Mi columna de Expansión de esta semana, titulada “Ya están aquí” (pdf), utiliza la noticia de la implantación de robótica en la cadena de ensamblaje de Foxconn de cara a la fabricación del próximo iPhone 6 para especular sobre la importancia de un cambio radical en la forma de hacer las cosas en China. Elegí el titular porque no tenía claro si pensar en los robots, en los chinos, en la niña de Poltergeist o en todo a la vez :-)
Que el gigante asiático pase finalmente de ser “el paraíso de la manufactura” entendida como “hacer las cosas a mano” a convertirse en una potencia en ensamblaje mediante robótica es algo que va a tener muchas más consecuencias de lo que inicialmente parece: hablamos de una redefinición de la ventaja competitiva de la industria de todo un país, que conlleva consecuencias de todo tipo, incluidas las sociológicas. La idea de una China en la que los ingenieros del país tengan sueldos medios más elevados que los de países como España no es muy fácil de asimilar, e indica claramente un problema que es preciso diagnosticar.
Ensamblar no es una tarea sencilla de cara a su robotización. Muchos de los procesos específicos se han llevado a cabo tradicionalmente a mano no solo porque fuese más barato, sino también porque las propias características de los procesos, relacionadas con elementos como la flexibilidad de los materiales, el encaje fino o la gestión de tolerancias hacen verdaderamente difícil su automatización. La experiencia que Foxconn va a desarrollar con sus Foxbots en una línea de montaje como la del iPhone es susceptible de alterar de manera drástica el panorama competitivo a nivel internacional.
A continuación, el texto completo de la columna:
Ya están aquí
Foxconn, el mayor fabricante de China, un monstruo con más de 1.2 millones de trabajadores en plantilla, ha anunciado que para la producción del próximo terminal de Apple empleará unos diez mil “Foxbots”, robots con un coste de entre veinte y veinticinco mil dólares y capaces de construir unos treinta mil terminales al año cada uno, que están ya en sus últimas fases de pruebas.
Se desconoce aún si los robots serán capaces de llevar a cabo el proceso completo de fabricación del terminal, o si se centrarán en tareas específicas que serán completadas por mano de obra humana. Hay labores de ensamblaje y manipulación cuya robotización supone un reto complejo. Pero la robotización a esa escala de una cadena de producción como la de Foxconn marca un momento histórico que podría desequilibrar duramente la balanza económica del futuro.
Durante años, China fue la gran potencia industrial de la manufactura, entendida como producción desarrollada manualmente tomando como base unos costes laborales muy bajos. En China, todo lo que podía hacerse a mano, se hacía a mano – con todo lo que ello conllevaba en términos de costes bajos, pero también de irregularidades en la calidad y de posible explotación de los trabajadores.
El gigante asiático ha consolidado así una ventaja que le ha llevado a liderar el crecimiento económico a nivel mundial, pero en el curso del cual ha ido evolucionando, lógicamente, hacia sueldos cada vez mayores. Empresas españolas que fabrican en China comentan ya que en muchos casos, ingenieros chinos cobran ya sueldos superiores a los de muchos ingenieros españoles.
Que China se convierta en una potencia mundial en robótica puede tener potentes implicaciones competitivas de cara al futuro. Habrá que planteárselo: ya están aquí.
(This article is also available in English in my Medium page, “They’re here: getting used to the idea of a robotized China“)







11.07.2014 a las 15:45 Permalink
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