El Blog de Enrique Dans

Abandoning the news

Escrito a las 9:46 am
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Impresionantes conclusiones del trabajo de investigación “Abandoning the news“, realizado por Merrill Brown para Carnegie Corporation. Los resultados acerca de cómo los jóvenes de entre 18 y 34 años consumen noticias y cómo creen que las consumirán en el futuro están disponibles en esta presentación en PowerPoint, y las conclusiones vienen a ser algo que a los que habitualmente leemos una selección de blogs y medios en la red no nos resultan para nada sorprendentes, pero para la media de la sociedad lo son, y mucho (si alguien pensaba que los demográficos y el nivel cultural de la audiencia de su blog tenían algo que ver con los de la media de la sociedad, que lo piense dos veces… si se lo cree, puede cometer errores “de bulto”).

Lo que viene a resaltar el informe es una fortísima e irrevocable tendencia de alteración de las pautas de consumo de medios, debida a que los jóvenes, con un importante desarrollo de sus capacidades tecnológicas, dejan de consumir medios tradicionales y los sustituyen por otro tipo de fuentes de información. El consumo de noticias e información a través de cosas como portales, blogs, agregadores RSS, dispositivos móviles o mensajería instantánea altera completamente el panorama de los medios, y los enfrenta con una perspectiva complicadísima, con unas necesidades de adaptación rápida que tienen mucho de reto. Los resultados no dejan lugar a dudas: tan sólo una quinta parte de la muestra de jóvenes entre 18 y 34 años consideran los periódicos como su fuente principal de información, mientras que son, en cambio, un 44% los que buscan esta información en portales de noticias como Google News o Yahoo! News. Medido en uso diario, los portales de noticias alcanzan el primer puesto, seguidos por informativos en la televisión local (37% de los encuestados ven al menos un telediario local), sitios web de cadenas de TV (19%), periódicos (19%), televisión por cable (18%) y televisión nacional (16%). Dada la enorme diferencia en el panorama mediático entre USA y España, me encantaría ver una encuesta como ésta desarrollada a escala nacional, porque estoy seguro de que no dejaría indiferente a nadie.

Las virtudes más destacadas de Internet como canal de noticias son cosas como el que “es la mejor manera para aprender” o que “me da noticias sólo cuando yo quiero”. Al analizar las tendencias en más detalle, se ve claramente como los futuros consumidores y líderes de la sociedad moderna abandonan la provisión de noticias como las conocemos, y que nunca volverán a los canales tradicionales. De entre ellos, el más claramente perjudicado es el periódico, al que los jóvenes no le atribuyen ningún tipo de ventaja o virtud: es un medio lento, no especialmente fiable, aburrido, cerrado, que no permite profundizar en la noticia, ni utilizarla fácilmente, ni estimula la capacidad de aprendizaje. Además, este tipo de carencias son algo que muchos medios ni siquiera consiguen desarrollar en sus ediciones online.

“Major newspaper companies are embracing the Internet but are still using it as a supplement or as a means to sell print subscriptions and not seeing its unique value.”

Hasta el momento, lo único llamativo en la respuesta de los periódicos a estos cambios de tendencias ha venido del desarrollo de diarios gratuitos, algo que no parece que vaya a funcionar en absoluto como un agente capaz de cambiar tendencias de consumo. Sí, es posible que los jóvenes acepten un producto que un repartidor les pone en la mano a la salida del metro, incluso es posible que se acerquen a cogerlo a un soporte situado en una pared. De ahí a que eso vaya a ser la salvación del periódico como medio, posiblemente vaya un rato.

El artículo es largo, pero vale la pena leerlo, haciendo la salvedad de su imposible traslación a otros mercados como el español: los datos están enormemente afectados por la estructura de los medios norteamericanos. La duda queda, por tanto, en si en España algunos de esos fenómenos serán más o menos acentuados: ¿cómo consumen realmente noticias los jóvenes españoles? ¿Abandonan el periódico a la misma velocidad que en USA, a más o a menos? Decididamente, algo sobre lo que resultaría interesantísimo investigar.

