El Blog de Enrique Dans

Los caminos del download son inescrutables

Escrito a las 1:44 am
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El cierre de Megaupload por el FBI es, además de rocambolesco, un auténtico chiste. Defender a Megaupload a estas alturas, o discutir sobre si se trataba de un servicio de almacenamiento digital de cualquier tipo de archivo o se había inclinado hacia el fomento del intercambio de archivos protegidos por derechos de autor resulta completamente trivial. Lo importante es recordar que hace ahora algo más de diez años, en julio de 2000, la justicia norteamericana cerró Napster: ¿qué ha ocurrido desde entonces? El número de clones, variantes y mejoras que han ido apareciendo, espoleados por esa especie de “ley seca” planteada por la industria ha sido elevadísimo, a cada cual mejorando el rendimiento y las prestaciones del anterior. Mirando en retrospectiva, ¿puede alguien en su sano juicio plantearse que el resultado de haber cerrado Napster en el año 2000 haya ofrecido algún tipo de rendimiento positivo? ¿Venden ahora las discográficas más discos gracias a ello? ¿Qué dice Wikipedia sobre la “ley seca”? Textualmente,

La ley seca, al prohibir el consumo de alcohol y no brindar oferta a la demanda existente, genera mercados negros y dinero negro, los cuales consiguen el licor en otros lugares donde se produce, lo introducen ilegalmente y lo venden para satisfacer tal necesidad a un precio más alto, debido a que en cualquier caso, la demanda sigue siendo más alta que la oferta.

Cerrar Megaupload en medio de una operación con aspecto de película de James Bond es como intentar apagar fuego con gasolina. Una auténtica provocación, un incentivo. Los archivos que hasta hoy se hospedaban en Megaupload no van a tardar ni un dia en encontrar acomodo en otros sitios, bien desarrollados para ese mismo fin, o completamente generalistas. Dedicarse a ir por el mundo cerrando en plan peliculero cada sitio que aparezca y que sirva para hospedar archivos con derechos de autor es equivalente a crear un estado policial, y solo puede generar una respuesta: un perfeccionamiento progresivo de los métodos de intercambio. Nos hemos hartado de decirlo: la represión no funciona, solo funciona el mercado.

Si quieren guerra, van a tener guerra: ahora mismo están caídos el Departamento de Justicia, la RIAA, la MPAA, Universal Music y varios sitios más. Pero ¿consiguen con esa guerra algo más que incrementar la escalada armamentística? La experiencia del pasado indica que no. Que por cada página que han cerrado, se han abierto cinco más. No, no se trata de defender a Megaupload. Se trata de defender el sentido común, o al menos, de no demostrar con rocambolescas acciones que es el menos común de los sentidos. Cuando hayan conseguido, por simple principio de acción y reacción, que la mayoría de los usuarios de la red circulen por ella enmascarados, ya veremos cómo hacen para perseguir aquellas cosas que sí eran delitos de verdad.

El cierre de Megaupload demuestra hasta qué punto una industria tristemente inadaptada ha logrado instaurar una “policía del copyright”. Enterrar cientos de miles de dólares de recursos públicos en persecuciones inútiles que no hacen más que empeorar la situación, mientras el concepto de propiedad intelectual basado en la copia hace agua por todas partes, es tan ridículo como pensar que se va a vender más entretenimiento por haber cerrado un servicio web. ¿Perseguirán ahora a Dropbox, servicio con una imagen completamente diferente a Megaupload pero que puede ser utilizado exactamente para lo mismo y que algunos ya llevan tiempo utilizando para pasarse archivos con derechos de autor? ¿O Google, que obviamente sirve para localizarlos? ¿Qué tal perseguir y encañonar a los niños que paseen por la calle con un iPod, para ver si llevan en él algún archivo infractor? Imaginarse a los agentes del FBI entrando en Megaupload en medio de una amplia operación internacional es enfrentarse de repente a la evidencia de que vivimos ya en una de esas sociedades distópicas, enfermas y disfuncionales que un genio como Philip K. Dick retrataba en sus novelas. Ahora, además de genio, podemos tristemente calificarlo de visionario.

 

ACTUALIZACIÓN: Artículo citado en RTVE.es, ¿Pueden los internautas españoles sustituir con alternativas legales a Megaupload?

La deprimente “democracia” española

Escrito a las 12:40 pm
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En los Estados Unidos, un día de apagón de unas sesenta mil páginas en la red consigue que un buen número de políticos reconsideren su posición en una ley importante. En España, más de un millón de páginas publicando un manifiesto en el mismo sentido consiguen…

… ¿qué?

Valoraciones y consecuencias de la jornada de blackout, en Público

Escrito a las 10:22 am
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Miguel Ángel Criado, de Público, me envió cuatro preguntas por correo electrónico para el artículo que ha publicado hoy, titulado “Más de 60.000 páginas secundaron el apagón de internet en EEUU” (ver en pdf).

A continuación, el texto completo del intercambio de preguntas y respuestas que mantuvimos:

 

P. ¿Como valoras la jornada de blackout?

R. Jornadas como la de hoy de blackout son fundamentales para transmitir lo que hay que transmitir: que internet es mucho, muchísimo más importante que los problemas de una industria del entretenimiento que se niega a adaptarse a los tiempos. Internet es enorme, forma parte de nuestras vidas en cada vez más sentidos, y juega un papel fundamental en el futuro de todos nosotros. Tomar decisiones sobre internet en virtud de lo que un ignorante dice en un ministerio de “educación, cultura y deportes” es completamente estúpido, que esas decisiones estén ahí deja perfectamente clara cual es la idea de internet que tienen quienes nos gobiernan. Una jornada como la de hoy es importantísima para dejar claras ese tipo de cosas. Si creen que están tratando con cuatro gatos friquis, tienen un serio problema. Un problema mental.

P. ¿Porqué te has apuntado al apagón? ¿Tanto nos afecta lo que legislen en EEUU?

R. Me apunté al apagón porque las cosas que están pasando no son cosa de un solo país, es una iniciativa bien coordinada por parte de un lobby poderosísimo que tiene la capacidad de condicionar las decisiones de gobiernos como el norteamericano, y ya no digamos, el español, que se ha comportado en ese sentido como un auténtico fantoche. Me pareció importantísimo que se viese la conexión entre lo que está ocurriendo en Estados Unidos con SOPA y PIPA y el vergonzoso episodio de la aprobación del reglamento de la ley Sinde por el recién llegado gobierno del Partido Popular en España: son dos caras de la misma moneda, y exigen el desarrollo de un activismo trasnacional, de alianzas, de sentirnos conectados con los activistas de La Quadrature du Net en Francia, los de EFF, los de los partidos piratas de medio mundo… los recortes en las libertades y derechos fundamentales, sean en el país que sean, afectan a toda la red.

P. ¿Quién crees que va a ganar, Hollywood o Silicon Valley?

R. Nunca, jamás en toda la historia de la Humanidad, ha habido ni un solo caso en el que una tecnología detuviese su evolución por las quejas de aquellos cuyas actividades se veían afectadas por ella. En este caso, además, hablamos de una industria que no ha dejado de ganar dinero desde que esta tecnología existe (mienten más que hablan cuando hablan de supuestas “pérdidas millonarias”), que no defiende a los artistas y creadores sino a la gente equivocada, y que ha protestado contra cada innovación que ha habido desde la pianola hasta el DVD, pasando por el vídeo, el cassette y todo lo que se te ocurra. Ahora, por la razón que sea, resulta que sus quejas sin fundamento están encontrando acomodo en una clase política ignorante, o posiblemente cómplice. El tiempo colocará las cosas en su sitio.

P. ¿Existe un paralelismo entre SOPA/PIPA y la ley Sinde? Allí las fuerzas parecen más igualadas que aquí. ¿Eso puede explicar la aprobación aquí y los problemas que están teniendo allí?

R. El paralelismo es total: tanto SOPA/PIPA como la ley Sinde-Wert se dedican a cerrar páginas sin tutela judicial efectiva, a crear una justicia paralela a la medida de discográficas y entidades de gestión, y a desarrollar mecanismos de censura. En ambos casos el ataque a los derechos fundamentales y a la libertad de expresión es total. En España ha habido tanto activismo a nivel ciudadano contra la ley Sinde como el que está habiendo en Estados Unidos contra SOPA/PIPA, con la diferencia de que allí las empresas de internet tienen más recursos y una llegada mayor, y que aquí tenemos un gobierno formado por irresponsables y por ignorantes que se vanaglorian de que no escuchan a sus ciudadanos (impresionante concepto de “democracia”), pero hacen rápidamente todo aquello que les dicen los lobbies de turno. Que hayamos aprobado en España una ley por imposición del lobby de las música y el cine norteamericanos, y ahora venga la Casa Blanca y afirme que no es conveniente una ley con ese desarrollo porque resulta claramente liberticida y condiciona el futuro y la evolución de internet es como de película de Pajares y Esteso: todo un ridículo internacional.

Apagón en la red, en Qué

Escrito a las 9:45 am
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Ana Lobo, de Qué, me envió un correo electrónico para que  le explicase en pocas líneas por qué razones estaba en contra de leyes como SOPA o PIPA, y hoy lo ha incluido en su articulo titulado en la versión online “Google, Facebook y Wikipedia lideran un apagón que no afecta a España“, y en la versión papel, “Apagón en la red” (pdf).

El texto completo del párrafo que envié a Ana fue el siguiente:

SOPA y PIPA son la enésima expresión del poder del lobby de una industria del entretenimiento que se niega a adaptarse a los tiempos, sobre una clase política incapaz de entender que internet es mucho, muchísimo más importante que eso. SOPA y PIPA, al igual que la ley Sinde-Wert en España, condicionan el futuro de internet, y establecen mecanismos de censura sin tutela judicial efectiva cuyos efectos sobre la innovación son potencialmente gravísimos. No solo definen el problema de manera errónea, sino que, además, protegen al protagonista equivocado. No hay nada bueno para los creadores en SOPA, en PIPA o en la ley Sinde-Wert.

Entrevista en Cinemanía sobre SOPA y ley Sinde

Escrito a las 12:40 am
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Yago García, de Cinemanía, me entrevistó a través de Google Talk acerca de las diferencias entre la SOPA/PIPA norteamericana y la ley Sinde española, y lo ha publicado con el titulo “Enrique Dans: la SOPA y la ‘Ley Sinde’ buscan la censura de internet“.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas  que intercambiamos:

P. ¿Cuáles son las diferencias que puede haber entre nuestra Ley Sinde y la SOPA / PIPA de EE UU?

R. Las dos son leyes que permiten cerrar páginas sin una tutela judicial efectiva, y las dos pueden ser utilizadas para provocar censura. ¿Diferencias? Básicamente que SOPA intenta ir un poco más allá. SOPA intenta provisionar medidas para no solo bloquear DNS, sino también para obligar a la retirada de la publicidad, y medidas similares. En ambos casos se busca una censura previa por parte de los sitios y la creación de una legislación a medida de los gestores de derechos, pero SOPA intenta que “el largo brazo de la ley” llegue más lejos.

En el caso de la ley Sinde-Wert, la aplicabilidad para sitios que están en el extranjero es directamente ridícula: no va a servir de nada, porque ya todo el mundo sabe cómo saltarse un bloqueo de DNS. En el caso de SOPA, buscan ahogar económicamente a los sitios web al sancionar a las empresas que hacen publicidad en ellos.

Pero en ambos casos, dado que definen el problema de manera errónea, no van a servir de nada: el problema no son las páginas de descargas, las páginas de descargas son el síntoma. De hecho, las páginas de descargas no son necesarias, únicamente cómodas. Se pueden descargar archivos sin páginas concentradoras de enlaces, simplemente buscando lo que necesitas en un buscador normal o distribuido. En lugar de centrarse en que haya mejor oferta, intentan bloquear internet, que es por naturaleza imposible de bloquear. Las páginas de enlaces son solo un síntoma de un mercado mal servido por la industria.

