Como sabéis los que seguís esta página, el pasado sábado 12 de Marzo publiqué mi primer post desde el teléfono móvil. Estaba en el aeropuerto de Palma, tenía un rato perdido, y me dio por probar. Publiqué escasamente dos líneas, simplemente por jugar un poquito. Al verlo, J.J. Merelo me comentó que ese post, a ojo de buen cubero, me habría costado lo menos tres o cuatro euros… Pues bien, el ojo de J.J. no es de buen cubero… es de Doctor Experto en Cuberología :-) y con experiencia en estas lides. Exactamente €3.1101, según reza el desglose de mi factura recién consultada por Internet. Aquí tenéis el fragmento de la misma que, al ordenarla por tipo de llamada, detalla los importes de unas cuantas llamadas de datos realizadas.
¿Qué podemos ver en esa factura? En primer lugar, la existencia de dos posibilidades de conexión: una tal “e-moción GPRS”, y otra, llamada genéricamente “Internet GPRS”. Que no se diga que en Telefónica no saben confundir al cliente. Al analizarlas con más cuidado, y armados de las correspondientes reglas de tres, nos encontramos con los siguientes escalofriantes datos: La transmisión de un mega de datos a través de la tal e-moción GPRS cuesta… adivina, adivina… ¡¡Quince euros!! Pero no queda ahí la cosa… resulta que la transmisión del mismo mega a través de Internet GPRS sale por cinco euros. Efectivamente, adivino el porqué del nombre e-moción: me resulta profundamente e-mocionante saber que por el hecho de navegar desde el móvil con e-moción me estoy gastando ¡¡el triple!!. Vamos, estoy verdaderamente e-mocionado. No hay más que verme.
El triple. Pero ¿el triple de qué? El triple de una alternativa de cinco euros el mega, proporcionada por la misma compañía a través del tal “Internet GPRS”. Y que sigue siendo un coste que, aunque sea la tercera parte del de la más intensamente publicitada e.moción, me parece extraordinariamente ABUSIVO. O mejor no, no diré abusivo. Cada uno es perfectamente dueño de poner a sus servicios el precio que quiera, si le dejan. Pero ¿qué es lo que denota? Pues exactamente lo que comenté el otro día en el Foro de Movilidad y Banda Ancha de Ericsson y Actualidad Económica: ¿Así quieren que triunfe la banda ancha sobre el móvil? ¿Pero esto qué es? Se trata, simplemente, de buscar un precio adecuado al target que ellos creen que tiene el servicio: ejecutivos que, en general, no suelen pagar sus facturas de telefonía, sino que transfieren el coste a su empresa en el global de su factura. Es decir: busquemos un público poco sensible al precio, y metámosles un clavo impresionante, que total no van a protestar porque no suelen pagar ellos. Es decir, la estrategia consiste en intentar exprimir a un segmento de clientes en el corto plazo. Y de paso, conseguir retrasar el desarrollo de la banda ancha sobre plataformas móviles gracias a la adopción de políticas de precios insultantes para cualquiera que no sea un cliente de ese segmento. No me quiero ni imaginar la cara del adolescente de turno, justito de dinero, cuando después de haber intentado postear en su blog desde su móvil por primera vez, se encuentra una factura como esa. Un servicio como el moblogging, que de ser ofrecido con precios razonables podría ser otro killer entre los adolescentes, pero que nace con las alas cortadas por culpa de una política de precios diseñada por el mismo que asó la manteca.
No, no ignoro que hay formas más baratas de hacer las cosas. Habrá bonos y cosas similares, seguro. Se puede postear mediante e-mail, o mediante MMS. Yo me he limitado a hacer las cosas a la primera, como debería resultar lógico hacerlas. Y me he encontrado con una actitud que no me ha gustado nada. Esta empresa ha logrado que me sienta un pardillo, un “pringao”. No por el importe pagado, que me trae sin cuidado, sino por la actitud demostrada. Algo que me demuestra que necesitamos competencia a gritos. Necesitamos compañías que se preocupan por ofrecer a sus consumidores unos precios razonables que promuevan el desarrollo de servicios sobre esa plataforma. Necesitamos una CMT posicionada del lado de los consumidores, al revés de como lo ha estado hasta el momento. Porque a estos precios, ni desarrollo de Internet, ni de banda ancha, ni de nada por el estilo. Con estos precios, volveremos a las señales de humo y al tam-tam.






25.03.2005 a las 14:37 Permalink
[...] Ya he dicho en otro lado que sale por una pasta (y véase otra prueba al respecto, y otra de Enrique Dans) pero la verdad es que tiene su encanto. Y frente a problemas, soluciones. Para empezar, hacerlo desde el móvil no es lo mismo que… [...]
29.03.2005 a las 11:59 Permalink
[...] En Granada no conseguí configurar la VPN maldita (¿por qué no dejarán abiertas las guay-fays?) y en casa de la familia, una línea muy ‘sucia’ llena de ruidos raros que rompían la conexión de vez en cuando. Sigo preguntándome porque las movilera… [...]