Articulo sobre folksonomias en ABC

Escrito a las 9:20 am
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El pasado domingo, en ABC, me publicaron este artículo “de iniciación” sobre el concepto de folksonomías, dentro de la sección “Diccionario del Ejecutivo”. Si alguien intenta leerlo, que tenga cuidado y se acuerde de respirar, porque aunque es cortito, parece ser que en ABC no ponen los puntos ni sobre las íes (no hay ni un solo punto en todo el artículo)

Hacía tiempo que no escribía para esta sección. Ha perdido muchísimo espacio desde la última vez que escribí, ha pasado de cinco mil a tres mil caracteres, y apenas hay sitio para comentar las cosas con un mínimo de profundidad. Es el típico artículo que uno acaba odiando porque pasa mucho más tiempo recortándolo que escribiéndolo. Pero en fin, lo interesante era airear un poco el concepto, introducir el “palabro” en el vocabulario y dar algunas ideas sobre su potencialidad.

Para evitar colapsos al intentar leer el pdf, aquí está el texto del artículo:

Imagínese la Red un día cualquiera: entre 30 y 40.000 personas comienzan su página personal escribiendo información que les interesa: textos, fotografías y contenidos de todo tipo. Sin duda, la era de mayor producción de información de toda la Historia. Nunca había sido tan fácil crear información, diseminarla o acceder a ella. Es una Red repleta de grupos heterogéneos, documentos formatos variados, personas con intereses más o menos comunes, comunidades más o menos estructuradas… ¿Cómo orientarse en un mapa de tan creciente complejidad e intensísima velocidad de crecimiento?

Las folksonomías surgen en 2004 a partir de del.icio.us, un sitio gratuito creado por Joshua Schachter, donde los usuarios disponen de un lugar centralizado para almacenar páginas de interés, favoritos, direcciones, etc. Para ello, introducen direcciones, y las enriquecen con palabras clave o tags que les permiten, posteriormente, acceder a esas direcciones de manera temática. No existen normas fijas al respecto. Si uno no quiere poner tags, no tiene porqué hacerlo. Nadie dice ni sugiere que tag corresponde a un sitio determinado, cada usuario es libre de asignarle espontáneamente las que estime oportuno. Sin embargo, lo verdaderamente relevante no son los individuos, sino la comunidad que conforman. ¿Qué es lo que emerge de muchas personas categorizando información con palabras clave libremente escogidas? Un sistema de clasificación “inductivo”, es decir, que se construye a sí mismo en función del aporte de todos los usuarios. El sistema ofrece un “mapa de navegación”, en el que podríamos obtener prestaciones sumamente interesantes. Un mapa en el que, además de nuestra propia brújula, podemos utilizar las brújulas de tantos usuarios como queramos o podamos.

Imaginemos un ejemplo en el citado del.icio.us: si un usuario introduce una página y la categoriza en función de etiquetas o tags, esa página se une a un repositorio común, localizable por otros usuarios. De esta manera, estaríamos “prestando nuestra brújula” a usuarios que, a cambio, nos prestan la suya, nos ofrecen, si quieren, lo que ellos han considerado relevante en ese tema. Obviamente, no sólo podemos categorizar direcciones de Internet, sino cualquier otro tipo de contenido: dos de los sitios de mayor crecimiento reciente, Flickr y Technorati categorizan, respectivamente, fotografías y entradas en blogs. Si estos días queremos, por ejemplo, acceder a fotografías sobre el Papa, lo más eficiente es entrar en Flickr – recientemente adquirida por Yahoo! – e introducir las tags “Papa” o “Pope”, lo que nos lleva a fotos de cientos de miles de usuarios con información sobre sus posibles usos, así como a otras tags relevantes, decididas estadísticamente en función de frecuencias de aparición conjunta.

Las folksonomías o categorizaciones colectivas construyen las portadas de hoy: con la información de todos, pero definidas por los intereses de cada uno, y en permanente actualización. Son uno de los grandes vehículos en los que ya se mueve la información hoy. Si el título de esta columna le ha sonado desconocido, vaya lanzándose a explorar.