P. ¿Y la reacción de Wikipedia, BuzzFeed y otras páginas que, a priori, no tienen ánimo de lucro o albergan contenido protegido?

R. Es lógica. Atacar las DNS y los enlaces es atacar la naturaleza de internet y su futuro como vehículo de innovación. Condicionar la evolución futura de internet a las demandas de la industria del entretenimiento es una barbaridad, y exige este tipo de reacciones.

Lo alucinante es que las decisiones que afectan a la red, que es el vehículo de innovación más importante y con más proyección de futuro, estén condicionadas a lo que hace una industria que se niega a adaptarse a los tiempos…

P. Interesante también lo que se apunta (también en el caso de la Ley Sinde) sobre el posible uso de estas leyes como instrumentos de censura. ¿Lo ves factible?

R. Absolutamente. Ese es el problema: es una legislación pensada para que cualquier intermediario de derechos pueda denunciar sin pruebas (y lo han hecho ya demasiado a menudo) y provocar un cierre que deja indefensa a la página cerrada. Mira en España: puedes denunciar sin enfrentarte a ningún tipo de represalia ni pena si la denuncia es falsa, la decisión la toma un órgano dependiente del gobierno sin que un juez pueda decir nada, y en caso de que quieras protestar, tienes que ir por la justicia ordinaria, que mirará tu caso dos años después con suerte. Es una invitación a tirar con pólvora del rey

P. ¿Y Rapidshare o Megavideo?

R. Son repositorios de cualquier tipo de archivos, y responden a los takedown requests en menos de dos horas. Es como preguntar quién toca a Google… ¿tendría lógica castigar a Google porque los usuarios lo usan para encontrar obras protegidas por derechos de autor? Es sencillamente absurdo

Blackout day

Escrito a las 4:59 pm
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Esto fue todo lo que se pudo ver en esta página entre las doce de la noche de los días 17 y 18 de enero de 2012, el día de #SOPAstrike. Internet es mucho, muchísimo más importante para el futuro que las demandas de una industria del entretenimiento mentirosa que se niega a reconvertirse.

En El Mundo: “Sitios españoles se unen al ‘apagón’ antiSOPA“. Menciones también en El País y El Periódico de Catalunya.

Puedes ver capturas de otras páginas y comentarios al respecto en Nación Red.

Redefiniendo el problema de las páginas de descargas

Escrito a las 10:29 pm
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La existencia de páginas de descargas en las que se generan ingresos poniendo publicidad al lado de enlaces a obras protegidas por derechos de autor parece ser ofensiva para algunos. Pero ¿y si su existencia fuese interpretada no como problema, sino como síntoma?

Dejando aparte el hecho de que las páginas de enlaces hayan sido declaradas legales por los jueces españoles en un elevado número de casos, lo que las convierte en negocios perfectamente honrosos y que pagan sus impuestos como cualquier otro; todo indica que la obsesión de los políticos, y lo que supuestamente buscan con aberraciones como la ley Sinde, SOPA o PIPA es cerrarlas. Y dicha obsesión choca con varios problemas:

  1. Que en la red, los bloqueos son terriblemente ineficientes. La red fue creada para posibilitar la comunicación entre nodos incluso en medio de una guerra nuclear… ¿de verdad creen que una prohibición y un bloqueo de DNS iba a evitar que los usuarios accediesen a las páginas de enlaces? Es sencillamente imposible.
  2. Las páginas de enlaces no son, en realidad, necesarias para la actividad de descarga. Facilitan la búsqueda, pero no son en absoluto necesarias. Con páginas de descargas o sin ellas, la actividad de descarga continuará.
  3. Son muchos ya los artistas que comprueban que las páginas de descarga no son el verdadero enemigo. Es bien sabido ya que las películas, tras comenzar a aparecer en dichas páginas, no pasan a recaudar menos, sino que continúan con la evolución habitual de sus gráficos de venta de entradas.

