El Blog de Enrique Dans

Alierta y la neutralidad de la red – reacciones

Escrito a las 11:12 am
33

Algunos medios recogen hoy reacciones a las declaraciones de César Alierta en el Hotel Ercilla de Bilbao, en algunos casos incluyendo comentarios míos al respecto. El Mundo publica en su versión papel “¿Debe pagar Google un peaje por la red?”, mientras que Público sale con un reportaje a doble página de Blanca Salvatierra y Miguel Ángel Criado titulado “Los dueños de la red quieren que los contenidos paguen” (aquí en pdf), en el que, entre otras cosas, presentan algunos de los argumentos erróneos habitualmente esgrimidos por las operadoras a la hora de analizar el concepto de la neutralidad de la red: el reportaje comenta como factores a favor de una red no neutral cuestiones como la imposibilidad de priorizar determinados servicios (cita la telemedicina, que según el artículo “debería disponer de más ancho de banda que un correo electrónico”) o el freno a la aparición de productos premium.

Esa argumentación es completamente falsa: la neutralidad de la red no significa en modo alguno “que todos vayamos a la misma velocidad”. La neutralidad de la red significa que si yo tengo contratados veinte megas de bajada y uno de subida, obtenga la velocidad que debo obtener (en función de la distancia a mi centralita y otros parámetros técnicos) de manera completamente independiente al tipo de contenidos que circulen por esa red. Si quiero asegurarme un ancho de banda muy elevado porque, por ejemplo, soy un hospital y me dedico a la telemedicina, nada me impide pagar por ese ancho de banda. Lo que no puede ocurrir es que si hago clic en un vínculo de un proveedor determinado que ha pagado a la empresa de telecomunicaciones, sus contenidos bajen más rápido que los de uno que no lo ha hecho por razones completamente independientes al ancho de banda que éstos tengan contratado. Eso sí es una violación de la neutralidad de la red. Pero que alguien que necesita más ancho de banda lo contrate, no lo es. Del mismo modo, no existe ningún freno a la aparición de productos premium: todos podemos contratar, dentro de la gama de oferta disponible, el ancho de banda que deseemos, pero eso no debe significar que determinados contenidos se vean privilegiados con respecto a otros por otros factores diferentes a los puramente técnicos.

La neutralidad de la red es un concepto perfectamente claro y bien definido:

Los ciudadanos tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquiera otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiable, trazable o analizable en su contenido (como correspondencia privada que es en realidad).

Es decir, que la red no estará sujeta a ningún tipo de discriminación en función de contenidos, sitios web, origen, destino, plataformas, modos de comunicación o protocolos, limitándose las empresas proveedoras a ofrecer un canal de comunicación con un ancho de banda contratado por el usuario, sin ningún tipo de injerencia en lo que por él circule y, por supuesto, cumpliendo el derecho universal al secreto de las comunicaciones.

No confundamos términos, por favor. La red es neutral por definición, y deberá seguir siéndolo sin que ello impida que cada uno pueda contratar el ancho de banda que estime adecuado a sus necesidades, en el régimen que estime oportuno para las mismas. Estar a favor de la neutralidad de la red implica no estar de acuerdo con que tu proveedor de telecomunicaciones pueda decidir qué contenidos van más rápido o más despacio en función de sus acuerdos comerciales o intereses en los mismos. Estar a favor de la neutralidad de la red implica no permitir que la oferta de contenidos o servicios de un proveedor de telecomunicaciones sean privilegiados con respecto a los de su competencia. Nada, repetimos, NADA tiene que ver con una red en la que todos circulen a la misma velocidad o en la que no se puedan ofrecer servicios premium con mejores anchos de banda. Eso no sería ser neutral: sería ser simplemente absurdo.

064

Publicidad

Alierta y la neutralidad de la red

Escrito a las 4:17 pm
65

Las declaraciones de César Alierta en el Hotel Ercilla de Bilbao recogidas por EiTB son de esas cosas que te dejan impresionado, sin palabras. Son, como decimos en tono jocoso en los exámenes de tribunal del MBA, una respuesta de A+: a más tiempo que hubiese hablado, no podría haberlo estropeado de semejante manera.

Cuando César Alierta se hizo cargo de la Presidencia de Telefonica en el año 2000 a instancias del gobierno del Partido Popular, el comentario de Jose Mario Álvarez de Novales, Profesor de Dirección Estratégica y mi mentor en IE Business School, que aparece recogido en Wikipedia, fue claro y contundente: Alierta no conocía el negocio de las telecomunicaciones cuando tomó el mando de la empresa. Diez años después, las declaraciones del Ercilla dejan claro que la situación no ha cambiado un ápice: Alierta sigue sin conocer el negocio de las telecomunicaciones. Para la dirección de la compañía, que lleva a cabo con criterios exclusivamente financieros, se rodea de un gabinete de asesoría en el que figuran algunos profesionales de gran talla y conocimientos, pero que no pueden evitar que de vez en cuando ocurran estas cosas: que su jefe se suelte la lengua por la razón que sea, y diga verdaderas tonterías.

En esta ocasión, César Alierta ha manifestado su absoluto desprecio por el concepto más importante de Internet: la neutralidad de la red. Reconocida hasta por el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, como la piedra angular que define la naturaleza de Internet, la neutralidad de la red ya no es un concepto sujeto a discusión, sino una palmaria evidencia, un axioma fundamental: sin neutralidad, Internet deja de ser Internet, y pasa a ser otra cosa. La pretensión de Alierta de “cobrar a los motores de búsqueda” como si eso fuese posible sin desnaturalizar completamente la esencia de lo que Internet es y representa solo puede explicarse recurriendo a la ignorancia – o a la estupidez.

Internet es, sin ningún lugar a dudas, un formidable generador de riqueza, un papel que se acrecienta enormemente a medida que aumentamos el horizonte temporal con el que lo contemplamos. Mentalidades ignorantes y estrechas de miras como las de las sociedades de gestión de derechos de autor o las del máximo responsable de Telefonica son una verdadera amenaza para la red, y son muestra de una irresponsabilidad absoluta, que la Historia se encargará de poner en su sitio.

El pasado martes, en mi comparecencia ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados, una pregunta del diputado Joan Tardà acerca del papel de las operadoras me llevó precisamente a elaborar sobre la peligrosidad de éstas en todo lo referente a la neutralidad de la red. Específicamente, insté a los diputados presentes a no fiarse ni lo más mínimo de unas operadoras dispuestas a sacrificar la naturaleza de Internet y su capacidad de generación de riqueza a cambio de la rentabilidad cortoplacista, y anticipé que recibirían importantes presiones para desnaturalizar dicha red intentando poner fin al principio de neutralidad de la red. Sin duda, dado el tono de mi respuesta, los siete diputados presentes habrán tenido ocasión de sonreírse al ver las declaraciones de César Alierta: ha tardado menos de una semana en darme la razón. Esperemos que los políticos sepan estar, y contesten a personajes como éste con la firmeza que corresponde: la neutralidad de la red no se toca, ni aquí ni en ningún sitio. Es una característica fundamental de la red, y como tal se quedará, independientemente de las fanfarronadas de Alierta y sus delirios de “la calle es mía”.

Telefonica es una empresa privada que se debe a sus accionistas. Sin embargo, no es cualquier empresa privada. Los ciudadanos no olvidan su papel como monopolio, la enorme infusión de dinero público de todos los españoles en las infraestructuras que hoy posee, y el importante papel que el gobierno juega en su gestión (y en particular, en la designación en su momento de César Alierta). Que el presidente de la empresa incumbente de telecomunicaciones del país manifieste semejante nivel de ignorancia y un desprecio tan olímpico por Internet como el que manifiesta en esas declaraciones, en las que habla de la red como quien habla de un cortijo privado sobre el que puede hacer y deshacer a su antojo, es una muy mala noticia para todos, empezando por la propia Telefonica. De una empresa así dirigida se puede esperar muy poco en términos de entender la red y de crecimiento a la sombra de la misma. De un presidente así, que pretende romper Internet y convertirlo en un sistema de canales donde solo los que le pagan pueden transmitir sus bits con calidad, solo cabe esperar que se vaya lo antes posible, para dejar paso a alguien que entienda las importantes oportunidades que la red representa para los operadores que sepan entenderla.

Las declaraciones de Alierta en el Ercilla son una irresponsabilidad. Una irresponsabilidad y una muy mala noticia. Ignoro si volveré a reunirme con Telefonica en los términos en que habitualmente me reúno, pero si vuelvo a hacerlo, no me callaré ninguna de estas apreciaciones ni los análisis que las sustentan.

Publicidad y redes sociales: segunda etapa

Escrito a las 2:26 pm
37

Leo en The Register y en TechCrunch que Facebook ha decidido no prolongar su acuerdo de gestión publicitaria con Microsoft, aquel que hace tres años firmó con gran fanfarria e intercambio de $240 millones por una minúscula participación del 1.6% en la red social. Al tiempo, veo que Google también finaliza el próximo junio su acuerdo con MySpace, aquel por el que decidió en agosto de 2006 inyectar $900 millones en la red social de News Corp. a cambio de un inventario que, desde entonces, no ha dejado de descender.

Con el fin de estos acuerdos termina lo que podríamos considerar la primera época de las redes sociales: la que se caracterizó por una fortísima popularización y la llegada de miles de millones de páginas vistas, de un inventario de un tamaño brutal que las incipientes empresas no sabían cómo gestionar de manera eficiente. Ante la imposibilidad de crear rápidamente infraestructuras comerciales para tratar de aprovechar ese inventario, las redes sociales lo subastaron entre los que presuntamente sí sabían qué hacer con él: Google y Microsoft. El resultado fue que el primero que movió ficha, Google, se quedó con la gestión de la que era en 2006 “la niña bonita”, MySpace, mientras que Microsoft luchó por hacerse con la que era “promesa emergente”, Facebook, pagando cantidades que en ninguno de los dos casos han llegado a amortizar. Mientras Google se encontró con una MySpace que bajo la gestión de News Corp. no ha dejado de decrecer en importancia y valor hasta convertirse en muy poco relevante en el panorama de las redes sociales, Microsoft se encontró con una Facebook en fuerte crecimiento (ya cuatrocientos millones de usuarios), pero que le ofrecía un inventario que no sabía llenar más que con CPMs misérrimos y anuncios completamente indiscriminados, simples residuos de inventario sin ningún tipo de valor añadido.

En adelante, veremos cómo las redes sociales aprenden a arreglárselas solas. En esta segunda etapa, las redes tendrán que desarrollar métodos que les permitan gestionar ese enorme inventario de páginas con un nivel de aprovechamiento adecuado, con fórmulas que tengan en cuenta que los visitantes no llegan en “modo búsqueda” ni en “modo compras” sino en “modo social”, y que por tanto son poco susceptibles de dirigir su atención hacia nada que no venga envuelto en dicho modo. Por el momento, Facebook ha optado por evitar la dispersión: seguirá utilizando a Microsoft para búsquedas en la web y para la publicidad asociada con éstas, y lo extenderá a todo el mundo (hasta ahora su uso se restringía a los Estados Unidos), pero seguirá desarrollando su propia tecnología para búsquedas sociales – mucho más relacionadas con su actividad principal – y para su propio sistema de publicidad, asociado a la enorme cantidad de información que maneja de sus usuarios procedente de su propia red y de los más de sesenta millones de usuarios de Facebook Connect, que entregan a Facebook cumplida información acerca de muchos de los sitios por los que navegan.

En este tema, sin duda, nos queda mucho por ver.

682

Foursquare, empieza la fase exponencial

Escrito a las 12:22 pm
15

Después de ver unas cuantas fases exponenciales de difusión, aprendes a reconocerla, y Foursquare acaba de empezar la suya. Unas cuantas entradas en blogs conocidos, un reportaje en CNN, y la actividad en el sitio se ha multiplicado por un factor importante, al tiempo que el proceso comienza a realimentarse como ocurre en toda aplicación social.

¿Qué es Fousquare? Simplemente, una red social en la que los participantes comparten sitios físicos, lugares a los que llegan (hacen check-in), y en los que, gracias a la reiteración, compiten por alcanzar diferentes “niveles”, además de poder seguir a otras personas y aprovecharlo para encontrarse con ellas. La idea proviene de Dennis Crowley, uno de los fundadores de Dodgeball, un servicio muy parecido creado en el año 2000, que Google adquirió en 2005 y cerró en 2009 al sustituirlo con Google Latitude. De hecho, la similitud entre ambos logotipos es más que notable. En esta ocasión, la idea de Dennis Crowley parece haber llegado en un momento muy interesante: por un lado, Twitter parece haber alcanzado un nivel de madurez que lleva a que muchos usuarios ya no la utilicen simplemente para decir “estoy aquí y haciendo tal cosa”, sino para pensamientos algo más elaborados, reacciones, comentarios de actualidad, etc. Por otro, la penetración de smartphones capaces de llevar la aplicación al entorno de la movilidad es muy superior (Foursquare tiene versiones para iPhone, Android y BlackBerry, y es a partir del momento en que instalas una de ellas cuando realmente comienzas a utilizarlo), un factor que sin duda incidirá en el crecimiento viral del tema.

La aplicación, además, ha trabajado muy bien “la otra parte”, los sitios que las personas comparten, con una parte, Foursquare for businesses, orientada a que esos sitios puedan conocer a quienes van a ellos y los recomiendan, dar facilidades, incentivarlos y promover el uso. La generación de un modelo de “sana competencia” entre las personas por alcanzar un mérito mayor vinculados a un sitio es un factor que juega un papel muy interesante, además de activarse gracias a la integración con redes como Twitter y Facebook.

Si quieres leer un buen análisis, el de Jose Luis Orihuela de ayer es muy recomendable, como lo es también su compilación de enlaces al final de la entrada.

087

La extorsión del copyright

Escrito a las 2:07 pm
37

Esta noticia, University helpdesk employee extorts student using copyright, me dejó pensando acerca de lo que se ha convertido el copyright en nuestros días.

En la noticia se detalla cómo un empleado de la Universidad de Georgia utilizó una acusación de infracción de copyright para extorsionar a un estudiante, demandándole una suma de dinero a cambio de no cursar la infracción. En realidad, se trata exactamente del procedimiento de matonismo judicial que la RIAA utiliza habitualmente en los Estados Unidos: denunciar a una serie de personas, y demandar sumas de dinero a cambio de no acudir a un proceso que, en caso de celebrarse, y considerando el coste de una buena defensa en los Estados Unidos, redundaría previsiblemente en un plazo largo y sumas de dinero importantes. En el Reino Unido, esta misma práctica ha sido objeto ya de denuncia en la Cámara de los Lores.

En realidad, la situación proviene de confundir torticeramente los derechos de autor con el copyright, o derecho de reproducción. Mientras los derechos de autor son discutidos por muy pocos, los derechos de reproducción se han convertido en una industria multimillonaria capaz de recurrir a los métodos que consideren necesarios para perpetuar su negocio: si hay que extorsionar a estudiantes o a ciudadanos, se les extorsiona. Pero el fin justifica los medios, y si hay que ir más allá, se extorsiona a gobiernos, como estamos viviendo actualmente en España.

Cada vez que indagas en las razones por las que los políticos españoles llegan incluso a amenazar las libertades fundamentales de los ciudadanos, te encuentras invariablemente lo mismo: una supuesta “amenaza fantasma” de sanciones internacionales. En realidad, esa amenaza nunca se ha concretado: se reduce a hacer que el país figure en una lista determinada junto con otros que no han sido sancionados en ningún momento, lista a la que ha llegado arbitrariamente gracias a unos informes descaradamente sesgados y realizados… ¡por las propias sociedades de derechos de autor, convertidas así en juez y parte en el tema! A mayor presión internacional, mayores ventajas para su negocio, una aritmética sencilla.

En su progresiva escalada armamentística, la extorsión ha llegado incluso a condicionar la entrada de Rusia en la World Trade Organization al cierre de una página web. Pero no nos dejemos engañar: ninguna de estas acciones defiende los derechos de autor ni a los autores, sino los derechos de reproducción de su obras comercializados por unas empresas determinadas. Unas empresas que, usando la extorsión como arma, se han convertido en auténticas dominadoras de la situación: todos, desde políticos a ciudadanos, temen el alcance de su larga mano. Pero no caigamos en su demagogia: nadie defiende a unos autores a los que llevan años y años exprimiendo a cambio de porcentajes ridículos, generalmente de un solo dígito. Defienden un negocio multimillonario, el de las copias, que simplemente ha perdido su sentido. Y si para defenderlo hay que extorsionar a quien sea, particulares, empresas, gobiernos o países enteros, hágase. Trescientos años después del Estatuto de la Reina Ana, el copyright se ha convertido en una herramienta para la extorsión.

“Móviles y niños”, en Expansión

Escrito a las 12:38 am
14

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Móviles y niños“, habla del cambio de concepto que ha rodeado la evolución del móvil, de cómo la edad media a la que los niños obtienen su primer móvil ha descendido ya hasta los doce años (muy interesante el informe reciente de Pew), y de cómo sus patrones de uso se van centrando cada vez más en los datos y menos en la voz.

300

Las discográficas independientes abren la caja de los truenos

Escrito a las 10:21 am
24

Una denuncia de un grupo de discográficas independientes al Gobierno “por no hacer nada contra las descargas” publicada en El País ha destapado la caja de los truenos: la denuncia proviene únicamente de un grupo de diecisiete sellos independientes que para nada resultan representativos del sentir de estos importantes actores en el terreno de la producción musical de nuestro país (solamente en Promusicae hay ochenta y siete sellos, y en UFI, la Unión Fonográfica Independiente, aparecen cincuenta y dos). Es evidente que el titular escogido por Ramón Muñoz, “Las discográficas independientes se alzan contra el gobierno” resulta cualquier cosa menos riguroso. De hecho, las voces en contra de dicha postura surgieron de manera inmediata tanto entre las discográficas que no figuraban en dicha lista como en las que sí lo hacían. Resulta curioso ver como Ramón hablaba en su artículo de “una veintena de empresas discográficas independientes”, pero citaba únicamente diecisiete, y de esas, se le han desmarcado ya tres. ¿Representativo de algo? Sí, representan a los que no se quieren enterar de que el mundo ha cambiado.

En el diario Público, un artículo titulado “División en los sellos independientes” mostraba como dos de las discográficas firmantes, BCore Disc y Kasba Music, se desmarcaban inmediatamente del mismo con declaraciones que afirmaban que “La primera premisa que puse para firmar el manifiesto fue que no castigara al usuario final. Si la línea es esa, yo me desvinculo del tema” (Jordi Llansamá, BCore Disc), que “para nada queremos que se haga algo como en Francia” (Joni Sahun, Kasba Music), o que “los sellos tenemos que buscar soluciones. Que la música se pueda escuchar de forma universal es un avance para la sociedad y somos nosotros los que tenemos que adaptarnos” (Joan Vich, Primeros Pasitos). Además, algunos propietarios de sellos independientes, como Pedro Vizcaíno, de Grabaciones en el Mar, Daniel Rojas, de Mondongo Canibale Records o Sergio Picón, de Aloud Music, han expresado su opinión en contra de la denuncia en artículos como este de 20 minutos, “Discográficas independientes: el amor al arte por encima de todo“, o en entradas en blogs como esta del propio Sergio, “Sobre el artículo del 20 minutos” o este de Daniel Granados, de Producciones Doradas, titulado explícitamente “Contra el manifiesto de ‘algunas’ discográficas independientes“. Algunas de estas entradas reflejan de verdad el sentido común que debería imperar en la industria musical, y son una verdadera delicia de muy recomendable lectura. Para muestra, este fragmento:

“Nosotros hemos colgado nuestros discos en Emule desde el año 2004. Lo hacíamos porque sabíamos que sino llegaba otro, y lo hacía a mala calidad… y nos gastamos mucho dinero en estudios y los grupos en sonar bien, como para que llegue alguien y cuelgue un disco a 128Kbps. Por eso llegaron las descargas gratuitas. A fin de cuentas, es una forma de evitar que el disco se filtre por otros lados, y es una forma de que el usuario que conoce tu sello, pueda conocer a todas las bandas que llevas.

Si las descargas son algo positivo o negativo para un sello, eso lo debe valorar cada sello. Para Aloud Music, son algo tremendamente positivo, y puedo afirmar sin problema alguno que sin internet no seríamos nadie. Quizá por haber comenzado a adaptarnos desde nuestro nacimiento (recuerdo que desde el primer día, nuestros discos se pueden escuchar en streaming… lo que hoy sería Spotify), no lo vemos como una carga, sino como una ventaja. Pensemos en el año 1995. ¿Qué formas tenía un usuario de escuchar a los grupos independientes? Yo se lo diré: Radio3. El que no salía allí no era nadie. Hoy en día, un usuario puede moverse a sus anchas y decidir por si mismo… ¿no es eso una oportunidad maravillosa para los sellos independientes, incluso para aquellos que denuncian al gobierno? ¿no deberíamos explotar la tecnología a nuestro favor para dar a conocer a nuestros grupos?”

(Sergio Picón, Aloud Music, en su blog personal)

Los sellos discográficos independientes viven una realidad de la música mucho más pegada a los artistas y a los clientes. En muchos casos, quienes los fundan o trabajan en ellos lo hacen siguiendo una afición, una pasión, y la idea de perseguir a los fans de sus artistas les resulta tan repugnante como por puro sentido común debería sonar a cualquiera. Algunos de estos sellos facilitan la descarga de su música, la cuelgan ellos mismos en las redes P2P con buena calidad para evitar la circulación de copias de calidad deficiente, y empiezan a  construir su modelo en base a la atención de sus usuarios, intentando una proximidad, casi una complicidad con los fans que les lleve a tener razones para la compra. Como ilustraba Michael Masnick hablando del caso de Trent Reznor (Nine Inch Nails),

CwF + RtB = $$$ (Connect with Fans + Reason to Buy)

Busca cada vez más elementos que consigan una conexión directa con los fans, y proporciónales buenas razones para comparar tu producto, en lugar de dedicarte a perseguirlos absurdamente como si fueras la policía. Una estrategia cada vez más utilizada, pero que las grandes discográficas, las sociedades de gestión de derechos de autor y los políticos prefieren seguir ignorando mientras golpean insistentemente su cabeza contra la pared y contra la realidad.

Mientras algunas discográficas independientes pretenden falsamente arrogarse la representación del resto y gastarse el dinero en despachos de abogados y en denuncias grandilocuentes, otras con mucho más cerebro y capacidad de adaptación están empezando a ver que el mundo va por otro lado, y que el nuevo entorno, además de completamente inevitable, no trae solo amenazas, sino también oportunidades.

Se abre la caja de los truenos.

Diez años en 20 minutos

Escrito a las 7:16 am
35

Hoy miércoles 3 de febrero se cumplen diez años desde que el diario generalista más leído de España según EGM y el único gratuito que ha ganado dinero, 20 minutos, salió a la calle en Madrid por primera vez. Un periódico de concepción moderna, que modifica la cadena de valor tradicional mediante métodos que van desde el esquema de financiación (¿quién dijo que había algún problema en el “todo gratis” o que no se podía vivir de la publicidad?) hasta en el significado de la palabra “audiencia”, que lo mismo reutiliza el producto dejándolo en sitios donde puede ser recogido por otra persona, que colabora involuntariamente convirtiéndose en “valla móvil” al pasear con un anuncio a página completa a la altura de los ojos de quienes se cruzan con ellos. Un diario que evita los sudoku y los pasatiempos para evitar que los lectores se lo lleven a su casa y opten así por dejarlo en algún lugar donde otra persona pueda hacerse con él y leerlo, incrementando la rotación de cada copia.

En los tiempos que corren, que 20 minutos funcione y tenga una redacción llena de buenos profesionales es una muy buena noticia para el periodismo. Un periódico blogger-friendly, con vínculos permanentes, URLs legibles, enlaces, comentarios y recursos constantes a herramientas de la red. Nunca hemos oído a 20minutos abominar de Internet, protestar contra los que enlazamos sus noticias o pretender replantearse su relación con los buscadores: es, simplemente, un diario que opta por entender el tiempo que le ha tocado vivir, por convertirse en un digno participante en la llamada “economía de la atención”. Y todo eso a pesar de que hace diez años, como decía su campaña de lanzamiento, “nadie daba un duro por ellos”.

Con motivo del décimo aniversario, pedí a Arsenio Escolar, Director de 20 minutos desde su fundación, que respondiese a tres preguntas rápidas:

P. Diez años dan para mucho, y 20 minutos siempre ha sido de los medios que se han distinguido por la innovación. ¿Cuáles han sido para ti los principales hitos y novedades de estos últimos diez años en el ámbito de la prensa? ¿Cuáles fueron esas decisiones que te dejaron impresión de “estamos haciendo algo nuevo”?

R. En la comunicación en general, creo que el principal hito en esta década ha sido la revolución tecnológica y todo lo que ha traído consigo en cuanto a cambios en la relación entre el público y los media. Han sido y están siendo tan profundos esos cambios que sólo tienen futuro aquellos medios que son capaces de innovar, de adaptarse. En 20 minutos tenemos ese espíritu desde los tiempos fundacionales. Estas han sido algunas de nuestras innovaciones:

  • Fuimos los primeros en lanzar un diario gratuito de información general de gran tirada.
  • Lo hicimos con la misma pretensión de calidad y de buen hacer profesional que hubiéramos puesto en un diario de pago.
  • Recuperamos para la prensa escrita algunas técnicas de periodismo ciudadano y de prensa de proximidad que se habían perdido.
  • Pusimos al lector en el centro de todas nuestras decisiones; y con absoluta interactividad: nuestra sección de cartas de los lectores ha sido la estrella durante todos estos años, y gran parte de lo que nos cuentan los lectores lo chequeamos y lo convertimos en noticia.
  • Apostamos por lo local, aunque era más caro de hacer y más difícil que el estándar global de otros. Cada día, las 15 portadas de las 15 ediciones de 20 minutos son diferentes, y casi siempre con un tema local mandando.
  • Convencimos a los accionistas para que todo lo que ganaran en papel lo invirtieran en web, porque teníamos claro que Internet era el futuro y que nuestra fórmula de cross media era la idónea para llegar a públicos masivos, en papel y en pantalla. Probablemente gracias a eso tenemos la tercera web de información general con mayor audiencia de España.
  • Fuimos de los primeros en integrar redacciones, lo que hizo crecer mucho en calidad y en cantidad de contenidos a nuestros dos medios, papel y web, e hizo aumentar también de modo significativo la cualificación de nuestros periodistas. Hemos sido de los primeros en focalizar después esas redacciones en cada soporte sin perder las ventajas de la integración.

P. Uno de los mitos más extendidos sobre la prensa gratuita (o, en general, sobre los productos gratuitos) es el de la falta de calidad, ese “lo bueno no puede ser gratis”. ¿Con qué argumentos intentas cambiar esa percepción?

R. Es un falso mito. Todos nosotros conocemos medios gratuitos de buena calidad, de regular calidad y de baja calidad, y conocemos medios de pago buenos, regulares y malos. Algunas radios y algunas teles son gratuitas y tienen una excelente calidad. Y algunos diarios y revistas de pago son de calidad ínfima. ¿Cómo se combate ese falso mito? Con un plus de esfuerzo y de talento cada día. Extremando el cuidado en todo, desde la puesta en página hasta la corrección de textos, desde la precisión de la información a lo ecuánime del análisis. Yo me exijo a mi mismo tanto o más en 20 minutos como en mis cinco diarios anteriores, que eran de pago. Y me enfado tanto o más aquí cuando cometemos errores o nos comemos alguna información relevante como me enfadaba en los diarios de pago en que trabajé anteriormente.

P. Tu blog, “¡Que paren las máquinas!”, es un ejemplo de regularidad y de participación de los lectores. ¿Cómo lo integras en tu flujo diario de trabajo? ¿Qué extraes de él? ¿Qué dirías a esos directores que dicen que “están demasiado ocupados como para escribir un blog”?

R. Mi blog es una de las prioridades de mi agenda todos los días del año. Me ha permitido conocer mucho mejor a los lectores de papel y de web, a los que he consultado a través del blog antes de tomar algunas decisiones relevantes tanto para 20 minutos papel como para 20minutos.es: desde no dar información sobre corridas de toros hasta quitar los anuncios de prostitución o promover un debate electoral online entre Zapatero y Rajoy en la campaña de 2008 o manifestarnos en contra de la ley Sinde… Por ocupado que esté, procuro no dejar de escribir en el blog. Hay días en que me lleva 20 minutos y días en que le dedico dos horas. Creo que el blog del director debería ser casi una obligación en todos los medios de hoy en día.

Mi comparecencia en la Subcomisión de Propiedad Intelectual

Escrito a las 9:27 pm
76

Esta mañana, a las 11:30, tuvo lugar mi comparecencia ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados. En realidad, tuvo lugar media hora antes: llegué con algo de antelación, de manera que cuando salió el compareciente anterior, José Pérez, de ASIMELEC, yo estaba allí hablando con algunos periodistas, mientras que Bárbara Navarro, de Google, que entraba teóricamente antes que yo, estaba en la tercera planta tomándose un café siguiendo una amable recomendación del ujier :-) así que sencillamente intercambiamos el orden de nuestras comparecencias para evitar incurrir en un retraso.

En la comparecencia, presidida por Clementina Díez de Baldeón (PSOE), estuvieron presentes los diputados Aitor Esteban (PNV), Jose Andrés Torres Mora (PSOE), Mª Gràcia Muñoz Salvà (PSOE), Jose María Lassalle (PP), Montserrat Surroca (CiU) y Joan Tardà (ER), además de la Letrada Asesora Lidia García. Había notificado previamente a la Secretaría de la Subcomisión mi deseo de utilizar una presentación, que está ahora disponible en SlideShare, y que en realidad quería únicamente para marcar los tiempos, ilustrar un poco las ideas-fuerza y no perder el hilo, así que tras unos breves instantes para conectar mi portátil, comenzamos. Llevaba un guión por si acaso había algún problema con el ordenador o la presentación, aunque no llegué ni a sacarlo del maletín. La presentación me llevó once minutos y medio, a los que siguió bastante más tiempo de preguntas y respuestas. La sesión, a puerta cerrada, se grabó en su integridad, aunque la grabación no se transcribirá y se considera para uso interno de la Subcomisión.

Empecé planteando la idea de evolución y de cómo el contexto social y tecnológico determina los modelos legislativos. Brevemente, repasé la historia de la propiedad intelectual desde la época en que ésta simplemente no existía como tal, hasta la aparición de la imprenta y la creación de la Stationers’ Company de Londres, con partituras que eran archivadas con el nombre del impresor, no del artista, un momento en el que claramente se separa la creación del negocio que genera la difusión de la misma. Hablé de cómo los derechos de autor han estado tradicionalmente vinculados al concepto de soporte y de copia, conceptos que ahora pierden completamente su sentido en un entorno en que el soporte se desmaterializa y la copia es algo que todos hacemos con cada clic de nuestro ratón. Revisé varias etapas, hasta llegar a la situación actual en Internet, con un montón de modelos diferentes que conforman un ecosistema de enorme diversidad, completamente imposible de controlar, en el que múltiples piezas interactúan en rápido movimiento. De ahí pasé a demostrar cómo habían sido las reacciones de la industria ante innovaciones como los cassettes (“home taping is killing music”) o el vídeo doméstico (“I say to you that the VCR is to the American film producer and the American public as the Boston strangler is to the woman home alone”), y cómo esos temores ante el inevitable progreso tecnológico habían resultado completamente ridículas, infundadas y malintencionadas, exactamente igual que las recientes demandas de determinados artistas españoles que reclamaban que “en cinco años esto desaparece, no habrá ni canciones ni música”.

Tras revisar la cadena de valor de la industria y su inadaptación al nuevo entorno, traté de emplazarlos a plantear la reforma de la ley del copyright en términos de “viejo modelo vs. nuevo modelo”: el viejo modelo, el centrado en torno a los soportes y las copias, es un caballo muerto. Y cuando tienes un caballo muerto, puedes usar un látigo mejor, cambiar de jinete, amenazar al caballo con despedirlo, nombrar un comité de estudio de caballos muertos, visitar otros países a ver como montan caballos muertos, cambiar las leyes para favorecer a los caballos muertos, reclasificarlos como “vivos inmóviles”, unir varios caballos muertos en un mismo tiro, subvencionarlos, promocionarlos como supervisores de otros caballos, redefinir las prestaciones de los caballos para que los muertos cualifiquen mejor… pero al final, estarás mejor desmontando y cambiando de caballo. Terminé hablando de modelos que sí funcionan, de cómo los actores tradicionales lastran otros que podrían funcionar, de cómo intentar controlar las descargas por la vía represiva era como fabricar hachas de madera, y de cómo la peor manera de buscar soluciones era perpetuando una situación de monopolio, ratificada por el reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia, que impedía el desarrollo de alternativas. En el fondo, para los diputados de la Subcomisión, el asunto está entre quedarse apoyando un viejo modelo agotado y sin sentido, frente a no permitir que una situación meramente coyuntural (las descargas) y unos intermediarios interesados y en régimen de monopolio condicionasen el desarrollo de nuevos modelos.

Tras la presentación, hubo un buen número de preguntas, todas ellas muy pertinentes e interesantes. Aitor Esteban me preguntó por la dinámica de la transición entre ambos modelos y por las posibilidades de España de definir su opción estando como está condicionada por el entorno internacional, una pregunta que me pareció muy buena y en la que recurrí al ejemplo de Brasil como país que está trabajando en una redefinición del modelo. Joan Tardà me pidió que profundizase en el asunto de la imposibilidad de control (en donde toqué los aspectos derivados de cómo un excesivo control acabaría generando una red cada vez más cifrada y mucho más incontrolable), y planteó el papel de las operadoras en el tema y su posible contribución, mientras que Jose María Lassalle me pidió mi opinión sobre la forma en que estos temas se estaban tratando en la LES.

Impresiones, en general positivas con respecto a la comparecencia, aunque no tanto en relación con los posibles frutos de la misma. En la actitud de la mayoría de los integrantes de la Subcomisión me pareció ver un interés genuino por entender el tema, por hacer preguntas pertinentes y por plantear el asunto de manera constructiva. El problema, me temo, puede venir del papel que esta Subcomisión acabará jugando en el tema: creámoslo o no, una Subcomisión creada expresamente para estudiar la modificación de la propiedad intelectual puede acabar siendo completamente irrelevante, y los asuntos de verdadera importancia decidirse en leyes que actúan a modo de “caballo de Troya” como la LES, en lo que constituiría una verdadera falta de respeto al Parlamento y a los ciudadanos. Veremos si la Subcomisión, finalizadas las comparecencias, es capaz de producir unas conclusiones conjuntas, y el efecto que éstas podrían llegar a tener en caso de producirse.

Esa tarde, tras la comparecencia, El Economista me propuso participar en uno de sus encuentros digitales sobre el tema. Contesté veintiocho preguntas, la mayor parte relacionadas. Además, se han recogido declaraciones acerca de la comparecencia, que yo haya visto, en los siguientes medios:

En Deia, hablando de la SGAE

Escrito a las 9:57 am
7

Concha Lago, de Deia, me cita en un artículo largo titulado “Con la SGAE en los talones” (ver en pdf). Concretamente, recoge el siguiente párrafo:

Enrique Dans, de la IE Business School, mantiene que la propiedad intelectual no es en modo alguno un derecho fundamental. “Montar un enorme aparataje legislativo y judicial para intentar combatir el declive de un modelo de negocio determinado es una auténtica barbaridad”. Dans comparte la idea de los privilegios: “permitir que un lobby industrial introduzca artículos a su antojo en un anteproyecto de ley revela un importantísimo problema de funcionamiento democrático, manifiesta.

223
Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens