El Blog de Enrique Dans

Doctor Doctor, innovando en el sector salud

Escrito a las 1:22 pm
21

Una de mis actividades habituales como profesor en IE Business School es la asesoría a proyectos emprendedores (todos los alumnos pasan, como parte de su programa, por el desarrollo de un proyecto empresarial), algunos de los cuales, en ocasiones, traspasan el ámbito del proyecto académico y se convierten en empresas prometedoras. Doctor Doctor parece claramente uno de esos casos.

Conocí a Matt Heusch cuando era estudiante del International MBA: perfil inquieto, de madre francesa y padre alemán, organizador de mil cosas, y muy sociable a pesar de tener un aspecto enormemente tímido. En mayo de 2010 vino a mi despacho para pedirme que colaborase en la organización del IE Digital Forum, y unas semanas después, con un compañero de clase, para que les revisase un proyecto de gestión social de favoritos y compartición de contenidos, que no me gustó absolutamente nada.

Imagino que de alguna manera le gustó mi sinceridad al criticar el proyecto anterior, porque meses después, en octubre de ese mismo año, volvió a pedirme que revisase otro proyecto, esta vez ya no con objetivo académico, y completamente diferente: una plataforma social de gestión de e-health, con un aspecto mucho más maduro y que me gustó bastante: una idea muy trabajada, a la que se habían incorporado otras personas, como Chisco Sayáns, entonces Digital Manager de Sony Playstation y compañero de carrera de Matt, o Daniel Núñez, que se incorporó como CTO de la compañía. Desde entonces, nos hemos visto un buen montón de veces y he ido viendo cómo iban trabajando la idea: el desarrollo de la aplicación, las ventas y los primeros acuerdos con clínicas y consultas de médicos, el empujón que supone ser el proyecto ganador del Venture Lab 2010 de IE Business School y finalista como mejor start-up del año en Madrid por la AJE, la puesta en marcha de un consejo asesor al que me pidieron que me incorporase (disclaimer como parte interesada :-) y todo lo que supone lanzar una compañía en estos tiempos complicados que vivimos. Si queréis meteros un poco en el día a día de un proyecto emprendedor de este ámbito, podéis echar un ojo a su blog, su Twitter o su página de Facebook

La idea de Doctor Doctor es tan sencilla como parece: utilizar una plataforma online para escoger un médico, filtrando por especialidad, localización y seguro médico, con el fin de proporcionar comodidad y referencia a los pacientes, y a los profesionales una aplicación que les permita gestionar las relaciones con sus pacientes de una manera adaptada a los tiempos, intentando salir de eso que Seth Godin suele calificar como “la fase pre-digital“. La idea, como dice Matt, es que utilicemos la red para solicitar cita con el médico con la misma facilidad con la que hoy reservamos un billete de avión.

 

 

La empresa, con un equipo de diez personas ahora mismo en plantilla y equipo de desarrollo propio, está llevando a cabo una intensa labor de captación comercial (están buscando perfiles comerciales), y cuenta ya con unos doscientos cincuenta médicos registrados en un sector enormemente atomizado y complejo, y unos sesenta mil pacientes. El registro como paciente es gratuito, mientras que las clínicas usan una aplicación de gestión de consulta gratuita y pagan una pequeña suscripción para acceder a la base de datos de los pacientes, y hacer uso de la versión premium del software de gestión y de la versión para móvil (iPhone y Android, estará lista esta semana). Los usuarios de la aplicación la han encontrado muy útil y bien planteada de cara a modernizar la gestión en este tipo de entornos.

Por el momento han llevado a cabo una primera ronda de financiación de trescientos veinte mil euros, han cerrado acuerdos con numerosas clínicas y consultas, y la idea en los próximos dos años es acelerar el desarrollo comercial en España e iniciar la expansión internacional, en el contexto de un entorno, el de la salud, en el que muchos ven una enorme oportunidad tanto para el negocio como para la generación de valor a ambos lados de la ecuación, y en el que están surgiendo una gran cantidad de desarrollos.

Do Not Track Plus: recupera el control de tu privacidad (y navega más rápido)

Escrito a las 1:32 pm
55

La navegación en la web se ha convertido en un constante intercambio de información del usuario: cada vez que entras en una página, tu información es enviada, sin tu control y con un consentimiento tácito e inmanejable de manera práctica, a una amplia variedad de sitios: redes publicitarias, redes sociales y compañías de todo tipo que comercian con la información que son capaces de extraer de tu visita, para fines de todo tipo. El remarketing o retargeting, por ejemplo, puede ser efectivo en muchos casos, pero se desarrolla completamente de espaldas a tu control: pasar de una búsqueda de un hotel en un comparador a recibir constantemente anuncios de hoteles en ese destino en páginas de todo tipo es algo que ocurre sin que el usuario pueda tomar decisiones al respecto. Los datos sobre nuestra navegación son compartidos con cada día más empresas y generan negocios interesantes que suceden cada día más al margen de nuestro control.

Acabo de empezar a probar Do Not Track Plus (DNT+). Un botón sencillo que se instala en el navegador (Chrome, Firefox, Explorer y Safari, tanto en Mac como en PC), y que permite llevar un control sobre este tipo de procesos. La herramienta ofrece alternativas interesantes: puedes desactivarla completamente en un dominio determinado, proporciona información completa sobre los intentos de compartición de información, y desactiva el envío de información desde, por ejemplo, los botones sociales, pero sin impedir su funcionamiento.

Para mí, la clave de este tipo de herramientas está precisamente en la gestión sencilla de este tipo de procesos selectivos: una cosa es mantener un cierto control sobre lo que compartes y con quién en cada sitio que visitas, y otra muy distinta renunciar completamente a compartir información en páginas que pueden estar utilizándola con fines completamente inofensivos o para cuestiones que hacen tu vida más sencilla. La mayor parte de las páginas que he probado hasta el momento desde que instalé la herramienta funcionan perfectamente, y en las que he encontrado algún tipo de problema de funcionalidad o de maquetación, todo se soluciona desactivando la herramienta y recargando la página.

 

 

De entrada, recomiendo la herramienta aunque solo sea para que puedas tomar conciencia de la dimensión del tema, de la cantidad de sitios que se dedican a recolectar tu información con fines que van desde el simple control de tráfico (en esta misma página tengo trackers de StatCounter y de Google Analytics, que utilizo fundamentalmente con propósito académico) hasta la administración de publicidad, en formatos que en muchos casos escapan incluso al control del propietario de la página. Presionando el botón del navegador en una página obtienes información completa sobre botones sociales, redes de publicidad y empresas de rastreo asociadas a la página, y puedes tomar decisiones individuales sobre el bloqueo o desbloqueo de cualquiera de ellas.

Pero además, hay un interesante beneficio colateral: al desactivar la compartición de información, las páginas pasan a cargarse sensiblemente más rápido. El auge de este tipo de herramientas responde, lógicamente, al mismo esquema que han seguido otras similares en el lado del cliente como los bloqueadores de publicidad o de Flash: en tecnologías como la publicidad online, a medida que su adopción y uso pasa a ser abuso y “vale todo” por parte de algunos, determinados segmentos de usuarios responden mediante su bloqueo, y acaban lógicamente pagando justos por pecadores. Recuperar la confianza de los usuarios que la pierden y que responden al abuso instalando herramientas de este tipo puede llegar a ser una tarea sumamente compleja, y está destinado a ser uno de los elementos de control necesarios en el desarrollo del futuro de la web.

Alemania y la red: aprendiendo poco a poco

Escrito a las 2:17 pm
7

En junio de  2009, el Parlamento alemán puso en marcha una ley de censura sobre internet con la estúpida excusa de proteger al país contra la amenaza de la pornografía infantil. Cuando lo recogí en mi blog entonces, algunos comentaristas decían que la lucha contra la pornografía infantil lo justificaba todo, que era importantísimo proteger a los niños, y que dicha censura estaba plenamente justificada.

En realidad, existe ya un importante cuerpo de conocimiento académico que demuestra fehacientemente que la censura y el filtrado de páginas de pornografía infantil en la red no solo no ha hecho nada para proteger a los niños objeto de tan deleznable explotación, sino que incluso ha contribuido a exacerbar el problema: a medida que el bloqueo de páginas de este tipo oculta el problema para hacerlo invisible al público general, los interesados por este tipo de contenido aprenden fácilmente cómo acceder al mismo, dando lugar a un mercado cada vez más rentable que incentiva cada vez más la producción y distribución de dichos contenidos (más información, Internet blocking: balancing cybercrime responses in democratic societies, Callanan et al., pdf, 2.2 MB).

A pesar de la oposición que surgió en su momento, la ley consiguió ser aprobada en 2009. ¿Cuál fue su efecto? Ante una lista negra de sitios sujetos a bloqueo secreta y mantenida por la policía, no tardaron en aparecer políticos inspirados que demandaron que la lista se extendiese a páginas islámicas radicales, a sitios de videojuegos violentos, a páginas dedicadas al juego y, por supuesto, a webs de enlaces. Una vez establecido un mecanismo de censura, ¿cómo decidir qué constituía un uso supuestamente razonable y qué constituía un abuso del sistema? Además, se demostró que, simplemente, no servía para nada: cualquier usuario sin ningún tipo de conocimientos especiales tardaba cinco minutos en reconfigurar su navegador para poder acceder al contenido objeto de la censura. Finalmente, tras una amplia discusión sobre el tema, se consiguió que un número suficientemente amplio de parlamentarios alemanes tomasen conciencia del problema, y la ley fue finalmente derogada a finales de 2011.

Ahora, en 2012, Alemania ha decidido no firmar un acuerdo internacional que tiene exactamente el mismo espíritu de bloqueo y censura: ACTA. Sin duda, la fallida experiencia anterior con la ley de censura ha jugado un papel importante en el proceso de aprendizaje de los políticos germanos, demostrando lo importante que resulta que los políticos del mundo vayan entendiendo cada vez mejor el funcionamiento de la red. Los alemanes aprendieron con la propia experiencia que los sistemas de bloqueo en internet, simplemente, no funcionan. En España, gobernada por una casta de ignorantes digitales, la absurda ley Sinde-Wert está a punto de entrar en funcionamiento, convirtiendo a Ángeles González-Sinde y a Jose Ignacio Wert en políticos a los que los españoles y la historia reservan colectivamente un espacio en el oscuro repositorio de la vergüenza.

Con estas cosas de la política nunca se sabe. Pero la experiencia de Alemania parece demostrar que el aprendizaje de los políticos es posible, aunque sea lentamente. Algo es algo.

Di NO a ACTA

Escrito a las 10:25 am
5

 

ACTA, elaborada por los Estados Unidos bajo la presión del lobby de la industria del entretenimiento, pretende obligar a los prestadores de servicio en internet a actuar como policías que vigilan todos los contenidos creados por los usuarios, a restringir el acceso a la red para aquellos usuarios que se considere (sin el debido proceso legal en los tribunales) que actúen en violación de los derechos de autor, y a eliminar contenido que supuestamente viole dichos derechos de autor sin necesidad de aportar pruebas fehacientes sobre dicha violación.

El texto fue declarado secreto por el gobierno norteamericano y se mantuvo como tal hasta mayo de 2008, cuando desde WikiLeaks fueron capaces de obtener una copia y la publicaron inmediatamente en la red. Desde entonces, ha recorrido un turbio proceso de ratificación, buscando recovecos en paquetes legislativos genéricos, en comisiones no relacionadas con el tema, disfrazado como acuerdo comercial genérico, hasta hoy. ¿Cómo puede un engendro legal semejante llegar al punto de pretender ser aprobado a nivel mundial? Sencillamente, porque cuando a los políticos les toca confrontar la protección de la industria del entretenimiento con los derechos fundamentales de los ciudadanos que los votan, se inclinan invariablemente en favor de los primeros.

 

También puedes leer entradas anteriores sobre ACTA.

La tecnología y las bolsas de empleo

Escrito a las 10:36 am
8

La evolución de la tecnología está dando lugar al desarrollo de nuevas definiciones de papeles y puestos de trabajo en las empresas, que determinan nuevas oportunidades y bolsas de empleo.

Como ya comentaba el estudio publicado por McKinsey el año pasado, Internet matters: the Net’s sweeping impact on growth, jobs and prosperity (pdf, 2.2MB) que comentamos en esta entrada anterior, la tecnología da lugar como media a 2.4 puestos nuevos por cada puesto perdido, generando muchas nuevas oportunidades y todo un abanico de posibilidades de desarrollo profesional.

¿Cuáles son esas nuevas oportunidades? Aquí van tres que se están definiendo en el mercado de trabajo de manera pujante y progresiva:

  1. Publicidad online: empresas que necesitan hacer publicidad en la red y que necesitan orientarse en el cada vez más complejo mundo de la elección de formatos, fórmulas, remarketing/retargeting, ajuste fino, métricas, etc. que antes hacían las agencias (que obviamente siguen y seguirán demandando este tipo de perfiles), pero que cada vez un número mayor de empresas deciden desarrollar internamente. A medida que vemos que las empresas que mejor desarrollan y más eficiencia obtienen de la publicidad en la red son precisamente aquellas que lo gestionan internamente, aumenta la demanda en las empresas por un tipo de puesto que está viviendo un desarrollo más que interesante.
  2. Ad trafficking: en en lado contrario, el de los soportes y publicaciones, surge la necesidad de la rentabilización del inventario mediante la elección en tiempo real de las opciones más rentables para cada posición en función de variables como el momento, las características o el origen de la visita. La administración en una posición de publicidad premium cuando existe, frente a la publicidad de relleno desde diversas redes con características diferentes, o de remarketing a determinados visitantes en función de sus cookies. Un trabajo fuertemente algorítmico, analítico, y que requiere un control de las diferentes opciones para la toma de decisiones en tiempo real.
  3. Data scientist: como muestra la tendencia ascendente del gráfico superior o este artículo en GigaOM, los puestos relacionados con el área de Big data, el análisis de los datos generados por la actividad en la web, análisis de tendencias, semantización, etc. Al lado del gráfico de Indeed.com, términos “calientes” como Hadoop, MongoDB, iQuery, PaaS, etc. que caracterizan un área de desarrollo entre lo analítico/cuantitativo y lo puramente tecnológico.

Sin duda, hay y habrá más. Todo el mundo del community management, por ejemplo, que hemos tocado ya en numerosas ocasiones, tiene también una más que evidente relación con todo este ámbito, y es ya una realidad palpable y con fuerte proyección. Los tres que comentamos hoy están empezando su desarrollo, los veremos cada vez más en un número creciente de empresas, y suponen opciones interesantes para personas con la preparación adecuada que es preciso tener en cuenta de cara al mercado de trabajo.

“Vigilados”, mi columna de Expansión

Escrito a las 9:10 am
12

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Vigilados“, y es una adaptación al formato papel de esta entrada de hace unos días, “¿Es viable una sociedad con sus ciudadanos bajo vigilancia permanente?”

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Vigilados

En Canadá, un ciudadano nacido en Marruecos es detenido mientras recoge a su hijo en el colegio. La policía irrumpe en su casa y la registra de arriba a abajo, y un grupo de compañeros de trabajo que viajaban a los Estados Unidos son retenidos en la frontera. ¿Por qué? Por haberles enviado un inocente SMS en el que les animaba a “reventar a la competencia”.

En Los Ángeles, dos turistas británicos son detenidos y encerrados durante doce horas, y finalmente deportados. ¿Su pecado? Haber intercambiado mensajes en Twitter en los que hablaban de la juerga que estaban planeando, en los que decían que iban a “destruir América” y a “desenterrar a Marilyn Monroe”.

Desde septiembre de 2001, algunos gobiernos decidieron redefinir algunos de los que se suponían derechos fundamentales de los individuos, en aras de preservar una supuesta seguridad. Vivimos en un mundo en el que nuestros razonables deseos de seguridad, entretenimiento y confort están siendo manipulados con el fin de que aceptemos voluntariamente un estado de excepción permanente, que condiciona nuestras libertades a la vigilancia a la que nos someten proveedores de acceso a internet, aplicaciones de correo electrónico, mensajería instantánea, buscadores o teléfonos.

¿Paranoia? En absoluto. Paso a paso, en función del interés de gobiernos y de industrias como la del entretenimiento, estamos empezando a ver como natural el vivir en un estado de auténtica libertad vigilada. La manipulación llega a tal punto que hay personas que, al conocer este tipo de prácticas, las califican como razonables, “porque ellos no tienen nada que esconder”.

Vigilando a todos los ciudadanos no se impiden las actuaciones de “los malos”: simplemente se les anima a utilizar sistemas de comunicación más sofisticados. En un estado democrático, la tecnología debe servir para que los ciudadanos controlen a los poderes públicos, no al revés. Como bien decía Benjamin Franklin, “aquellos que sacrifican libertad por seguridad no merecen tener ninguna de las dos.”

Capacidad de proceso

Escrito a las 10:31 am
19

Human beings still read at the same speed as Aristotle did. The average American college student reads four hundred and fifty words per minute. The really clever ones can manage eight hundred. That’s about two pages a minute. But IBM just announced last year they are building a new computer for the US government that can perform twenty thousand trillion calculations a second. There’s a physical limit to how much information we, as a species, can absorb. But there’s no limit to how much a computer can absorb.

Robert Harris, The Fear Index.

 

(Traducción libre: “Los seres humanos todavía leemos a la misma velocidad que lo hacía Aristóteles. El estudiante universitario promedio norteamericano lee cuatrocientas cincuenta palabras por minuto. Los muy inteligentes pueden llegar a las ochocientas, alrededor de dos páginas por minuto. Por su parte, IBM anunció el año pasado que estaba construyendo un nuevo ordenador para el gobierno de los Estados Unidos capaz de llevar a cabo veinte mil trillones de operaciones por segundo. Existe un límite físico a la cantidad de información que, como especie, podemos absorber. Pero no hay límite a cuánta información puede absorber un ordenador.”)

 

Es pura novela policíaca, pero tiene su punto :-)

Enlaces, marca y ego-searching, en Excellent News

Escrito a las 11:34 am
11

Hoy me publican un artículo titulado “Enlaces, marca y ego-searching” (pdf) en Excellent News, el periódico que se distribuye con motivo de la celebración del Congreso Internacional de Excelencia, en el que participo.

A continuación, el texto del artículo:

 

Enlaces, marca y ego-searching

Todos, alguna vez, hemos buscado nuestro nombre en la red. La operación es sencilla y rápida, aunque no siempre indolora, y ver en ella algún tipo de connotación de egolatría es sencillamente una estupidez. En un mundo donde la red forma cada vez más una parte importante de nuestras vidas y de nuestro entorno, saber lo que la red devuelve cuando alguien introduce nuestro nombre en ella puede resultar muy importante.

¿Qué aparece en un buscador al incluir su nombre? Si en la primera página no aparece nada, o únicamente alguna referencia aislada en algún boletín oficial, seguramente haya pasado los últimos años viviendo en una cueva sin relacionarse con nadie. Su marca personal simplemente no existe. Tampoco es para agobiarse: tenerla es una opción puramente personal. Pero en un entorno en el que la red es cada día más la manera de buscar referencias de todo tipo sobre alguien, no aparecer de una manera razonablemente convincente puede suponer un obstáculo.

¿Cómo se desarrolla una marca personal? Piense a qué tema quiere asociarla. Una actividad profesional, un hobby, o cualquier otra cuestión que fuese a desarrollar por necesidad, interés o gusto, y a la que superponerle una dimensión digital no suponga esfuerzo adicional. Idealmente, que el hecho de plasmar lo que hacemos pueda convertirse en una manera de potenciarlo. La presencia en la red no puede ser unidireccional, como quien pone una foto en su mejor ángulo y se queda mirando la página con cara de “ya está”. Una presencia en la red es un desarrollo que no acaba nunca, debe renovarse a cada paso. Si se queda quieta, muere. Si deja de recolectar enlaces entrantes desde otros sitios, languidece.

Toda presencia en la red debe plantearse como página propia. Las redes sociales, Facebook, Google+, LinkedIn o Twitter, están muy bien para dinamizar información y formarán parte de nuestra presencia, pero siguiendo otras estrategias. Pero la manera de tener un control razonable y, sobre todo, una relevancia sostenida, es mediante una página bajo nuestro control. Con estructura sencilla y orientada a que todo aquello que suba a la red, nunca más baje de ella: que si alguien lo vincula, mantenga de manera permanente la integridad de ese vínculo. La respuesta habitual suele ser un blog porque supone un compromiso ideal entre simplicidad y potencia, pero no se quede con la imagen habitual que tiene de un blog: no tiene por qué tener una periodicidad determinada o comentarios, no necesariamente tiene que parecerse a ningún blog que conozca. O si, según sus intenciones y estrategia.

A partir de ahí, plantéese como circular la información que produzca. Lo que haga, que se mueva, que se vea. Que circule. Con respeto, sin presión, sin hacer spam, sin molestar. Que coseche vínculos. Fuera de la red, la reputación y la marca personal se construyen con lo que muchas personas dicen de uno. En la red, la reputación y la marca personal son un conjunto de enlaces.

#RedSos refunda la plataforma con nuevas incorporaciones y anuncia acciones y propuestas para el respeto de la libertad en la Red

Escrito a las 9:00 am
26

La plataforma Red Sostenible (RedSOS), constituida en enero 2010  como oposición activa y propositiva a la Ley Biden-Sinde-Wert, ha publicado una carta abierta al ministro D. Jose Ignacio Wert comunicando su oposición a los intentos de censura en la red y lanzando una serie propuestas alternativas, claras, asumibles y constructivas, para afrontar con éxito y apoyo por parte de la ciudadanía, la reforma de la ley de propiedad intelectual, la ley de transparencia, la aprobación urgente de una ley de neutralidad en la red, la adopción del software libre en las Administraciones Públicas, la derogación definitiva de la llamada ley Biden-Sinde-Wert y el impulso a nuevos modelos de negocio  en la era de Internet.

 

Carta abierta al gobierno en respuesta a la comparecencia del ministro de cultura José Ignacio Wert en la comisión de cultura del Congreso de los diputados

Urge proteger las libertades con y en la Red: tras cumplir dos años, Red SOStenible se refunda con cinco propuestas

(Ley de transparencia; Ley de neutralidad de la Red; Ley de Propiedad Intelectual vs rechazo a ACTA + derogación de la ley Sinde-Wert; impulso de nuevos modelos para el sector creativo; ahorro de fondos públicos con el uso del software libre en el sector público)

Hace exactamente dos año y un mes, el 11 de enero de 2010, varios grupos y personas se unieron bajo el nombre de Red Sostenible (Texto fundacional) para crear un entramado capaz de responder de forma firme, constante, organizada y propositiva a la Ley Sinde, así como a los planes presentes y futuros de nuestros gobiernos sobre las relaciones entre Internet y los derechos de los autores y de los ciudadanos.

A día de hoy, con fuerzas renovadas, esta Red vuelve al ruedo y quiere responder a la comparecencia del ministro Wert para reafirmar la urgencia de una adaptación de los legisladores y empresarios al nuevo contexto de la era digital.

Red SOStenible cree en la interlocución a pesar de las formas con las que se ha legitimado la ley Sinde, una ley irrespetuosa, costosa e inútil a la vez.

Las recientes declaraciones del ministro Wert en la comisión de cultura del Parlamento demuestran que el trabajo que la sociedad civil y los innovadores están haciendo es útil porque el mensaje por fin está calando en la clase política. Es revelador que el ministro priorice los nuevos modelos de negocio. Esto es lo que la mayoría de los ciudadanos y emprendedores punteros llevamos años repitiendo: el problema, el único problema, es que el sector no sabe adaptar sus modelos de negocio a la realidad. La reconversión de las industrias culturales es el único camino para impulsar realmente el sector creativo.

En esta línea, cuando habla de una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que favorezca a los autores, suponemos que se dejarán de lado las chapuzas legales, como la ley Sinde-Wert, y que se encarará una reforma de esa Ley de manera que de una vez priorice la creación y no a los intermediarios, como las entidades de gestión o aquellas industrias que despojan a los creadores del derecho a vivir de su trabajo dejándoles un mísero uno o dos por ciento de las ganancias. Si este objetivo es cierto y no una cortina de humo para favorecer a los lobbies de siempre sólo se demostrará en la práctica.

En este sentido, Red SOStenible propone una solución dialogada y dialéctica acerca de los retos que la sociedad de la información está poniendo al legislador en materia de regulación de Internet y de propiedad intelectual.

Red SOStenible quiere llamar la atención sobre cinco temas inaplazables de la sociedad de la información y por ello ofrecemos propuestas concretas, elaboradas por especialistas:

  1. Reforma de la LPI. Esto conlleva un rechazo de ACTA, en defensa de los emprendedores del sector TIC (más detalles en el documento anexo [6]) y derogación de la ley “Sinde-Wert” en pos de una reforma en profundidad de la LPI. Dicha reforma debería seguir la dirección de potenciar los beneficios de Internet para el sector creativo y permitir una mayor accesibilidad a los beneficios por parte de los autores, reequilibrando la función de los intermediarios. Propuesta: Ofrecemos una propuesta completa en la Carta por la Innovación, la Creatividad y el Acceso al Conocimiento creada en 2009 por la plataforma FCForum (documento [7] y ya expuesta a su tiempo frente a la subcomisión parlamentaria por la reforma de la LPI).
  2. Aprobación de la ley de transparencia y publicación electrónica de los datos públicos y de relevancia que necesita el país. Es imprescindible una ley que no sea puramente cosmética y que agilice el acceso a una información transparente para el control de la labor de los servidores públicos y de los agentes privados influyentes, que permita así la reconstrucción de la confianza. Ofrecemos nuestra propuesta en el documento anexo [1]
  3. Aprobación de la ley neutralidad de la red, en la línea propuesta ante el Senado a petición del Partido Popular en la anterior legislatura. En la era de la sociedad de la información esta ley no puede esperar y se hace necesaria para reequilibrar las responsabilidades de todos los actores en juego. Véase la propuesta en el Senado, documento [2] y comentario [3[4] y plataforma que analiza las violaciones de la neutralidad en la Red [5]
  4. Impulso a nuevos modelos de sostenibilidad para el sector creativo en la dirección propuesta por el Manual para la Sostenibilidad del Sector Creativo creado por el FCForum en 2010 [8]
  5. En el contexto de esta grave crisis económica, potenciación del ahorro y posibilidades de desarrollo que ofrece el uso del software libre en el sector público (véase documento anexo [9]) evitando los despilfarros que se han realizado hasta ahora [10[11].
_____________________
  1. http://red-sostenible.net/index.php/LeyTransparencia
  2. http://www.senado.es/legis9/publicaciones/html/textos/I0554.html
  3. http://www.adslzone.net/article4947-varapalo-a-la-neutralidad-de-la-red-por-parte-de-la-clase-politica.html
  4. http://www.internautas.org/html/6431.html
  5. http://respectmynet.eu/
  6. http://red-sostenible.net/index.php/Acta
  7. http://fcforum.net/es/charter_extended
  8. http://fcforum.net/es/sustainable-models-for-creativity
  9. http://red-sostenible.net/index.php/Software_libre
  10. http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/3566137/11/11/El-Congreso-gasta-cerca-de-un-millon-de-euros-en-licencias-MicrosoftEl-Congreso-de-los-Diputados-gasta-cerca-de-1-millon-de-en-licencias-de-productos-Microsoft.html
  11. http://apiscam.blogspot.com/2011/12/adjudicado-concurso-millonario-de.html

 

Reproducido íntegramente de RedSOStenible. Si estás de acuerdo, difunde y comparte este texto en tu blog o web.

¿Curriculum vitae? Are you from the past?

Escrito a las 11:57 am
60

Un artículo en el Wall Street Journal de hace unos días, No more résumés, say some firms, parece confirmar cuestiones sobre las que ya escribí allá por el año 2006 ó 2007 en columnas como esta en ABC, “¿Estás o no estás?”, o esta otra en el suplemento Infoempleo del mismo periódico, “Tu curriculum y la tecnología“, de la que extracto este párrafo:

Hoy en día, el curriculum ya no es más que una manera de permitir que quien te busca, te encuentre, porque el verdadero curriculum, el que determina que te contraten o no, es Google. Invariablemente, quienes hacen la selección tomarán su navegador, y teclearán tu nombre en la cajita mágica.”

De acuerdo con el artículo de Wall Street Journal, un número creciente de compañías, particularmente aquellas más próximas al ámbito de la tecnología, empiezan a dejar de solicitar el envío de curriculum vitae como inicio de un proceso de selección, y optan por pedir en su lugar enlaces representativos de la presencia web de los candidatos, tales como blogs personales, cuentas de Twitter, perfiles en LinkedIn o incluso videos presentándose y explicando por qué razón se consideran adecuados para el puesto ofertado.

La razón parece evidente, y surgía ya en una entrada del año 2009 que titulé “La web social como escaparate profesional“: la reducción de incertidumbre. Todo proceso de selección supone un importante componente de reducción progresiva de la incertidumbre entre empresa y candidato. De la misma manera que un candidato intenta reducir la incertidumbre sobre cuáles serán sus responsabilidades, cómo será su entorno de trabajo o qué condiciones económicas o de otro tipo llevarán aparejadas, la empresa pretende, a su vez, llegar a un nivel de conocimiento lo mayor posible del candidato que está detrás de una solicitud. Las razones para una contratación, como todos sabemos, van mucho más allá de la enumeración de unos títulos, una experiencia o unas habilidades concretas. Cada día más, lo que importan son aspectos de personalidad, de encaje cultural o de capacidades a la hora de trabajar en unas condiciones o en un equipo determinado. Para muchos de esos aspectos, el curriculum es claramente insuficiente.

Para muchos, el curriculum se ha convertido en un convencionalismo que dice poco de la persona que lo ha redactado, mientras que la presencia en la web social suele resultar, en muchos sentidos, mucho más transparente. El que parece un perfecto imbécil en su interacción vía Twitter suele ser porque, en mayor o menos medida, es un perfecto imbécil, y el interés por incorporarlo a tu compañía o por trabajar a su lado debe seguramente reducirse en consecuencia. Lo que las empresas parecen estar empezando a hacer es, sencillamente, pedir a los candidatos facilidades para llevar a cabo esa web research que todo proceso de contratación parece cada día más llevar aparejada.

¿Justo? ¿Injusto? ¿Reclamamos nuestra libertad para ser profesionales perfectamente solventes en una empresa mientras en la red somos el troll mayor del reino? Poco que decir más allá de “la vida es así”. De la misma manera que los pacientes de un médico acuden a Google con sus síntomas para intentar llevar a cabo un diagnóstico preliminar o para intentar averiguar cuál es “es estado del arte” de los tratamientos a su supuesta dolencia, las empresas van a intentar saber cuanto más, mejor de aquellos que pretenden optar a un puesto de trabajo en ellas. En el primer caso podemos hablar de hipocondría o de falta de preparación para evaluar un sintoma o entender lo que “el doctor Google” dice sobre ellos, y podemos alegar que una consulta no puede convertirse en una sesión de preguntas y respuestas entre el facultativo y un paciente que seguramente necesitaría estudiar muchos años para entender las razones de una decisión concreta. En el segundo caso, hablaremos de libertad de expresión o de separación entre lo personal y lo profesional. Pero la evidencia es la que es: cada día más contrataciones se llevan a cabo no en función de lo que pone un curriculum vitae que se ha quedado tan anticuado como el latín en el que está escrito, sino en función de una presencia web que cada día resulta más relevante.

Al final, un proceso de selección hecho con más criterio debería redundar en un mejor encaje persona-puesto, y en una vida profesional probablemente más satisfactoria. ¿Obtendrán una ventaja competitiva a la hora de incorporar talento aquellas empresas que tengan en cuenta factores de este tipo, que van más allá del anticuado concepto del curriculum vitae? ¿Ayudarán esas prácticas a establecer esas empresas como “lugares mejores para trabajar” frente a empresas con aspecto apolillado y anticuado que siguen “pidiendo el curriculum vitae”? ¿Qué imagen quieres dar como compañía? ¿Y como candidato? ¿Cómo prefieres ser seleccionado?

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens