El Blog de Enrique Dans

“Que se pudran”, artículo breve en La Gaceta

Escrito a las 2:31 pm
29

Pilar López, de La Gaceta, me pidió ayer que le escribiese un artículo breve acerca de la operación de cierre de Megaupload. Llevaba varios artículos sobre el tema y quería hacer algo original, así que me dio por jugar poniendo el título del revés. Lo han publicado hoy, se titula “Que se pudran” (pdf). En la web no parece estar disponible, así que copio a continuación el texto del artículo:

 

Que se pudran

¿Qué razones llevaron ayer a la peliculera acción internacional del FBI para detener a directivos y responsables de Megaupload y cerrar su sitio web? ¿Es casualidad que una acción fulminante sobre una página que lleva operando más de seis años tenga lugar precisamente ayer, un día después de que las empresas y usuarios de internet protagonizasen un apagón a escala mundial? ¿A quién sirve el FBI? ¿A los ciudadanos que lo pagan con sus impuestos, o a la industria del entretenimiento?

Megaupload será lo que sea, y no debemos hacernos una idea leyendo solo la denuncia. Pero la operación policial es una demostración de fuerza con unos modos mafiosos inaceptables, y un propósito de ejemplificación que surtirá tanto efecto como el que tuvo el cierre de Napster en el 2000: ninguno. La industria del entretenimiento ha demostrado dos cosas: que es una mafia, y que maneja políticos como peones de ajedrez. Lo que quieren no es defender la cultura, sino controlar internet para que sea su canal de distribución. ¿Merecen que compremos sus productos? Que se pudran.

Tres contrasentidos, artículo en El Periódico

Escrito a las 12:01 pm
38

Enric Sala, de El Periódico, me pidió ayer un artículo sobre el caso Megaupload, que se ha publicado hoy bajo el título “Tres contrasentidos”. Puedes leerlo en español aquí y en catalán aquí (gràcies pels enllaços, Eladi :-) o en pdf.

Una frase:

Pero ¿de verdad defiende la red a Megaupload? Si la industria del entretenimiento cree que los usuarios defendemos a quienes se lucran con el trabajo de otros, tiene un problema importante. No, los usuarios no defendemos a quienes ganan dinero así. Pero los utilizamos porque las alternativas que una industria inadaptada nos ofrece son, sencillamente, una basura.

Defendiendo… ¿a quién?, en El País

Escrito a las 5:04 pm
33

Rosa Jiménez Cano, de El País, me llamó para pedirme un artículo de opinión corto sobre el caso Megaupload, que titulé como “Defendiendo… ¿a quién?“, intentado rebuscar un poco en las causas por las que la operación del FBI tiene lugar precisamente en un día como hoy, y lo que supone tener una administración norteamericana que se convierte en el brazo armado de un conjunto de empresas de la industria del entretenimiento y que además, parece ser que se arroga la jurisdicción universal.

Una cita:

¿Se va a vender más música o va a ir más la gente al cine porque se haya cerrado Megaupload? ¿Igual que cuando se cerró Napster en el año 2000, o tal vez más? ¿Cuántas pruebas son precisas para entender eso de las puertas y el campo, y que una red diseñada para resistir una guerra nuclear no puede bloquearse eliminando uno de sus nodos? ¿Se defiende a unos creadores que, en su mayoría, ya van sabiendo que ganan más cuando sus obras son primeras en los rankings de descargas, hasta el punto de que muchas veces son ellos mismos los que las suben ahí? ¿Se protege al ciudadano? ¿Se defiende la innovación? En realidad, esto solo defiende los intereses de quienes intentan controlar la red, sea para que sirva como canal de distribución para sus productos, o para controlar a quienes la utilizamos.

 

ACTUALIZACIÓN: Gregorio Belinchón cita algunas frases de este artículo en el suyo titulado “Un antes y un después para tirios y troyanos“, publicado también en El País.

Estado policial, columna en Público

Escrito a las 10:08 am
35

Jesús Miguel Marcos, de Público, me pidió ayer una columna sobre el cierre de Megaupload por parte del FBI norteamericano, columna que titulé “Estado policial” (ver en pdf). Está escrita en aproximadamente media hora según llegaba a casa después de clase y teniendo en cuenta las limitaciones de espacio del papel, así que lo que hice fue elaborar los argumentos después ya con algo más calma en la entrada que publiqué anoche, titulada “Los caminos del download son inescrutables“.

No, no se trata de defender a Megaupload. Para eso están los abogados. Tampoco, por supuesto, de creerse a pies juntillas los argumentos de la acusación que afirman que Megaupload es la encarnación de Satanás. Seamos pragmáticos en este tema: ya vendrán jueces a determinar si en efecto blanqueaban dinero, mentían en sus procedimientos o sacrificaban gatitos en sus reuniones corporativas, y abogados a defender que no era así. De lo que se trata es de entender que cerrar Megaupload, un servicio que muchos en efecto utilizaban para almacenar sus archivos de manera completamente lícita, de la manera rocambolesca en la que lo han hecho es algo que solo puede traer efectos negativos a futuro. Que castigar a los usuarios legítimos de un servicio determinado porque algunos otros usuarios hacen cosas con él que no te gustan abre puertas muy peligrosas.

Y sobre todo, que las acciones de represión no provocan “efectos ejemplarizantes”, sino todo lo contrario: crea una “policía del copyright” al servicio exclusivo de empresas privadas pero pagada con dinero público, y espolea a más programadores a aguzar su ingenio y crear formas mejores de hacer lo que Megaupload hace. Esto solo puede terminar mal.

Internet en negro, mi columna en Expansión

Escrito a las 9:22 am
7

Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Internet en negro” (pdf), e intenta dar una interpretación adecuada a la jornada de blackout que más de sesenta mil páginas mantuvieron el pasado miércoles 18 en protesta por iniciativas como SOPA, PIPA o la ley Sinde: no, todas esas personas no están defendiendo las páginas de descargas. Están defendiendo que bajo ningún concepto pueden condicionarse las libertades y la evolución futura de la red a los deseos de una industria inadaptada que piensa que internet solo sirve para que ellos lo usen como canal de distribución.

A continuación, el texto de la columna:

 

Internet en negro

El pasado miércoles, más de sesenta mil páginas en la red se fueron a negro para reflejar su oposición a leyes como SOPA o PIPA en los Estados Unidos, o la ley Sinde en nuestro país, mientras más de un millón de personas escribían correos de protesta.

Pensar que tan elevado número de personas están a favor de que existan páginas de descargas que se lucran con enlaces a obras con derechos de autor sin repercutir ningún ingreso a sus creadores es, sencillamente, absurdo. No, que esas esas páginas existan no es bueno. No se defiende su forma de actuar. Lo que se pide es una correcta definición del problema. Que sea un juez el que decida su hipotético cierre y que, con la excusa de la existencia de dichas paginas, no se promulguen leyes capaces de llevarse por delante derechos tan fundamentales como la libertad de expresión o necesidades tan estratégicas como la innovación.

Las páginas de descargas, en realidad, son más un síntoma que un problema. Frente a la facilidad de uso de las páginas de descargas, la industria ofrece o bien obsoletos pedazos de plástico, o propuestas con catálogo escaso, precios elevados, usabilidad deficiente, ventanas geográficas insostenibles, condiciones de uso inaceptables, o varios de esos problemas a la vez. La industria bloquea o dificulta alternativas razonables, mientras genera odio insultando a sus clientes y se queja de pérdidas inexistentes debidas, según ellos, a alternativas que surgen de su propia inacción. Pero nunca en la historia de la humanidad se ha detenido el avance de la tecnología mediante leyes. Solo el mercado puede – y debe – vencer a las páginas de descargas.

Internet se ha vuelto demasiado importante como para que su futuro se vea condicionado por las influencias de unos monopolios industriales que se niegan a evolucionar. Con soluciones como SOPA, PIPA o la ley Sinde, el futuro solo puede ser de un color: negro.

Los caminos del download son inescrutables

Escrito a las 1:44 am
126

El cierre de Megaupload por el FBI es, además de rocambolesco, un auténtico chiste. Defender a Megaupload a estas alturas, o discutir sobre si se trataba de un servicio de almacenamiento digital de cualquier tipo de archivo o se había inclinado hacia el fomento del intercambio de archivos protegidos por derechos de autor resulta completamente trivial. Lo importante es recordar que hace ahora algo más de diez años, en julio de 2000, la justicia norteamericana cerró Napster: ¿qué ha ocurrido desde entonces? El número de clones, variantes y mejoras que han ido apareciendo, espoleados por esa especie de “ley seca” planteada por la industria ha sido elevadísimo, a cada cual mejorando el rendimiento y las prestaciones del anterior. Mirando en retrospectiva, ¿puede alguien en su sano juicio plantearse que el resultado de haber cerrado Napster en el año 2000 haya ofrecido algún tipo de rendimiento positivo? ¿Venden ahora las discográficas más discos gracias a ello? ¿Qué dice Wikipedia sobre la “ley seca”? Textualmente,

La ley seca, al prohibir el consumo de alcohol y no brindar oferta a la demanda existente, genera mercados negros y dinero negro, los cuales consiguen el licor en otros lugares donde se produce, lo introducen ilegalmente y lo venden para satisfacer tal necesidad a un precio más alto, debido a que en cualquier caso, la demanda sigue siendo más alta que la oferta.

Cerrar Megaupload en medio de una operación con aspecto de película de James Bond es como intentar apagar fuego con gasolina. Una auténtica provocación, un incentivo. Los archivos que hasta hoy se hospedaban en Megaupload no van a tardar ni un dia en encontrar acomodo en otros sitios, bien desarrollados para ese mismo fin, o completamente generalistas. Dedicarse a ir por el mundo cerrando en plan peliculero cada sitio que aparezca y que sirva para hospedar archivos con derechos de autor es equivalente a crear un estado policial, y solo puede generar una respuesta: un perfeccionamiento progresivo de los métodos de intercambio. Nos hemos hartado de decirlo: la represión no funciona, solo funciona el mercado.

Si quieren guerra, van a tener guerra: ahora mismo están caídos el Departamento de Justicia, la RIAA, la MPAA, Universal Music y varios sitios más. Pero ¿consiguen con esa guerra algo más que incrementar la escalada armamentística? La experiencia del pasado indica que no. Que por cada página que han cerrado, se han abierto cinco más. No, no se trata de defender a Megaupload. Se trata de defender el sentido común, o al menos, de no demostrar con rocambolescas acciones que es el menos común de los sentidos. Cuando hayan conseguido, por simple principio de acción y reacción, que la mayoría de los usuarios de la red circulen por ella enmascarados, ya veremos cómo hacen para perseguir aquellas cosas que sí eran delitos de verdad.

El cierre de Megaupload demuestra hasta qué punto una industria tristemente inadaptada ha logrado instaurar una “policía del copyright”. Enterrar cientos de miles de dólares de recursos públicos en persecuciones inútiles que no hacen más que empeorar la situación, mientras el concepto de propiedad intelectual basado en la copia hace agua por todas partes, es tan ridículo como pensar que se va a vender más entretenimiento por haber cerrado un servicio web. ¿Perseguirán ahora a Dropbox, servicio con una imagen completamente diferente a Megaupload pero que puede ser utilizado exactamente para lo mismo y que algunos ya llevan tiempo utilizando para pasarse archivos con derechos de autor? ¿O Google, que obviamente sirve para localizarlos? ¿Qué tal perseguir y encañonar a los niños que paseen por la calle con un iPod, para ver si llevan en él algún archivo infractor? Imaginarse a los agentes del FBI entrando en Megaupload en medio de una amplia operación internacional es enfrentarse de repente a la evidencia de que vivimos ya en una de esas sociedades distópicas, enfermas y disfuncionales que un genio como Philip K. Dick retrataba en sus novelas. Ahora, además de genio, podemos tristemente calificarlo de visionario.

 

ACTUALIZACIÓN: Artículo citado en RTVE.es, ¿Pueden los internautas españoles sustituir con alternativas legales a Megaupload?

La deprimente “democracia” española

Escrito a las 12:40 pm
34

 

En los Estados Unidos, un día de apagón de unas sesenta mil páginas en la red consigue que un buen número de políticos reconsideren su posición en una ley importante. En España, más de un millón de páginas publicando un manifiesto en el mismo sentido consiguen…

… ¿qué?

Valoraciones y consecuencias de la jornada de blackout, en Público

Escrito a las 10:22 am
5

Miguel Ángel Criado, de Público, me envió cuatro preguntas por correo electrónico para el artículo que ha publicado hoy, titulado “Más de 60.000 páginas secundaron el apagón de internet en EEUU” (ver en pdf).

A continuación, el texto completo del intercambio de preguntas y respuestas que mantuvimos:

 

P. ¿Como valoras la jornada de blackout?

R. Jornadas como la de hoy de blackout son fundamentales para transmitir lo que hay que transmitir: que internet es mucho, muchísimo más importante que los problemas de una industria del entretenimiento que se niega a adaptarse a los tiempos. Internet es enorme, forma parte de nuestras vidas en cada vez más sentidos, y juega un papel fundamental en el futuro de todos nosotros. Tomar decisiones sobre internet en virtud de lo que un ignorante dice en un ministerio de “educación, cultura y deportes” es completamente estúpido, que esas decisiones estén ahí deja perfectamente clara cual es la idea de internet que tienen quienes nos gobiernan. Una jornada como la de hoy es importantísima para dejar claras ese tipo de cosas. Si creen que están tratando con cuatro gatos friquis, tienen un serio problema. Un problema mental.

P. ¿Porqué te has apuntado al apagón? ¿Tanto nos afecta lo que legislen en EEUU?

R. Me apunté al apagón porque las cosas que están pasando no son cosa de un solo país, es una iniciativa bien coordinada por parte de un lobby poderosísimo que tiene la capacidad de condicionar las decisiones de gobiernos como el norteamericano, y ya no digamos, el español, que se ha comportado en ese sentido como un auténtico fantoche. Me pareció importantísimo que se viese la conexión entre lo que está ocurriendo en Estados Unidos con SOPA y PIPA y el vergonzoso episodio de la aprobación del reglamento de la ley Sinde por el recién llegado gobierno del Partido Popular en España: son dos caras de la misma moneda, y exigen el desarrollo de un activismo trasnacional, de alianzas, de sentirnos conectados con los activistas de La Quadrature du Net en Francia, los de EFF, los de los partidos piratas de medio mundo… los recortes en las libertades y derechos fundamentales, sean en el país que sean, afectan a toda la red.

P. ¿Quién crees que va a ganar, Hollywood o Silicon Valley?

R. Nunca, jamás en toda la historia de la Humanidad, ha habido ni un solo caso en el que una tecnología detuviese su evolución por las quejas de aquellos cuyas actividades se veían afectadas por ella. En este caso, además, hablamos de una industria que no ha dejado de ganar dinero desde que esta tecnología existe (mienten más que hablan cuando hablan de supuestas “pérdidas millonarias”), que no defiende a los artistas y creadores sino a la gente equivocada, y que ha protestado contra cada innovación que ha habido desde la pianola hasta el DVD, pasando por el vídeo, el cassette y todo lo que se te ocurra. Ahora, por la razón que sea, resulta que sus quejas sin fundamento están encontrando acomodo en una clase política ignorante, o posiblemente cómplice. El tiempo colocará las cosas en su sitio.

P. ¿Existe un paralelismo entre SOPA/PIPA y la ley Sinde? Allí las fuerzas parecen más igualadas que aquí. ¿Eso puede explicar la aprobación aquí y los problemas que están teniendo allí?

R. El paralelismo es total: tanto SOPA/PIPA como la ley Sinde-Wert se dedican a cerrar páginas sin tutela judicial efectiva, a crear una justicia paralela a la medida de discográficas y entidades de gestión, y a desarrollar mecanismos de censura. En ambos casos el ataque a los derechos fundamentales y a la libertad de expresión es total. En España ha habido tanto activismo a nivel ciudadano contra la ley Sinde como el que está habiendo en Estados Unidos contra SOPA/PIPA, con la diferencia de que allí las empresas de internet tienen más recursos y una llegada mayor, y que aquí tenemos un gobierno formado por irresponsables y por ignorantes que se vanaglorian de que no escuchan a sus ciudadanos (impresionante concepto de “democracia”), pero hacen rápidamente todo aquello que les dicen los lobbies de turno. Que hayamos aprobado en España una ley por imposición del lobby de las música y el cine norteamericanos, y ahora venga la Casa Blanca y afirme que no es conveniente una ley con ese desarrollo porque resulta claramente liberticida y condiciona el futuro y la evolución de internet es como de película de Pajares y Esteso: todo un ridículo internacional.

Apagón en la red, en Qué

Escrito a las 9:45 am
5

Ana Lobo, de Qué, me envió un correo electrónico para que  le explicase en pocas líneas por qué razones estaba en contra de leyes como SOPA o PIPA, y hoy lo ha incluido en su articulo titulado en la versión online “Google, Facebook y Wikipedia lideran un apagón que no afecta a España“, y en la versión papel, “Apagón en la red” (pdf).

El texto completo del párrafo que envié a Ana fue el siguiente:

SOPA y PIPA son la enésima expresión del poder del lobby de una industria del entretenimiento que se niega a adaptarse a los tiempos, sobre una clase política incapaz de entender que internet es mucho, muchísimo más importante que eso. SOPA y PIPA, al igual que la ley Sinde-Wert en España, condicionan el futuro de internet, y establecen mecanismos de censura sin tutela judicial efectiva cuyos efectos sobre la innovación son potencialmente gravísimos. No solo definen el problema de manera errónea, sino que, además, protegen al protagonista equivocado. No hay nada bueno para los creadores en SOPA, en PIPA o en la ley Sinde-Wert.

Entrevista en Cinemanía sobre SOPA y ley Sinde

Escrito a las 12:40 am
4

Yago García, de Cinemanía, me entrevistó a través de Google Talk acerca de las diferencias entre la SOPA/PIPA norteamericana y la ley Sinde española, y lo ha publicado con el titulo “Enrique Dans: la SOPA y la ‘Ley Sinde’ buscan la censura de internet“.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas  que intercambiamos:

P. ¿Cuáles son las diferencias que puede haber entre nuestra Ley Sinde y la SOPA / PIPA de EE UU?

R. Las dos son leyes que permiten cerrar páginas sin una tutela judicial efectiva, y las dos pueden ser utilizadas para provocar censura. ¿Diferencias? Básicamente que SOPA intenta ir un poco más allá. SOPA intenta provisionar medidas para no solo bloquear DNS, sino también para obligar a la retirada de la publicidad, y medidas similares. En ambos casos se busca una censura previa por parte de los sitios y la creación de una legislación a medida de los gestores de derechos, pero SOPA intenta que “el largo brazo de la ley” llegue más lejos.

En el caso de la ley Sinde-Wert, la aplicabilidad para sitios que están en el extranjero es directamente ridícula: no va a servir de nada, porque ya todo el mundo sabe cómo saltarse un bloqueo de DNS. En el caso de SOPA, buscan ahogar económicamente a los sitios web al sancionar a las empresas que hacen publicidad en ellos.

Pero en ambos casos, dado que definen el problema de manera errónea, no van a servir de nada: el problema no son las páginas de descargas, las páginas de descargas son el síntoma. De hecho, las páginas de descargas no son necesarias, únicamente cómodas. Se pueden descargar archivos sin páginas concentradoras de enlaces, simplemente buscando lo que necesitas en un buscador normal o distribuido. En lugar de centrarse en que haya mejor oferta, intentan bloquear internet, que es por naturaleza imposible de bloquear. Las páginas de enlaces son solo un síntoma de un mercado mal servido por la industria.

P. ¿Y la reacción de Wikipedia, BuzzFeed y otras páginas que, a priori, no tienen ánimo de lucro o albergan contenido protegido?

R. Es lógica. Atacar las DNS y los enlaces es atacar la naturaleza de internet y su futuro como vehículo de innovación. Condicionar la evolución futura de internet a las demandas de la industria del entretenimiento es una barbaridad, y exige este tipo de reacciones.

Lo alucinante es que las decisiones que afectan a la red, que es el vehículo de innovación más importante y con más proyección de futuro, estén condicionadas a lo que hace una industria que se niega a adaptarse a los tiempos…

P. Interesante también lo que se apunta (también en el caso de la Ley Sinde) sobre el posible uso de estas leyes como instrumentos de censura. ¿Lo ves factible?

R. Absolutamente. Ese es el problema: es una legislación pensada para que cualquier intermediario de derechos pueda denunciar sin pruebas (y lo han hecho ya demasiado a menudo) y provocar un cierre que deja indefensa a la página cerrada. Mira en España: puedes denunciar sin enfrentarte a ningún tipo de represalia ni pena si la denuncia es falsa, la decisión la toma un órgano dependiente del gobierno sin que un juez pueda decir nada, y en caso de que quieras protestar, tienes que ir por la justicia ordinaria, que mirará tu caso dos años después con suerte. Es una invitación a tirar con pólvora del rey

P. ¿Y Rapidshare o Megavideo?

R. Son repositorios de cualquier tipo de archivos, y responden a los takedown requests en menos de dos horas. Es como preguntar quién toca a Google… ¿tendría lógica castigar a Google porque los usuarios lo usan para encontrar obras protegidas por derechos de autor? Es sencillamente absurdo

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens