Escrito a las 8:15 am
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Hoy hace exactamente dos años que escribí mi primer post. La “conjunción astral” que dio origen a esta página consistió en varias conversaciones con el maestro Alberto Knapp, que me sirvió unos cuantos de sus cócteles futuristas, unidas a las buenas influencias de David Lacasa, que me dio también su buen empujón en el tema, y con el añadido de la compra de Blogger por parte de Google (mi segundo post), que me hizo pensar que, efectivamente, este tema de los blogs sobre el que llevaba tiempo oyendo estaba a punto de explotar y de convertirse en un fenómeno interesantísimo, un sitio en donde valía la pena estar, una revolución que valía la pena vivir.

Dos años después, puedo decir que las expectativas iniciales han sido superadas con mucho, al menos a nivel personal. Ni en el mejor de mis sueños esperaba el grado de atención, visitas, interacción, realimentación y comentarios que tengo. Mi blog sigue respondiendo a algo personal: un académico debe leer y mantenerse informado como parte importante de su trabajo, y el blog me proporciona una forma eficiente y un estímulo para hacerlo y para, una vez seleccionados los temas, escribir sobre ellos de manera cómoda, intentando proporcionar además los vínculos adecuados para que quien tenga interés en profundizar o construír su propio criterio, pueda hacerlo. También me resulta ideal como fuente de retroalimentación, algo que echaba mucho de menos cuando publicaba en la prensa tradicional y mi única manera de saber si un artículo había gustado o no eran los escasos e-mails y comentarios que uno recibía tras la publicación. Esto no pretende ser una página “objetiva”: tengo mis sesgos, mis obsesiones y mis manías, como bien sabéis los que me leéis habitualmente. Intento aplicar principios de objetividad y rigor académicos donde creo que tengo elementos para hacerlo, y cuando, por el contrario, me baso sólamente en mi opinión o experiencia, intento que la subjetividad de mi análisis quede clara y patente.

En dos años hemos mantenido discusiones interesantísimas, algunas de las cuales se han originado en artículos de prensa o académicos, otras de las cuales han dado origen a artículos de prensa o académicos. La “comunicación cross-media” ha fluído en ambos sentidos. He conocido a muchísimas personas, algunas de las cuales han trascendido la relación de “yo-te-leo-tú-me-lees” y se han trasladado a buenas amistades, que en muchos casos se extienden ya fuera de la red. Me consta haber dado “la patadita final” a algunos para animarlos a lanzarse a iniciativas parecidas y en muchos casos mejores que la mía en contenido, esas que cuando las lees, piensas con sana envidia eso de “ya me gustaría haberlo escrito a mí”.

Y, sobre todo, nos lo hemos pasado bien y, lo más importante: SEGUIMOS APRENDIENDO.

Muchas gracias a todos.

Ética blogosférica: segundo asalto

Escrito a las 12:22 pm
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Este post de hace un par de semanas sobre los blogs y su utilización como herramientas de marketing desató un interesantísimo debate sobre la ética blogosférica al que contribuyeron diferentes páginas, con puntos de vista en algunos casos bastante contrapuestos. Desde el meditado análisis y solidificación de Jose Luis Orihuela en eCuaderno apuntando a la necesidad de desarrollo de un código ético, a la posición ácida (o irónica) y contrapuesta de J. J. Merelo en Atalaya, pasando por muy buenos análisis de Juan Varela en Periodistas 21, Sonia Blanco en Fílmica, o la reacción al post de Sonia de Ricardo Royo en A sueldo de Moscú, por citar tan sólo a los pocos que tengo recogidos en mi trackback.

Aquel post venía a cuento de algo y, como indiqué desde el principio. El post de Nacho sobre el libro de Santiago Botello era tan sólo un pretexto que no implicaba en modo alguno desconfianza sobre los motivos de Nacho para escribir aquel post. El mismo Nacho dijo, en comentario a mi post, que sus motivaciones caían dentro de la Hipótesis 1, “nula motivación comercial, simple conversación entre amigos, todo limpio como una patena”, y yo estoy seguro de que así era. Quien lea a Nacho todos los días sabe perfectamente que cuando dice algo, no deja dudas sobre la ética que le guía, pocas personas conozco con menor tendencia al doble lenguaje. Y en cualquier caso, dejé claro que no pretendía entrar a valorar nada, aunque Nacho hubiese dicho que estaba en cualquier otra de las cinco hipótesis citadas.

Pero ¿a qué viene ahora resucitar este tema en un “segundo asalto”? Pues simplemente a que a raíz de la lectura de un post en Smart Mobs en el que se saca el tema, he podido ver somo ese mismo interesante debate que tuvimos aquí, se está reviviendo ahora a nivel internacional: JD Lasica comenzó con un fantástico post en un blog de USC, posteriormente citado en su propio blog, y que ha sido ya respondido por Jon Lebkowsky en su Weblogsky. La discusión tiene toda la pinta de seguir el mismo camino que la que hemos mantenido en la blogosfera hispana, y se presenta interesantísima. Hace aproximadamente dos años hubo discusiones similares, pero entonces hablábamos de un un movimiento minoritario, elitista, que hoy, por contra, ha alcanzado categoría de fenómeno. Por un lado, los que abogan por trasladar a la blogosfera códigos éticos del mismo corte que los que tienen los periodistas, aprovechando además el fuerte debate sobre la concesión a los bloggers del mismo tipo de protección que tienen los periodistas, bajo el ámbito de la Primera Enmienda, reflejado en estas citas del juez en el acta (disponible entera en pdf):

The Supreme Court has observed that “… freedom of the press is a ‘fundamental personal right… not confined to newspapers and periodicals. It necessarily embraces pamphlets and leaflets. (…) Does the privilege also protect the proprietor of a weblog: the stereotypical ‘blogger’ sitting in his pajamas at his personal computer posting on the World Wide Web? (…) If so, then would it not be possible for a government official wishing to engage in the sort of unlawful leaking under investigation in the present controversy to call a trusted friend or a political ally, advise him to set up a weblog (which I understand takes about three minutes) and then leak to him under a promise of confidentiality…”

Y, por otro lado, los defensores de la “naturalidad”, del “no pasa nada”, del “yo me limito a escribir, tengo mi ética propia: quien quiera, que me lea, y quien no, que no lo haga”. La estructuración de los principios éticos del periodismo es, según Lasica, diferente de las del blogging. Los primeros serían, en traducción mía y completamente libre (original disponible en la Society of Professional Journalists, SPJ, y resumidos en el post de Lasica en USC), algo así:

  • Evita conflictos de intereses, reales o aparentes.
  • Mantente independiente de asociaciones y actividades que puedan comprometer tu integridad o dañar tu credibilidad.
  • Rehusa regalos, favores, pagos, viajes gratuitos o tratamientos especiales. Evita de forma consistente segundos empleos, actividades políticas y trabajos como funcionario público de cualquier tipo si pueden comprometer de algún modo tu integridad como periodista.
  • Niega cualquier tipo de tratamiento favorable a anunciantes y grupos de intereses especiales, y resiste sus presiones para influenciar la cobertura de determinadas noticias.
  • Ten cuidado con las fuentes que ofrecen información a cambio de favores o dinero.

Sin embargo, los principios que parecen estar emergiendo y alcanzando cierta aceptación entre la comunidad de bloggers serían algo así como los que siguen (de nuevo, traducción libre mía)

  • Revela, revela, revela cualquier posible o aparente fuente de influencia. La transparencia – de acciones, motivos y consideraciones financieras de cualquier naturaleza – es la regla de oro de la blogosfera.
  • Sigue tus pasiones. Escribe sobre aquellos temas que verdaderamente te importan.
  • Sé honesto. Escribe lo que piensas.
  • Confía en que tus lectores formen su propio juicio y lleguen a sus propias conclusiones.
  • La reputación es la moneda principal del ciberespacio. Mantén tu independencia e integridad – la confianza perdida es dificil de recuperar.

Existen otros códigos, como el que apunta Jose Luis en su post en eCuaderno, o el de Cyberjournalist.net que cita el mismo Jose Luis, o el que apunta Rebecca Blood en su Weblog Handbook, también disponible en su blog. Para mí resulta crucial que sean cortos, sencillos, y que recojan la inmensa variabilidad de motivos, circunstancias y motivaciones que existen en la blogosfera (la idea de “pacto de lectura” que comenta Jose Luis Orihuela me parece interesantísima). No veo un código ético como algo que se pueda o deba imponer, pero sí como algo que una comunidad va elaborando progresivamente a modo de modelo normativo no formalizado, que se va consolidando, y que simplemente va dejando fuera a aquellos que renuncian ostensiblemente a seguirlo. Pero esto no es más que una segunda derivada del post de hace dos semanas tras la exposición al mismo tema en el ámbito internacional, y que de nuevo va en busca de opiniones, comentarios y consideraciones de todo tipo que puedan destrozarlo o enriquecerlo en cualquier modalidad posible. No tengo especial interés en el desarrollo de un código ético más allá de la curiosidad académica que siempre he manifiestado hacia los fenómenos de innovación y consolidación basados en tecnología, pero el debate al respecto me resulta interesantísimo y enriquecedor.

La industria de la música, en ABC

Escrito a las 9:10 pm
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Interesante artículo de Pablo Martínez Pita en ABC sobre tendencias en la industria de la música. El análisis parte de una base para mí muy clara y muy bien expresada: “la crisis es de la industria, no de la música”. Mi caso es perfectamente paradigmático: me gusta la música, y tengo un gusto enormemente ecléctico, escucho casi de todo. Sin embargo, hace cerca de año y medio que no compro ni un solo CD: me niego a financiar a aquellos que me insultan y pretenden perseguirme. Y mi principio de no comprar CDs se quebró ayer viernes, cuando adquirí el “Concert in the Garden” de Maria Schneider, ganador de un Grammy en la categoría de jazz.

El artículo cita a Luis Alonso-Lasheras, lector habitual de esta página, y que desde PopMadrid se dedica desde hace tiempo a innovar en el sector de la música ofreciendo a grupos nuevos espacios promocionales e interesantes maneras de interactuar con su público.

Explicando Skype

Escrito a las 3:02 pm
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En un comentario al post anterior sobre Skype, me pide Miguel que me meta a explicar un poco el concepto de P2P aplicado a telefonía, y porqué la red mejora cuanta más gente está conectada a ella. Lo estaba escribiendo, pero se me estaba yendo un poco largo para un comentario, así que lo “elevaremos” a la categoría de post…

Lo verdaderamente innovador en Skype no es que se trate de un sistema de voz sobre IP (VoIP). Esto ya estaba inventado y explotado hace mucho tiempo, mi primera cuenta en uno de estos servicios, Net2Phone, data de 1996, recién llegado a USA, cuando era especialmente sensible a este tipo de temas. Compañías como PeopleCall, Net2Phone, Vonage y muchas otras han estado comercializando VoIP durante mucho tiempo, con éxito desigual. Los principios tecnológicos de VoIP los podéis ver en diferentes sitios (en HowStuffWorks, en Wikipedia…) pero de una manera hipersencilla, se basan en convertir a digital una señal sonora, y someterla al protocolo IP, es decir, convertirla en paquetes de información que son enviados a una dirección determinada. Como todo en Internet, esos paquetes son enviados a través de diversas rutas, definidas por lo que los routers quieran hacer con ellos en función de tablas de asignación dinámicas, características de la red, condiciones del tráfco, etc. y, eventualmente, llegan a su destino, donde son reagrupados, desempaquetados y vueltos a montar en el orden indicado en la cabecera de cada paquete. Si algún paquete no llega, se pierde o desaparece, el receptor no envía su correspondiente confirmación de recepción (acknowledge, ACK), y el emisor lo vuelve a enviar. Todo ello se puede entender fantásticamente bien y sin que se te vuelva a olvidar jamás viendo la fantástica película que utilizo en casi todos mis cursos introductorios desde hace muchos años, Warriors of the Net (necesitaréis un buen ancho de banda para ello).

El problema, claro, surge cuando en lugar de enviar texto o imagen, pretendes enviar voz. A un texto o una foto “no les importa demasiado” que “unos bits tarden más que otros” por condiciones del tráfico o porque han tenido que ser reenviado. En un momentito más o menos, el usuario lee su texto o ve su foto sin problemas. En la voz no es así. Si unos bits llegan más tarde, oiré eco, o tendré cortes en el sonido, o mi calidad será simplemente deleznable. Por eso, para usarlo con voz, es preciso hacer ajustes en el protocolo IP para evitar ese tipo de problemas, que aún así y todo, son inherentes a ese tipo de servicios. Aquí es donde Pau en su comentario al post anterior tenía razón: las mejoras a este tipo de servicios han venido más que nada del incremento de banda ancha en manos de los usuarios y de la mejora de las comunicaciones en general.

El caso de Skype es diferente, porque la verdadera innovación no viene de la VoIP, sino del ingenioso empleo de la tecnología Peer-to-Peer (P2P), la misma que utilizaron anteriormente sus fundadores para desarrollar KaZaA (que después vendieron a la australiana Sharman Networks). Hay un hilo conceptual clarísimo entre desarrollar KaZaA y lanzarse a fundar Skype, como bien comentó Niklas en su charla en el Instituto de Empresa (que, por cierto, espero colgar en streaming en breve). Skype, realmente, no se entiende en su desarrollo conceptual sin KaZaA. La idea es combinar esas dos tecnologías, VoIP y P2P, en algo nuevo. Ahí es donde veo yo la verdadera innovación. Francamente, no sé cómo será de sostenible, y ahí es donde surgen la mayoría de mis dudas al respecto de Skype, porque ambas son por separado tecnologías “dominadas”. Ya hemos mencionado VoIP, y el P2P es más claro aún en ese sentido: Shawn Fanning desarrolló Napster (que no es verdadero P2P) en un par de noches sin dormir, y hay personas que han conseguido programar una aplicación P2P en tan solo quince líneas de código en Phyton. Ignoro que cosa tan especial habrán conseguido Niklas y Janus con su código, pero intuitivamente no parece complejo. Yo de hecho creo que pretenden basar su ventaja no en la tecnología, sino en el desarrollo de red, en tener una red más grande que cualqueir competidor que venga detrás. Pero esto corresponde a otro análisis diferente que haremos en otro momento.

