El Blog de Enrique Dans

En el Reino Unido Amazon ya vende más libros en Kindle que en papel

Escrito a las 10:10 am
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Cifras publicadas hoy por Amazon.co.uk referentes a lo que llevamos de año indican que en el Reino Unido ya venden más libros en Kindle que en papel: ciento catorce eBooks por cada cien libros convencionales. Según las cifras de la compañía, no solo el Kindle es el artículo más vendido en Amazon, sino que además, cada persona que compra un Kindle pasa como media a comprar cuatro veces más libros que los que compraba antes de tenerlo, en lo que se califica como un auténtico “renacimiento de la lectura”. Las cifras incluyen libros físicos que carecen de versión electrónica, pero excluye específicamente la distribución de libros electrónicos gratuitos.

En los Estados Unidos, la Navidad de 2009 fue la primera gran cita comercial en la que las ventas de libros electrónicos superaron por primera vez a las de papel. En el caso del Reino Unido, el hito ha llegado mucho antes, y es posible que alguna relación con el tema la tenga también el hecho de que la trilogía erótica “50 sombras de Grey” de E L James se haya elevado a la categoría de fenómeno sociológico al convertirse en tan solo cuatro meses en el libro más vendido en los catorce años de historia de Amazon en el Reino Unido, superando a los siete libros de Harry Potter escritos por J.K. Rowling: la literatura erótica es un contenido que muchas personas se sienten más cómodas leyendo discretamente en un Kindle frente a la alternativa de un libro físico.

Si añadimos a la ventaja de la discreción otras como la portabilidad, el peso, el poder marcar pasajes o tomar notas, acceder a un diccionario, etc., la cosa parece clara: estamos ante otro hito más en el advenimiento del libro electrónico. Como decíamos hace ya unos cuantos años, el papel fue la forma más eficiente de transmitir y circular información durante muchos siglos… hasta que dejó de serlo.

El cord-cutting como tendencia

Escrito a las 1:08 pm
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El cord-cutting, personas que dejan de pagar su suscripción a la televisión por cable para empezar a consumir contenidos a través de la red, está convirtiéndose en un tema serio en los Estados Unidos.

El año pasado, un millón de suscriptores de este tipo de servicios se dieron de baja en los mismos, y en lo que llevamos de este año la cifra ya alcanza los cuatrocientos mil. Entre 2008 y 2011, se calcula que más de dos millones y medio de hogares se dieron de baja. Aunque pueda haber cierta discusión con respecto a las cifras, algunos hablan ya del cord-cutting como the new file-sharing, una tendencia imparable que la industria interpreta como un problema de precios, mientras los usuarios buscan otras cuestiones que la industria no les sabe proporcionar.

No hablamos de un problema de sustitución por descargas a través de medios alternativos como bit-torrent (aunque lógicamente sea una opción que también existe), sino más bien de servicios ofrecidos por compañías que como Netflix, Hulu, Apple o Google, complementados con sitios como las propias páginas web de las cadenas de televisión o YouTube. Existe incluso un caso polémico con denuncias cruzadas en ambos sentidos, Aereo, que también está despertando cierto nivel de atención.

El problema del cord-cutting no son las cifras, sino lo que subyace detrás de ellas. En los años que viví en los Estados Unidos, la suscripción a canales premium de televisión era un indicador del estatus socioeconómico: si alguien intentaba averiguar como era tu situación económica, era normal que te preguntase si habías visto un contenido en tal o cual canal. Con el tiempo, sin embargo, la suscripción a servicios de televisión por cable se está convirtiendo en sinónimo de “soy tecnológicamente iletrado y no sé acceder a contenidos de otra manera”. Quienes están optando por el cord-cutting ya no son personas que necesitan ahorrar dinero en una situación de crisis económica o los que no consumen televisión, sino los consumidores sofisticados, los que buscan otra manera de acceder y consumir contenidos que les gustan.

