Esa parece ser la conclusión (o tal vez “salto conceptual”) derivada, según Wired, de un estudio desarrollado por psicólogos alemanes de próxima aparición en el Journal of Experimental Psychology, para el que estudiaron una muestra de 198 hombre y 92 mujeres de edades comprendidas entre los 16 y los 45 años mientras jugaban a varios videojuegos que implicaban conducción en una PlayStation. En la mayoría de los juegos, los concursantes tenían que, para ganar la carrera, realizar violaciones flagrantes de las reglas de tráfico tales como colisionar con otros automóviles, echar a otros de la calzada, atropellar peatones o invadir partes no permitidas de calzada o aceras.
De manera no demasiado sorprendente, se pudo comprobar que los jugadores de este tipo de juegos manifestaban más pensamientos y sentimientos vinculados con la asunción de riesgos que aquellos que jugaban a un juego considerado “neutral”, y la presencia de ese tipo de pensamientos aparecía de manera más frecuente en hombres que en mujeres. A partir de ahí, y sin haber comprobado en la vida real como conducían los sujetos tras su experiencia con los videojuegos, los psicólogos alemanes afirman que la presencia de este tipo de pensamientos afectan al coportamiento al volante, y pretenden establecer un vínculo causal entre ambos hechos. No he podido encontrar el estudio y me extraña enormemente que se pretenda establecer un vínculo causal – la causalidad es uno de los vínculos más complejos y evasivos de establecer en las ciencias sociales – pero la cuestión me parece suficientemente interesante como para escribir sobre ella, porque yo juraría que a mí lo que me pasa es precisamente lo contrario: que si tras un maratón de BurnOut 3 me bajo al garaje y cojo el coche para ir a algún lado, mi situación es de un mayor nivel de alerta y reflejos más vivos que si viniese de, pongamos por caso, darme un baño o ver la televisión. No me he encontrado a mí mismo haciendo o pensando hacer ningún tipo de barbaridad al volante por haber estado antes haciendo el salvaje en la consola, y sí me da la impresión, incluso, de que conducir en videojuegos puede ayudarme a desarrollar una actitud de mayor atención. Pero en fin, también he tenido épocas de jugar mucho FPS (First-Person Shooters), y por el momento aún no me ha dado por echarme un AK-47 al hombro y liarme a matar gente… no sé, va a ser que no tengo sangre en las venas…
ACTUALIZACIÓN: En Slashdot les ha llamado la atención la misma noticia que a mí, y lo acaban de sacar. Y como siempre en Slashdot, hay comentarios completamente geniales al respecto. Uno que me ha encantado, porque precisamente lo comentaba yo más arriba y por la evocación a una de mis profesoras de Anderson School, dice: “Say it with me: Correlation does not imply causation.”






20.03.2007 a las 17:11 Permalink
¿Conduces como en un videojuego?…
Esa parece ser la conclusión (o tal vez “salto conceptual”) derivada, según Wired, de un estudio desarrollado por psicólogos alemanes de próxima aparición en el Journal of Experimental Psychology, para el que estudiaron una muestra de 198 homb…