El Blog de Enrique Dans

Experimentando el phishing

Escrito a las 10:17 am
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Si ayer hablábamos del último caso de phishing detectado, que afectaba a Citibank, hoy lo podemos comprobar en la práctica: aquí tenéis la imagen del genuino mensaje de phishing que acabo de recibir… Como veis, hace referencia a “los últimos problemas de seguridad”, y me pide que confirme mis detalles bancarios en una dirección “sospechosa”, que al entrar parece bastante legítima, con sus logotipos, sus menús desplegables, sus pop-ups y todo. Una página con dominio “citi.com”, perfectamente “clonada” de la original americana, hasta el punto de que incluye también su versión en español. Yo soy cliente de Citibank a ambos lados del océano, y mis direcciones para acceder a mis cuentas son en ambos casos con dominio “citibank.com”, no “citi.com”, pero dado que el banco promueve activamente la denominación “citi”, ese pequeño detalle se le puede pasar a cualquiera (aparte por supuesto de que se pueda fácilmente falsear la dirección mostrada).

Curiosa cuestión de formato: la totalidad del cuerpo del mensaje es un mapa de bits clickable, y debajo aparece un texto en color blanco sobre fondo blanco con cosas “curiosas” como esta:

I object to… Yes, of course. MTV Awards No, I can’t Brittany Murphy: aren’t you? engine Vietnam War Mother’s Day Quotes in 1864 good day! Martha Stewart comes from Friends Make yourself in 1840 in 1861 Cheers to see you I say! Anna K Virus in 1832 Election 2000 some advice about

No acabo de entender porqué usan un gráfico ni qué hace ese texto ahí (ver imagen)… basta un click mal dado para que te lo encuentres, y si eres una víctima potencial, ver eso destruye mucha de la posible credibilidad del mensaje.

En cualquier caso, como vemos, esto se sofistica. Según lo acelerado del día que tengas y los rumores que hayas podido oír (o no) en días anteriores, en este tipo de cosas puede caer casi cualquiera…

Google y otra insoportable levedad: la de los mercados financieros

Escrito a las 5:04 pm
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El WSJ publica un interesante artículo sobre la enorme diferencia entre “loving Google” y “buying it“. Incide en lo que más se está comentando: una cosa es que Google sea la herramienta indispensable en la vida de todos, la que supera comodísimamente a todo el resto de buscadores y la que todos amamos con pasión, y otra cosa muy diferente es que el precio de tres dígitos que la compañía ha marcado como objetivo (entre $108 y $135 por acción) esté de alguna manera justificado. De hecho, cualquier precio por encima de $97 por acción convertiría a Google en el IPO más caro de la historia en función de ese parámetro. Pero mediante un simple análisis por comparación, vemos, sin ir más lejos, a Yahoo!, con ingresos similares y un reparto mucho más variado/equilibrado de sus fuentes de ingresos, cotizando a $26. De acuerdo, la Yahoo! de hoy no es ni la décima parte de innovadora ni tiene la décima parte de brain power que tiene Google, pero, por otro lado, Google necesita demostrar muchas más cosas si quiere justificar un precio así. Hoy por hoy tenemos más evidencia, como comentaba en posts anteriores (uno y dos), de las imperiosas necesidades de mejora del algoritmo en que Google basa toda su magia, que de los maravillosos futuros desarrollos existentes en los cerebros de Larry y Sergey.

El mecanismo de subasta holandesa escogido por Google tiene una curiosa influencia en todo esto. Según este método, los inversores pujan por las acciones disponibles, pero independientemente del precio que ofrezcan, acaban pagando el menor de los precios que permite a Google colocar la totalidad de sus acciones (aquí tenéis un glosario de términos sobre subastas que publiqué hace tiempo en un artículo académico en el Journal of Electronic Commerce Research). Esto puede hacer que muchos inversores ofrezcan cantidades altas para asegurar su derecho a comprar en la subasta, pero esperando en realidad pagar cantidades mucho menores en función del resultado final del proceso de puja. Dada la limitada cantidad de acciones que la compañía pone en circulación, esto podría significar un precio de salida artificialmente alto, lo cual, unido a la gran cantidad de acciones en manos de empleados de la compañía (que lógicamente podrán tener cierta “inclinación” a vender a esos precios… ¿quien no?) podría derivar en una caída del valor de la acción. La recomendación parece ser esperar, dado que dentro de unos meses, pasados los vaivenes de la salida y los compromisos de retención de los títulos de los empleados, se podría obtener un precio mucho más razonable.

