El pasado viernes cambié la Pearl por la nueva BlackBerry 8800, que aún no ha llegado a los operadores españoles a pesar de estar ya incluida en la publicidad en algunos casos (gracias, RIM). Tras el fin de semana utilizándola, ya tengo algunas primeras impresiones: en general, un auténtico encanto de dispositivo. Con la misma estética e interfaz de usuario que la Pearl, y muy poco más grande que ésta (igual de delgada, y algo más grande por la lógica necesidad de acomodar el teclado), la 8800 es la máquina que me permite recuperar algo que estaba echando de menos en la anterior: un terminal móvil en el que da verdadero gusto teclear. El último en el que tuve esa sensación, el 8700, fue un dispositivo en el que con toda tranquilidad y sin sensación de comodidad no sólamente escribía e-mails, sino que podía lanzarme a escribir un artículo desde un tren o una sala de espera, o tomar apuntes en una conferencia (para desesperación del conferenciante, que pensaba que estaba “pasando de él y de sus peces de colores” y dedicándome a contestar e-mails :-) El dispositivo tiene un teclado que es una auténtica maravilla, con un tacto ideal y una usabilidad y ergonomía en la que claramente la marca invierte muchísimos de sus esfuerzos de investigación. El 8800 forma parte de los nueva familia de dispositivos de RIM, en los que la perla sustituye como interfaz a la rueda lateral, que aunque estaba muy lograda en funcionalidades, provocaba un cierto stress en el pulgar, algo que fue definido como el síndrome del BlackBerry thumb.
Con la 8800 pierdo la cámara que tenía en la Pearl, aunque realmente, para alguien que lleva encima una Nikon S6 a todas horas y que por el momento ha renunciado a la convergencia entre cámara y móvil, la pérdida no es gran cosa. La cámara de la Pearl acabé utilizándola únicamente para algunos casos en los que realmente quería enviar una foto en el momento, una necesidad que tapoco surge todos los días. Por lo demás, y salvo el molesto detalle de que el bloqueo del terminal se hace ahora en una combinación de teclas diferente a la anterior (no sé lo que tardaré en acostumbrarme), estoy convencido de haber ganado mucho más de lo que he perdido: creo que la Pearl se quedará como lo que fue mi última incusión en dispositivos con teclado no completo.
Otro detalle: se mantiene el slot para la tarjeta Micro SD, que se puede llenar de documentos o de música, pero el terminal pasa a venir con auriculares estéreo, lo que termina de darle el sentido a la cosa. En la Pearl te podías llevar música, sí, pero… ¿cuál era el sentido de llevarse música con un casquito en una sola oreja? Y claro, cambiar de cascos suponía perder las funciones de manos libres, con lo que no resultaba muy ventajoso.
La otra prestación interesante y novedosa de la BlackBerry 8800 es el GPS. Ahí, por el momento, poco puedo decir salvo que lo he probado y funciona. Adquiere satélites con notable velocidad, pero no me parece para nada un GPS con la misma funcionalidad que puede tener un GPS de coche, no me acabo de ver usándolo para conducir, ni en manos del copiloto. Sin embargo, tiene alguna prestación que acabo de empezar a explorar y me llama la atención, como la posibilidad de nviar una localización en la que te encuentres en el GPS mediante un mensaje a otra persona. La orta persona recibe un mensaje con un vínculo en el que aparecen latitud y longitud, y que permite abrirlo en el programa de GPS dl terminal – si tiene un BlackBerry con él, claro – o en un PC, con un programa que se puede descargar en http://www.blackberry.com/maps, pero que lamentablemente me temo que no tiene versión para Mac ni para Firefox (utiliza ActiveX), lo que hace que pierda para mí muchísimo interés. El programa ofrece opciones muy interesantes, como localizar una dirección de la libreta de direcciones, solicitar envío de instrucciones en formato texto o dibujadas sobre un mapa, o incluso hacer seguimiento de la posición de una persona o de su movimiento en un mapa, una cosa de lo más Will Smith en “Enemy of the State“ y que tendré que explorar, aunque eso suponga tener que volver coyunturalmente al navegador que utilizaba en el siglo pasado.
En resumen, que de entrada me ha encantado recuperar el placer de teclear, y que la cosa tiene muy buena pinta.







15.05.2007 a las 22:19 Permalink
[...] menos potente que la 8800. De entrada, se echa en falta el GPS, al que ya me había acostumbrado en la 8800, y que a pesar de ser muy limitado en los mapas de España, me vino muy bien en múltiples [...]