Como continuación de mi reflexión del pasado viernes en Granada, y levemente inspirado por esta entrada en el Online Journalism Review de USC, “Can newspapers do blogs right?” (a la que llego a través de eCuaderno), me gustaría aventurarme a enunciar para su discusión los atributos que creo que un periódico de hoy en día debería tener y como podrían combinarse con un medio como el blog:
En primer lugar, el soporte. La estrategia multisoporte (papel + online) resulta fundamental a la hora de sostener la actividad periodística. En los porcentajes actuales de penetración de Internet, el papel resulta todavía un elemento fundamental en la cuenta de resultados. ¿Qué aporta el papel? Una llegada a un público no internauta, un ingreso por copia, un soporte publicitario que permite ingresos vía publicidad convencional y clasificados, una portabilidad para su lectura en itinerancia y una cierta mística residual que aún perdura y perdurará previsiblemente una generación más. Las evidentes contrapartidas del papel, a su vez, son la exasperante lentitud (el papel refleja las noticias de ayer antes de la hora de cierre) y el coste del soporte. Por tanto, y aunque el medio Internet haya indudablemente provocado un descenso de las barreras de entrada en el género mediante el recurso al abandono del papel, el que los medios clásicos desarrollados originalmente en papel se planteen un abandono del mismo resulta poco probable, una apuesta con un componente demasiado elevado de “salto al vacío”.
No obstante, la necesidad de mantener el papel no implica que éste deba ser un freno al desarrollo de las ediciones online. La diferencia, desde mi punto de vista, es que pasamos de un mundo en el que las grandes cabeceras en papel se planteaban su edición online, a otro en el que la edición online pasará a ser la “parte importante” del periódico, y la de papel su mero reflejo en modo “árbol muerto”, que una parte de la sociedad sin acceso a Internet continuará demandando durante un cierto tiempo. Los periódicos, en este sentido, se volverán “web-céntricos”, y simplemente recurrirán al “botón imprimir” una vez al día para producir una necesaria edición en papel. Pero el verdadero ejercicio del periodismo, el verdadero conjunto de habilidades del profesional del medio, estará en el online, no en el papel.
Pasemos, pues, a las características de dichas ediciones online de los periódicos: en primer lugar, conviene destacar el papel del periódico como “referencia”, como creador de sustrato común. En ese sentido, las ediciones de los periódicos deberán no sólo arrogarse el papel de referentes, sino también demostrarlo, aplicándose en una práctica procedente del mundo blog: la inclusión constante, casi compulsiva, de enlaces a las fuentes. La insistencia en no hacerlo resulta a la vez patética y ridícula, una negación de una tendencia evidente. Más aún cuando la responsabilidad de tal falta, como señalaba Nacho Escolar el otro día en Granada, no es del periodista, sino de unos libros de estilo caducos y no adaptados a los nuevos tiempos o, incluso, de unos Departamentos de Sistemas que no quieren dar facilidades a ninguna práctica que se salga de lo habitual afirmando la existencia de “problemas de seguridad”… por un simple enlace.
Además de vincular las fuentes externas, una práctica completamente lógica e indiscutible, los periódicos deberán abrirse a la participación externa. Ejemplos como el del Washington Post, en el que se recurre a Technorati para mostrar qué otros medios (blogs o periódicos) han reflejado y añadido la noticia que se está leyendo, me parecen interesantísimos, porque permiten al lector profundizar en la noticia que le interesa, recibir otros puntos de vista y, a la vez, ofrecen al blogger un atractivo para vincular al medio y elevar su poder referencial, su índice de centralidad. En este sentido, se llegará a establecer una verdadera meritocracia basada en qué medio es más enlazado, y esta medida será algo que llegue a influir en el prestigio del medio en cuestión.
Los profesionales de los medios se convertirán en bloggers, como de hecho está ocurriendo en muchos casos. Esa transición es algo inevitable para un cierto grupo de profesionales, y el periódico deberá acomodar ese interés, vehicularlo convenientemente, y permitir una combinación razonable de ambos medios, periódico y blog. Eso quiere decir renunciar al control editorial en el lado del blog (un blog con editor no es un blog), y aceptar que el periodista podrá utilizar una dialéctica determinada y sujeta a un libro de estilo en un lado, mientras renuncia a la misma en el otro. Similar a lo que los académicos hacemos cuando escribimos en columnas de prensa: mientras en un journal sólo cabe aquello para lo que tienes una prueba y un error estándar determinado, en una columna puedes especular lo que quieras y sostener cosas para las que no tienes pruebas, sino simplemente barruntos basados en percepciones personales. Esta “bicefalia” del profesional del periodismo acabará siendo algo perfectamente natural, deseable, y algo que si el periódico no ofrece, provocará que el profesional lo busque fuera de su propio medio.
Obviamente, muchas de estas medidas, que ya están teniendo lugar en las cabeceras más punteras, exigen una dirección que entienda el nuevo medio, que sepa vivir en el mundo online. La idea de un periódico web-céntrico no es por supuesto mía, de hecho, es algo que Txema Alegre, Director de la edición electrónica de La Vanguardia, me comentó allá por 1996 mientras le entrevistaba para elaborar el caso “La Vanguardia Electrónica”, que con el tiempo se ha convertido en uno de los más populares del Instituto de Empresa. En el fondo, adaptación a nuevos tiempos y a nuevos medios. En realidad, puro periodismo. Ni más, ni menos.






31.03.2008 a las 18:09 Permalink
[...] las personas que acuden diariamente al kiosco para comprar su ejemplar de periódico o revista. Otros ya se le han adelantado y parece que esto es sólo el principio. Las cifras hablan por sà solas y el mundo de la tecnologÃa le está ganando la batalla. Además [...]