El Blog de Enrique Dans

Promusicae recurre ante la Audiencia Provincial

Escrito a las 3:25 pm
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Ayer por la tarde recibí la notificación en la que se me informaba de que Promusicae había apelado ante la Audiencia Provincial de Madrid la sentencia que perdió contra mí por supuestamente ofender su derecho al honor.

De nuevo, vuelta a empezar: otra vez a gastar dinero, tiempo y recursos y esfuerzo en algo que un tribunal ya dijo de manera clarísima que no había lugar denunciar, que se trataba de una opinión (escrita en una página titulada expresamente como tal). En algo en lo que un tribunal llegó incluso a insistir de manera inequívoca, en el alegato de la fiscal, en que la idea de que Promusicae actuase en régimen de monopolio era perfectamente plausible dados los antecedentes en múltiples ámbitos, y que entraba perfectamente dentro de lo que era razonable suponer, exponer o defender.

A Promusicae, en realidad, toda esta idea de que si su honor, que si las ofensas, que si los perjuicios a su imagen, etc., etc. le da exactamente igual. Malgastar los recursos del Juzgado y de la Audiencia Provincial (y no lo dudéis, seguirán insistiendo después en instancias superiores una por una) les trae completamente sin cuidado. El evidente mal uso de los recursos de sus asociados tampoco parece preocuparles: todo lo que importa es seguir persiguiendo a una persona por sus opiniones, conseguir que se calle, que no exponga lo que piensa, o que solo pensar en hacerlo le genere tanto riesgo que termine por descartarlo. Con el recurso queda claro y patente que lo único que pretende Promusicae es tenerme entrando y saliendo de los juzgados cuantas más veces mejor. Que se vea y se sepa públicamente que hablar de ellos, que mencionarlos, puede traer estas consecuencias. Es lo que se llama un SLAPP de libro: un pleito estratégico contra la participación pública, una manera de acallar a los críticos, a los que opinamos que no entra dentro de lo razonable que una sociedad actúe de la manera que actúa.

Pues conmigo, en este tema, han pinchado en hueso. ¿Quieren más? Tendrán más.

 

ACTUALIZACIÓN: J. Gómez escribe en ADSLZone sobre el tema, “Promusicae insiste en censurar la libertad de expresión de los blogueros“.

Big data y el futuro de la medicina

Escrito a las 9:17 am
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Un recomendable artículo en GigaOM, Better medicine, brought to you by big data incide en un tema sobre el que ya hemos hablado anteriormente, la para mí fascinante intersección entre las posibilidades analíticas surgidas a partir de la proliferación masiva de datos y las ciencias de la salud.

El artículo cita, sin entrar en profundidad, ocho áreas en los que la adopción de tecnologías relacionadas más o menos directamente con la idea de big data podría afectar a la práctica médica: la genómica, las posibilidades del business intelligence en manos de los doctores, la búsqueda semántica en ficheros de casos enormes y distribuidos, el uso de Hadoop en el análisis de datos biológicos, el uso de superordenadores y software de inteligencia artificial como Watson para acceder a información y respuestas a preguntas en lenguaje natural, el uso de modelos predictivos diagnósticos mediante minería de datos, la idea de crear el perfil profesional del data scientist residente en los hospitales, y la aplicación del crowdsourcing a la investigación científica mediante redes sociales y compartición voluntaria de datos.

Estamos en un momento de enorme profusión de datos. La velocidad a la que esos datos se generan es desmesurada, y muchos de esos datos tienen posibles usos y consecuencias de cara a la investigación médica. Todos llevamos encima un teléfono móvil convertido cada día más en auténtico conjunto de sensores capaces de proporcionar todo tipo de datos sobre nosotros, nuestro estilo de vida, nuestros movimientos, el nivel de ruido que nos rodea, la temperatura ambiente, nuestros ritmos de sueño, etc. No, eso no es tu teléfono, es tu tracker, y la decisión de obsesionarse con su potencial en un mundo dominado por algún aprendiz del Gran Hermano frente a utilizar esos datos de cara a la mejora de la salud puede ser interesante. Después de todo, ya vivimos episodios en los que las personas deciden, no sé si del todo “libremente”, compartir la información de sus compras con tarjeta de crédito o de la caja negra de su automóvil con sus respectivas compañías de seguro médico o de seguro de automóvil con el fin de ahorrarse parte del importe de la póliza (y que, en consecuencia, pagan en metálico si van a tomarse una hamburguesa con extra de colesterol :-) Las posibilidades parecen mucho más nobles si uno decide donar esos datos, convenientemente anonimizados, a un equipo de investigación biomédica.

Pero no solo es el móvil. Un número progresivamente mayor de personas optan por alguna variedad del quantified self o “yo cuantificado“, lo que nos convierte automáticamente en generadores de información sobre nuestros niveles de actividad, distancia recorrida, desnivel superado, calorías consumidas e ingeridas aproximadas, consumo de agua, peso, porcentaje de grasa, índice de masa corporal, o incluso variables como ritmo cardíaco, presión arterial, glucosa en sangre y otros si cuentas con los dispositivos adecuados. Desde hace unas semanas, todas las mañanas me subo a una báscula que transmite vía WiFi mi peso y porcentaje de grasa a una aplicación que la procesa y almacena. ¿Vería problemático compartir esa información con propósitos de investigación, si me asegurasen la confidencialidad? En mi caso, la respuesta es claramente no. Me pondría a hacerlo inmediatamente si con ello puedo contribuir al progreso de la ciencia.

¿Y qué decir del avance permanente en el campo de los personal genomics? La primera vez que mencionamos 23andMe en esta página en marzo de 2008, su test de secuenciación a partir de una muestra de saliva capaz de determinar el origen geográfico de tus marcadores genéticos y la propensión a enfermedades genéticamente predeterminadas costaba mil dólares. Ahora cuesta trescientos. Miles de personas en todo el mundo están optando por pruebas de este tipo mediante empresas como AppistryBina TechnologiesDNAnexus o NextBio, dando lugar a un futuro en el que la disponibilidad de información genética nos afectará in ninguna duda en nuestro desarrollo como personas y como comunidades.

Decididamente, un mundo diferente. Y una señal para quienes quieran buscar oportunidades en la interfaz entre medicina, analítica de datos o diseño de productos/servicios en este ámbito. Mucho de lo que hoy muchas personas consideran ciencia-ficción hace ya tiempo que ya no lo es. Su aplicación a un área considerada parte del bien común solo es cuestión de tiempo y de la provisión de las garantías adecuadas. Y sin duda, no va a tardar.

Sobre la complejidad

Escrito a las 1:26 pm
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“The Wright brothers didn’t have a bathroom or drink cart on the original airplane. You can add features later.”

(Los hermanos Wright no tenían baño ni carrito de bebidas en su primer avión. Puedes añadir prestaciones después)

 

La frase es de Paul Mockapetris, inventor del sistema DNS para la gestión de nombres de dominios en internet, la vi en Venture Beat. Completamente inspiradora, para muchas cosas. En su sentido original, para esas startups que se obsesionan con tener un producto completo, con todos sus bells & whistles, en lugar de salir pronto y seguir mejorándolo después. Pero mi interpretación es para los analistas. O en general, para todos aquellos que intentan entender el significado de un cambio cuando este todavía es pequeño, cuando acaba de aparecer y una gran mayoría de la población ni siquiera lo ha visto – ni mucho menos entendido lo que significa.

Los cambios hay que analizarlos con visión a largo plazo. Entenderlos no por lo que son, sino por lo que pueden llegar a ser cuando se les vayan incorporando otros elementos, muchos de ellos ya existentes, otros ni siquiera. En efecto, hoy en día muchos descartaríamos automáticamente un avión sin baños y sin carrito de bebidas. Lo importante no es lo que una innovación es cuando surge, sino lo que puede llegar a ser cuando crezca.

Sobre cabinas, operadoras y WiFi

Escrito a las 9:33 am
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Dos noticias interesantes y relacioneadas llaman mi atención sobre un tema: la intersección entre las operadoras, sus infraestructuras y la tecnología 802.11x, más conocida como WiFi.  Por un lado, la ciudad de Nueva York anuncia que utilizará su red de cabinas telefónicas para proporcionar cobertura WiFi gratuita, puedes ver la noticia en sitios como C|Net, NaciónRed o El País. El despliegue es, por el momento, moderado, aunque prometedor: únicamente diez cabinas de un total de más de doce mil, con una adaptación de las cabinas financiada con publicidad, y contratos de gestión y mantenimiento con trece empresas que no han costado nada al erario público.

Por otro lado, un interesante artículo en GigaOM que se plantea la lógica duda: ya estamos utilizando las redes WiFi más que las de telefonía celular, ¿por qué no continuar con esta tendencia?. Y finalmente, mis ideas expuestas sobre el tema, que datan públicamente del año 2004 y que expresé en una serie de reuniones con operadoras y otros agentes de decisión auspiciadas por el Ayuntamiento de Madrid en un foro que se denominó FOROmaR, cuya evidencia a día de hoy ya prácticamente ha desaparecido de la web salvo por las crónicas de las reuniones en mi propio blog.

A día de hoy, utilizamos ya para nuestro tráfico de datos mucho más las redes WiFi que las proporcionadas por las empresas de telefonía móvil. En la mayoría de las ocasiones en que descargas datos a tu teléfono o dispositivo móvil, estás en una de estas redes, bien en tu casa, en tu trabajo, en un punto de acceso público, etc. Uno de cada 4 hogares en el mundo tiene una conexión WiFi instalada, casi 440 millones de hogares, el 25% del total mundial. Sin embargo, las operadoras siguen intentando desplegar infraestructuras de diversos tipos, con unas características de eficiencia sensiblemente inferiores.

La situación es, cuando menos, pintoresca: una serie de empresas llevan ya más de una década empeñadas en no reconocer el avance y las posibilidades de tecnologías de uso ya completamente asentado y enormemente eficientes como las relacionadas con el protocolo 802.11x, a beneficio del despliegue de las que ellos consideran interesantes. Las infraestructuras propuestas por las empresas de telecomunicaciones son sensiblemente más caras (entre los $7500 y los $15000 por una picocélula) que los puntos de acceso WiFi (en torno a los $2000), y es capaz de soportar una capacidad mucho mayor. En términos de requerimientos de infraestructura, complejidad y coste del despliegue, las dimensiones son ya sencillamente incomparables: una antena de telefonía móvil es grande, cara y genera incomodidad a su entorno. Una célula WiFi es pequeña, de despliegue sencillo, y es una tecnología a la que todos estamos acostumbrados: España es el noveno país del mundo con más conexiones WiFi en el hogar, con más del 57% de los 17,7 millones de hogares españoles conectados mediante esta tecnología. Hablamos de una tecnología completamente implantada,que nos resulta totalmente familiar y de uso sencillísimo. En el equipo cliente, la situación es la misma: un chipset WiFi para un dispositivo medio está en torno a los $5 y consume sensiblemente menos batería que uno 3G, que está alrededor de los $30. La capacidad agregada de todas las redes WiFi del mundo se estima en 16.500 terabits por segundo, mientras que la de las redes de telefonía celular no llega a los seiscientos. Con la llegada y popularización de la llamada “internet de las cosas“, el problema de saturación se va a agregar sensiblemente. Digan lo que digan las operadoras, el asunto no es una cuestión sujeta a criterios tecnológicos, sino de avaricia, de modelo de negocio y, sobre todo, de control.

Por un lado, las operadoras insisten en desplegar tecnologías que les permiten alegar una situación de escasez artificial que podría evitarse simplemente tomando la opción tecnológica adecuada. Por otro, las administraciones protegen a estas operadoras y afirman que están obligadas a proteger e incentivar su inversión en infraestructuras. En el momento actual, en que las operadoras alegan criterios de escasez y saturación de sus redes para reclamar el fin de la neutralidad de la red, la cuestión adquiere muchísima más importancia: esa escasez es en gran medida artificial, y únicamente se debe a la negativa de las operadoras a apostar por la tecnología adecuada para proteger así su modelo de negocio. La única apuesta de las operadoras por WiFi se refiere, como no, a la posibilidad de hacer offloading de su red a costa del usuario. Cualquier intento de despliegue que vaya más allá y maximice el aprovechamiento de la tecnología es tildada de “poco rigurosa” o directamente de “ignorante”, cuando no de “insegura” o de “imposible”. Pregunta a un ingeniero que no trabaje en una operadora: en realidad, lo que están haciendo es simplemente FUD.

En el año 2004 pude ver cómo las operadoras manifestaban su más absoluto desprecio a la tecnología WiFi y al su despliegue, hablaban de las redes ciudadanas como de la peste, y amenazaban con no invertir en caso de propiciarse el despliegue de las mismas (ya entonces había experiencias pioneras, como la de Filadelfia). Ahora, ocho años después, seguimos prácticamente igual. La reacción de las operadoras cuando mencionas este tema siempre es la misma: escandalizarse, reírse, decir como todo argumento “que no puede ser y además es imposible”, y tildarte de ignorante tecnológico. Apostar por el modelo actual ha conseguido generar una situación de escasez de la que únicamente se benefician las operadoras, ha ralentizado el progreso tecnológico. Y a lo largo de todo este tiempo han estado en todo momento apoyadas por una administración que únicamente puede calificarse como de cómplice: los teóricos representantes de los ciudadanos están siendo cómplices en el mantenimiento de su retraso tecnológico, con el fin de beneficiar los intereses económicas de las operadoras.

Llevo mucho tiempo diciéndolo: el despliegue de internet se ha vuelto demasiado importante como para dejarlo en manos de las operadoras. Con este tipo de temas estamos perdiendo el tiempo. O, dicho de manera más radical y directa: estamos haciendo el imbécil.

El próximo jueves, en Lima

Escrito a las 6:08 pm
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Para mis lectores peruanos: la semana que viene estaré en Lima, invitado por la Universidad del Pacífico dentro de las celebraciones de sus cincuenta años de actividad, y participaré en una conferencia en la mañana del jueves 19 de julio. Es mi primera vez en el Perú, algo que ya empezaba a resultar imperdonable tanto por lo que me apetecía conocerlo, como por el momento que está viviendo en lo económico-social-cultural, como porque tengo por allá un buen número de ex-alumnos, algunos buenos amigos, y un porcentaje significativo de lectores todos los días (Colombia y el Perú se alternan habitualmente como segundo referente de tráfico internacional a mi página, después de México)

El evento es gratuito mediante invitación (página de preinscripciones), y habrá streaming en directo. Hablaremos de muchas cosas, pero sobre todo de cómo se está configurando el nuevo escenario en el que las empresas desarrollan su actividad: qué factores definen las características principales de ese entorno, qué datos se generan y cómo los podemos gestionar, cómo debemos usarlos para que nuestros clientes lo perciban como un aporte positivo en nuestra relación con ellos en lugar de verlo como una agresión, cómo analizar y exprimir esos datos, cómo plantearse la presencia en la web social, cómo evoluciona el concepto de privacidad, cómo comunicar en ese entorno, y muchos conceptos relacionados

Si me buscas la semana que viene, no lo hagas por teléfono, porque te lo encontrarás apagado. Si tienes consejos o recomendaciones sobre Lima, te las agradeceré un montón.  Y si estás en Lima, ya sabes: anímate y nos vemos! :-)

“Mercado, mercado, mercado”, mi columna en Expansión

Escrito a las 9:14 am
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Mi columna en Expansión esta semana se titula “Mercado, mercado, mercado” (pdf), que es el mantra que llevo años repitiendo a todo aquel que me pregunta cómo compaginar el desarrollo de una red libre y abierta con la explotación económica de los derechos de autor. Como recientemente ha demostrado Paco León con su “Carmina o revienta“, lo que hay que hacer es, sencillamente, conseguir que nuestra obra esté disponible para todo aquel que la quiera consumir, a través de todos los canales posibles, con la más amplia variedad de formatos y ofertas, desde el día uno. Cualquier restricción, cualquier “ventana de explotación” de esas que se llevaban tanto el siglo pasado, cualquier obstáculo al consumo es susceptible de representar ventas perdidas.

Consigue que tu contenido esté disponible para quien lo quiera consumir pagando por descarga, por streaming, por suscripción, por copia física en estuche especial enviada a casa y firmada por el director, por copia física adquirida en una tienda, por asistir a la sala de cine, en servicios de suscripción mensuales, gratuita con publicidad, con documental y making-of, en televisión a la carta, y en veinte formatos y modelos de explotación más si le echas suficiente imaginación y consigues que se te ocurran. De TODAS las maneras posibles. Repetimos: TO-DAS. Aquello de “primero en los cines, después en vídeo, después en la tele, y a internet nada que está lleno de piratas” no va a volver a funcionar. Lo de Paco León solo es una primera experiencia, la obra de un pionero. Pero vendrán más, muchos más. Pronto serán legión. Dentro de muy poco tiempo, lo normal será encontrarnos las obras estrenándose en todos los canales a la vez, y lo contrario nos parecerá una anomalía, algo trasnochado y del siglo pasado.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Mercado, mercado, mercado

La primera película de Paco León, “Carmina o revienta”, no solo ha servido para descubrir la faceta de director del popular actor, sino también para demostrar muchas cosas. Fundamentalmente, que existe una vía alternativa a del insulto, la descalificación y la persecución que hasta el momento había caracterizado a la industria del cine.

Paco León ha sintonizado con una amplia mayoría de la población española: los usuarios de internet. Los que, desde hace años, nos sentimos constantemente insultados. Los que tuvimos que aguantar que llegase a ministra una señora que se planteaba para qué queríamos accesos rápidos a la red. Los que vimos surgir leyes absurdas que nos persiguen y que pisotean nuestros derechos fundamentales… el supuesto mercado de un producto, convertido en su chivo expiatorio, en el presunto responsable de todos sus males.

Según la industria y el ministerio de cultura, el problema del cine se reducía a que sus espectadores éramos, según ellos, unos ladrones. Nada se hablaba de la calidad o, sobre todo, del mal ambiente generado. Internet era “la bicha”, el “todo gratis”, los “piratas”.

Si algo demuestra el éxito de Paco León es que lo que los espectadores buscan no es el ese estúpido y desinformado mito del “todo gratis”, sino conveniencia, comodidad, facilidad, alternativas y precios justos. Que lo que hay que hacer es posicionarse para llegar al mercado, no como quien hace una película y, cuando quiere venderla, mira malhumorado a sus espectadores y les chilla “¡piratas, que yo sé que os la vais a descargar gratis!” Y que tras ese comportamiento absurdo, todavía pretende que vayamos al cine a verla.

Paco León ha demostrado que el problema no son las descargas, sino la inadaptación de una industria. Si quieres triunfar, pon tu producto disponible en todas las plataformas posibles, con todas las fórmulas posibles. Frente a represión e insultos, alternativas. Menos leyes, menos tópicos, y más mercado, mercado, mercado.

Stripe: simplificando los pagos online

Escrito a las 6:13 pm
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Conocí Stripe hace un tiempo a través de Francisco Martín, que lo había montado en BigML: le pregunté por ello, y el planteamiento me gustó mucho. Pero ayer encontré este artículo en GigaOM, Is hot payment startup Stripe worth half a billion?, y me ha terminado de convencer para ponerme a escribir sobre el tema.

El planteamiento de Stripe es la simplificación de los pagos online. Actualmente, para integrar una pasarela de pago en una página tienes que pasar por una serie de pasos complicados con un proveedor, ver con qué medios de pago es compatible, pasar por un proceso de integración… con PayPal es lo mismo, como puedes ver en su página de recursos para desarrolladores. Con Stripe, en cambio, es tan simple como instalar en una página un contador de estadísticas: creas una cuenta, copias unas líneas de código de su API, las pegas en el sitio correspondiente de tu página, y ya puedes aceptar pagos con todas las principales tarjetas de crédito. El precio está planteado por debajo del umbral de PayPal: frente al escalado que plantea PayPal, que comienza en $0.35 fijos por transacción más el 3.4% del importe de la misma para empresas que facturen menos de $2500 mensuales y va rebajándose por tramos a partir de ahí, Stripe cobra $0.30 fijos más el 2.9% en un solo tramo, y ofrece descuentos por volumen a partir de facturaciones de un millón de dólares anuales.

Equipo muy potente, diez meses de experiencia desde que lanzaron el servicio, acaban de levantar veinte millones de dólares que se unen a otros veinte anteriores, y ahí están, compitiendo con VISA o PayPal, además de otras startups como Braintree. Por el momento, solo operan en los Estados Unidos, pero parece que tienen ya avanzados los planes de internacionalización. Por lo que me comentan, la empresa está consiguiendo una tracción muy buena dentro del mundo emprendedor, por lo que tiene de inmediatez y facilidad: montas tu página, y puedes empezar a recibir pagos con tarjeta en cuestión de minutos de manera muy sencilla. Definitivamente, una tendencia que vamos a encontrarnos aquí pronto: propuestas para simplificar las cosas y rebajar barreras de entrada en un tema tradicionalmente tan farragoso como el pago online. Como idea, me resulta interesante.

Los retos de Tuenti

Escrito a las 9:15 am
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El pasado sábado tuvimos, en mi curso del MBA en IE Business School, una sesión con Sebas Muriel, vicepresidente de desarrollo corporativo de Tuenti, que nos estuvo contando cómo iba a ser la nueva versión que lanzaron ayer miércoles y qué retos representaba para la compañía. La clase fue verdaderamente interesante: Sebas es una persona con indudables capacidades comunicativas pero, además, capaz de ofrecer el nivel de cercanía y de confianza que busco cuando llevo a alguien a clase, donde lo que menos me interesa es el clásico discurso corporativo de “somos altos, guapos, rubios y de ojos azules”. Terminamos a las dos y media, sentados en el jardín bajo las sombrillas en lugar de en el aula, y con un nivel de preguntas que creo que sirvieron para que los alumnos se aproximasen bastante bien a lo que supone la gestión de una empresa como Tuenti.

A estas alturas ya tenemos perspectiva suficiente sobre la adquisición de Tuenti por Telefonica como para afirmar que muchos de los temores iniciales que algunos tuvimos no se han materializado. La cultura de Tuenti se mantiene prácticamente intacta e inmune al “abrazo del oso”, y la empresa parece estar  aprovechando la dimensión de su matriz mientras mantiene una notable independencia en su gestión. Movimientos como el lanzamiento del operador virtual, que parecían simplemente una manera sencilla de exprimir una marca, se han visto perfectamente justificados con la idea de intentar posicionar el operador para una generación de personas que buscan el mejor precio por el tráfico de datos como variable fundamental, porque eso es lo que realmente hacen, mucho más que hablar por teléfono. Contrariamente a lo que ha ocurrido en todos los demás mercados en los que había un líder local antes de la explosión de Facebook, Tuenti no se ha hundido. A pesar de marcar una línea relativamente descendente con respecto al crecimiento arrollador de la red norteamericana, la empresa española se mantiene sólidamente anclada en un nicho demográfico, y con unos niveles de páginas vistas y de engagement dignos de mención.

Pero el reto fundamental viene ahora. El lanzamiento de ayer posiciona a Tuenti como una red diferente, con dos desafíos fundamentales, a cada cual más complejo: la extensión de su uso en España a otros segmentos de la población, y el crecimiento internacional. En mi clase del pasado sábado, los alumnos se inclinaron mayoritariamente por considerar más complicado el primero que el segundo, aunque mi opinión es que es en el segundo donde realmente se la juegan, donde de verdad vamos a discutir lo que será la Tuenti del futuro.

La idea es buscar un posicionamiento centrado en la comunicación. La aplicación lleva a su pantalla principal la mensajería instantánea, replanteada de manera que puedas enviar mensajes a cualquier persona que tengas en la agenda de tu móvil. Dos niveles de privacidad: comunicación directa con cualquiera, pero visibilidad de información únicamente de quienes formen parte de tu red. Tus padres pueden conversar contigo por Tuenti usando su móvil, pero no ver las fotos de la última fiesta si tú no quieres. La idea que subyace es la de “tenemos mucha experiencia en cómo se comunica la generación de nativos digitales españoles… aprende de ellos”. Con este planteamiento, esperan una expansión a otras capas demográficas, que lógicamente se encuentra como obstáculo principal la fortísima identificación de la marca Tuenti con el segmento que va desde los once o doce (en la realidad, no en la ficción que marca la ley) hasta los veintipocos. Un reposicionamiento que, sin duda, no es sencillo. Pero más allá del mercado español, la empresa se plantea ofrecer en muchos otros países – fundamentalmente en aquellos en los que la matriz tiene presencia – una alternativa de comunicación para quienes quieren una plataforma de privacidad asegurada, en la que nada sale ni se indexa en ningún sitio, para relacionarte únicamente con los que de verdad son tus amigos, no con un grupo indiscriminado que mezcla amigos, conocidos, compañeros y relaciones de todo tipo.

Como apuesta, sin duda un planteamiento ambiciosísimo. Los activos con los que Tuenti cuenta para enfrentarse a él no son pocos: desarrollo propio y de calidad, experiencia enormemente relevante de gestión y aprendizaje en un segmento de público muy exigente, y una marca España que, aunque devaluada en lo económico, sí mantiene un indudable prestigio en cuanto a modelo de relación social. Tuenti lleva ya unos cuantos años haciendo en España las cosas muy bien: se ha asentado de manera muy sólida en la manera de relacionarse de toda una generación, ha defendido esa posición frente a Facebook de manera sólida, ha fichado y consolidado un equipo de desarrollo muy potente que le proporciona una gran flexibilidad, ha innovado con una forma de hacer publicidad bastante respetuosa y que implica al usuario como parte activa, y ha superado con nota un proceso de adquisición que se presumía muy complejo.

Lo que viene, no obstante, es un reto de una magnitud muy superior. Si la apuesta sale mínimamente bien, supondría para Telefonica un asentamiento en el negocio de las redes sociales que ninguna otra operadora mundial tiene, y la operación de adquisición por ochenta millones de euros habría sido, como ticket de acceso a un mercado de semejante potencial, un verdadero regalo. Ese, ni más ni menos, es el análisis que conviene hacer, el verdaderamente ambicioso, el que estoy viendo en prensa internacional, el que realmente me interesa. No una red española enfocada en el público teenager, sino la idea de una red social internacional programada desde España, con un enfoque diferencial en lo cerrado y personal, con el móvil como primera plataforma, y con la comunicación directa como propuesta fundamental. Una alternativa que bien puede plantearse convivir con otras redes, no necesariamente entrar en una batalla por la sustitución que sería implanteable en otros segmentos y mercados diferentes al suyo original.

Sin duda, un reto. Enorme. De esos que, para poder simplemente plantearlo de manera mínimamente creíble, para superar simplemente “la prueba de la risa”, tienes que haber llegado hasta donde estás. Ahora… a por ello!

Hablando sobre “Carmina o revienta”, en Radiocable

Escrito a las 8:29 am
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Pilar de la Peña, de Radiocable, me llamó para hablar acerca de “Carmina o revienta“, la película de Paco León que se ha estrenado simultáneamente en la red, en DVD y en salas de cine – con un éxito más que notable, además – demostrando que los problemas de la industria del cine vienen de no querer adaptarse a los tiempos y darle al público lo que el público está buscando: disponibilidad máxima, a través del máximo número de canales de distribución. Comodidad, conveniencia y, sobre todo, mercado, mercado y más mercado. A más ofertas en más variedad de condiciones, mejor para todos.

Hay una reseña con varias declaraciones al respecto del tema en la página de Radiocable bajo el título “Internet opina: ‘Carmina o revienta’ demuestra que dando canales alternativos se puede cambiar la dinámica de las descargas en España“, donde se puede escuchar también mi conversación completa con Pilar.

Completamente de acuerdo con el director: “su madre ha conseguido más en la lucha contra la piratería que la ley Sinde“. En su momento resalté y comenté su tweet en el que decía “Querer frenar internet es como querer parar el mar con las manos“, una auténtica demostración de sentido común. La forma más sensata de enfrentarse a un cambio de hábitos de tu público no es insultándolo, denunciándolo, criminalizándolo y reclamando leyes para perseguirlo, sino entender que ese cambio de hábitos responde a una carencia tuya, a algo que te estás negando a ofrecer, a una falta de adaptación tuya a un nuevo escenario tecnológico. En este caso, mientras una industria obcecada se empeñaba en proclamar que las descargas demostraban que “el público lo quería todo gratis”, Paco León ha demostrado que no era así: que lo que el público quería era conveniencia, facilidad, disponibilidad a precios adecuados y razonables.

Siempre, se ponga como se ponga la industria o el gobierno, existirá la posibilidad de bajarse un contenido de la red, y siempre habrá un segmento de público que lo haga. Es completamente imposible evitarlo, por más que algunos ignorantes insistan en que “el campo se puede vallar”. No, para la tecnología no hay vallas que valgan. La clave está en hacer que un segmento de público mayor prefiera acceder a tu producto a través de las alternativas propuestas por la industria. Porque es más cómodo, más conveniente, porque consideran el precio adecuado o justo, porque les caes bien, porque no los insultas… la clave está en el mercado. Repetimos: mercado, mercado y más mercado, no persecuciones ni insultos. Se puede competir con lo gratis, del mismo modo que pueden existir ofertas de cualquier producto con diferentes posicionamientos en precios o con distintas propuestas de valor.

Enhorabuena a Paco León por trabajarse un proceso que le habrá costado, sin duda, muchísimo esfuerzo, muchísimas descalificaciones de personajes establecidos en la industria, y muchísimas negativas de quienes se niegan a creer en el progreso. Enhorabuena, sobre todo, por romper moldes y modelos establecidos que parecían escritos en piedra. El escenario tecnológico en el que uno vive determina la manera en que se dirige al mercado, y no es algo que se pueda escoger – te puedes ir a vivir a una cueva y alimentarte de carne cruda, pero entonces dificilmente te vas a integrar en la sociedad. Paco León se ha beneficiado, indudablemente, de una popularidad derivada de lo rompedor de su postura, pero no es una excepción: es lo que viene, para quien quiera aprovecharlo. Sencillamente, sentido común: no insultar a tu público, y ponerle las cosas fáciles para que consuma tu producto de la mayor cantidad de maneras posibles. Queda mucho por andar. Pero Paco León ha dado un muy buen paso en la dirección adecuada.

BigML, modelización e inteligencia artificial

Escrito a las 5:10 pm
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Llevaba un cierto tiempo siguiendo BigML, la última creación de Francisco Martín, con quien ya tuve bastante contacto durante su época en Strands. Además de Francisco, os encontraréis en el equipo de la empresa unos cuantos nombres míticos del hacking y el machine learning. El pasado martes estuvimos hablando en una pequeña presentación de la empresa, y ahora me han invitado a unirme a su Strategic Advisory Committee. La empresa está radicada en Corvallis, Oregón, de ahí que la mayoría de las reuniones las hagamos a través de hangouts de Google+.

BigML es una herramienta en la nube, todavía en beta cerrada por invitación, para un tema que me encanta: la modelización de datos y el desarrollo de modelos de inteligencia artificial (machine learning) a partir de los mismos. Muy al hilo de herramientas que están surgiendo propuestas por empresas como Google, pero con una política de datos completamente transparente y simple: tus datos son tuyos, solo tuyos, y nada más que tuyos. La idea es que los usuarios puedan subir series de datos a un entorno seguro y trabajar en su análisis para el desarrollo de modelos predictivos sobre los mismos. Un tema que entronca con mi interés por la tendencia que se ha dado en denominar big data, sobre la que ya he escrito en varias ocasiones, y con muchas de las herramientas que he utilizado de manera habitual en mi investigación, particularmente los modelos de ecuaciones estructurales que tuve el lujo de poder estudiar en UCLA con Peter Bentler, padre de EQS, a quien terminé pidiendo que formase parte de mi comité de tesis doctoral.

El próximo 17 de julio, en el  the IIIA-CSIC en Barcelona, habrá un taller sobre BigML para aquellos interesados en el tema big data, modelización y machine learning. A mí me pilla en el otro lado del mundo en una conferencia en Perú, pero por lo que he estado viendo acerca de las posibilidades de BigML, la cosa puede estar verdaderamente bien.

Hay un vídeo “hecho en casa” que ilustra de manera sumamente sencilla la idea del producto:

 

 

También puedes ver algunos modelos analíticos predictivos basados en archivos de datos libres de uso habitual en el mundo académico, como supervivencia en el Titanic, estimación de riesgos en créditos, prevención de diabetes, churn en telecomunicaciones, etc. Las posibilidades, a partir de un conjunto de datos con una cierta calidad como los que cada día más son generados por la operativa empresarial, son prácticamente ilimitadas.

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