Llevo viviendo en la misma casa desde hace más de dos años. Desde el primer día, recibo cartas de Caja Madrid, en donde yo no tengo cuenta, dirigidas a la persona que vivía anteriormente en la casa, cartas que habitualmente bajo al buzón y deposito en el lugar destinado al cartero, que las recoge y devuelve. Hoy, harto ya de pasear con las cartas de arriba a abajo, me decido a llamar a la Oficina Telefónica de Caja Madrid para notificarles que un cliente suyo no está recibiendo sus cartas, y que en su lugar, éstas llegan inútilmente a mi casa. ¿Resultado? Ninguno. Es decir, que les resulta profundamente asintótico, que les da exactamente igual. Que si quiero, tome la carta, y me encamine con ella a una de sus oficinas, donde podré cursar en persona la reclamación correspondiente. No tengo tiempo ni de acercarme por mi banco, como para irme al de una persona que no conozco a notificar que ya no vive donde la base de datos del banco cree que vive.
Me encanta. Pretendo darles el nombre de un cliente para que corrijan su dirección en su base de datos, y van y me ponen dificultades. Sería tan sencillo como un par de clics para abrir en pantalla una ficha de la base de datos, tomar nota de la incidencia, ponerse en contacto con el cliente y solucionar el problema con una simple llamada. Pero no, pretenden que sea yo, que no tengo nada que ver en el tema, el que lleve físicamente la carta a una oficina. Correos les devuelve las cartas puntualmente, pero nadie toma nota de ello ni deja de enviarlas a esa dirección. Una carta devuelta o una llamada como la mía deberían ser datos cruciales en la relación con un cliente, que nos indican que nuestro vínculo de comunicación con esa persona se ha roto, que no recibe nuestras cartas, nuestras notificaciones, nuestro marketing. Pero a muchas empresas, simplemente, esas cosas les dan igual. Y después, claro, protestan porque “eso del CRM no funciona”…






14.03.2007 a las 23:44 Permalink
La importancia de una carta devuelta…
[c&p] Llevo viviendo en la misma casa desde hace más de dos años. Desde el primer día, recibo cartas de Caja Madrid, en donde yo no tengo cuenta, dirigidas a la persona que vivía anteriormente en la casa, cartas que habitualmente bajo al buzón…