Soy un spammer

Escrito a las 10:07 am
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En un derroche de habilidad, acabo de enviar unos cuantos cientos de confirmaciones de lectura o de borrado a nosecuantos usuarios que me habían enviado correos electrónicos desde aproximadamente un año… Creí que tenía activada la opción de “no enviar nunca una respuesta” a las confirmaciones de lectura, y obviamente no era así (era en casa donde la tenía activada… ya no sabe uno ni en qué ordenador está). Tenía el PST del despacho a punto de reventar, de manera que simplemente marqué todos los correos de más de un mes, los señalé como leídos, y después me los cargué. El resultado ha sido que la bandeja de entrada del ordenador del despacho, en la que no mantengo orden ninguno, estaba hasta los topes de spam y constaban más de seis mil correos sin leer – pero que todos habían sido puntualmente leídos y en muchos casos contestados en su momento desde casa o desde Gmail – ha disparado confirmaciones de lectura a media Humanidad, lo cual en algunos casos da una impresión horrorosa. Aunque podía ser peor… si no los hubiese marcado previamente como leídos, me habría dedicado a enviar ese ominoso mensaje de “su mensaje ha sido borrado sin leer”, que parece que le estás diciendo al remitente que pasas completamente de él y de sus peces de colores…

La mejor, la reacción de un ex-alumno muy majo que me responde

“Enrique, me acaba de llegar esta confirmación de lectura… y acabé el master en diciembre pasado… yo que me había hecho ilusiones con la A que me pusiste…”

Naaah, la A fue casualidad, es que, en realidad, yo no corrijo… tiro los ejercicios al aire y los ordeno según caen… por no hablar de mi proverbial habilidad adivinatoria para contestar correos que no he leído jamás :-)

En fin, que en los tiempos que corren, y con la gente usando cada vez más ordenadores, me temo que a las confirmaciones de lectura no se les puede hacer demasiado caso. En cualquier caso, disculpas a los spameados

El mendocino de oro

Escrito a las 8:49 am
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Mendocino es el nombre interno de un proyecto de desarrollo de software conjunto entre Microsoft y SAP, destinado a facilitar la interoperabilidad de ambos sistemas, una apuesta importante de apalancamiento mútuo: SAP en el dominio monopolístico que Microsoft aún ejerce sobre las aplicaciones de productividad personal, y Microsoft en el liderazgo de mercado que SAP posee en aplicaciones de software corporativo. En ZDNet hay algo de información, en el WSJ algo más, pero es sólo para suscriptores.

La idea de compartir fácilmente datos entre SAP y aplicaciones ofimáticas como Excel o Outlook no es en absoluto nueva. Sin embargo, la existencia de un producto conjunto y vendido por ambas compañías destinado a permitir una interoperabilidad entre ambas plataformas sin necesidad de un trabajo de integración tecnológica previo sí que lo es. Obviamente, el desarrollo proviene de las conversaciones que Microsoft y SAP mantuvieron el año pasado, en las que se llegó a hablar del posible interés de la primera por comprar la segunda, algo que habría resultado una verdadera sacudida histórica en la historia de la industria del software. Obviamente, a juzgar por la colaboración, las conversaciones se mantienen en buenos términos. Y la existencia de un “enemigo común”, en el extraño sentido en que alguien puede ser “enemigo” en esta industria, mejora indudablemente las posibilidades de colaboración.

La idea, según sus promotores, es proporcionar un entorno completamente integrado, en el que , por ejemplo, un cambio en una reunión en Outlook se vea reflejado inmediatamente en el time-management de SAP. Para SAP, que en muchos casos sufre una cierta barrera que hace que, en general, pocas personas utilicen cada función, la idea es permitir un manejo del sistema mediante herramientas al alcance de cualquiera. Para Microsoft, se trata de afianzar aún más la penetración de sus herramientas de ofimática en los clientes naturales de SAP, a los que, en cualquier caso, le resultaba dificil llegar con las soluciones de software corporativo de Microsoft Business Solutions. El futuro, no obstante, se presenta curioso, porque ambas empresas están llamadas a una confluencia en el mercado de software corporativo: SAP, mediante BusinessOne, ya es toda una opción para empresas de prácticamente cualquier tamaño, y MBS propone soluciones integradas que intentan asimismo ser válidas para empresas de mayor tamaño. ¿Que pasará cuando uno empiece a ver que el otro le “levanta” clientes que creía en su terreno?

En cualquier caso, me quedo con la cita de Shai Agassi, al que conocí en el último evento que hice con SAP en Madrid:

“We’re taking the two biggest applications in the market and for the first time getting a shared experience. Customers don’t want to be locked in. They want to have giants cooperating and taking away complexity.”

Como principio general, me parece perfecto.

