Muy bueno y muy bien escrito el artículo de Adolfo Estalella este domingo en El País, “Diarios personales con fines corporativos“. Uno de esos artículos que, por el tema, por el foro y por cómo están escritos, consiguen que se genere interés en las empresas.
No se trata de tener o inaugurar un blog corporativo porque “esté de moda”, ni porque “la competencia tiene uno”. Se trata de “abrir las orejas” a la conversación, de tener interés por participar en ella, aunque a veces por hacerlo te puedan partir la cara. No sólo es tener un blog, es participar en los comentarios, leer otros blogs, seguir la enredadera. Pronto, las compañías tendrán necesariamente que “tener una voz” para ser consideradas dentro del “consumer mindset“, del “conjunto de selección”. Los clientes rechazarán aquellas compañías “alejadas”, sin voz, que únicamente se dirigen a ellos con frases vacías, “misiones”, “visiones” y folletos en elegante papel couché de alto gramaje. Si eres un alto directivo o un responsable de Comunicación de una compañía y el artículo de Adolfo te ha resultado interesante, es el momento para, en la misma sentada, leerte The Cluetrain Manifesto e intentar terminar de entender los conceptos. Otro ejercicio interesante: toma el nombre de tu compañía, y búscalo en Technorati. Si estás, mírate bien qué es lo que dicen de tí. Si no estás, quiere decir que no estás en la conversación. Ni para bien, ni para mal. Simplemente, no hablan de ti, con lo que ello conlleva.
Con el tiempo, la blogosfera será un lugar habitual para relacionarse, para interactuar con personas y empresas, para madurar ideas, conceptos y productos, para mantener conversaciones de todo tipo. Los exabruptos y los insultantes trolls irán siendo sustituidos por actitudes de una mayor madurez, sin que por ello tengan que ser menos sinceras. Las empresas aprenderán a desenvolverse en ella, y el espacio común, el ecosistema que se cree al hacerlo tendrá un interés impresionante. Muchas empresas hoy miran horrorizadas el fenómeno y se debaten entre la imposibilidad de ser algo más transparentes, el miedo a lo que les dirán, y la certeza de que contestar a todos los comentarios les llevaría al colapso. Las iniciativas que empiezan a verse de empresas que “escuchan” se limitan todavía en su mayoría a tímidos intentos de contestar a un post con un comentario, iniciativas normalmente de personas bien intencionadas que se han desarrollado en la blogosfera a nivel individual y creen sinceramente que sus empresas deberían hacer más cosas en ella. Pero aún hay una desconexión con la Dirección, nadie cree seriamente que leer un post o un hilo de comentarios le pueda proporcionar un conocimiento que le haga de verdad ganar un filo competitivo, una relación privilegiada con sus clientes o analistas. Las iniciativas que ahora existen en algunas compañías se benefician, precisamente, de ese “efecto novedad”. Cuando pase la novedad, quien se haya quedado fuera, tendrá que aprender desde cero.






31.05.2005 a las 10:40 Permalink
[...] Breve reseña del artículo de El País y algunos posts que ha generado. [...]
23.06.2005 a las 13:22 Permalink
[...] Este se está convirtiendo en un tema recurrente: El tamaño importa , ¿El tamaño importa? y cena bitacorera en Madrid. Me sorprendía hace un rato leyendo el artículo de Francis Pisani sobre bitácoras y empresas: Los ‘blogs’, un instrumento de promoció [...]