Mi columna de Libertad Digital de esta semana se titula “La red y el destierro“, y habla del infortunado paso desde Calais a Dover de la propuesta de Nicolás Sarkozy de “enviar al destierro” a aquellos que “lean y presten libros prohibidos”… así, tan medieval como suena, tan absurdamente arcaico como resulta el concepto de remuneración de la propiedad intelectual basado en el número de copias y la protección de los mercaderes de la cultura que Francia y el Reino Unido pretenden instaurar. Algo técnicamente poco viable, estratégicamente poco recomendable, y moralmente tan reprobable como dedicarte a violar un derecho fundamental de tus ciudadanos – el secreto de las comunicaciones – pero no para protegerlos contra el terrorismo o para detener la pornografía infantil, sino para evitar que un modelo de negocio caduco se vea en la necesidad de evolucionar.






14.02.2008 a las 21:51 Permalink
[...] como un territorio para pioneros, para visionarios, poco menos que para héroes. Y también para libertarios de varios tipos, que pensaron que Internet sería un nuevo territorio de libertad. Todavía muy al principio, [...]