Es una tendencia que ya hemos visto antes: los libros electrónicos no comenzaron su adopción entre clientes que querían ahorrarse el dinero que costaban los libros en papel, sino entre quienes consumíamos más libros. Si ves una adopción tecnológica que toma cuerpo de naturaleza precisamente entre tus consumidores más ávidos y más rentables, ten cuidado, y sobre todo, no malinterpretes los síntomas. En mi casa, con una persona que escribe sobre contenidos televisivos, el canal que claramente se consume más proviene del ordenador que vive al lado del televisor. Y cuando hace unos días me llamó alguien de Telefonica para venderme Imagenio (¡cinco llamadas a mi móvil desde el 1004 a lo largo de la mañana hasta que finalmente contesté, creo que es algo que debería ser denunciable como acoso!!), no tuve la más mínima duda al decir claramente que no me interesaba: simplemente, no es un servicio que nos llame la atención en absoluto. Los contenidos a los que queremos acceder están simplemente en otro sitio.

La dirección que sigue el tema es clara: incremento progresivo de la oferta en la red. El cord-cutter ya no se siente como un paria que se lo pierde todo, sino que tiende a tener acceso a cada vez más alternativas, muchas de ellas vinculadas a modelos comercialmente viables. Es, simplemente, una cuestión de tiempo que, como comentábamos hace unos días, empecemos a ver el modelo tradicional de la televisión como una cosa del pasado. Si no se produce por decreto, acabará teniendo lugar de manera natural. Mientras algunos siguen obsesionados con controlar la televisión de toda la vida como cuando había un solo canal, todo indica que las tendencias de consumo van a terminar apuntando en otro sentido.

Prostitución política: ¿están tus políticos en venta?

Escrito a las 5:37 pm
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Vale la pena que eches un vistazo a esta campaña norteamericana, y que visualices el vídeo que tienes bajo estas líneas: Political prostitution: are your politicians for sale?. Al hilo de los múltiples casos en los que las leyes son retorcidas, rescritas, reinterpretadas o simplemente ignoradas, o de los varios ejemplos de violación de la soberanía nacional de terceros países, lo de prostitutas es ya a estas alturas lo minimo que se les puede llamar. Con el debido respeto para las prostitutas.

En España está claro desde hace ya demasiado tiempo: la respuesta es, lisa y llanamente, .

 

 

Lo vi originalmente en TorrentFreak.

High-frequency trading: una evidencia más de un sistema roto

Escrito a las 2:13 pm
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Es el último escándalo en los mercados financieros, seguramente pudiste verlo en los medios hace un par de días: un algoritmo mal calibrado en la firma Knight Capital, especializada en la ejecución de transacciones para brokers, provoca pérdidas de 440 millones de dólares sobre transacciones de ciento cincuenta valores del NYSE.

Los mejores análisis a posteriori del tema los he leído en el New York Times y en Wired, en donde aparece un muy recomendable artículo de cinco páginas, Raging bulls: how Wall Street got addicted to light-speed trading, que define perfectamente el escenario en donde esta trama ha tenido lugar: el mundo del high-frequency trading, HFT o negociación de alta frecuencia. Transacciones de una fracción de un centavo cada vez, multiplicadas por cientos de acciones, decenas de miles de veces al día. Posiciones que se mantienen abiertas durante escasísimas fracciones de segundo, en posiciones que son saldadas al final de cada día.

Ordenadores llevando a cabo transacciones a mucha más velocidad de la que los humanos pueden plantearse analizar o reaccionar. El high-frequency trading comenzó a tener lugar en 1999, cuando la SEC autorizó los intercambios electrónicos: a principios del 2000, una operación media de compraventa tardaba varios segundos, pero en 2010 este tiempo había disminuido, primero hasta los milisegundos, después hasta los microsegundos. Se trata de un tipo de negociación en los mercados financieros que se ha mantenido escasamente conocida fuera del sector financiero desde su creación, y cuyos protagonistas se alejan bastante del estereotipo de las películas de brokers de Wall Street.

Básicamente, un escenario que evidencia un sistema roto, que ha escapado al control de las reglas que lo diseñaron, y cuya finalidad se ha perdido completamente: ya no se trata de un mercado diseñado para obtener financiación para las actividades económicas, sino de uno pensado específicamente para la más pura especulación. Un sistema que precisa de la mayor reorganización que la economía ha vivido en toda su historia, de un auténtico “borrón y cuenta nueva”: si inviertes hoy en bolsa no eres más que el peón absurdo de una enorme partida en la que todos los elementos escapan a tu control. O, mejor dicho, escapan a todo control. En este entorno, que los bancos se conviertan en un cártel que manipula el LIBOR para timar a sus clientes, que manipulen y reordenen los recibos de sus clientes para incrementar los cargos por descubiertos, que coloquen productos financieros complejos a jubilados e inversores inexpertos o que tenga lugar el más alucinante de los saqueos de todo el sistema de cajas de ahorros de todo un país pasa a entrar dentro de lo que ya casi ni se considera noticia. Es lo que hoy en día cualquiera puede esperar de su banco. Eso, y que no parezca haber el más mínimo interés por buscar a los responsables y meterlos entre rejas.

Y no, la culpa (obviamente) no es de la tecnología, sino de la naturaleza humana. A día de hoy, la totalidad del sistema financiero está roto, y necesita un urgentísimo rediseño desde cero que nadie parece estar en disposición ni tener capacidad de hacer. No, los escándalos y los errores no son el problema. Son solo el síntoma. Lo que viene detrás es mucho peor.

 

ACTUALIZACIÓN (Feb. 2013): Too fast to fail: is high-speed trading the next Wall Street disaster?

Big data y el futuro de la medicina (2)

Escrito a las 10:31 am
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Al hilo de una entrada anterior escrita el mes pasado, un ejemplo de una las muchas compañías trabajando en el área del big data aplicada a la medicina, que dentro de la fortísima tendencia hacia la llamada digital health nos brinda un interesante vídeo explicativo de las posibilidades de tratamiento de los datos de los pacientes en un mundo en el que la profusión de sensores multiplica la información que puede ser introducida en el sistema, al tiempo que posibilita un tratamiento estadístico infinitamente más sofisticado.

GNS Healthcare trabaja con las aplicaciones para móviles que muchos utilizamos para hacer seguimiento de nuestros hábitos de salud – ejercicio, peso, porcentaje de grasa corporal, alimentación, agua, actividad, etc. – y con los historiales clínicos digitalizados (Electronic Medical Record Historia Clínica Electrónica, cada vez más habitual en determinados países) para generar modelos predictivos mediante técnicas de ingeniería inversa y simulación, con el fin de avanzar cuál de los posibles tratamientos ante una sintomatología determinada tendrá un efecto más adecuado en un paciente del que tenemos mucha información – al tiempo que el manejo de la información de muchos pacientes nos ayuda a construir modelos válidos aplicables para aquellos pacientes de los que no tenemos dicha información.

 

 

La idea es avanzar hacia la medicina personalizada mediante modelos en los que introducimos todos los datos disponibles sobre nosotros mismos, desde nuestro personal genomics hasta todo lo que nuestro ecosistema de sensores almacena sobre nosotros de manera continua. En lugar de ser cortoplacistas y ver simplemente a quien lleva encima un dispositivo para monitorizar su salud, o usos siniestros de algo así para fines como elevar el precio de nuestra póliza de seguro médico, tenemos que ver más allá e intentar diseñar un futuro en el que millones de personas puedan contribuir voluntariamente con sus datos a sistemas de este tipo, y que posibiliten avances en el terreno de la medicina que a día de hoy no podemos siquiera llegar a imaginar.

Segunda entrega de la entrevista en Gestión

Escrito a las 12:07 am
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Segunda entrega de la entrevista y vídeo editado que María Claudia de la Barra, del diario económico peruano Gestión, me hizo en Lima dos días antes de mi conferencia en la Universidad del Pacífico. La ha titulado “Todos debemos tener control de nuestro ‘ego search’ en la web“.

Hablamos de la necesidad de controlar la propia imagen en la web, de cómo desarrollar una presencia en la misma, y de la experiencia de IE Business School con respecto a sus propios profesores y al desarrollo de sus alumnos.

Sobre Facebook y su número de usuarios

Escrito a las 12:32 pm
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Es uno de esos temas que surge de manera recurrente cuando mencionas las cifras de crecimiento de Facebook: el escéptico que dice eso de “bah, seguro que más de la mitad son cuentas falsas y duplicadas”. Pues bien, una de las cosas que tiene el que Facebook sea ahora una empresa cotizada es la obligación de reportar periódicamente cifras auditadas de todas sus variables fundamentales.

Así, en su primer – y hasta el momento, último – informe de resultados, hemos podido ver la magnitud de esas cifras, y hacer frente al comentario escéptico de turno con los datos en la mano. La primera impresión es la que todos los que llevamos años siguiendo a la compañía ya teníamos: una notable transparencia. En un entorno en el que las cifras siempre tienen posibilidades de cierta manipulación, Facebook reporta claramente los llamados MAU (Monthly Active Users, usuarios activos mensuales o personas que han accedido a su Facebook durante el último mes), que constituyen la conocida cifra de 955 millones (con un 81% de ellos situados fuera de los Estados Unidos o Canadá) que se prevé alcance los mil millones en breve, y los diferencia de los usuarios que se conectan a diario o DAU (Daily Active Users), un número no menos impresionante que alcanza los 552 millones. Una de las variables más críticas para la compañía, el número de usuarios a través de aplicaciones móviles, muestra un valor igualmente elevado: 543 millones de personas utilizaron la red social a través de un dispositivo móvil, de las que 102 millones lo hicieron exclusivamente a través de dichos dispositivos.

Pero vamos con las cifras de los escépticos: “seguro que la mitad de las cuentas son falsas”… bueno, no exactamente. En efecto, como no podía ser de otra manera, hay una cierta cantidad de cuentas falsas, pero ¿cuántas exactamente? Las cifras de la compañía estiman que un 8.7%, de las cuales un 4.8% corresponden a cuentas duplicadas, un 2.4% son cuentas mal clasificadas (empresas, organizaciones, mascotas u otras entidades no correspondientes a personas usando un perfil personal), y un 1.5% de cuentas de las denominadas “indeseables” (destinadas a propósitos como el spam). Sobre la inmensa base de usuarios de Facebook, los números no dejan de ser impresionantes: algo más de 83 millones de cuentas falsas. Pero indudablemente, muy lejos de las suposiciones de los escépticos, perfectamente dentro de lo razonable para un servicio como una red social, y en ningún caso un problema terrible o algún tipo de burbuja cuidadosamente encubierta, como afirmaban fervientemente algunos aficionados a la conspiranoia.

De Facebook se pueden decir muchas cosas, y la fundamental, desde mi punto de vista, es que no tiene fácil convencer a sus anunciantes de cuál es su propuesta de valor real de una manera que sea suficientemente convincente (no que no exista, sino que es difícil convencer de ello a quienes han vivido toda su experiencia profesional en un entorno rabiosamente unidireccional). Pero no que engañen a nadie o que no sean el fenómeno de adopción masiva a nivel mundial que obviamente sí son. Con usuarios falsos, con cuentas duplicadas, con spammers, con cuentas falsas de agencias que venden Likes, y con todo lo que dé de sí la naturaleza humana; pero cifras impresionantes al fin y al cabo. Cifras que hasta el momento, ningún otro competidor ha sido capaz de conseguir. Lo mejor contra el escepticismo son… los datos en la mano.

El fin de la televisión que conocemos

Escrito a las 12:35 pm
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Un informe encargado por la Cámara de los Lores británica y titulado Broadband for all – an alternative vision insta al gobierno a eliminar la televisión convencional transmitida a través de las ondas, a trasladar sus contenidos a internet, y a utilizar el espectro radioeléctrico liberado para desarrollar servicios móviles más rápidos.

“We recommend that the government, Ofcom and the industry begin to consider the desirability of the transfer of terrestrial broadcast content from spectrum to the internet and the consequent switching off of broadcast transmission over spectrum.”

La idea es clara: la televisión es, de manera abrumadora, consumida en localizaciones fijas, donde la conexión a un cable no supone un problema. A día de hoy, seguir reservando enormes cantidades de espectro para enviar señales de televisión para que todo el mundo las pueda ver, cuando en realidad cada uno consume una minúscula porción de lo enviado es, claramente, un uso ineficiente. Sin embargo, la infraestructura de comunicaciones bidireccionales es, cada día más, un factor fundamental en la competitividad de las naciones, y debe ser asegurada por todos los medios.

Una idea que pone las cosas en su sitio: las comunicaciones unidireccionales son cosa del siglo pasado, y los recursos que empleaban deben ser liberados para hacer sitio a lo verdaderamente importante. Tranquilos, no se trata de quedarnos sin televisión y de dejar de tener el auténtico opio del pueblo… es una simple cuestión de prioridades: le cambiamos el sillón de sitio a la vieja dama sorda. Que nos llegue a través de la red fija, y libere el espectro que utilizaba para que pueda ser empleado en usos más importantes. Sin duda, un planteamiento provocativo, pero que podría tener mucho sentido si se hace bien y se propician nuevos modelos de gestión de la infraestructura, en lugar de seguir dejándosela a los mismos operadores del siglo pasado. Todo indica que el Reino Unido está empezando a entrar en una fase de auténtica obsesión política con respecto a la importancia de la red como factor de competitividad nacional, algo razonable teniendo en cuenta el desarrollo de los servicios en el país y su creciente contribución al producto interior bruto.

Mientras, en España, una ridícula “agenda digital para España“ creada por un comité en el que predominaban de manera insultante los intereses de las operadoras, únicamente se preocupa de que éstas puedan asegurarse el seguir ganando mucho dinero a base de explotar sus infraestructuras en las condiciones que les dé la gana. En España no veremos informes como este, porque sencillamente son planteamientos que no caben en la cabeza de quienes nos dirigen ni de quienes los asesoran – en gran medida porque quienes los asesoran únicamente se dedican a defender a quien les paga o les pagó anteriormente. Todo eso de la competitividad nacional, de buscar nuevas maneras creativas para llevar más ancho de banda a mejor precio a más gente, o de asegurar un tejido que favorezca la aparición de emprendedores son cosas que solo importan en otros países. Que inventen ellos. Así nos luce el pelo.

Analíticas, móviles, identidades… y pre-crimen

Escrito a las 12:06 pm
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Puestos a mezclar una serie de lecturas recientes a modo de coctelera, a uno le pueden salir resultados de lo más curiosos. O cuando menos, intrigantes, de esos que dan para pensar un buen rato.

Unamos piezas: por un lado, el móvil se ha convertido en una pieza fundamental sin la que no salimos de casa, cargado de sensores capaces de transmitir nuestra posición en todo momento, y que pronto será el gestor completo de nuestra identidad. Un dispositivo fundamental que ya tiene su propia delincuencia asociada, para la que empieza a hablarse de estrategias específicas. Pronto, tu terminal será lo único que necesites como medio de identificación, de pago, o para poder entrar y encender tu automóvil, que te conducirá automáticamente a donde quieras ir. Cientos de miles de prestaciones y aplicaciones para que manejes desde tu agenda, tu correo o tus recordatorios, hasta la evolución de tu período menstrual.

A este escenario, sin duda futurista pero ya hemos visto que ma non troppo, añadámosle el componente Minority Report: un artículo de France Presse en The Raw Story afirma que las policías de los Estados Unidos y de algunos otros países ya están adoptando herramientas de software basadas en el análisis predictivo en función de patrones de comportamiento, con el fin último de prevenir crímenes antes de que tengan lugar. No, no es ciencia-ficción: existen programas como CRUSH, Criminal Reduction Utilizing Statistical History, que están ya en uso y se consideran responsable de fuertes reducciones en los índices de criminalidad en ciudades como Memphis, o empresas privadas como PredPol, que colaboran con la policía de Los Angeles. Frente a la intuición y el sexto sentido del policía humano, máquinas capaces de analizar más de 200.000.000 páginas de contenido estructurado y no estructurado, o de calcular calcular 200 millones de posiciones de ajedrez por segundo. Buen momento para volver a ver la película de 2002.

Por otro lado, otro artículo, este en la prensa alemana que puedes ver también citado en Slashdot y en ActivePolitic, en el que se afirma que tras episodios trágicos como los de Noruega o los de Aurora (CO), no tener cuenta en Facebook o una falta de actividad en la misma puede ser un elemento de comportamiento que llegue al punto de convertirte en sospechoso. No, no es que no estar en Facebook te convierta en un asesino. Pero estamos cerca.

El resto de la historia, si quieres, móntatela tú. Pero no digas que creías que era ciencia-ficción. O que no estabas avisado.

Así de sencillo

Escrito a las 10:21 am
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“We are really pleased with our revenues but our goal isn’t to make money. It sounds a little flippant, but it’s the truth. Our goal and what makes us excited is to make great products. If we are successful people will like them and if we are operationally competent, we will make money.”

Sir Jonathan Ive, senior vice president of industrial design at Apple, en Wired.

 

(“Estamos muy contentos con nuestros ingresos, pero nuestro objetivo no es ganar dinero. Suena un poco frívolo, pero es la verdad. Nuestro objetivo y lo que nos entusiasma es hacer grandes productos. Si tenemos éxito, a la gente le van a gustar, y si somos operativamente competentes, ganaremos dinero”)

 

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