El Blog de Enrique Dans

Telefonia movil y WiFi

Escrito a las 3:38 pm
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He visto en Xataka, que cita a Digital Chosunibo, un medio coreano, la referencia a este teléfono de Samsung, el SPH-M4300, cuyo principal atractivo es el contar con conectividad WiFi integrada. Me parece que tiene todo el sentido del mundo. Desde que empecé a probar ese tipo de dispositivo llamado smartphone con el ya famoso Nokia 7710, híbrido entre teléfono y PDA, mi principal problema no es de prestaciones del aparato (tema del que ya hablaré), sino filosófico: sigue faltándome una de las cosas que yo más le pido a una PDA, el acceso WiFi, con lo cual mi iPAQ sigue, claro, viajando en el bolsillo interior izquierdo de mi chaqueta. Eso significa una duplicidad de información completamente absurda, de manera que me planteo que seguramente estaría mejor como hasta ahora: con un teléfono “minimalista”, pequeñito y cómodo, suficiente para llamar por teléfono y poco más. Aunque esto es una pura consideración personal, y puede variar mucho en función de preferencias, creo que el peso del smartphone únicamente se justificaría si fuese capaz de sustituir plenamente a la PDA. Y para ello, en mi caso, necesito un dispositivo que me permita conectarme a una red inalámbrica simplemente sacándolo del bolsillo y encendiéndolo, sin la aparatosidad del PC.

Por otro lado, parece lógico pensar que el atractivo del dispositivo de cara a las operadoras descienda si éste, además de ser un teléfono, permite utilizar sistemas basados en WiFi que permiten que el usuario recurra a cosas como Skype para llamar por teléfono siempre que esté en zonas de cobertura WiFi, que resultan además cada vez más ubicuas. Es decir, que si bien no debería representar un grave problema técnico para Nokia incorporar la conectividad WiFi, sí es posible que los hipotéticos acuerdos posteriores con las operadoras dificulten la salida (vía oferta de terminales subvencionados a los usuarios) de un teléfono con esas prestaciones. Pero sobre la existencia o no de problemas de este tipo no tengo datos de ningún tipo.

Lo que sí sé, después de un par de semanas de uso, es que echo de menos la conectividad WiFi en mi teléfono, y que no ha conseguido que deje de llevar mi PDA en el otro bolsillo, cosa que se suponia que era su principal valor. En el fondo, es consistente con lo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo: los diferentes tipos de redes coexistirán, y los usuarios o sus dispositivos escogerán en cada momento en función de sus necesidades lo que quieran utilizar. Los dispositivos que más se acerquen a esa multifuncionalidad, serán los que acaben ganando la batalla por la cuota de bolsillo.

De lo mejorcito que he leído últimamente

Escrito a las 6:21 pm
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Acertado y el el momento adecuado. De mi compañero de tribuna, Guillermo, “Internautas, pederastas y aburridos“. Me había quedado con el mismo sabor de boca después de ver unos cuantos telediarios y pensaba escribir algo parecido, aludiendo además a la suprema ignorancia de quien nos gobierna y metiendo en el ajo al defensor del pueblo (al que ya le ha dado cera de la buena el amigo Daniel) y a Carmen Calvo, que se dedican a hablar (y a lo que es peor, legislar) sobre Internet sin saber si se escribe con o sin H. Pero visto lo visto, simplemente leeré y aplaudiré…

La importancia de las SIPs de Amazon

Escrito a las 1:03 am
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Sinceramente: es una empresa que nunca pierde la capacidad de sorprenderme. El último hallazgo interesante de los chicos de Jeff Bezos son las llamadas SIPs, o Statistically Improbable Phrases, que desde hace unos días acompañan a cada libro cuando accedéis a su información, entre el título y la imagen de la portada. Las veremos como un conjunto de palabras o frases que, en los casos en que conozcamos el libro, nos sonarán sin duda mucho, relacionadas con su contenido.