Por supuesto, esto son las recomendaciones del WSJ, no las mías. Particularmente, aunque para los académicos es un juego muy fácil, siempre he procurado mantenerme al margen de las recomendaciones bursátiles, simplemente porque no creo en los mercados financieros de hoy. Los mercados actuales tienen mucho más de lotería o de juego de azar, cuando no de descarada manipulación, que de seriedad y buen funcionamiento de las leyes de la oferta y la demanda. Como Benoît Mandelbrot, padre de los fractales, comenta en su próximo libro a puntito de salir, “The (Mis)Behaviour of Markets“, citando a Wassily Leontieff (Premio Nobel de Economía en 1973),

“In no field of empirical enquiry has so massive and sophisticated a statistical
machinery been used with such indifferent results. (…) If we can map the human
genome, why can’t we map how a man loses his livelihood? If millions can
contribute a few cycles of their PCs to the search for a signal from outer
space, why can’t they join a coordinated search for patterns in financial
markets?”

¿Por qué no se invierte más en investigación sobre el comportamiento de los mercados financieros? Seguramente, aparte de porque sea complejo, porque a muchos no les interesa. El artículo de Mandelbrot, muy interesante, lo tenéis en Wired.

Inversión publicitaria en Internet

Escrito a las 4:40 pm
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Esta noticia de El Mundo comenta que según un estudio, la inversión publicitaria en medios online superará a la invertida en revistas offline en 2007, año a partir del cual la Web tomará la hegemonía. Lo bueno, la tendencia que marca el estudio. Lo malo, que el estudio sea de Jupiter Research… es decir, que como la evidencia ya ha demostrado en innumerables ocasiones, sólo nos podemos creer eso, la tendencia y gracias. Nos da exactamente lo mismo lo que digan, las cantidades que digan o los plazos que digan, porque simplemente no nos los creemos.

Phishing

Escrito a las 1:14 am
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Lo preocupante no es el nuevo caso de phishing, esta vez sobre Citibank, sino el efecto que trae consigo: que si Internet es malo, malísimo, peligrosísimo, una cueva de ladrones… Las personas que contestaron a ese mensaje indicando su número de cuenta y su contraseña lo habrían hecho exactamente igual si se lo hubiesen preguntado por teléfono, pero la culpa, por supuesto, se la echarán a Internet, esa perniciosa raíz de todos los males de la civilización contemporánea… vivir para ver. Lo decía Guillermo Rodríguez hace poco. Por favor, un poco de sentido común: lo importante del fraude es el fraude, no el hecho de que se realice en Internet. Podría haberse realizado igual por carta, por teléfono o seguramente hasta en persona. Pero no, claro, lo que vende, lo amarillo, es decir que Internet tiene más peligro que una caja de bombas. Y así nos luce el pelo.

Efecto red y cajeros automáticos

Escrito a las 12:48 am
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Otra “interesante” interpretación del efecto red: el SCH se convierte en el primer banco español que cobrará a sus clientes por el uso de los cajeros automáticos situados fuera de sus sucursales. Echo una cuenta cutre sobre una servilleta, me doy cuenta de que el coste en alquiler de espacio y vigilancia de los cajeros automáticos situados fuera de las sucursales (en aeropuertos, VIPs, etc.) hace que no me salgan las cuentas de resultados de esas máquinas en concreto, y por tanto debo cambiar la situación. Después de todo, la culpa es de los clientes, que se empeñan en sacar dinero en los lugares más insospechados… si no fuera por esos molestos clientes, que bien viviría ese banco…

La SGAE en Libertad Digital

Escrito a las 10:04 am
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Muy bueno el artículo de A. J. Chinchetru en Libertad Digital sobre “El odio de la SGAE“, muy en la línea de temas que hemos comentado en esta página en muchas otras ocasiones. Cuando esta vez vi las declaraciones del representante de la SGAE en la Campus Party anunciando la próxima desaparición de Internet, ya me pareció tan patético que hasta lo dejé pasar sin comentarlo, casi por pura desesperación. Tiene que pasar una generación para que esos fantasmas del pasado desaparezcan. Y afortunadamente, en la próxima generación ya no tendrán una SGAE.

Ah, por cierto… mi contribución al Google bombing: ladrones

Hasta las narices del IPO de Google

Escrito a las 1:30 am
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Primero, anuncian que van a salir a bolsa sin el concurso de bancos de inversión. ¿Para qué? Para después arrepentirse y caer en los brazos de Morgan Stanley y Credit Suisse First Boston, y seguir prácticamente el procedimiento normal como cualquier empresa “del montón”. Después, la mayor y más imperdonable de las barbaridades: que Google, una de las empresas más globales del mundo, haga que sus acciones solamente puedan ser compradas por residentes de los Estados Unidos. Posteriormente, la lían con emisiones de acciones para empleados que vulneran la ley. Y la última, por ahora: tener que retrasar la salida a bolsa una semana porque los inversores institucionales tienen problemas para registrarse.