Leyendo las modificaciones de Google con cuidado

Escrito a las 12:07 am
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Me leo cuidadosamente las “mejoras significativas” que Google ha introducido en su programa AdWords, y lo primero que aprecio es, como me temía, que se trata de un cuidadosísimo juego eufemístico de equilibrio sobre la cuerda floja. Como llamar, sino, a algo como esto:

Advertisers will be able to choose site-targeted AdWords campaigns as an alternative, or in addition, to keyword-targeted campaigns. The site targeting option is designed to meet the needs of advertisers who want to place their ads on specific sites in the Google content network. Site-targeted ads run only on sites the advertisers select, based on their judgment of the sites’ relevance, reach and appropriateness. These ads do not appear on search result pages.

Las negritas son añadidas por mí, y básicamente quieren decir “pondremos sus anuncios donde usted quiera, señor anunciante… que estén o no contextualizados pasa a ser problema suyo”. Si anuncio mayonesa, ¿por qué no voy a situar mis anuncios en una web de tecnología? ¿O es que los tecnólogos no toman mayonesa? Es decir, me paso al lado oscuro, al del “vale todo”, al marketing de la interrupción. Google da a sus anunciantes “licencia para matar”, pero dice eso de “no es culpa mía, son los malvados anunciantes los que se empeñan en interrumpirte con cosas irrelevantes”.

Por otro lado, aparece la opción de fijar un CPM (coste por mil impactos) acotándolo en la parte superior, un mecanismo que me parece muy brillante al introducir el concepto de precio dinámico en la negociación de CPM – que normalmente tienen un precio relativamente fijo o, como mucho, escalado en función de volumen o acuerdo. Los términos aseguran que los anuncios site-targeted competirán con los keyword-targeted de toda la vida, es decir: Google podrá usar el espacio para poner anuncios de texto si las keywords han sido compradas, pero también podrá rellenar ese espacio con un banner o un skyscraper si alquien lo ha comprado. En ese caso, se compararán los precios pagados por la correspondiente keyword con el techo de CPM fijado por el anunciante que ha escogido la vía del site-targeting, y prevalecerá uno u otro. Así, la introducción del site-targeting asegura una mayor competencia por las keywords caras, o, puestos a retorcer el razonamiento, que si los anunciantes convencionales deciden escalar el máximo pagado por CPM hasta situarlo en lo que normalmente se paga en sitios convencionales, los anunciantes de keywords acabarán relegados a webs pequeñas, en teoría menos interesantes para los grandes anunciantes en busca de audiencias generalistas. Sin embargo, el que busque audiencias segmentadas podrá alcanzarlas, siempre que compita por ellas con los compradores de las keywords correspondientes.

Otro tema: formatos aceptados. Por ahora, no animación, aunque la redacción de la nota indica que no tardarán mucho. Por ahora, no pop-ups, porque después de haber popularizado la barra anti pop-ups ya tendría su gracia. Pero en formatos, impera el “aquí vale todo”: banner (468×60 pixels), leaderboard (728×90), inline rectangle (300×250), skyscraper (120×600) y wide skyscraper (160×600). Los podéis ver en esta página, donde comprobaréis la enoooorme diferencia entre los formatos ofrecidos por Google y los que proponen otros anunciantes convencionales. ¿Dónde está la diferencia? Por favor, ¿cómo podéis no daros cuenta? Los de Google no son evil ;-)

Google ya es una empresa como las demás. Para Google, el tema puede funcionar muy bien, porque ahora puede ir a un anunciante y venderle cualquier cosa, cualquier formato, cualquier tipo de campaña, como hacen Yahoo! y cualquier otra empresa. Para los anunciantes, también: licencia casi para matar. Para los sitios web en general también bien, porque la tarta crece tanto como lo haga el volumen de anunciantes convencionales que decidan entrar en el juego, un juego que se presenta razonablemente atractivo. ¿Quién pierde, entonces? El usuario, que pasa a tener que soportar anuncios indiscriminados si el anunciante quiere, y, por lucro cesante, el propietario de página web que, en ejercicio de su responsabilidad y de cierto respeto por el “contrato psicológico” que mantenía con sus usuarios, no quiera permitir anuncios que no cumplan con una serie de características determinadas, como no molestar o estar fuera de un contexto. La necesidad de crecimiento de una empresa cotizada prevalece sobre lo que un día fue la intención de preservar una experiencia de navegación no molesta para sus usuarios.

No digo que se hayan vuelto evil. Sólo se han vuelto como los demás. Se llama isomorfismo: no puedes permanecer toda la vida siendo diferente de los que te rodean. Al final, el entorno te puede, y te vuelves del mismo color que lo que te rodea. Que le vamos a hacer.