¿Qué son las SIPs y qué importancia tienen? El concepto de “frase estadísticamente improbable” viene de la aplicación del filtro colaborativo a los contenidos de la base de datos de “Search inside the book”, que comentamos aquí cuando se anunció, en Octubre de 2003. En aquella fecha, AMazon anunció que disponía de las versiones digitales completas de 120.000 libros con sus treinta y tres millones de páginas, con todas las palabritas convenientemente reconocidas. Esta cifra, que no ha parado de crecer (lo cual es lógico teniendo en cuenta que puede demostrarse que los libros que la incorporan venden en torno a un 10% más), permite a Amazon hacer una cosa la mar de curiosa: una vez dispone de los contenidos completos de un libro, busca en él frases con un número significativamente elevado de apariciones. Después, compara esas frases con la totalidad de la base de datos de “Search inside the book”, de manera que obtiene las frases que resultan ser especialmente características de ese libro, las que realmente lo diferencian del resto de la base de datos, las que probablemente utilizaríamos para definirlo. En palabras de Amazon,

Amazon.com’s Statistically Improbable Phrases, or “SIPs”, show you the interesting, distinctive, or unlikely phrases that occur in the text of books in Search Inside the Book. Our computers scan the text of all books in the Search Inside program. If they find a phrase that occurs a large number of times in a particular book relative to how many times it occurs across all Search Inside books, that phrase is a SIP in that book.

Hasta aquí, muy interesante. Pero compliquémoslo un poco más: ¿qué es lo que realmente se ha sacado Amazon de la manga con las SIPs? Hace unos días comentábamos la importancia de las tags como sistema de clasificación, y cómo las folksonomies se iban a convertir en una de las fuerzas imparables de Internet, por su importancia a la hora de encontrar información, seguir conversaciones, etc. Sin embargo, todo gira en torno a un “eslabón débil”: la arbitrariedad de las tags. En efecto, al ser las tags un metacontenido decidido arbitrariamente por su autor, cabe la posibilidad de que éste, simplemente, sea poco hábil al asignarlas, o esté poco informado, o desconozca que ese tema suele recogerse en una tag determinada… ¿no os asalta muchas veces ese pensamiento cuando asignáis tags a una entrada determinada?

¿Qué son, en el fondo, las SIPs? Simplemente, una manera de pedir a los libros que se asignen tags ellos solitos mediante un método estadístico no arbitrario. ¿Qué ocurriría si intentásemos aplicar algo parecido a la web? Pues que tendríamos páginas que en función de su contenido y de las frases que aparecen en ellas, y de cómo esas frases aparecen de manera relativa en el resto de la base de datos de páginas de la web, se asignarían tags ellas solitas, facilitando así su categorización e indexación, así como el acceso a la información que contienen. A mí, francamente, me suena a reinventar la web semántica, pero esta vez de manera que funcione de verdad.

Por supuesto, el método plantearía problemas, porque el sistema se basa en la repetición de frases en un número elevado de páginas de un libro, no en el contenido de, por ejemplo, un post en un blog. No digo que todo esté conseguido, sólo pretendo especular sobre en qué dirección va esto. Y por su aspecto, es algo que debería tener a todos los documentalistas del mundo haciendo la ola…

Más movimiento: InterActive Corporation (IAC) compra AskJeeves

Escrito a las 2:56 am
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ImagenLa empresa dirigida por Barry Diller es uno de los conglomerados más importantes de Internet, propietario de cosas que nos suenan tanto como Expedia, Match.com, Ticketmaster, CitySearch, GetSmart, LendingTree, Hotels.com, Hotwire, el canal de televisión Home Shopping Network o la red social ZeroDegrees, entre muchos otros. Se ha considerado durante cierto tiempo una empresa de tipo serial acquirer, que compraba sin parar, disparando a todo lo que se movía y sin cuidar demasiado la integración posterior. Sin embargo, este “General Electric de la Red” (la estrategia de GE, caracterizada sobre todo por la época de Jack Welch y muy estudiada en las escuelas de negocios, consistía en una enorme profusión de compras muy diversificadas, que tenían que alcanzar el primer o segundo puesto en sus mercados respectivos en plazos breves o bien afrontar una nueva venta) ha juntado una cartera de empresas de lo más interesante, algunas de las cuales, muy consolidadas, (Expedia, Home Shopping Network y otras) ganan bastante dinero como para financiar a otras de tipo más emergente.

La llegada al conglomerado de AskJeeves, el quinto motor de búsqueda, recientemente reforzado a su vez con la compra de Bloglines, sitúa a IAC a la altura de competidores como Yahoo!, Google o Microsoft. Imaginémonos las posibilidades de un servicio que, por ejemplo, una a las búsquedas de AskJeeves y Teoma la posibilidad de localización física de CitySearch, la de transacciones de entradas de conciertos y espectáculos con Ticketmaster, la de organización de viajes de Expedia u Hotels.com, etc. Si son capaces de plantear una integración razonablemente buena, habrá que tener un ojo puesto en IAC.

Dos billones de dólares en stock. ¿Quién dijo que las empresas de Internet estaban sobrevaloradas? Esto está que no para (y aún queda alguna más). ¿Vuelven los ’90?

Repetimos: Yahoo! compra Flickr

Escrito a las 1:07 am
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Imagen + Imagen Lo sabíamos desde hace semanas, cuando lo titulamos “Yahoo! mira al pajarito“, con lo que ya hemos tenido tiempo de elucubrar sobre todo lo que puede aportar a Yahoo! una de las herramientas mejores y más de moda que conocemos hoy en día. En el blog de Flickr se comenta el tema, y en Slashdot hay una pequeña reseña al respecto. No se han dado datos todavía, pero dadas las magnitudes de Flickr y el premium que habría que pagar por una empresa de la que todo el mundo habla, se podrían echar unos números a vuelapluma que la situarían en valores próximos a los 35-40 millones de dólares.

Con Flickr, Yahoo! se lleva una herramienta de publicación de fotos viciosísima, con una tendencia más que aceptable a conseguir que sus usuarios se hagan de pago. Tan sólo esa prestación, en la que se incluyen herramientas específicas muy buenas y, además, maravillas clarividentes como las tags para organizar las fotos, la convierte en la mejor de su categoría, muy por delante de cosas como la Picasa de Google o la misma Yahoo! Photos. Pero además, Flickr es una auténtica red social, donde sus usuarios, agrupados en los niveles de contacto, amigo o familia, intercambian fotos, mensajes, apuntan cosas en fotos de otros y se regalan cuentas Pro. También una herramienta de publicación, con posibilidad de subir fotos a blogs, de organizar un moblog, y, y, y…

En el blog dicen una serie de cosas muy claritas:

  • Seguirán como hasta ahora, mismo equipo directivo, etc.
  • No cambiarán su cultura por una más formalizada y con predominio de gente vestida de traje
  • No se convertirán en Yahoo! Photos, aunque Yahoo! Photos y otras áreas de Yahoo! sí que se “flickerizarán”
  • Se podrá entrar en Flickr con la Yahoo! ID, aunque se seguirá pudiendo entrar como hasta ahora
  • Terry Semel no bailará como Ballmer. Se le descoloca el peinado.
  • Los que teníamos cuentas Pro recibiremos super-mega-bonuses (así me gusta :-)

La tercera del año. SixApart compró LiveJournal, AskJeeves compró Bloglines, ahora Yahoo! compra Flickr… Esto se mueve.

Lo que cuesta navegar desde el movil

Escrito a las 5:05 pm
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Como sabéis los que seguís esta página, el pasado sábado 12 de Marzo publiqué mi primer post desde el teléfono móvil. Estaba en el aeropuerto de Palma, tenía un rato perdido, y me dio por probar. Publiqué escasamente dos líneas, simplemente por jugar un poquito. Al verlo, J.J. Merelo me comentó que ese post, a ojo de buen cubero, me habría costado lo menos tres o cuatro euros… Pues bien, el ojo de J.J. no es de buen cubero… es de Doctor Experto en Cuberología :-) y con experiencia en estas lides. Exactamente €3.1101, según reza el desglose de mi factura recién consultada por Internet. Aquí tenéis el fragmento de la misma que, al ordenarla por tipo de llamada, detalla los importes de unas cuantas llamadas de datos realizadas.

¿Qué podemos ver en esa factura? En primer lugar, la existencia de dos posibilidades de conexión: una tal “e-moción GPRS”, y otra, llamada genéricamente “Internet GPRS”. Que no se diga que en Telefónica no saben confundir al cliente. Al analizarlas con más cuidado, y armados de las correspondientes reglas de tres, nos encontramos con los siguientes escalofriantes datos: La transmisión de un mega de datos a través de la tal e-moción GPRS cuesta… adivina, adivina… ¡¡Quince euros!! Pero no queda ahí la cosa… resulta que la transmisión del mismo mega a través de Internet GPRS sale por cinco euros. Efectivamente, adivino el porqué del nombre e-moción: me resulta profundamente e-mocionante saber que por el hecho de navegar desde el móvil con e-moción me estoy gastando ¡¡el triple!!. Vamos, estoy verdaderamente e-mocionado. No hay más que verme.

El triple. Pero ¿el triple de qué? El triple de una alternativa de cinco euros el mega, proporcionada por la misma compañía a través del tal “Internet GPRS”. Y que sigue siendo un coste que, aunque sea la tercera parte del de la más intensamente publicitada e.moción, me parece extraordinariamente ABUSIVO. O mejor no, no diré abusivo. Cada uno es perfectamente dueño de poner a sus servicios el precio que quiera, si le dejan. Pero ¿qué es lo que denota? Pues exactamente lo que comenté el otro día en el Foro de Movilidad y Banda Ancha de Ericsson y Actualidad Económica: ¿Así quieren que triunfe la banda ancha sobre el móvil? ¿Pero esto qué es? Se trata, simplemente, de buscar un precio adecuado al target que ellos creen que tiene el servicio: ejecutivos que, en general, no suelen pagar sus facturas de telefonía, sino que transfieren el coste a su empresa en el global de su factura. Es decir: busquemos un público poco sensible al precio, y metámosles un clavo impresionante, que total no van a protestar porque no suelen pagar ellos. Es decir, la estrategia consiste en intentar exprimir a un segmento de clientes en el corto plazo. Y de paso, conseguir retrasar el desarrollo de la banda ancha sobre plataformas móviles gracias a la adopción de políticas de precios insultantes para cualquiera que no sea un cliente de ese segmento. No me quiero ni imaginar la cara del adolescente de turno, justito de dinero, cuando después de haber intentado postear en su blog desde su móvil por primera vez, se encuentra una factura como esa. Un servicio como el moblogging, que de ser ofrecido con precios razonables podría ser otro killer entre los adolescentes, pero que nace con las alas cortadas por culpa de una política de precios diseñada por el mismo que asó la manteca.

No, no ignoro que hay formas más baratas de hacer las cosas. Habrá bonos y cosas similares, seguro. Se puede postear mediante e-mail, o mediante MMS. Yo me he limitado a hacer las cosas a la primera, como debería resultar lógico hacerlas. Y me he encontrado con una actitud que no me ha gustado nada. Esta empresa ha logrado que me sienta un pardillo, un “pringao”. No por el importe pagado, que me trae sin cuidado, sino por la actitud demostrada. Algo que me demuestra que necesitamos competencia a gritos. Necesitamos compañías que se preocupan por ofrecer a sus consumidores unos precios razonables que promuevan el desarrollo de servicios sobre esa plataforma. Necesitamos una CMT posicionada del lado de los consumidores, al revés de como lo ha estado hasta el momento. Porque a estos precios, ni desarrollo de Internet, ni de banda ancha, ni de nada por el estilo. Con estos precios, volveremos a las señales de humo y al tam-tam.

Skype y el modelo de negocio

Escrito a las 4:30 pm
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Imagen Lo comentó Niklas en su charla en el Instituto de Empresa: el P2P es una tecnología poderosa y disruptiva, y ese tipo de tecnologías siempre son capaces de encontrar un buen modelo de negocio. Para los que se preguntaban de donde iba a sacar Skype los ingresos, aquí van dos muestras interesantes:

  • SkypeIn (por ahora en beta), números de teléfono fijos a los que cualquiera te puede llamar, pero la llamada te llega a través de Skype, allá donde estés conectado. Si viajas mucho, te pones un número en tu lugar de residencia, la gente te llama a él, y te suena en el sitio donde estés con tu ordenador, PDA o, dentro de poco, vete tú a saber qué dispositivo. Por ahora, sólo disponible en cuatro países: Francia, Hong Kong, Estados Unidos y el Reino Unido, donde se les han agotado temporalmente. Sale por €10 los tres meses, y por €30 el año de suscripción. Acaba de comentarlo brevemente SmartMobs.
  • Skype Voicemail (también en beta), para que cuando no estás conectado te puedan dejar mensajes de voz. Por ahora, sólo por invitación, tras un período de prueba, sale por €5 la suscripción para tres meses, y por €15 la de un año. Yo ya tengo el mío. Me parece interesante porque permite hacer asíncrono un medio como Skype que, en según que circunstancias, puede llegar a ser tan intrusivo como el teléfono tradicional. Niklas, por ejemplo, lo tiene puesto prácticamente todo el tiempo.

Un modelo de negocio en desarrollo incipiente, pero con buen color. No en vano la VoIP ha sido la estrella de los recientes ASL@N y CeBIT

Google News, bajo el fuego enemigo

Escrito a las 5:30 pm
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El impresionante vídeo de EPIC se equivocó por seis años. En él se hipotetizaba con que, en el año 2011, Google News sería llevada a los tribunales por el New York Times por violación de copyright, por utilizar sus noticias para la construcción automatizada de sus titulares. Pero no hemos tenido que esperar al 2011, y no ha sido el New York Times. Ha sido en pleno 2005, y el denunciante ha sido Agence France Presse (AFP).

Algo tiene atravesado Francia con respecto a Internet. En el año 2000, el juez francés Jean-Jacques Gomez denunció a Yahoo! porque a través de sus Yahoo! Auctions se podía acceder a objetos de memorabilia nazi, algo cuyo comercio está terminantemente prohibido en la mayor parte de Europa. El caso afectaba a la trasnacionalidad de las leyes, dado que se trataba de un juez francés legislando sobre las acciones de una compañía norteamericana, y llegó a implicar a peritos de elevado prestigio, como el mismísimo Vinton Cerf, que tuvo que testificar hasta que punto era posible, mediante sistemas de filtros, evitar el acceso desde Francia a determinado tipo de contenidos.

Ahora, en 2005, AFP lleva a Google a los tribunales (y esta vez, para evitar líos, a los tribunales norteamericanos, concretamente en el Distrito de Columbia), por el uso de titulares, fotografías y noticias de la agencia. Piden, además de la prohibición, una reparación de daños por importe de 17.5 millones de dólares. El litigio sigue a otro caso, el de Perfect10 vs. Google: Perfect10, un sitio pornográfico, denunció a Google porque usando la función de búsqueda de imágenes podía accederse a fotos de las modelos de la compañía, que cobraba $25.50 a sus más de cien mil suscriptores por dicho acceso. Ojo a la doble moral del tema: en este caso, Perfect 10 podía perfectamente impedir el acceso a sus páginas del buscador de Google simplemente especificándolo con un “disallow” en su fichero ROBOTS.TXT, pero no quería hacerlo porque, como en todas partes, un porcentaje muy alto del tráfico que obtenía venía precisamente a través del buscador.

Ahora, llega AFP y ataca por la misma vía. La primera respuesta de Google ha sido la que cabía esperar, en la misma línea que con Perfect10: “nosotros permitimos que un medio se dé de baja de Google News, pero la mayoría no lo hace porque creen estar ahí que les beneficia tanto a ellos como a sus lectores”. En juicios anteriores, la respuesta de los jueces ha sido tendente a considerar lícito el uso de imágenes y textos en motores de búsqueda, dado que la vinculación de contenidos no implica copia alguna ni, por tanto, violación del copyright. El límite, por tanto, parece esta en la transformación y/o la copia: es lícito indicar donde está un contenido, y mostrar para ello textos o imágenes en calidad reducida (thumbnails), pero no transformarlos, copiarlos (ojo a las posibles implicaciones para el Google Cache) u ofrecerlos en su integridad.

Este caso es difícil: Perfect10 podía, si quería, impedir el acceso de otros a sus contenidos, pero no lo hacía porque no le interesaba. Pero AFP no puede (fácilmente) impedir el acceso de Google News a sus noticias, dado que éstas no son tomadas de AFP – que las sirve únicamente por suscripción – sino de los medios que las utilizan.

El juicio promete. Lo que se está discutiendo puede afectar a cosas que hoy consideramos “sagradas”, y a la evolución de los posibles usos de los contenidos. Es un nuevo frente abierto, un nuevo caso de esos que adoro, de cómo la tecnología afecta a las personas, a las empresas…y hasta a la Ley. Seguiremos informando.

Mi columna en Expansion: conversaciones

Escrito a las 5:52 pm
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Mi columna de esta semana en Expansión se titula “Conversaciones” (pdf), y trata sobre como la unidad de análisis en la blogosfera no es, como piensan los que se acercan por primera vez a ella, el blog. Pensar en un blog como un destino o producto en sí mismo es cada vez más un ejercicio de egolatría o de autopromoción. La unidad de analisis, cada vez más, no es el blog, sino la conversación. El conjunto de blogs que lees, la comunidad de personas que te lee o comenta en el tuyo, tus watchlists de Technorati que te avisan de en qué otras páginas se establecen conversaciones con cosas que tú has escrito o comentarios que has hecho a posts de otros, o temas que te interesan y quieres seguir…

Todo un conjunto de bases de datos entrelazadas, donde herramientas para poner orden como Technorati o el trackback se convierten en indispensables para seguir esas conversaciones. Varias veces me ha pasado ya esto de ver una mención en mis watchlists de Technorati, acercarme al blog en cuestión para hacer un comentario, y encontrarme con una reacción sorprendida del tipo “ayvá… ¿cómo me has encontrado?”. Francamente, dudo mucho que la gente se meta en Internet para escribir en su blog. Me inclino más por pensar que la gente entra en Internet, escribe en su blog, pero además lee otros blogs, monitoriza su trackback, sus watchlists y sus comentarios, y, en general, participa en conversaciones. Y ese cambio de dimensión, de “mi página en Internet” a “mi conversación con el mundo” constituye realmente el cambio fundamental de la época de la “vanity page” a la era de los blogs.

Y aquí, el texto completo de la columna

Conversaciones

A veces es interesante mirar las cosas con cierta perspectiva, con distancia. Acerquémonos, por ejemplo, a un fenómeno tan comentado últimamente como el de los blogs o cuadernos de bitácora: personas o grupos de personas que publican en una página sobre un tema que les resulta interesante, asociado tal vez a cosas que leen o escriben, y que aparece en consecuencia disponible para otros en orden cronológico inverso, con lo más reciente en la parte superior de la página. Suele acompañarse normalmente de cierta “profundidad” en forma de accesos a otras fuentes utilizadas en su confección, a otros recursos que el autor lee habitualmente, etc. Hasta aquí, resulta algo relativamente normal, y tiene una importancia relativa: una página será tanto mejor en función de factores como la calidad de su autor o de los contenidos producidos. Visto así, es un elemento aislado en una inmensidad, un pequeño alfiler en ese inmenso pajar que viene a ser Internet en nuestros días. Según un reciente dato, cada día se crean entre treinta mil y cuarenta mil blogs… ¿qué posibilidades existen realmente de que alguien llegue a leer, entre semejante berenjenal, precisamente el nuestro? Aparentemente, más bien pocas.

Sin embargo, metamos en el juego un componente interesante: ¿qué ocurre si cada vez que escribimos una nueva entrada en nuestra página, la acompañamos de una serie de descriptores o tags y la enviamos a un motor de búsqueda como Technorati, especializado en registrar las relaciones que ocurren en la blogosfera en enormes bases de datos entrelazadas? Dado que no somos los únicos, nuestro contenido pasa a formar parte del subsegmento de entradas archivadas bajo ese epígrafe determinado. Acabamos de ponernos en la ruta de lectura de toda persona que busque información sobre ese tema concreto. Muchos, a su vez, serán autores que, al encontrarse nuestra entrada, podrán decidir utilizarla. Si lo hacen, seguramente la vincularán, y ese vínculo será a su vez recogido por Technorati. Yo lo veré en mi trackback, instrumento que me informa de quién ha comentado sobre la entrada que yo escribí. Así, los visitantes de mi página podrán ver que existen otros sitios en Internet donde la conversación sigue. Tal vez con un punto de vista afín, o con uno contrario. Y de ese sitio, posiblemente a otro, o a varios más. A mí, autor de una entrada, se me ofrece de repente la posibilidad no sólo de seguir lo que ocurre en mi página mediante los posibles comentarios de quien la visita, sino, además, de seguir toda una telaraña que me conduce a quién ha escrito sobre ella en otras páginas. Me levanto, y Technorati me dice en mi programa lector de noticias, que una entrada mía ha sido citada en otra página. Me voy a ella, puedo leer el comentario de esa otra persona, y tal vez contestar “por alusiones” en su página, que hasta ese momento no tenía porqué conocer. O bien puedo irme a Technorati, hacer una búsqueda de la palabra o palabras clave que me interesan – o de mi nombre, o del de mi compañía – y llegar al listado de todos aquellos que han escrito sobre ello, ordenados en función de un orden: los más recientes, los más enlazados o citados, etc.

Todo lo que hacemos en la blogosfera queda registrado en una base de datos viva, dinámica. No son autores individuales escribiendo pequeñas contribuciones, sino conversaciones entrelazadas entre sí. Los recién llegados a la blogosfera creen que la unidad es la página, pero no, no es así. La unidad es la conversación, registrada en esas enormes bases de datos que permiten su seguimiento. Cuando alguien cita a alguien, Technorati avisa, y ese alguien puede participar. Algo completamente impensable hasta el momento. Aplicar la potencia de las bases de datos a algo tan vivo y dinámico como la blogosfera origina un fenómeno ilimitado: nunca nadie había podido tener una comunicación tan directa, tan dinámica con el mundo. Bienvenidos a la conversación.

Linux para quien?

Escrito a las 12:09 pm
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Vivimos tiempos de confusión por todas partes. En Australia, una asociación de dudoso nombre, dudosos intereses y más que dudosa credibilidad afirma que las grandes empresas no deben utilizar Linux porque no es escalable ni seguro (ya, ya lo decía yo, viendo esos horribles problemas de seguridad y esas dificultades que algunos “negocios pequeñitos”, como Google o Amazon, tienen para escalar :-)

Mientras, en España, el presidente de la patronal de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones (AETIC), afirma alegremente y sin recurrir a estudios de ningún tipo, que Linux “normalmente tiene un gasto de mantenimiento mayor”, precisamente lo contrario de lo que dicen la mayoría de los estudios considerados imparciales. A fecha de hoy ignoramos si ese sesudo juicio de valor es emitido en función de algún rigurosísimo estudio realizado por su organización y que hasta el momento desconocemos, o se trata tal vez de un barrunto o una revelación divina.

Parece que el imparable crecimiento de Linux en usuarios corporativos (varios estudios demuestran que entre el 45% y el 70% de las empresas han llevado a cabo implantaciones Linux de algún tipo, y que las que lo adoptaron de forma temprana han incrementado su utilización) es algo que duele mucho e incita/excita las estrategias de FUD (Fear, Uncertainty and Doubt) más allá incluso de que resultaría personal y corporativamente presentable.

Y mientras, llega el MIT, que de esto sabe un rato y además es académicamente imparcial, y recomienda (ver reseña en El Mundo, o en IBLNews) recurrir al software libre para el aproximadamente millón de ordenadores de bajo coste que el gobierno brasileño proyecta introducir este año dirigidos a usuarios de bajos niveles de ingresos, porque, sencillamente,

“El software libre es mucho mejor en las dimensiones de coste, poder y calidad.”

En ordenadores personales, precisamente el feudo que Microsoft defiende con total fiereza, los criterios de coste, poder y calidad ya recomiendan, a juicio del MIT, la instalación de software libre. Es curioso ver como Linux ya ataca por no sólo por arriba, como hasta ahora, sino también por abajo, como alternativa perfectamente presentable para el segmento de ordenadores de bajo coste. Francamente, no está mal el dato…

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