Si estuviesen intentando hacer las cosas mal a propósito, dudo que las pudiesen hacer peor.

Blogger y el Quick Edit link

Escrito a las 1:52 pm
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Blogger acaba de poner a disposición de sus usuarios un interesante servicio, el Quick Edit link. Permite que si estás leyendo tu propio blog y te encuentras algo que quieres cambiar, una errata o algo que quieres decir de otra manera, directamente tengas un link en forma de lapicito al pie de ese post en el que haces click, y automáticamente te lleva, mediante el recurso a la cookie correspondiente, a la pantalla de edición de ese post en concreto. Lógicamente, sólo ves el link con el lápiz si estás en tu ordenador y esa cookie está activa.

La función en sí es, como tal, muy sencilla. Lo que me gusta, aparte de la función (que utilizaré mucho porque a mí eso de encontrar una errata en un post recién publicado me pasa constantemente), es el trabajo de data mining que Blogger ha tenido que hacer para evaluar la conveniencia de lanzar ese servicio. Darte cuenta de que una gran cantidad de usuarios vuelven a editar su post más reciente durante el breve espacio de tiempo posterior a su publicación no es ninguna tontería. Es la típica cosa que hay que estar ahí para darse cuenta de su utilidad. Me gusta, realmente, por lo que conlleva de “entender a tu usuario” e intentar adaptarse a sus necesidades.

Redes, futuro y prácticas anticompetitivas

Escrito a las 12:48 pm
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Leo en el WSJ como las tres Baby Bells más grandes, SBC Communications, BellSouth y Verizon Communications, están utilizando el tamaño de sus redes para impedir la competencia de otros operadores minoritarios locales. Esos pequeños operadores entraron en el mercado después de la Telecommunications Act de 1996, que intentaba promover una mayor competencia en los mercados de telefonía locales abriendo las redes de los operadores incumbentes a la competencia. Ocho años después, los operadores antes incumbentes se encuentran con que pueden ofrecer casi cualquier cosa para obtener clientes en el segmento residencial… y ofrecen, en efecto, casi cualquier cosa: BellSouth regala un cheque de 100 dólares, más 25 dólares en una “gift card” y la eliminación de los 40 dólares de coste de conexión. Verizon regala un crédito de 75 dólares en llamadas y una rebaja sustancial en los primeros meses, etc. La idea detrás de tanta promoción es que, a pesar de un coste de adquisición de cliente obviamente superior, se puedan capturar muchos otros servicios de ese mismo cliente, tales como Internet a alta velocidad, comunicaciones móviles (entre las tres operadoras citadas controlan al 50% de los clientes de telefonía móvil de los Estados Unidos), etc. que permitan rentabilizar a ese cliente de otras maneras. Por otro lado, las grandes operadoras ofrecen servicios adicionales con coste, tales como el famoso *69 (devolución automática de la llamada al número que te llamo a tí), información, listado de privacidad, llamada a tres, etc. que pueden ser utilizados para incrementar facturación, o bien ser introducidos en paquetes de ofertas de diversos tipos. Para redondear la faena, las tarifas por uso de la red han sido liberalizadas en parte, lo que permite a las dominantes incrementar el coste para las otras compañías.

El escenario final es claro y concreto: por un lado, predatory pricing. Por otro, decremento de márgenes para quien no tiene las infraestructuras en su poder. Y por último, victoria de aquel que es capaz de “cabalgar” sobre un efecto red más fuerte. Y las pequeñas, mirando como se hace eso de pedir la bancarrota… Sin meternos a juzgar el resultado final de la Telecommunications Act, sí es interesante ver como en el compromiso entre una mayor competencia y el permitir que aquel que se gastó dinero en poner la infraestructura la pueda rentabilizar, ha ganado la segunda opción.

La aplicación del tema en España podría dar lugar a especulaciones de todo tipo. En primer lugar, porque ofertas y servicios como los que hemos comentado constituyen demostraciones de flexibilidad que podrían hacer que a Telefónica se le rompiese la cintura. En segundo, porque Telefónica no necesitaría, ni en la peor de sus pesadillas, utilizar ese tipo de ofertas, porque de facto sigue siendo un monopolio. Imaginar una Telefónica en la que el concepto de cliente sea envolvente, y abarque todo lo que uno necesita en lo referente a servicios de telecomunicaciones resultaría no sólo complicado pensando en las características de la Telefónica actual, sino incluso potencialmente ilegal. Pero está claro que, como comenté hace un año y pico en el contexto de unas “conversaciones sobre el futuro” con altos responsables de la compañía, vamos hacia un escenario de ese tipo: una visión envolvente de cliente, del que la compañía tiene una visión 360º, y es capaz de encargarse de sus posibles necesidades globales de telecomunicaciones y de actuar como un “consultor individualizado” de sus necesidades. Se hará mejor o peor, pero parece que vamos hacia ahí.

Mi experiencia con RSS

Escrito a las 11:40 am
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Cuando empecé a leer feeds en RSS, por consejo del sabio Profesor Knapp, me apunté a hacerlo mediante NewzCrawler. Me pareció una herramienta interesante, que funcionaba en el background, con su iconito en la bandeja, y te avisaba de aquellos feeds en los que tenías interés y en los que había habido actividad de publicación. Por supuesto, sufrí ese efecto que tanto se comenta de lector “puesto de anfetaminas hasta las orejas”, eso de darte cuenta de repente de que en lugar de los dos periódicos nacionales, uno extranjero, uno económico y un par de newsletters que hojeabas antes, pasabas a “leer”, aunque sea de una manera diferente, un conjunto de unos cincuenta y tantos medios entre periódicos, newsletters, blogs y otros sitios de difícil clasificación. La sensación es tan alucinante que uno de los competidores pioneros en esto de los RSS readers se llama, precisamente, AmphetaDesk. El caso es que me acostumbré perfectamente a eso de “la lectura en vena”, la verdad, y como de tantas otas cosas que me resultan interesantes, también acabé escribiendo sobre ello, esa vez en el ABC.

Sin embargo, ¿qué ha ocurrido con el tiempo? Hace unos días desinstalé NewzCrawler. ¿Por qué? Simplemente, porque ha sido sustituido. En mi caso, por Bloglines. De manera perfectamente inconsciente, una herramienta “que vive en la Red” ha sido capaz de desplazar en mis preferencias a otra “que vivía en mi disco duro”, siguiendo una tendencia que ya he apuntado en algunos artículos. Las razones son variadas, y seguramente se me escapen algunas, porque os hablo de una decisión en absoluto racional y meditada, sino basada en la experiencia de usuario y en eso de los “usos y costumbres”:

Primera: Bloglines “me da más”. No sólo me da mi lista de sitios y su estado de actualización, sino que me proporciona cierta información de tipo “comunidad”: que feeds son más leídos, cuáles son más populares, que leen según qué usuarios (si deciden hacer públicos sus perfiles como yo hago el mío)… puedo, por ejemplo, meterme en el perfil de una persona, observar que lee, ver que está suscrito al feed del sitio X, pinchar en él y suscribirme yo mismo, y tenerlo a partir de ese momento en mi lista. O ver lo más leído de la semana e intentar pensar en el porqué, o monitorizar el número de personas suscritas a los blogs que yo leo…

Segunda: Bloglines no me ocupa unos preciosos recursos de computación que NewzCrawler, funcionando en el background, sí me consumía. Bloglines es simplemente un favorito en mi navegador, pero cuando llego a él me encuentro mi “casita”, mi página con mi lista de recursos que me interesan, y aparecen en negrita aquellos en los que ha habido actividad, indicando cuantos posts nuevos hay en cada uno.

Tercera: Facilidad de uso. Intuitivo, rápido, inmediato. No que NewzCrawler fuera complicado, pero Bloglines es para ese tipo de usuario que, como yo, no lee un libro de instrucciones ni aunque lo torturen. Si alguien me habla de un sitio majo, lo busco en Bloglines y lo añado a mi lista. Y si no está, lo puedo buscar y, si genera RSS, añadirlo yo mismo.

Cuarta: Como no, viralidad. El número de sitios que, como yo, han decidido poner un banner de esos de “suscríbeme en Bloglines” es alto, y la comunidad de usuarios se ve inmensa, de manera que hasta te sientes “respaldado en la decisión”.

Decididamente, Bloglines se ha hecho un sitio en mis hábitos y un hueco en mi día a día, una parada obligada de tipo “qué ha pasado en el mundo”, como los telediarios (casi la única televisión que consumo). Y ello tiene interesantes consecuencias, como el hecho de que si un medio no produce RSS, para mí simplemente no existe. Y apostaría algo a que no soy el único al que le pasa.

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