Todo lo bueno se acaba. Hace mucho tiempo que cambié toda mi gestión de correo electrónico al para mí fantástico Gmail de Google, el servicio que desde mi punto de vista marcó cuando salió el verdadero punto de madurez del correo electrónico como tecnología. En todo este tiempo, he utilizado correo como yo lo uso, es decir, a lo bestia. Con más de doscientos correos en un día de semana normal, y sin una secretaria que filtre ni organice nada, la verdad es que para mí, la gestión del e-mail es una función crítica, que además hago espantosamente mal porque soy profundamente desordenado y caótico por naturaleza. Sin embargo, la maravillosa función de búsqueda, la gestión de conversaciones (threads), las estrellitas, los filtros y las etiquetas me han ayudado una barbaridad, hastya el punto de que hoy sería completamente incapaz de volver a aquel pesadísimo dilapidador de memoria llamado Outlook y a esa caricatura de programa de acceso al correo online llamado OWA.
Me acostumbré completamente a que Gmail manejase mis mensajes, a la sensación de “no lo toco, pero todo está accesible”, y a que – o al menos eso creía – Gmail fuese borrando mi correo antiguo a medida que yo iba necesitando más espacio. Hasta que hoy, por primera vez, me he encontrado con que he superado una cuota, cuota que yo ignoraba tener. La verdad, no sé de dónde había sacado esa idea de que Gmail administraba el correo y borraba lo más antiguo, pero estaba convencido de que era así. Ahora, me imagino, tendré que ser yo el que, manualmente, se dedique a borrar unas cuantas páginas de esa para mí ahora “prehistoria” de mi vida que tuvo lugar hace… ¿quien sabe? ¿un año? Acabo de mirarlo: mayo de 2004 :-)







16.02.2007 a las 01:42 Permalink
[...] se cotizaban hasta en eBay: parec
29.03.2007 a las 19:40 Permalink
[...] para ti y en la práctica es casi espacio ilimitado, pero si eres unÃ? monstruo como nuestro amigo Enrique Dans lo mas probable es que esta noticia te alegre el [...]