Entonces, ¿deberíamos dejar que todo siga igual? No, las cosas tampoco son así. Que haya páginas que generan ingresos sin repercutir ninguna parte de esos ingresos a los autores es, sin lugar a dudas, algo negativo. Que haya personas entrando en salas de cine con cámaras para conseguir grabar una película en una calidad horrorosa y subirla a la red es algo objetivamente malo. Son cosas que, objetivamente, no se pueden defender. Y de hecho, no se defienden. Sinceramente, no conozco prácticamente usuarios de internet que lo hagan. Pero… ¿es un problema? ¿Genera de verdad un perjuicio a los autores? ¿Y a una industria cuyos beneficios, en realidad, no han dejado de subir?

No, no es así. Las páginas de descargas no son el problema. Son, como decíamos, el síntoma. ¿Por qué están ahí? Porque hay un mercado desatendido. Porque las páginas que la industria propone son espantosamente malas, tienen catálogos incompletos, condiciones de uso inaceptables, precios demasiado elevados, ventanas geográficas insostenibles, usabilidad mal diseñada, o todos esos problemas a la vez. Porque la industria bloquea intencionadamente las iniciativas de terceros, imponiendo precios demasiado elevados o saboteando la posibilidad de que consoliden un catálogo completo. No hay más que ver la razón aducida por Netflix para finalmente no venir a España: derechos el triple de caros que en otros países, y negociación infructuosa con proveedores de contenidos locales. O el tiempo que Spotify tardó en llegar a un acuerdo con las discográficas, que todavía ahora siguen imponiendo condiciones que dificultan notablemente su viabilidad o denunciándola por infracción de la propiedad intelectual cuando entra en el mercado estadounidense. Pero sobre todo, las páginas de descargas triunfan porque se han convertido en un símbolo de rebeldía, en la reacción lógica de unos usuarios constantemente insultados, criminalizados y acosados por una industria a la que han llegado a odiar.

No, el problema no son las páginas de descargas. El problema es una industria empeñada en no evolucionar, en no renunciar a las utilidades que poseía cuando el mundo era otro, cuando los costes implicados en la distribución eran más elevados o cuando las ventanas de explotación geográficas o de formato eran viables. Todo eso ha cambiado, y las páginas de descargas están ahí aprovechando los huecos que la industria deja en ese sentido. Ni más, ni menos. Es un problema que la industria se genera a sí misma, para después pedir a los políticos que le vengan a proteger. Pero no, no hay protección posible contra el progreso de la tecnología. Ni contra el mercado.

¿Van a seguir las páginas de descargas siempre ahí? No, no deberían. No sería un buen síntoma que así fuese. Pero no pueden perseguirse mediante métodos que amenacen la libertad de expresión, que alteren el funcionamiento normal de internet, que conviertan a las operadoras en policías o que establezcan fronteras para los usuarios de un país determinado. Si se quieren evitar las páginas de descargas, la verdadera respuesta es el mercado. Lo que hay que hacer es facilitar la aparición de páginas que ofrezcan un catálogo exhaustivo, una usabilidad exquisita, unas condiciones razonables y un precio disuasorio, mientras a la vez se trabajan las relaciones para que los usuarios dejen de ver a la industria como al enemigo más acérrimo. Se puede competir con lo gratis, por supuesto que se puede.

Lo que hay que hacer es diferenciar el apoyo a los artistas, que por pura lógica tendrían que beneficiarse de una tecnología que los acerca a su público, frente al apoyo a una industria que era la que se beneficiaba de que existiese entre ellos una separación. Entender que la creación se beneficia de una difusión mayor en las condiciones adecuadas, no del hecho de seguir explotando economías de escasez.

Todo ello requiere imperiosamente una redefinición del problema. Un enfoque fresco, renovado y con verdadera voluntad de solución. Políticos que entiendan los condicionantes del mundo digital, y no que intenten aplicar soluciones imposibles. Y artistas que sean conscientes de que lo que hay al otro lado, más allá del horizonte que la industria les permite ver, es su público, con el que tendrían que mantener las mejores y más directas relaciones que fueran posibles. Cada vez son más los que se dan cuenta del absurdo conceptual que estamos viviendo, del sinsentido que supone este enfrentamiento forzado y artificial. Con aberraciones como la ley Sinde, Hadopi, SOPA, PIPA y similares, no solo no solucionamos nada, sino que seguimos recorriendo cada vez más camino en la dirección contraria, camino que habrá que desandar después.

Redefinamos el problema. Y pongámosle, esta vez de verdad, una solución.

Hablando sobre difusión de rumores, en El Confidencial

Escrito a las 1:23 pm
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Esteban Hernández, de El Confidencial, me llamó por teléfono para preguntarme acerca del fenómeno de los rumores en la red, y hoy ha publicado un artículo con Enrique Utrera bajo el título “La impunidad del rumor: ¿es posible combatir las noticias falsas?

La conversación giró en torno a la necesidad de una aproximación natural al tema: sí, la red supone un descenso enorme de las barreras de entrada a la publicación, y ese descenso, además, ha tenido lugar a lo largo de muy pocos años. Eso puede hacer que muchas personas, erróneamente, otorguen validez a cualquier cosa que vean a través de una pantalla, al modo del eslogan as seen on TV utilizado tradicionalmente para intentar proporcionar credibilidad. Pero en realidad, hablamos de un reflejo que se desvanece rápidamente a medida que las personas adquieren cierta fluidez en el manejo de la red: en internet, como en todas partes, la credibilidad de una información depende de la credibilidad de su fuente.

Con respecto a la pregunta formulada en el titular, si es posible combatir noticias falsas, tengo serias dudas, dudas que en mi opinión, aplican exactamente igual a dentro y a fuera de la red. En la red existe, indudablemente, una mayor facilidad para difundir un rumor: un tweet es, en muchas ocasiones, como un “disparar desde la cintura”: lo veo, me interesa, lo retuiteo o comento, en muchos casos sin contraste alguno.

¿Conviene desmentir rápidamente, o hacerlo es dar más importancia al rumor? Pues como todo, depende. En clase utilizo el caso de Apple y Engadget de mayo de 2007, en el que la difusión de un rumor falso hizo caer la cotización de la compañía un 4% en seis minutos y solo la rapidísima intervención de la empresa pudo parar la evolución. Estoy seguro que tras el envío del mensaje de correo manipulado a Engadget hay personas que supieron ganar bastante dinero gracias a las oscilaciones del valor. Pero casos como ese me parecen completamente distintos a muchos casos considerados “de difamación”, en los que en mi opinión, obviamente discutible, es mejor en muchas ocasiones dar la callada por respuesta frente a dedicarse a desmentir incesantemente todo aquello que se dice, algo inevitable a partir de determinado nivel de visibilidad. ¿Procedimientos judiciales? Solo cuando estén extremadamente claros: judicializar la conversación, por lo general, no me parece una buena idea, y estimo que debe reservarse para casos muy específicos, muy demostrables y en los que existe una evidente mala fe.

Los piratas y el Parlamento

Escrito a las 4:55 pm
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Vía Rick Falkvinge llego a este impresionante y duro discurso de Christopher Lauer en el Parlamento Estatal de Berlín, donde el Partido Pirata consiguió quince escaños en las pasadas elecciones del 18 de septiembre. El vídeo está en alemán, pero puedes verlo subtitulado en varios idiomas, entre otros en inglés o en catalán, o leer el texto completo en inglés aquí. (ACTUALIZACIÓN: ya están disponibles los subtítulos en español – gracias, Darío :-)

El mensaje es claro: es necesario reconquistar la democracia y establecer un verdadero gobierno del pueblo para el pueblo. Los mecanismos de la democracia se han anquilosado: los parlamentos están llenos de teóricos “representantes” que ya no representan al pueblo, que acceden a su escaño tras ser señalados por el dedo de un líder, que prometen cosas que saben que no van a cumplir, y que son votados por una minoría cada vez más pequeña de ciudadanos que, en gran medida, les votan como supuesto “mal menor”.

Recuperemos la perspectiva: en España, sin ir más lejos, la “arrolladora mayoría absoluta” que permite al Partido Popular hacer lo que buenamente quiera y actuar como si tuviera carta blanca se sustenta ahora mismo en algo más de diez millones de votos. Diez millones de votos sobre un censo de más de treinta y cuatro millones de ciudadanos con derecho a voto: el número de votantes al Partido Popular, que incluye a muchos que pensaron que simplemente “no había otra opción”, es muy escasamente superior a la suma de abstención, voto en blanco y voto nulo.

A cambio, tenemos un gobierno al que no le preocupa ni lo más mínimo estrenarse con las medidas contrarias a las que prometió en campaña que iba a tomar, y un parlamento que durante cuatro años es directamente absurdo, con diputados “en modo autómata” que actúan simplemente como ratificadores de leyes hechas en otro sitio, en virtud de intereses de otros, por personas que no tienen la menor conciencia de responder ante el pueblo. ¿Democracia representativa? No me hagas reír. Sin un cambio en la ley electoral que haga que los teóricos “representantes” realmente representen a alguien más que a la persona de su partido que los puso ahí, la actual “democracia representativa” es simplemente una burla a la ciudadanía.

Una crisis de primer nivel, expresada en muchos de los movimientos que vivimos la pasada primavera, y que el diputado berlinés del Partido Pirata expresa fantásticamente bien en su discurso (ante el abierto desprecio de otros miembros de la cámara, que llegaron incluso a recibir una advertencia de la presidenta). Para nada el tipo de discurso habitual en un parlamento, pero un mensaje decididamente necesario, una reflexión perentoria, fundamental. Una lectura muy recomendable para entender los principios de la “democracia”, con más comillas que democracia, en la que hoy desgraciadamente vivimos.

Administraciones que responden: We the people

Escrito a las 4:59 pm
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La respuesta de la Casa Blanca de ayer a una consulta popular sobre la Stop Online Piracy Act (SOPA) ha puesto de manifiesto la importancia de We the people, la herramienta web de participación ciudadana que fue lanzada el pasado 22 de septiembre en la página presidencial.

La herramienta permite registrar peticiones a la administración, que pasan a aparecer en el sistema de búsqueda de la página si reciben más de ciento cincuenta firmas en treinta días, y se garantizan una respuesta oficial si alcanzan las veinticinco mil en ese mismo período. Originalmente eran cinco mil, pero el límite se elevó el pasado 3 de octubre, y no se descartan más incrementos a medida que el sistema gane en popularidad. Proporcionalmente al número de habitantes, en nuestro país correspondería a aproximadamente unas tres mil quinientas personas.

En el tiempo que lleva en funcionamiento, “We the people” ha dado respuesta a treinta y ocho consultas con temáticas de todo tipo, visibles en esta página, aunque en ocho ocasiones se ha respondido con un “Why we can’t comment”. El sistema ha sido ampliamente criticado por lo sesgado de algunas de las respuestas y por la inacción de la Casa Blanca a la hora considerar las peticiones realizadas de cara a sus políticas, pero la postura de la misma es que la página sirve para comunicar una posición oficial en aquellos temas que resulten de interés para la ciudadanía, sin garantizar en absoluto que la petición vaya a tener en cuenta. En cualquier caso, la mera existencia de ese canal de comunicación con reglas claras y límites razonables me parece sumamente positiva.

El funcionamiento del sistema está descrito en el siguiente vídeo:

 

En Estados Unidos, veinticinco mil personas pidiendo una respuesta a su gobierno garantizan que este responderá con su postura con respecto al tema. En España… ¿para qué hablar?

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