Interesante artículo en The Register sobre el Tablet PC y su futuro. Nació como proyecto personal de Bill Gates, pero nunca ha acabado de despegar. Ahora, Gates siguie diciendo que cree en el Tablet PC,
“We need to keep investing, both in the hardware and software side, before it moves into the mainstream. I totally believe in the tablet.”
Pero su empresa no le respalda: un bug serio identificado hace mucho tiempo hace que el software de reconocimiento de caracteres vaya devorando toda la memoria disponible en el dispositivo, hasta que es necesario reiniciarlo (habitualmente, además, por la “vía resolutiva”). Hasta el momento, y han pasado ya cinco meses desde que se anunció, la todopoderosa Microsoft no ha desarrollado ningún parche ni ha hecho nada más por el parque de usuarios existente de Tablet PCs (entre los cuales me encuentro) más que recomendarles que apaguen y vuelvan a encender todas las noches, una práctica que se está convirtiendo en bastante representativa de la filosofía Microsoft (¿a dónde quieres ir hoy? No sé, pero sal y vuelve a entrar antes de decírmelo). Obviamente, el escaso parque de usuarios de Tablet PC hace que las prioridades de desarrollo de Redmond estén en otro sitio. En mi caso, todo se reduce, efectivamente, a hacer un reboot de mi Tablet cada vez que voy a utilizarlo en una presentación, porque sino corro el riesgo de que me quede se congelado durante la misma, como ya me ha pasado en alguna ocasión. Y aunque a mí me resulta indudablemente una inconveniencia y me consume un rato de un tiempo de presentación que normalmente raciono con cuentagotas, creo sinceramente que el descrédito que supone para Microsoft como desarrollador de sistemas operativos es mayor que el que sufro yo como ponente.
El tablet es un concepto que después de dos años de intensísimo uso, me parece una bendición. Es ligerísimo, estoy completamente hecho a llevarlo, la batería de éste en concreto roza las cuatro horas (lleva un Transmeta Crusoe que consume como un mecherito, aunque se calienta lo suyo), me encanta tomar apuntes a mano alzada en una reunión, reconoce mi escritura razonablemente bien cuando lo necesito, y me funciona como desktop replacement cuando estoy de viaje a cambio de un peso escasísimo. Es el objeto más preciado en mi casa a muchas horas del día, cuando lo que apetece es leer noticias, escribir en el blog o ver como van las estadísticas tirado en el sofá del salón. Todo ello a un precio que en su momento fue equivalente al de un portátil, en absoluto más caro. Ahora son algo más caros, pero para nada un lujo asiático. Y sin embargo, el software no acompaña, por más que diga el Chief Software Architect de la compañía… Supongo que será un reflejo de esa marcada informalidad, buen rollito y escasa jerarquización de la cultura Microsoft: el jefe quiere algo, pasamos de él y de sus peces de colores, no se lo damos, y aquí no passa nada. Una pena. Aunque seamos pocos, hay algunos usuarios ahí afuera.






29.06.2005 a las 14:36 Permalink
[...] Hoy mismo el profesor más influyente de la blogosfera hispana nos da su opinión sobre los Tablet PC. De todo lo que nos cuenta yo destacaría: [...]