Vamos con el P2P: una red P2P es una en la que todos sus nodos se unen dinámicamente y colaboran para participar en tareas intensivas en capacidad de proceso, como enrutamiento de paquetes, procesamiento, y otras que, de no estar en una red P2P, tendrían que ser llevadas a cabo por servidores centrales de algún tipo. Es pura cuestión de matemáticas: como el añadir un nodo adicional aporta más capacidad de proceso que trabajo como tal (entre otras cosas porque no hablamos durante todo el tiempo), la red puede escalar en número de usuarios de manera infinita. Cada nodo añade más capacidad de proceso y más ancho de banda a la red. La mayoría de usuarios de Skype cargan el programa, hablan, pero lo dejan cargado, de manera que cuando no lo usan, el programa está “trabajando para la red”. Eso proporciona a la red una mayor calidad, una pura cuestión de dimensionamiento. De hecho, uno de los temas que más preocupaba a Niklas (y que le pregunté el día que estuvo aquí) era el de la seguridad. Si se empiezan a esparcir rumores (infundados hasta el momento) de que es peligroso mantener Skype abierto, muchos usuarios escogerían utilizar el programa, pero salir de él completamente cuando terminan de hablar, de manera que reducirían el aporte de ancho de banda y capacidad de proceso disponibles para el resto. Aún así, sería raro que esto pasase, porque perderíamos la capacidad de recibir llamadas sin haber hecho algún tipo de “cita previa”.

Esta es un poco mi explicación al respecto, perdón por la extensión (Miguel, este es el riesgo de preguntar a un académico… hablamos más que el catecismo). Por supuesto, hay mucha gente que podría ampliar o corregir mucho esta explicación, entre otros Herme García, Socio y Director General de Peoplecall, que sé que me lee habitualmente (aunque en Actualidad Económica no lo diga :-) No sé si mi explicación será “tecnicamente correcta” en toda su extensión, no soy nada brillante como técnico (qué más quisiera), y no he priorizado el rigor, sino la legibilidad, el ponerla en “prosa fácil”. Ya me contaréis si lo he conseguido…

Skype en el movil

Escrito a las 12:18 am
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Imagen Motorola está haciendo experimentos integrando WiFi y VoIP en algunos de sus terminales, que tendrán instalado Skype. Lo cuenta El Navegante, que remite a una noticia de CNet.

Varias cosas me resultan llamativas de Skype: una de ellas viene de aquella frase de Juan Andrés Gómez de la Vega en El País, “llámame al ordenador”. El hecho de que uno no llame a un número de teléfono, sino a un usuario del que conoce el nombre, proporciona al servicio algunas cuestiones interesantes. Por ejemplo, la posibilidad de recibir llamadas en cualquier plataforma en cualquier momento, independientemente de la naturaleza de la misma y hasta de su propiedad. Yo podría tener cargado Skype en el ordenador, la PDA y el móvil, y utilizar cualquiera de los terminales de manera indistinta. De hecho, no he probado a ver que ocurre si tengo el ordenador principal y otro terminal con Skype cargado, y me llaman en ese momento, me imagino que sonarán los dos. Pero claro, en segunda derivada, también puedo entrar en Skype desde cualquier otro terminal, aunque no sea mío, con lo que podría recibir llamadas dirigidas a mí desde la terminal de un amigo , o hacer llamadas de SkypeOut desde un terminal que no es mío, pero descontando su importe de mi cuenta de SkypeOut, no de la de mi amigo. Toda una curiosa sensación de libertad.

Por otro lado, me llama la atención el hecho de que en las diferentes instalaciones que tengo de Skype en las distintas terminales (el ordenador de mi despacho, en el de casa, el Tablet o la PDA), las listas de contactos sean diferentes. Hay personas que tengo añadidas en un lado y no en otro, lo que hace incómodo mantener tu lista de amigos sin generar incoherencias. La responsabilidad de este detalle habrá que achacársela al hecho de que Skype utilice tecnología peer-to-peer (P2P), de manera que las listas y otros datos se almacenan en la terminal del usuario, que las recupera cuando ejecuta Skype, pero procedentes del disco duro local.

Vivimos tiempos divertidos: aparecen nuevas tecnologías, otras son sustituidas o desaparecen casi sin dejar rastro… y otras van, y se dedican a mezclarse entre sí…

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