Es una de las cosas de las que el propietario de un ordenador debería estar completamente seguro: que antes de que algo se instale o se modifique cualquier cosa en él, deberían, cuando menos, pedirle permiso. En algunos casos, el usuario podría tomar la decisión de relajar el proceso y otorgar la autorización de una manera genérica a determinados agentes en los que confíe, bien solicitando confirmación caso por caso, o incluso decidiendo no hacerlo y otorgar todo el control a dicho agente. Un ejemplo de este tipo de comportamientos es Windows Update, una aplicación introducida en el panel de control de las versiones recientes de Windows – previamente, era una aplicación web – que ofrece al usuario cuatro niveles de control: instalar actualizaciones automáticamente, descargar actualizaciones automáticamente pero permitirme elegir cuando instalarlas, notificarme de actualizaciones pero no descargarlas ni instalarlas, o desactivar actualizaciones automáticas. La gama de opciones, en principio, parece razonable para cubrir las necesidades tanto de usuarios que prefieren no ser molestados con este tema, como de aquellos que prefieren mantener un control total sobre su máquina. Sin embargo… no es así.
La pasada semana, Microsoft demostró el nivel de respeto que tiene hacia sus usuarios al modificar sin consentimiento ni advertencia alguna nueve archivos de los ordenadores de todos los usuarios de XP y Vista, con la tranquilidad de quien entra por una puerta trasera. La modificación se produjo incluso en aquellos ordenadores cuyos usuarios habían escogido la opción de ser notificados de las actualizaciones. La “actualización fantasma”, descubierta rápidamente por sitios como ZDNet o Windows Secrets, modifica precisamente archivos relacionados con Windows Update, pero su descarga e instalación tiene lugar sin aviso alguno. Al ser descubierto el feo asunto (en español, en Barrapunto y The Inquirer), Microsoft ha optado por quitarle importancia mediante un “asombroso razonamiento circular” (Slashdot):
“Had we failed to update the service automatically, users would not have been able to successfully check for updates and, in turn, users would not have had updates installed automatically or received expected notifications”
“De no haber actualizado el servicio automáticamente, los usuarios podrían no haber sido capaces de comprobar satisfactoriamente la existencia de actualizaciones y podrían, por tanto, no haber recibido esas actualizaciones o las esperadas notificaciones”
O sea, que “eso de avisar al usuario que había pedido expresamente ser avisado” valía para todo, menos para las actualizaciones del propio Windows Update. ¿Habrá muchas más excepciones? ¿Están en la “letra pequeña”, o como son tan “excepcionales”, el usuario ni siquiera merece saberlas?






17.09.2007 a las 01:24 Permalink
[...] – Ordenadores con puerta trasera Ã?» El Blog de Enrique Dans La pasada semana, Microsoft demostró el nivel de respeto que tiene hacia sus usuarios al modificar [...]
19.09.2007 a las 23:27 Permalink
[...] por un entorno muy productivo, muy seguro, libre de cargas innecesarias (Virus, Gusanos, Troyanos y Actualizaciones no deseadas) en el cual tengo el control de mi sistema, adaptándolo fácilmente a mis necesidades, y en el que [...]