Este artículo en The Guardian, “Ignore bloggers at your peril, say researchers“, afirma que una pequeña proporción de usuarios especialmente activos en la red están ejerciendo una influencia cada vez mayor sobre las opiniones de la sociedad en su conjunto, y que ese fenómeno es creciente al verse reforzado, además, por el desarrollo de relaciones con los medios de comunicación tradicionales, que acuden a ellos para buscar opinión y temas.
Bloggers and internet pundits are exerting a “disproportionately large influence” on society, according to a report by a technology research company. Its study suggests that although “active” web users make up only a small proportion of Europe’s online population, they are increasingly dominating public conversations and creating business trends
Cita también a Glenn Reynolds, autor de “An army of Davids“, que comenta que
“Bloggers and blog-readers are ‘influentials’ – the minority that pays attention to events outside of political and news cycles. They also tend on average to be better off, better educated and, more importantly, employed.”
El artículo me llama la atención porque coincide con lo que hice ayer en una breve intervención hablando de blogs ante una audiencia de anunciantes en medios, en la que coincidí con Jose Luis Orihuela, Julio Alonso y Alvaro Andoain: tras mostrar con casos reales unos cuantos ejemplos (malos y buenos) de influencia de los blogs en la comunicación y la imagen corporativa de diversas empresas, estuvimos hablando del interés de la comunidad blogger como generadora de opiniones, de críticas y de buzz en general, o como vehículo de información acerca de las percepciones que una empresa o una marca genera en la sociedad.
¿Ejercen los bloggers una “influencia desproporcionada”? Me parece una pregunta mal planteada. En mi caso, que llevaba tiempo dando conferencias y escribiendo columnas en prensa general y económica mucho antes de empezar con el blog, creo que el blog puede haber representado un sitio donde ser “el dueño” de lo que quiero decir sin tener que ajustarme al espacio o al tema que un medio me quiera dar o proponer, pero sobre todo, un sitio donde enriquecer mis opiniones con las ideas que otras personas me aportan, una bidireccionalidad que antes ocurría sólo en contadas ocasiones y en encuentros muchas veces casuales, con lo cual tendía a perderse. El blog me proporciona un sitio donde ordenar esas ideas y canalizar esa participación. ¿Influencia? Pues hay quien dice que sí. ¿Desproporcionada? ¿Con respecto a qué o a quién? ¿A la que debería tener si no hubiese tenido un blog?
A nivel social, creo que el blog puede estar siendo una fuerza “ecualizadora”: alguien con algo que decir y con capacidad para decirlo, puede alcanzar al decirlo una influencia antes reservada para los que, por posición o relaciones, tenían acceso a (o eran llamados por) los medios de comunicación. En ese sentido, pura democracia o, al menos, una meritocracia más equilibrada. Visto desde la órbita de las empresas, como plantea The Guardian, significa que éstas tendrán que ver quienes escriben sobre temas que puedan afectar a sus productos o a sus marcas, y que éstos podrán ser, en lugar de únicamente el periodista especializado o el experto de turno, prácticamente cualquiera con una opinion al respecto que alguien esté dispuesto a calificar de autorizada. ¿Es una “desproporción” que un consumidor de un producto pueda ejercer una influencia sobre la empresa que lo fabrica? Desde mi punto de vista, creo que no. Lo que era una desproporción o un contrasentido era precisamente lo contrario: que una empresa pudiese hacer lo que quisiera, sin miedo a lo que sus clientes u otros agentes alejados del poder medíatico pudiesen decir. ¿Puede una empresa hoy no mirar a la blogosfera? Sí, puede hacerlo… pero allá ellos. Estarán despreciando el canal de información e interacción más rico que han tenido nunca, algo que va en función de tu propia responsabilidad. Como dice Reynolds en el artículo,
“… but those who ignore online buzz do so at their peril: You can bury your head in the sand, but very quickly you’ll look like a very old-fashioned company.”
No sé si es desproporcionada o no, y me parece poco productivo plantearlo. Pero influencia es, sin duda. Y francamente, creo que es mejor que lo sea.







19.04.2006 a las 08:22 Permalink
[...] Tenemos una curiosa tendencia a percibir el mundo de forma lineal: a mayor causa, mayor efecto. Es una buena primera aproximación, pero visto de cerca el mundo no funciona asÃ. Hay distribuciones con largas colas … [...]
21.04.2006 a las 13:27 Permalink
[...] Cada vez más los usuarios leemos, aparte de la prensa tradicional, a un grupo importante de influyentes bloggers, este es el caso del profesor del Instituto de Empresa, Enrique Dans. En esta entrada de su blog se hace eco de un artÃculo aparecido en … [...]