Veo, vía Slashdot, las enormes complicaciones que le están surgiendo a la BBC para poner en marcha su iPlayer, del que hemos hablado ya anteriormente. Un anuncio de denuncia del Open Source Consortium ante el regulador OFCOM y las autoridades antimonopolio europeas, una petición popular al gobierno británico titulada “Free the BBC“, un informe de DefectiveByDesign titulado “BBC Corrupted“ y ya, lo último, manifestaciones en la calle, enfrente de las oficinas principales de la BBC, enarbolando carteles como el que aparece en la ilustración.
¿El pecado de la BBC? Haber desarrollado su iPlayer con tecnología de Microsoft, excluyendo así a los usuarios de Linux y Apple, y basado en el DRM de la empresa de Redmond. Los ciudadanos británicos pagan un impuesto o television license de unos doscientos euros al año por hogar para financiar la BBC, y la idea de que la cadena pública escoja como socio a Microsoft y tengan que tener forzosamente un sistema operativo de Microsoft para poder ver en Internet los contenidos de la televisión pública resulta ofensiva para un número importante de ciudadanos, que ven en ello una ruptura de los principios fundamentales de la cadena. Según los críticos, el uso de tecnologías de Microsoft es una manera de servirse de los contenidos de la BBC para incrementar el customer lock-in de un número lo más elevado posible de ciudadanos británicos, y aunque la empresa ha afirmado estar dispuesta a desarrollar versiones del iPlayer para otros sistemas, en realidad sólo se ha comprometido a hacerlo en el plazo de dos años y con revisiones de progreso cada seis meses. Tras un proyecto de desarrollo de nada menos que 130 millones de libras, lo que tiene la BBC es una plataforma en la que sólo pueden verse contenidos en ordenadores con sistema operativo de Microsoft y sujetos al DRM de la misma empresa, algo que, unido al hecho de que la decisión fue tomada por directivos de la cadena que previamente trabajaron para Microsoft (Erik Huggers, Group Controller de la BBC New Media & Technology, fue previamente Senior Director en Microsoft Corporation) o están implicados en su marketing (Ashley Highfield, Director of New Media & Technology, apareció en el escenario con Bill Gates en una conferencia en Marzo de 2006) está generando un considerable escándalo.
La reacción popular en el Reino Unido es una llamada de aviso para todos aquellos que, usando los presupuestos públicos, pretendan servir a intereses diferentes a los del bien común, y seguramente sirva como aviso a navegantes para la larguísima lista de clientes y prospects de Microsoft en el sector público. La vía de la exclusión, el DRM y los formatos propietarios no parece la mejor forma de enfocar el manejo de nada ligado a la función pública, y quien decida seguir esa vía, se encontrará con sospechas de corrupción y con resistencia popular. En el Reino Unido, optar por Microsoft, además de provocar una fuerte impopularidad, es ya considerado como “tener malas compañías”.






16.08.2007 a las 12:34 Permalink
[...] Aix
17.08.2007 a las 01:23 Permalink
[...] – La BBC y las malas compañías Ã?» El Blog de Enrique Dans La reacción popular en el Reino Unido es una llamada de aviso para todos aquellos que, usando los [...]
26.08.2007 a las 09:10 Permalink
[...] Microsoft, Apple etc.) lleguen a ser tan odiadas, al punto que como lo reseña Enrique Dans, los británicos protestan porque su mayor patrimonio mediático, la BBC, se alíe con Microsoft para poner a disposición del [...]