En 1994, los Eagles grabaron “Hell freezes over“, un maravilloso disco recopilatorio en el se reunían de nuevo para interpretar sus canciones más conocidas (impresionante la versión de Hotel California con guitarras españolas) y algunos temas nuevos en una gira de conciertos. El título del álbum viene de la afirmación que quince años atrás había hecho Glenn Frey acerca de la posibilidad de volver a tocar junto a Don Henley… “sólo cuando el Infierno se congelase”. En el mundo de la tecnología, pocas cosas pueden sonar más próximas a la idea de un Infierno congelándose que la posibilidad de ver a Microsoft desarrollando software libre.
Enormemente especulativo e interesantísimo este artículo de Bill Thompson en la BBC, “Opening up challenges Microsoft“. Es un tema del que he llegado a hablar incluso con ejecutivos de la propia Microsoft, empezando por el propio Martin Taylor cuando estuvo aquí, y que, curiosamente, no sonaba tan anatema como parece: Microsoft siempre ha sido una gran estudiosa del fenómeno del software libre y siempre ha contado con laboratorios de análisis de los desarrollos “del lado oscuro”. ¿Qué ocurriría si tomasen la que estimasen como mejor ditribución de Linux, se lo llevasen a sus laboratorios y desarrollasen sobre ella una versión de Windows, al estilo de lo que hacen empresas como Red Hat o Ubuntu? El músculo de Microsoft en términos tanto financieros como de habilidad de programación es evidente, de manera que podrían desarrollar su propia distro, a la que Thompson denomina Micrix. Sería completamente abierta y compatible con todos los sabores de Linux, Windows y hasta MacOS, pero además tendría detrás a una empresa con la capacidad de difusión, distribución y negociación que todos conocemos. Soporte 24/7, y colaboración con todo aquel que quiera desarrollar para esta plataforma, para asegurarse una base de aplicaciones fértil y en contínuo movimiento.
Bajo estas condiciones, las adiciones que Microsoft podría hacer a ese hipotético sistema operativo no serían simples propuestas o “sabores”, sino que se convertirían, por la fuerza de la compañía, en estándares de facto. Microsoft, de hecho, no se convierte en una compañía de software libre, dado que decide mantener algunas de sus aplicaciones más populares, como Office, cerradas a todo tipo de miradas indiscretas. Eso sí, corren sobre Windows, Micrix y sobre cualquier sitio donde las dejen correr. Micrix va creciendo en volumen de usuarios y en desarrolladores de aplicaciones: Ahhh, la Historia… esa tozuda señora que se empeña tantas veces en repetirse… Hasta que un día, Richard Stallman abre su portátil, alguien mira descuidadamente por encima de su hombro, y lo ve: ¿no es ese el logo de Micrix? Efectivamente, todo un apocalíptico final…
El artículo, como su autor indica, no es más que un “sueño de verano”. ¿O no? En cualquier caso, lectura recomendadísima.






31.07.2005 a las 14:37 Permalink
[...] Vía el blog de Enrique Dans. En un artículo de BBC News titulado Opening up Challenges to Microsoft, el autor nos presenta un escenario ficticio en donde especula qué ocurríría si Microsoft acogiera parcialmente un modelo de negocios de software… [...]