“Los problemas crecen” (“Growing Pains“) fue una serie de televisión clásica, de gran éxito entre 1985 y 1992, que detallaba la transición desde la niñez a la madurez de un grupo de protagonistas de diversos orígenes y circunstancias. En ella podíamos ver, por ejemplo, como el tipo de problemas que uno tiene cuando es un niño y que le parecen terribles, no parecen más que “cosas de niños” cuando uno “se hace mayor”.
Ese es, precisamente, el tema que lleva dándome vueltas en la cabeza desde que volví de Les Blogs, tras escuchar una conversación en la mesa de blogs y empresas en la que intervino también David Sifry desde el auditorio para resaltar lo dificil que es manejar un blog y una compañía al mismo tiempo (y porqué escribe sólo unas pocas entradas al mes). En la conversación, algunos bloggers muy conocidos resaltaron el problema inherente al crecimiento de los blogs: ¿qué pasa cuando un blog crece y va ganando popularidad? La cuestión, en esencia, es muy sencilla, y la presentó de manera perfectamente clara Hugh McLeod con una sencilla frase: “Real people don’t scale”. No, decididamente, las personas no somos escalables.
Las cosas que cuando eres un blogger que empieza te parecen problemas irresolubles o te generan dolores de cabeza, son cosas de niños cuando llevas tiempo y tu popularidad crece. Pero es entonces cuando aparecen otros problemas completamente distintos. No sé si más o menos graves, porque la escala también se mueve con cada etapa, pero distintos. Y no, para esos que disfrutan en los comentarios tachándome de ególatra y de vanidoso, lo siento, no estoy hablando de mí. Hablo de blogs populares de verdad, no de esta modesta página que estás leyendo. De esos que tienen decenas de miles de visitas y cientos de comentarios en cada entrada.
¿En qué se convierte un blog cuando crece? ¿Estamos seguros de lo que queremos “ser de mayores”? Si tienes un blog, ten en cuenta para qué lo tienes. Y si crece, cuando crezca, recuerda que es un blog. Un simple blog. Puedes abandonarlo, refundarlo otra vez, reposicionarlo, dejarlo como museo… es tuyo, puedes hacer con él lo que quieras. Y que tus lectores lo sepan también. Tienes derecho a hacer con él lo que te dé la gana, sin censuras por parte de nadie. Si le quieres quitar los comentarios, como si le cambias el tipo de letra o si lo pintas de verde fosforito.
Y justo cuando estaba en plena reflexión sobre la mesa de Les Blogs, aparecen los Microsiervos y cierran sus comentarios, desatando toda una polémica a la que no me puedo sustraer. Así que aquí están mis dos céntimos al respecto: un blog sin comentarios puede ser muchas cosas. Pero básicamente, sus autores pueden seguir siendo lo que quieran ser, independientemente de las prestaciones que su blog ofrezca. ¿Se puede decir que los microsiervos no participan en la conversación por no tener comentarios? No lo creo. Los blogs no participan o dejan de participar en las conversaciones, porque los blogs no son nada. No tienen entidad. Los que son alguien y participan en las conversaciones no son los blogs, sino sus autores. Los autores participan en las conversaciones cuando, por ejemplo, la originan al ser citados en otros sitios. Si además contestan a entradas de otros blogs con citas en el suyo y comentan en ellos mediante sus conversaciones distribuidas, negarles que estén participando en la conversación es simplemente absurdo. Si se endiosasen, se rodeasen de becarios que bloguean por ellos, si dejasen de leer otras páginas, de citarlas o de contestarlas, o si contestasen a través de su agencia o departamento de comunicación, entonces es cuando sí podríamos decir que la esencia se ha perdido, que han devenido en superstars, que se han alejado de la conversación. Microsiervos no estaba en ninguna conversación. Eran Alvy, Nacho y Wicho los que conversaban, en Microsiervos y en cien sitios más. Y hasta donde yo sé, siguen conversando.
Dudo que alguna vez elimine mis comentarios, pero mi caso es diferente: yo vengo de la prensa, de medios de los que sólo recibo retroalimentación a través de alguna palmadita en el hombro. Los comentarios son un lujazo para mí, aunque me insulten. Pero esta es mi opinión, la del propietario de un blog que, por el momento, no tiene problemas de trolls, ni de spam, ni mucho menos de exceso de comentarios (más, por favor). Cuando crezca, si es que lo hago (que para mí estoy muy bien como estoy), ya veremos cuales son mis problemas. Para mí, los problemas de Microsiervos están tan lejos como “los problemas de los mayores” cuando eres un niño preocupado porque en tu clase te llaman nosequé. Pero si algún día elimino mis comentarios, quiero que me juzguen por lo que haga yo, no por las prestaciones que mi página ofrezca o deje de ofrecer. Si a cambio de eliminar los comentarios, paso a escribir más y mejor en mi sitio y a participar más en otros sitios, a ver quien viene a decirme que no participo en la conversación.






19.12.2005 a las 15:57 Permalink
[...] El 13 de Diciembre de 2005, Microsiervos decidió cerrar sus comentarios. Motivos: básicamente que las personas no escalan, y que han preferido que su blog siga siendo un hobby y no una obligación. Inmediatamente, una marabunta de artículos inundaron… [...]
20.12.2005 a las 13:50 Permalink
[...] Charlando con la gente en el pasado Expocómic me di cuenta en vivo de la importancia que los blogs están adquiriendo en nuestro mundillo y por encima de todos, nuestro faro, la Cárcel de Papel…. [...]