UPDATE: Cinco Días me citó ayer hablando del tema, en términos similares a los que comentaba en este post.
UPDATE 2: Álvaro, en SalsaDigital, tiene interpretaciones más positivas.
UPDATE 3: La visión de Pepe Cervera en El Retiario, “Google y el lado oscuro“, que coincide algo más con la mía.

Microsoft y las patentes de software

Escrito a las 3:44 pm
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Que digo yo que no estaría de más que desde la Comisión del Senado le pegasen un telefonazo a Rosa García, de Microsoft, para que les volviese a explicar eso de lo buenas que son las patentes de software, como facilitan la innovación, como permiten el desarrollo y todas esas cosas…

Esto es el tipo de cosas que realmente necesitamos para que los que no estuviesen ya totalmente convencidos de ello, empiecen a darse cuenta de cómo son realmente las cosas. Es como la reducción al absurdo: Forgent Networks, una empresa que se dedica a explotar desde hace años patentes de cosas que nunca debieron ser patentadas, ha denunciado a Microsoft por el uso del formato JPEG. La misma empresa ha denunciado a otras cuarenta y cuatro compañías y lleva más de tres años viviendo de una patente, la 4.698.672, que nunca inventó, sino que simplemente tuvo la vista de patentar en su momento, o de encontrar un imbécil que se lo admitiese. Más, en Slashdot y en ZDNet.

Google y la publicidad tradicional

Escrito a las 10:56 am
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La publicación de los abrumadores resultados de Google y Yahoo!, obtenidos fundamentalmente gracias a la publicidad contextual, ha desencadenado un enorme flujo de atención en medios convencionales y analistas. Así, en un artículo del WSJ (suscripción) titulado “Google to change how it sells ads“, se comenta como Google, después de conseguir montar una formidable maquinaria bien engrasada para vender pequeños anuncios relacionados con el contenido de las búsquedas a millones de internautas, pretende lanzarse ahora a por el 98% restante del mercado publicitario.

Según interpreta el WSJ, se trata, en grandes líneas, de vender a grandes anunciantes esos espacios de los que Google “dispone” en páginas web a todo lo largo y ancho de Internet, dándoles para ello un mayor grado de control sobre dónde aparecen sus anuncios, el formato de los mismos – que comenzaría a alejarse de los tradicionales anuncios de texto y pasarían a admitir gráficos y animaciones -, y el precio que pagan por los mismos. Con este tipo de medidas, y suponiendo que fuesen capaces de encajarlas en herramientas tan eficientes como las que tienen ya desarrolladas, se pretendería ampliar el enfoque de la tradicional publicidad contextual para hacerla atractiva a los grandes anunciantes del mundo corporativo, el grueso de la publicidad en su conjunto, el mundo donde tradicionalmente se han pegado claramente periódicos, revistas, televisión, radio y demás familia.

Entre otros cambios, Google permitiría que los anunciantes insertasen publicidad en formatos más abiertos en aquellas páginas que lo así permitiesen, aceptando que los anunciantes decidiesen en qué páginas quieren aparecer, sin tener que escoger una keyword ligada al contenido de la página, como se ha hecho tradicionalmente en este modelo. Google pasaría, por tanto, a subastar el posicionamiento para sus anuncios basándose en cuanta gente ve el anuncio, es decir, coste por impresión, en lugar del anterior sistema de coste por click. Algo mucho más cercano a la publicidad tradicional, por supuesto, destinado a ofrecer espacio a anunciantes cuyos productos no necesariamente aparecen en búsquedas de internautas, pero sí quieren anunciarse en la Web. O a empresas que quieren controlar donde – o sobre todo, donde no – aparecen sus anuncios, sin dejar estas decisiones al libre albedrío de la “caja negra” de Adsense. El movimiento intentaría, además, convertir a Google en una empresa menos dependiente de un solo tipo de publicidad, más parecida a un Yahoo!, capaz de obtener rendimientos en varios frentes.

El movimiento anuncia, por tanto, un sesgo de Google hacia el marketing de la interrupción, la independencia del contexto. Algo curioso en una empresa que obtenía precisamente del vínculo producto-contexto una diferenciación interesante. Desde mi punto de vista, el movimiento viene a decir, en primer lugar, que Google es consciente de su “techo de cristal”, de la limitación que supone vender sólo publicidad contextual cuando hay empresas que, simplemente, no están en el contexto (siguiendo el ejemplo del WSJ: podemos desayunar cereales, pero no navegamos por Internet buscando información sobre cereales, ni entramos en sitios que tengan que ver con cereales). En segundo lugar, un juicio crítico: a mí el sistema me parece que puede funcionar, pocas cosas no le funcionarían a Google hoy en día, pero necesita de una segunda pata: los espacios con los que Google pretende comerciar no son suyos. Son de otros. Y la modificación de la ecuación, por tanto, no podrá limitarse a proporcionar flexibilidad a uno sólo de sus términos. De la misma manera que se permitirá a los anunciantes escoger donde sí y donde no, deberá permitirse a los sitios web escoger quienes sí y quienes no, algo que seguramente empezará a salir a colación en cuanto se empiece a popularizar el uso. Liberarse completamente del contexto puede resultar atractivo para algunos anunciantes “con poco contexto”, pero puede que no lo sea para quien ofrecía esos contenidos a una audiencia a la que habitualmente no castigaba con indiscriminados banners flasheantes, sino que les daba información no intrusiva sobre cuestiones habitualmente relacionadas con aquello que habían ido a leer.

En cualquier caso, todo esto es interpretación, todo se refiere a “por donde se cree que van a ir los tiros”. Esperemos a que llegue Google y anuncie como va a ser la cosa, esperemos “a que haya tiros”, para opinar de verdad.

UPDATE: El artículo del NYT va un poco en la misma línea de análisis. En ninguno de los dos casos, ni en el NYT ni en el WSJ, se mencionan las preferencias o necesidades de la otra parte del negocio, los propietarios del espacio, algo para mí clave. Ofrecer a los grandes anunciantes una forma de hacer publicidad en donde ellos quieren, con el formato que ellos quieren tiene muy poco de novedoso, es lo que se lleva haciendo toda la vida. Para hacer algo digno de quien es, Google debería ofrecer una herramienta que tenga en cuenta las posibles preferencias del otro lado, que podrán oscilar entre “me trae al fresco, dame dinero y anuncia a quien quieras” a “sólo quiero anunciantes de mi sector” o “no quiero el dinero de Fulanito”, con infinidad de grises intermedios.

UPDATE 2: Esta parece ser la explicación que Google da a los cambios introducidos en AdWords. Interpretación en un rato.

El precio de cerrar los ojos al progreso

Escrito a las 4:26 pm
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Imagen Leo en IBLNews como Kodak sufre pérdidas trimestrales netas, debido a que el crecimiento en fotografía digital no es capaz de soportar la caída rapidísima de su negocio de películas fotográficas convencionales (más en Forbes o en C|NET). La película convencional empieza a ser un objeto de nicho, para un sector cada vez más pequeño de profesionales, y aplicaciones tales como las placas de radiografía en Medicina, un negocio cuyo crecimiento nunca ha sido para tener a contento a ningún accionista. La caída de la compañía más emblemática de la historia de la fotografía, inmersa en una dolorosísima transición hacia la tecnología digital, resulta especialmente paradigmática, todo un capítulo en un hipotético libro dedicado a como intentar evitar enfrentarse a las tecnologías disruptivas mediante la técnica del avestruz: enterrar la cabeza en la arena e intentar convencerse a uno mismo de que todo es un mal sueño y no nos puede estar ocurriendo a nosotros.

En efecto, Kodak es un ejemplo de cómo retrasar la reacción ante una tecnología disruptiva puede resultar enormemente costoso, y privar a la compañía que así lo hace de un tiempo de reacción que podría haber resultado valiosísimo de haberse utilizado correctamente. Kodak, en realidad, no apostó en serio por la fotografía digital hasta el pasado Enero, cuando se lanzó a un desesperado y claramente tardío plan de inversiones de tres mil millones de dólares. Los frutos son que a estas alturas ya ha despedido a más de once mil empleados, y ha visto degradada en repetidas ocasiones la calidad de su deuda por los analistas, algo que erosiona duramente la posible flexibilidad competitiva y capacidad de reacción de la compañía. Sin embargo, Kodak no es, ni con mucho, el peor de los casos relacionados con la irrupción de la fotografía digital como tecnología disruptiva: para caso verdaderamente sangrante, ¿qué tal Polaroid?

ImagenEn el caso de la empresa de Boston, la cosa fue todavía más dura. La miopía total y el no querer ver cómo la fotografía digital aniquilaba completamente sus posibilidades de ganar dinero con una propuesta de valor centrada en la fotografía instantánea sobre película llevaron a la compañía al Chapter 11 (bancarrota) en Octubre de 2001: las ventas empezaron a declinar en 1996, incapaces de competir con los laboratorios de revelado de película convencional en una hora y con la pujanza de unas al principio muy deficientes cámaras digitales. La compañía fue rescatada de la bancarrota por un fondo de inversión, pero resulta patético ver como hoy en día, casi diez años después, sólo ha irrumpido tímidamente en el negocio de la fotografía digital y continúa intentando vender cámaras de fotografía instantánea sobre película en su página web, sin querer enterarse de que los tiempos han cambiado. Hoy en día, lo primero que se hace nada más disparar una fotografía es ver cómo ha quedado. La fotografía digital, gracias a la imparable acción del progreso tecnológico, se acerca ya a resoluciones altísimas capaces de empezar a sustituir lentamente a la fotografía convencional sobre película incluso en los segmentos más elevados de usuarios.

El paralelismo con la industria de la música y el P2P como tecnología disruptiva creo que será mucho mejor y más elegante por mi parte dejarlo a la imaginación del lector. Una pena que la ministra esté demasiado ocupada como para leer insignificantes blogs, como para escuchar la voz de los ciudadanos. ¿Podría tal vez alguien de su entorno imprimir esto y asegurarse de que le llega?

Invasión floral

Escrito a las 4:08 pm
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No, la súbita invasión floral del badge de Flickr situado a la derecha de esta página no tiene nada que ver con la llegada de la primavera, ni con algún tipo de súbita obsesión. Es simplemente que me han invitado a formar parte de un grupo de Flickr llamado Botany que claro, dados mis orígenes como biólogo, me ha tocado la fibra y me ha dado por recuperar y subir una serie de fotos que tenía hechas a plantas de todo tipo. Ninguna es especialmente reciente, la mayoría las hice probando la Nikon cerca de mi casa, o en Coruña, en casa de mis padres. Como el badge de Flickr no permite discriminar, y simplemente trae al blog todo lo que uno sube a su photostream, pues ahí quedan, en plan “pintoresca nota de color” :-)

El papel de red social de Flickr me tiene cada día más impresionado. Me parece interesantísimo el nivel de “pegajosidad”, de stickyness, que se puede conseguir con esta aplicación. Los Flickr Groups, por ejemplo, me parece que tienen talla de auténtico fenómeno sociológico. Voy viendo aparecer grupos, unos públicos, otros privados, a cada cual más original, que invitan a compartir fotos, momentos, recuerdos… a veces cosas que ya tenías en el disco duro, otras veces fotos que tomas especialmente, al recordar que te invitaron a ese grupo. No estoy siendo especialmente activo en esto de los grupos, pero veo claramente que es un “todavía”, que le voy cogiendo el gustillo a eso de pasar por algún sitio, ver la estatua de un tipo con el dedo índice levantado, y recordar que el otro día me llegó una invitación de mini-d para formar parte del grupo “it’s over there“. El día menos pensado me veréis debajo del dedo de la estatua del Marqués del Duero, en la Plaza del Doctor Marañón, por la que paso todos los días, cámara en ristre…

La operación Adobe-Macromedia, en román paladino

Escrito a las 3:59 pm
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Vía Joi Ito, veo en Daring Fireball esta divertidísima y politicamente incorrecta “versión en román paladino” de la nota de prensa circulada por Adobe sobre la adquisición de Macromedia. Usando, como dice John Gruber, el diccionario de PR-speak (idioma de las relaciones públicas) a inglés. Divertida y con una mala leche impresionante.

En traducción completamente libre: Macromedia nos trae al fresco, únicamente hemos adquirido su mercado aprovechando que sus directivos tenían ganas de llenarse los bolsillos. Lo bueno además es que nuestros empleados saben que el formato pdf es ideal para enviar CVs. Ahora los clientes se beneficiarán de no tener ninguna alternativa para escoger, y nosotros de que ellos no la tengan. Y si creías que la última versión del PDF Reader (sí, esa que yo aún no me he instalado) tardaba mucho en arrancar, era muy lenta y ocupaba mucha memoria… prepárate, porque todavía no has visto nada…

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