El Blog de Enrique Dans

Google integra Keyhole

Escrito a las 8:46 am
7

Lo comenté el pasado 8 de Febrero, y hoy lo he visto reseñado en Por decir algo, el blog de mi amigo Agustín… Google ya ha integrado una de sus adquisiciones más recientes, Keyhole, dentro de sus productos Google Local y Google Maps. El resultado es completamente galáctico, de película de ciencia-ficción: de la bola del mundo al tejado de tu casa, en cuestión de segundos. En realidad, el punto de partida aún no es la bola del mundo, sino el mapa de los Estados Unidos, y la foto que ves no es lo que el satélite puede ver en ese momento preciso, sino la que se tomó hace un cierto tiempo. Puedes empezar a hacer zoom en la página, o simplemente darle una dirección, y en cualquier momento, desde cualquiera de los estados de ampliación, pasar de la vista de mapa a la de satélite con sólo pulsar en los vínculos que aparecen arriba a la derecha, Map o Satellite. Aquí está la foto de satélite de donde viví yo cuatro años.

Cazando clientes

Escrito a las 7:47 am
3

Vía Boing Boing veo este buen ejemplo de interpretación de las relaciones con el cliente en el marco del mercado de productos infantiles. Siempre me ha parecido un mercado interesante, rodeado de muchísimas connotaciones de hiper-emotividad que pueden utilizarse, como el artículo comenta, para lo mejor y para lo peor. En los ejemplos que utiliza Cory, Procter&Gamble entrega a la madre, a través de la enfermera que la atiende, una cesta llena de artículos gratuitos, pero practica una política de no strings attached: cuando llegas a casa y se te acaban los pañales o la colonia que venían en la cesta, te encuentras un papelito que dice simplemente “deme más como estos”, una referencia para la farmacia o el establecimiento correspondiente que te permite acercarte y comprar el mismo producto disminuyendo las posibilidades de confusión de marca o prescripción de un producto alternativo. Básicamente, “esta es mi gama de productos, pruébalos, y si te gustan, compra más”. No hay problema de privacidad, existe una colaboración de la enfermera, que entrega los productos de mil amores a alguien que los agradece… simplemente, un buen product placement.

En el contraejemplo, una empresa que utiliza los delicados momentos del pre-parto para ofrecer una fotografía gratuita del bebé tomada por un fotógrafo profesional, entrega a la madre los formularios para firmar, pero desliza en el medio una política de privacidad que le permite compartir su base de datos con sus socios comerciales, con lo que los padres empiezan a recibir todo tipo de ofertas a través de diferentes medios provenientes ya no de la empresa que tomó la foto, sino de prácticamente cualquier otra. En el macabro caso que comenta Cory, una pareja cuya hija murió poco tiempo después de nacer continúa, años después, recibiendo cartas que le ofrecen productos adecuados para la edad que la niña se supone que tendría, o felicitándole los hipotéticos cumpleaños, debido a las diferentes políticas de actualización de las bases de datos de múltiples proveedores.

Evidentemente, hay una gran cantidad de empresas a las que el hecho de que hayas tenido un bebé les resulta sumamente interesante. Eres un recién llegado a un sector interesante, de elevado gasto medio y escasa sensibilidad inicial al precio. Pero mientras unas empresas esperan o intentan mantener contigo una relación basada en la información que consiga crear en tí un sesgo positivo o preferencia hacia tus productos, para otras eres una víctima propiciatoria y escasamente informada a la que perseguir, bombardear y colocar productos – que podrían tener calidades equivalentes a las del otro caso – maximizando el valor de cada transacción, no el de la relación en su conjunto. Para una empresa con escasos escrúpulos, un dato representa, en lugar de una oportunidad para comenzar una relación, un producto en sí mismo con el que pueden comerciar. Es el tipo de ejemplos que utilizo en clase para demostrar que la tecnología nos permite tranquilamente hacer una cosa, o la otra. Todo depende de cómo decidamos utilizarla. En las encuestas de CRM que se desarrollan por ahí para medir este tipo de cosas, la empresa del ejemplo podría, incluso, salir mejor puntuada que la del contraejemplo. Nadie mide, en ese tipo de encuestas, cosas como el enfoque a valor transaccional versus valor relacional, entre otras cosas porque, evidentemente, no son fáciles de medir. Sin embargo, creo que son las cosas que realmente se deben medir.

Habitantes de la blogosfera

Escrito a las 10:44 am
62

He reescrito este post alguna vez más de lo que resulta habitual en mí, que soy normalmente de escritura rápida. ¿La razón? No quería que me quedase como una especie de “guía de quién es habitante de la blogosfera y quién no”, aunque no quería renunciar a utilizar ejemplos de otras personas y de sus páginas (perdón a los citados por lo directo de las citas… no es fin, sino medio). El caso es que es este un tema del que se está hablando bastante por la cada vez mayor proliferación de blogs y páginas que dicen serlo, y se plantea a veces como la reivindicación de los bloggers de toda la vida ante la llegada de sangre nueva al género, juego en el que no quiero entrar porque me parece muy poco productivo. En el género blog, además, nos sentimos todavía como en ese magistral cuadro de Escher, “Drawing Hands“, esas dos manos que se dibujan una a la otra: la juventud del fenómeno blog es tal, que lo estamos definiendo a medida que lo vamos utilizando más y más.

Empezando en clave personal, me gustaría enumerar las cosas que me hacen verme a mi mismo como “habitante de la blogosfera”. Y la cuestión, de entrada, podría parecer sumamente obvia: estoy en la blogosfera porque tengo un blog. Sin embargo, no lo veo así, y tengo abundantes muestras de ello: el Pasajero de la red, por ejemplo, que comenta a menudo en esta página, es para mí un perfecto “habitante de la blogosfera”, aunque desconozco, dado su particular semianonimato, si tiene blog propio. Por poner otros ejemplos, Pablo Martínez Almeida, Pablo Lancry o Agustín Raluy, por citar sólo algunos, eran para mí “habitantes de pleno derecho de la blogosfera” desde mucho antes de escribir los respectivos posts inaugurales en Abundando, Relinchos o Por decir algo.

Pero vamos con otra discusión reciente, que de hecho tuvo que ver en mis pensamientos iniciales para escribir este post: la nota de mi amigo Julio en Merodeando sobre el blog de Arcadi Espada, que ya levantó cierta discusión en su momento. ¿Por qué me interesa resucitar esta discusión? Porque creo que lo interesante, precisamente, es trasladar la unidad de análisis, de la página a la persona. Si la blogosfera son conversaciones, los que mantienen esas conversaciones son las personas, no sus páginas. Por tanto, la discusión no debería ser si, por ejemplo, el blog de Arcadi Espada es un blog o no. Lo correcto sería discutir, si ello viniese al caso, si Arcadi Espada es un “habitante de la blogosfera” o no lo es (y por favor, por favor, por favor… que nadie piense que con esta reflexión pretendo ponerme a “repartir carnets de habitante de la blogosfera” a nadie :-)

¿La respuesta? Indudablemente sí. Arcadi es un “habitante de la blogosfera”, pero no por tener un blog. Tener un blog sólo le da “una casita”, un “título de propiedad sobre un terreno blogosférico en primera línea de playa”. Lo que confiere a Arcadi su condición es, desde mi modesto punto de vista, el hecho de participar en la conversación, de leer otros blogs (entre otros, me consta, éste mío), de aparecer en ocasiones en comentarios en su blog y en otros, de – seguramente, aunque carezco de datos – seguir sus trackbacks, monitorizar sus watchlists o examinar las estadísticas de acceso a su página para ver de dónde le vienen las visitas. Entre otras cosas, si Arcadi no hubiese sido un “habitante de la blogosfera”, estaría “fuera de la conversación”, y no habría tenido la cintura y velocidad que tuvo para contestar al post de Julio con un rápido e irónico correo electrónico.

Visto así, las herramientas que convierten a una persona en “habitante de la blogosfera” no son únicamente aquella que utiliza para escribir su blog, sino muchas más, en función de sus actividades. Para mí, las herramientas que posibilitan mi vida y mi identidad blogosférica son las siguientes:

  • Blogger, para escribir en mi blog (hasta dentro de poco, que me cambiaré)
  • Bloglines, que me permite leer otras páginas en forma sistemática y ordenada.
  • Del.icio.us y el clipblog de Bloglines, aplicaciones gracias a las que puedo guardar entradas para escribir más tarde sobre ellas, o simplemente porque me interesan.
  • Haloscan, para mis comentarios, mi feed de comentarios y mi trackback.
  • Watchlists de Technorati (una para cada URL, una y dos), que como el trackback, me permite ver dónde continúan las discusiones.
  • Buscadores en los que monitorizo mis “ego searches“… no porque sea egomaníaco (bueno, a lo mejor también) , sino para ver donde se citan cosas que digo.
  • Flickr, para poner mis fotos, ver lo que dicen de ellas, y ver o decir cosas de las fotos de otros.
  • Tags en Technorati o en Flickr, que me permiten leer o ver más cosas de los temas que me interesan.
  • StatCounter, para ver de dónde me viene el viento… perdón, las visitas.

Y seguramente se me olviden otras en mi “caja de herramientas”. Gracias a ella no sólo escribo un blog, sino que participo en conversaciones en otros, a veces aunque no los conocía antes de verlos en mis estadísiticas, mi trackback o mi watchlist. La participación en la conversación es lo que es, para mí, consustancial al “habitante de la blogosfera”. Alguien que se limite a escribir en un blog, sin participar en comentarios ni entrar en ningún otro, no lo es, por muy “en primera línea de playa” que esté su “apartamento”. Lo importante, desde mi punto de vista, es mover la discusión desde el argumento simplista de “un habitante de la blogosfera es aquel que tiene un blog” a “un habitante de la blogosfera es aquel que mantiene determinado tipo de comportamientos”. La discusión de si Victoria Prego, gran periodista, es o no “habitante de la blogosfera” debería ser, para mí, independiente de si su página nos parece un blog o una columna periodística: lo que hará o no de Victoria una “habitante de la blogosfera” será su participación en la conversación. El blog, como tal, no es más que una “propiedad”, un “apartamento”, tanto o más “en primera línea de playa” según la actividad y las visitas que tenga. Y, como hemos visto antes en otros ejemplos, también se puede, y en este caso no indica un mayor o menor grado de pobreza o riqueza, ser un homeless blogosférico y vivir muy tranquilo y muy feliz como tal.

Si una empresa, por tanto, quiere desarrollar una imagen en la blogosfera, podrá, como en el caso de Microsoft, fichar a Robert Scoble y ponerlo en nómina para que escriba. Pero también podrá, simplemente, enseñar a sus empleados a “vivir la blogosfera”, a participar en las conversaciones, y dejar que cada uno se construya su casa si quiere y donde quiera. Sin duda, una decisión interesante que cambiará el perfil informacional de la empresa.

Se me ha ocurrido mientras preparaba las próximas conferencias. Opiniones, por supuesto y como siempre, enormemente bienvenidas.

Las tripas de Google

Escrito a las 12:38 am
5

Vía Slashdot, interesantísima clase a cargo de Jeff Dean, Ingeniero del Google’s System Lab, en la Universidad de Washington: Google: A Behind-the-Scenes Look. Son cincuenta y cinco minutos de explicación muy bien llevada acerca de cómo funciona Google: porqué la estructura de clusters es como es, porqué tantas máquinas baratas que fallan con facilidad en lugar de menos máquinas pero más potentes, cómo se estructura una búsqueda, cómo exploran clusters de palabras para ofrecer resultados “ampliados” en los que los términos buscados no están presentes pero son seguramente relevantes… muy, muy interesante.

Clientes al poder

Escrito a las 11:13 am
5

ImagenCrowned at last“, Muy bueno el artículo central de The Economist acerca de muchas de las cosas que me gusta convertir en auténtico motivo central de mis cursos de CRM: el cambio en las tendencias que, operado fundamentalmente gracias a las nuevas tecnologías, permite a los clientes pasar de meras “piezas de caza a las que los profesionales del marketing disparan” a “participantes en un diálogo con capacidad de elegir libremente”.

El artículo es largo, pero vale la pena leerlo en su totalidad. Refleja lo que yo llamo “la era de los clientes informados”, y da algunas claves para que las marcas intenten posicionarse en ese nuevo escenario. Asistimos a momentos completamente patéticos en los que marcas de toda la vida intentan utilizar los nuevos medios como los han utilizado siempre, poniéndose en el más absoluto de los ridículos por su incapacidad para entenderlos. Mientras, los clientes utilizan mecanismos a su alcance para buscar, comparar, informarse, ver las opiniones de otros que compraron primero, y tomar decisiones que no siempre se inclinan por “lo más barato”, sino por cuestiones ligadas a la emotividad que una marca puede ser capaz de transmitirle, gracias, entre otras cosas, al hecho de saber tratarle y entenderle.

Tengo una diapositiva en una de mis presentaciones que dice en grandes letras “el marketing de la interrupción está muerto”. Habitualmente, es de las que generan más inquietud, comentarios y manos levantadas, a pesar de que viene precedida de ejemplos variados. El artículo de The Economist me proporciona una serie de cifras interesantes:

“… people are actively looking for ways to avoid ads, using tools such as pop-up blockers on web browsers and digital video recorders (DVRs) that allow them to skip the ads when they record TV programmes. Forrester found that 60% of the programmes watched by DVR users are recorded, and 92% of the ads on such programmes are skipped. The firm reckons that by the end of 2008, 36m households in the United States will be using DVRs.”

Obviamente, en un escenario así, las empresas necesitarán otro tipo de dialéctica. Un lenguaje más sincero, más conversacional, más “Cluetrain Manifesto“, más centrado en las relaciones. Las relaciones de los clientes con la marca, con la empresa, con otros clientes, con personas que trabajan en la compañía. Bienvenidos a la economía de las relaciones.

Próximos viajes

Escrito a las 4:53 pm
1

Entre la próxima semana y la siguiente, tres viajecitos con buena pinta:

Cita en el Financial Times

Escrito a las 5:19 pm
12

Imagen

El pasado 21 de Marzo, Linda Anderson me citó profusamente en el Financial Times, en el artículo “Clicks and bricks work together in the world of corporate teaching“. Aquí está en versión online, aquí en versión papel. El tema de la educación online es algo que me apasiona completamente, y creo que en la cita se deja ver bastante bien:

“Enrique Dans, professor of Information Systems at the Instituto de Empresa, Spain, sees many benefits of e-learning. He started teaching on the school’s international executive MBA, an online MBA, three-and-a-half years ago and describes it as a very rich medium. He maintains that the best discussions are those that happen online; students can reflect on the issue, refine their response and if necessary supplement it with additional material.This is very much in contrast to the classroom formula, he says, where students vie for attention and a debate can be so quickfire that subjects are often debated only at a superficial level.

Prof. Dans believes a teacher’s role is reinforced by being online. Not only is there more time for research before replying to a student’s question but the online format helps with grading as he can review past questions as well as course work. For the students, he says a sense of community also develops rapidly online. In spite of being in different countries “they feel a sense of belonging” especially if this has been reinforced by face-to-face time in Madrid and Miami.”

Es una sensación encontrada, muy curiosa. Por un lado, me encanta la clase presencial. Pero por otro, percibo claramente la supremacía del medio online a la hora de incorporar materiales, conocimientos y profundidad en la discusión. Por eso la fórmula blended me parece atractivísima.

Creo que lo he comentado ya alguna vez, y es básicamente lo que le dije a Linda en la entrevista: pensemos en el modelo presencial. En una clase, si un alumno tiene una duda, tiene escasos minutos para pensarla, con el fin de no decir una tontería, pero poco tiempo porque sino la discusión cambiaría de tema y su pregunta ya no vendría a cuento. Cuando por fin la hace, tiene, pongamos, un minuto, tal vez dos, antes de que sus compañeros le empiecen a mirar mal. Todos odiamos esas preguntas que se convierten en peroratas interminables. Yo, como profesor, tengo escasos segundos para procesar la pregunta, y suelo responder en unos cinco minutos como media si la pregunta es buena. Y ya está… ahí se fue su duda o idea. Al final de la clase, si me acuerdo concretamente de su intervención, la puntuaré, la almacenaré como nota de participación, y ya. Going once, going twice… gone. Se acabó.

Frente a esto, trasladémonos al modelo online: el alumno madura su duda a lo largo de la sesión (las sesiones van de lunes a viernes), la escribe, con lo cual añade un nivel extra de depuración, y tiene la opción de enviármela a mí o al foro. Yo, al recogerla, puedo decidir abrir con esa pregunta un hilo de discusión, si creo que puede ser aprovechable, o responderla directamente. Pero tengo tiempo para pensar y para recurrir a materiales que en clase no tenía disponibles, presentaciones, artículos, vínculos, gráficos… lo que quiera. Y al final, las intervenciones quedan ahí, en el foro, esperando a que yo las contabilice y valore con todo rigor de cara a la evaluación. La supremacía del medio online resulta patente.

La clave, claro, es como compaginar esa supremacía del medio a la hora de transmitir conocimiento con una experiencia que aporte calidez, proximidad, dinámica de grupo, y una experiencia similar a un entorno de trabajo. Y ahí es donde el tema ya me termina completamente de sorprender: la experiencia de grupo, la cohesión, el conocimiento de los compañeros, la sensación de pertenencia es mayor en los grupos online (blended) que en los grupos presenciales. ¿La razón? Que al ser personas que trabajan siempre delante de un ordenador, simplemente no desconectan. Nosotros les damos una serie de medios de comunicación, que incluyen el campus virtual, la mensajería instantánea, Skype y Breeze (para sesiones en simultáneo), y ellos mantienen abiertas determinadas herramientas a casi todas horas, con lo cual la sensación de “estar con tu grupo” se mantiene a lo largo del día, durante todo el curso. En cualquier momento, literalmente, un compañero de grupo puede abrir una ventanita en tu monitor y decirte eso de “Fulanito, ¿has visto el dato del anexo 3?”. Al final, conoces a Fulanito, a su compañero de despacho, a su mujer y hasta a su gato que de vez en cuando se pasea por delante de la webcam

Decididamente, esto del e-learning tiene mucho futuro. Y el artículo me parece que lo refleja bastante bien.

Steve Jobs ficha por IKEA

Escrito a las 1:11 pm
0

En The Register, es buenísimo… echadle un vistazo: Apple founder Jobs joins IKEA.

Otros April Fool’s muy buenos:

Non-stop phishing y la ley de los grandes números

Escrito a las 9:46 am
6

Es imparable. Últimamente, he recibido tal cantidad de phishing de todo tipo, que si no escribo sobre ello me va a salir alguna erupción. Es el non-stop phishing, no para, viene de todas partes, de bancos que jamás había visto o de servicios que utilizo habitualmente. Lo hay burdo, sofisticado, imaginativo, personalizado… de todo tipo. A veces te deja pensando, otras veces te preocupas, las más de las veces dices “bah, otro más”… Lo que nuca se puede hacer es ponerte a pensar si será cierto o no. Simplemente, nunca lo son. No vale la pena revisar la dirección de la página, ver si se parece o no de la real, ni nada de eso. Ni un ápice de duda. Siempre son mentira. Así que, como ya voy teniendo unos cuantos, los cuelgo por si sirven de aprendizaje a alguien. Cada uno de ellos lo he recibido en innumerables ocasiones, a veces con leves variaciones en la cabecera, otras veces idénticos. Estos son simplemente algunos que acabo de repescar de la bandeja, he tenido muchos más que seguramente he ido borrando. Y la frecuencia de recepción aumenta cada día…

  • Suntrust Bank: tenemos un nuevo servicio muy interesante, ven, entra en el sistema con tus claves y actívalo…
  • Mellon Financial Corporation: tenemos esta transacción tuya de un pastón hecha en Amazon y creemos que es fraudulenta… ven y confirmanoslo o te la cobraremos…
  • Paypal – ejemplo 1 y ejemplo 2: Uy, uy, uy… alguien está intentando usar tu cuenta, te la vamos a suspender por si acaso a no ser que vengas y nos confirmes que realmente eres tú…
  • Washington Mutual: somos del equipo anti-fraude y te hemos limitado el acceso a tu cuenta por si acaso… ven a desbloquearla…
  • VISA: para evitar riesgos, hemos creado una password nuev para transacciones online con tu VISA, ven, entra en el sistema y actívala…
  • eBay: unos malos malísimos están haciendo cosas feas con tu cuenta, te la hemos suspendido hasta que la confirmes…
  • Bank of Oklahoma: alguien está usando tu tarjeta, y tenemos sospechas… porfa, entra y revisa tus últimas transacciones…
  • Bank of the West: esto está muy feo, hay mucha inseguridad y muchos ataques, así que tienes que contestar a este mensaje y entrar en nuestro servidor segurísimo antes de 24 horas…

Lo que me hace pensar es el recurso a la ley de grandes números. Salvo en el caso de eBay, Visa y Paypal, yo nunca he tenido cuenta en ninguna de esas entidades financieras. Ni siquiera he vivido en ciudades en las que hubiese sucursales de esos bancos, ni los conocía. Simplemente, se trata de, dada la escasa escalabilidad del coste de enviar e-mails, enviarlos a medio mundo, aunque sabes que un escasísimo porcentaje de los que envíes va a coincidir con que sean clientes del banco que estás usando para hacer el phishing. En realidad, esta gente se puedes mover en porcentajes inferiores al 1% de acierto “en primera ronda”, es decir, simplemente que el que recibe el mensaje resulte ser cliente de la entidad. En España, en cambio, esta eficiencia es enormemente superior, dada la menor dispersión tanto de clientes como de entidades financieras. La eficiencia “en segunda ronda” dependerá de lo bien construído que esté el mensaje y, fundamentalmente, de la cultura internáutica de la presunta víctima. Alguien con pocos conocimientos de Internet que recibe un mensaje como estos, en el que le dicen , por ejemplo, que su pago de quinientos dólares a Amazon ha sido ya procesado, es muy posible que entre en “modo pánico” y haga clic donde sea para poder ver los detalles de la transacción, dejando caer por el camino sus logins y contraseñas en los sitios menos indicados. Pero claro, dado el bajo coste de poner en marcha el timo, con que de cada oleada caiga un porcentaje bajísimo, ya has podido generar rendimientos económicos fraudulentos muy importantes. Antes, para hacer la estampita, el toco-mocho o alguno de los timos clásicos, había que trabajárselo bien arriesgarse… ahora, a golpe de ratón y desde tu casita…

En el fondo, todo se evita con el desarrollo de cultura informática. Simplemente, hay cosas que no se pueden hacer. Y cuando los timadores son imaginativos, inventan algo nuevo y alguien cae, tendremos que escribir sobre ello y contarlo, de manera que nos acostumbremos a que, si hay dudas, como mínimo hay que googlear la duda en cuestión y ver si aparece algo. Convertir la “conductividad” de la Red en una ventaja, no un inconveniente.

Y lo que también me hace pensar es en la cantidad de hijos de **** sueltos que pululan por ahí.

Yahoo vs Google

Escrito a las 12:10 am
31

Imagen vs.Imagen

Vía Cory en Boing Boing llego a este artículo de The Guardian, en el que se analiza la evolución reciente de Yahoo! frente a Google. La conclusión, enormemente provocativa: gana Yahoo! Según el autor, el competidor que parecía ya descontado y aburrido, ha sido capaz de superar en los últimos tiempos a ese al que todos consideraban insuperable. Y la verdad es que al ponerlo todo junto resulta bastante impresionante.

La crónica del partido, con jugadas, goles y minutos, es la siguiente (cuezo y enriquezco del artículo de The Guardian)

  • 1-0, Yahoo! responde al sitio labs.google.com con research.yahoo.com. Parecido, pero mejor. Mientras Google se obsesiona con los secretitos y los misterios, se rodea de más medidas de seguridad que el KGB y hasta echa a un trabajador por escribir demasiadas cosas en su blog, Yahoo! libera su conocimiento y sus papers de investigación. Vale, Mark Jen habló demasiado, pero ¿qué queda del presunto buen rollito cuando echas a tu gente a patadas?
  • 2-0, Yahoo! responde a la liberación del API (Application Program Interface, lo que permite que los programadores trabajen sobre las bases de Google y creen aplicaciones nuevas) de Google con la liberación del suyo. Pero al compararlos, el API de Yahoo! resulta ser mejor, con más prestaciones, técnicamente más completo y con soluciones más elegantes.
  • 5-0, Google compra Blogger e intenta hacerse un nombre en la blogosfera. Pero no sabe que hacer con él, y se dedica a desesperar a sus usuarios con una calidad de servicio espantosa y evolucionando a paso de tortuga. Mientras, Yahoo! lanza 360º y su herramienta de blogging ya es, nada más salir, mejor que Blogger, aparte de integrar conjuntamente todas las piezas que Google no ha sabido o querido integrar aún.
  • 6-0, Google compra Picasa para poner orden en tus fotos. Pero Yahoo! responde comprando Flickr, sin duda una de las mejores aplicaciones del panorama.

Todo es relativo, nada es absoluto. Muchas de estas cosas que el artículo plantea como hechos serían profundamente discutibles. Todos seguimos yendo abrumadoramente a Google a hacer las mil y una búsquedas rápidas del día. Google sigue siendo para muchos el buscador por defecto, el teclear automático de una dirección, el logo que permanece más tiempo en la barra de Firefox, y mil ejemplos más. De acuerdo, no es fácil que Google pierda la posición que tiene. Pero en mi colegio, cuando en el partidillo del recreo nos metían un 12-0, volvíamos a clase con una cara de malas pulgas horrorosa…

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens